arrow_back

Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 9 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Charles extendió la mano para agarrar a Bandages y lo empujó para que se pusiera detrás de él. Desenvainó el cuchillo negro sujeto a su bota y lo usó como machete para cortar las ramas entrelazadas con vendas que tenía delante. Las ramas espinosas se rompían fácilmente bajo los implacables golpes de Charles, pero los extremos cortados no revelaban más que vacío. El dúo se adentró más en el bosque y, pronto, Charles divisó a las otras personas que había mencionado Bandages. La escena que tenía ante sí lo dejó en estado de shock. Un peculiar árbol enano se alzaba ante él, con su tronco adornado con largas espigas entrelazadas con los cuerpos de los jóvenes inconscientes. Los humanos inconscientes estaban suspendidos en el aire y parecían lonchas de carne curada colgando, balanceándose suavemente como el extraño fruto del árbol. El árbol no solo tenía un “fruto”, sino múltiples “frutos” de este tipo colgando de sus ramas. “Sálvalos”, ordenó Charles, apretando el cuchillo negro mientras cargaba hacia delante. Uno de los jóvenes cayó al suelo con un ruido sordo. El dolor lo despertó de su inconsciencia. Miró fijamente a Charles, que estaba cortando frenéticamente las ramas. Aturdido, preguntó: “¿Quién eres? ¿Has visto a nuestro capitán?”. Charles no podía permitirse el lujo de responder a sus preguntas. Con cada golpe de su cuchillo, cortaba las ramas y rescataba a todos los cautivos. Pero esta vez, algo se movía dentro de las ramas huecas. Un grupo de tentáculos rosados, cortos y temblorosos, sobresalían de la sección transversal de la madera. ¡Crack! ¡Crack! ¡Crack! El tronco del árbol enano tembló, atrayendo la atención de todos cuando sus miradas se posaron en el árbol. El tronco color óxido se abrió lentamente. Unas cuantas miradas se asomaron por la grieta y se posaron en su objetivo: Charles. Un pensamiento cruzó por la mente de Charles. ¿Esta cosa está viva? Los movimientos del árbol enano se intensificaron. La grieta se ensanchó para revelar carne retorcida y un globo ocular amarillo-marrón rebosante de furia desbordante. “¡Corred!”. Todos echaron a correr inmediatamente. Aunque no comprendían del todo la situación, su instinto les obligó a correr para salvar sus vidas. Antes de que pudieran dar unos pasos, oyeron una explosión ensordecedora detrás de ellos. El árbol enano había estallado y las retorcidas criaturas carnosas salieron arrastrándose. A primera vista, parecían estrellas de mar cubiertas de una capa de pelo negro. Al observarlas más de cerca, el pelo negro eran en realidad capas de zarcillos oscuros. Justo en medio de sus cuerpos había un ojo amarillo anaranjado y una gran boca rebosante de afilados colmillos. Las monstruosas criaturas abrieron sus fauces abiertas, sus zarcillos se agitaban salvajemente mientras perseguían sin descanso a su presa que huía. Afortunadamente, Charles había despejado un camino de antemano, y la distancia entre las dos partes siguió aumentando. ¡Crac! ¡Crac! ¡Crac! Todos los troncos de los árboles de los alrededores temblaron y se partieron. Era como si Charles y su grupo hubieran activado algún mecanismo oculto. Una variedad de seres grotescos parecían haber sido despertados bruscamente de su letargo al estirar sus nauseabundos apéndices de carne. Se balanceaban y emitían chillidos penetrantes que provocaban dolor de cabeza. Su aparición convirtió al instante toda la isla en un infierno. Las miradas malévolas que venían de todas direcciones hicieron que a los humanos se les pusiera la piel de gallina y se les congelaran las extremidades. “¡Rápido! ¡Más rápido!”. Charles sujetaba al joven mientras intentaban escapar de los horrores que los perseguían. Parecía que llevaban corriendo mucho tiempo, pero su situación se había vuelto cada vez más desesperada. Aparte de las nuevas abominaciones carnosas que aparecían detrás de ellos, incluso los peculiares árboles que tenían delante empezaron a temblar. En ese momento, una masa retorcida de tentáculos se entrelazó para formar una vasta red frente a ellos. ¡Ahora estaban rodeados! En esta coyuntura crítica, Charles recordó de repente algo. Se metió la mano en la cintura y buscó un objeto duro: los explosivos que había traído consigo. ¡Bum! Con un estruendo atronador, la fuerza de la explosión desató una grotesca y carmesí lluvia de sangre y trozos de carne. Las espeluznantes secuelas revelaron un camino ahora desbloqueado frente a ellos. Con los explosivos, Charles condujo al grupo en línea recta. Sin embargo, su suministro de explosivos era limitado y disminuía con cada explosión. Sus rostros se ensombrecieron, ya que aún no habían avistado la playa de arena. Justo cuando Charles iba a arrojar el último paquete de explosivos que tenía en la mano, el sonido lejano de las olas rompiendo contra la orilla llegó a sus oídos. ¡La playa estaba justo delante! Todos entendieron lo que esto significaba y aceleraron su carrera. Sacaron hasta la última gota de fuerza de sus cuerpos cansados. El último paquete de explosivos fue encendido y arrojado. El suelo duro y sólido había sido reemplazado por arena suave. Finalmente habían salido. El grupo de siete corrió frenéticamente hacia la pinaza de madera en la orilla. Mientras tanto, los monstruos carnosos los perseguían. En su visión periférica, Charles vio un destello dorado: era la estatua de Fhtagn que había desechado antes. Charles dio unos pasos rápidos, recogió la estatua y saltó al bote de madera. Los demás agarraron desesperadamente los remos. Justo antes de que los bultos de carne pudieran alcanzarlos, habían regresado al abrazo del mar. Aparentemente asustados por el agua del mar, los monstruos retrocedieron al contacto con ella y se deslizaron hacia atrás. Una vez que el grupo regresó a bordo del S.S. Mouse, suspiraron colectivamente de alivio. Todos se desplomaron en el suelo y jadeaban como perros exhaustos. Aunque todos sus músculos protestaban, Charles se obligó a soportar el dolor para ponerse de pie. El peligro aún no se había evitado por completo: tenían que abandonar la isla. “Segundo ingeniero, encienda el motor. Marineros, levad el ancla. Primer oficial, tome el reino. Abandonamos esta tierra maldita”. “¡Sí, capitán!”, respondió la tripulación al unísono. Mientras observaba a los miembros de la tripulación cumplir rápidamente sus órdenes, Charles sintió una repentina sensación de inquietud. Algo no estaba bien. Rápidamente repasó sus recuerdos y se sorprendió al descubrir que, con el regreso de toda su tripulación, ahora también podía llamarlos por sus nombres. Parecía que, ya fuera la propia isla o los monstruos los que manipulaban sus recuerdos, estos se restablecerían en el momento en que abandonaran aquel lugar miserable. Apoyado contra el barco con ambas manos en la barandilla, Charles miró a lo lejos, donde la isla se desvanecía lentamente en la oscuridad. Los grotescos monstruos aparecían ahora bastante borrosos, pero podía distinguir sus retorcidos tentáculos. Se balanceaban rítmicamente como si estuvieran realizando algún tipo de ritual. El inquietante telón de fondo de la oscuridad intensificaba aún más lo espeluznante de la visión. Bajo la atenta mirada de Charles, las chimeneas del S.S. Mouse volvieron a humear con humo negro y el grupo se fue alejando poco a poco de la extraña isla. No fue hasta la hora de la comida que Charles pudo explicar los acontecimientos que habían ocurrido. Solo entonces los miembros de la tripulación comprendieron la situación y quedaron conmocionados y desconcertados. “Dios mío, ¿una isla inexplorada es realmente tan peligrosa? No me extraña que los barcos de exploración tengan una tasa de desaparición tan alta”. “¿Mis recuerdos fueron borrados y restaurados? Capitán, no me está tomando el pelo, ¿verdad?”. Después de tomar un sorbo de sopa, Charles carraspeó y los murmullos se calmaron. Escudriñó el rostro de cada persona y dijo: “Que cada uno diga su nombre y su puesto. Vamos a cotejar nuestros recuerdos y ver si hay alguna incoherencia”. La misteriosa isla lo tenía de nuevo en alerta máxima. Podía hacer desaparecer en silencio a la tripulación y borrar los recuerdos de todos. Su poder era profundamente inquietante y perturbador para Charles. “Vendajes. Puesto:... Primer oficial. Función: Ayudar al capitán a organizar los planes de trabajo... y responsable de compilar... el programa de carga de la mercancía. Timonel que cubre el... turno de 12:00 a 24:00”. “James. Puesto: Segundo ingeniero. Función: Mantener el correcto funcionamiento de la sala de máquinas. Supervisar el sistema de propulsión, el equipo auxiliar, las calderas, la lubricación, la refrigeración y el combustible”. “Frey. Cargo: cocinero. Función: preparar las comidas de la tripulación”. “Dipp. Cargo: contramaestre. Función: guiar a los marineros en el mantenimiento, reparación y manejo del ancla, cuerdas y equipo. Dirigir a los marineros en tareas como pintar, aparejar y trabajos en altura”. “Walter. Cargo: marinero. Función: timonel y vigía, así como mantenimiento rutinario de la cubierta”. “Jack. Cargo: Marinero de primera. Funciones: Manejar cabos de amarre, desplegar pasarelas y diversas operaciones de cubierta”. “Anna. Cargo: Doctora del barco. Funciones: Tratamiento de enfermedades de los tripulantes y revisiones médicas rutinarias”. Tras cotejar sus recuerdos y no encontrar anomalías, Charles finalmente respiró aliviado. Sus preocupaciones habían sido infundadas y la terrible experiencia había quedado atrás. 1\. O.S. significa marinero de tercera
Paisaje Marino Envuelto (Novela)

Continúa leyendo

Paisaje Marino Envuelto (Novela)

Capítulo 10

Siguiente Capítulo ›

Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 9

Estás leyendo el capítulo 9 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 19 de marzo de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.