Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 8 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
“¡Lo encontré! ¡Es esto!”.
La emoción de Charles aumentó cuando vio el objeto que había estado buscando. Al parecer, había sido abandonado en este lugar sin guardias ni vigilantes cerca. Ahora solo tenía que llevarlo de vuelta al Archipiélago de Coral, ¡y su misión estaría cumplida!
Justo cuando estaba a punto de dar un paso adelante para alcanzar el artefacto dorado, un pensamiento repentino lo detuvo en seco. ¿No es esto demasiado simple? Si era tan simple, ¿por qué no se lo llevaron sus predecesores? En cambio, todos han desaparecido.
Mientras Charles estaba absorto en sus pensamientos e incapaz de tomar una decisión, Bandages avanzó y rápidamente recogió la estatua de Fhtagn.
Luego regresó junto a Charles y habló con su habitual lentitud: “Volvamos... El sumo sacerdote está esperando...”.
Charles estaba realmente preocupado porque algo no iba bien, pero no tenía tiempo para pensar en ello. Con el objetivo de la misión en la mano, Charles hizo un gesto y condujo al grupo para salir rápidamente del edificio.
“Esa cosa parece pesada, así que turnémonos para llevarla cada treinta minutos”.
Caminando junto a Charles, Bandages y James asintieron con la cabeza. Retrocedieron por el mismo camino y se apresuraron hacia la playa.
Incluso con la rotación, el gran peso de la estatua seguía agotando sus cuerpos ya cansados. Así, a mitad de camino, Charles decidió detenerse para tomarse un breve respiro. No podían permitirse agotarse por completo, ya que debían permanecer atentos y preparados para reaccionar ante cualquier circunstancia imprevista.
Sentado junto al crepitar del fuego, Charles escudriñó con la mirada la oscuridad que les rodeaba. Si había algún peligro potencial, lo más probable era que se manifestara en el viaje de vuelta, y no podía permitirse bajar la guardia.
Tras descansar unos quince minutos, Charles se volvió y le dijo a Bandages: “No podemos parar durante el resto del viaje. Tenemos que seguir hasta el final”.
Vendajes asintió y se detuvo. Luego miró a su izquierda y a su derecha antes de volverse hacia Charles y responder: “Yo... parece que he... olvidado algo...”.
“Mientras tengamos la estatua con nosotros, todo lo demás no importa. Demos prisa”, respondió Charles con un toque de impaciencia. Sostuvo el ídolo con fuerza en sus brazos y siguió adelante.
Vendajes se quedó en silencio y lo siguió sin decir una palabra.
El inquietante bosque aparecía y desaparecía de la vista bajo la iluminación de sus antorchas. Aparte de sus propios pasos y su respiración entrecortada, reinaba un silencio absoluto.
Cuando Charles finalmente vislumbró al S.S. Mouse en la playa lejana, su rostro empapado en sudor mostró una sonrisa de alivio.
“¡Éxito! Cuando vuelva, podré entregarles esto a esos cultistas, comprar mi barco de exploración, reclutar una tripulación y emprender el viaje de vuelta a casa”.
Sin embargo, en el momento en que puso un pie en la arena y se disponía a correr hacia el S.S. Mouse, su pie se quedó paralizado en el aire y la sonrisa se desvaneció de su rostro. De repente, una pregunta desconcertante se le había metido en la cabeza.
“¿Navegué en un barco de este tamaño hasta este lugar yo solo?”.
Una sensación de temor inexplicable envolvió a Charles mientras repasaba sus recuerdos.
“Los cultistas de Fhtagn me pidieron que buscara su artefacto sagrado. Zarpé en el S.S. Mouse yo solo, preparé la comida en la cocina yo solo, llené los depósitos yo solo, limpié la cubierta yo solo, patrullé la cubierta yo... solo... ¿tomé el timón yo... solo en un turno de 24 horas?”.
Charles apretó la estatua dorada entre sus brazos y caminó de un lado a otro por la playa de arena.
“Solía tener una tripulación. Navegué junto al primer oficial Viejo John y al contramaestre Jim. Éramos solo nosotros tres. Pero en el viaje anterior, Jim fue despellejado vivo por la cosa de las aguas. Viejo John renunció después de que llegáramos al archipiélago de Coral. Después de eso, soy el único que queda a bordo del S.S. Mouse. ¡¡¡Eso es correcto!!”
La agonía era visible en el rostro de Charles. A pesar de que sus recuerdos eran vívidos y claros, la realidad que tenía ante sí le hizo darse cuenta de lo irracionales e ilógicos que eran sus recuerdos.
“¡Esto no es posible! No soy Superman, ¿cómo podría haber hecho todo esto yo solo? ¡¡¡Algo va mal!!”
Mientras la mirada de Charles recorría distraídamente el suelo, se quedó paralizado.
Ante él había siete pares de huellas, claramente impresas en la arena. No había duda: eran recientes, prueba de que esas huellas se habían dejado hacía poco.
Charles dejó rápidamente el informe a un lado y se quitó la bota. Luego comparó la suela de la bota con una de las huellas de zapato en el suelo.
“El patrón, el tamaño, la curvatura... ¡esta es mi huella! No he venido aquí solo; ¡han manipulado mis recuerdos!”, exclamó Charles mientras un sudor frío se formaba en su frente.
Sus ojos se dirigieron hacia los varios barcos vacíos cerca del S.S. Mouse. Ahora entendía por qué no había gente en esos barcos.
Respirando hondo, Charles se obligó a calmarse e intentó reconstruir sus recuerdos originales. “Las pruebas sugieren que no estoy solo; tengo miembros de la tripulación que desaparecieron. Desaparecieron en la realidad y también fueron borrados de mis recuerdos. Debo encontrarlos. No puedo regresar solo”.
Sin embargo, un nuevo desafío se presentó ante Charles. ¿Cómo se suponía que iba a encontrar a seis personas que no reconocía, personas que aparentemente no existían? ¿Quiénes eran? ¿Cómo se llamaban? ¿Eran hombres o mujeres?
En ese momento, una figura emergió de las sombras y se adentró en el resplandor de la luz de la antorcha.
En cuanto Charles vio la apariencia del individuo, sus pupilas se contrajeron. Sacó su revólver y lo apuntó a la cabeza de este último.
Era una figura humanoide envuelta en vendajes andrajosos y amarillentos que apenas ocultaban la piel oscura que había debajo.
“¡Alto ahí! ¡Diga su nombre!”, exigió Charles.
“Yo... soy Bandages. No, espera, no soy... no soy Bandages. ¿Quién eres? Siento que te conozco... ¿Me conoces?”, respondió la figura tartamudeando.
Echando un vistazo rápido a los pies momificados envueltos en vendas, Charles buscó entre los siete pares de huellas un par que coincidiera. Para su incredulidad, esta persona parecía ser uno de los miembros de su tripulación.
Bajando su revólver, Charles explicó rápidamente la situación a Bandages.
“¿Es... es eso? No lo recuerdo. ¿Quién soy? ¿Sabes... quién soy?”. Bandages habló con incertidumbre.
“Discutiremos todo eso más tarde. ¿De dónde escapaste y hay otros allí?”. Charles presionó para obtener respuestas.
“En... en los árboles. A los árboles no les gusté... Me dejaron ir. Hay otros allí”.
Charles no podía comprender del todo lo que decía este individuo vendado, pero parecía que sabía dónde podían estar los demás.
“Date prisa, enséñame el camino. Tenemos que rescatarlos”, le instó Charles.
Charles grabó profundamente en su mente los cinco patrones de zapatos restantes antes de llevarse a Bandages de vuelta al peculiar bosque.
El bosque brumoso permanecía tan silencioso como siempre. Con Bandages a la cabeza, regresaron al camino marcado por las numerosas huellas.
Con la idea anterior en mente, Charles comenzó a notar que algo andaba mal. Las huellas en el suelo disminuían a medida que avanzaban. Claramente, los miembros de su equipo habían desaparecido uno tras otro mientras caminaban hacia el edificio.
Quizás era un efecto psicológico, Charles comenzó a sentir como si algo en el bosque lo estuviera observando.
Después de media hora de caminata, Bandages se desvió repentinamente hacia el bosque adyacente. Ahora Charles entendía por qué sus vendas estaban tan hechas jirones.

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Estás leyendo el capítulo 8 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 19 de marzo de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.