Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 53 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Inquieto por la situación, Charles correteó alocadamente por los confines del gran barco. En ese momento, sintió como si la vida se hubiera imbuido en la nave.
Todos los objetos parecían serle hostiles. Todos los objetos capaces de matar querían su vida. Ahora comprendía por fin por qué no había necesidad de que ningún humano vivo custodiara este lugar.
Podía sentir la presencia de cosas que no podía ver. Estaban cerca de él, observándole con indiferencia.
En medio de su desesperada huida, la ansiedad de Charles iba en aumento. Esto no servirá. Tengo que deshacerme de esas entidades, no importa lo que sean.
Con un brusco giro, Charles recurrió a su método de probada eficacia: escalar el muro, clavar su espada en la pared y suspenderse como una mosca en la esquina.
Bajo él, los fragmentos levitantes que le perseguían doblaron también la esquina y luego siguieron recto, por el pasillo.
Charles permaneció encaramado en la esquina del pasillo hasta que aquellos fragmentos asesinos desaparecieron por completo de su vista. Bajó de un salto de su escondite. Su frente se llenó de sudor frío. "Maldita sea, ese gordo no sólo guardaba bichos, ¿incluso cultivaba fantasmas?".
Charles murmuró para sí y se dio la vuelta. Su cuerpo se puso rígido al instante cuando se encontró cara a cara con una niña vestida con un traje negro de estilo gótico.
Su larga melena plateada, junto con sus mejillas sonrosadas y un lunar en forma de lágrima sobre el ojo, la hacían entrañablemente mona. Sin embargo, la presencia de una linda Lolita en tales circunstancias provocó un escalofrío en Charles.
Sus miradas se cruzaron. Charles corrió hacia ella y le puso la espada oscura en el cuello. Le tapó la boca con una mano para evitar que hiciera ruido. Sintió alivio al sentir su cálido aliento en la mano: un ser vivo.
Goteo. Goteo.
Las lágrimas de la niña cayeron sobre la mano de Charles, y sus largas pestañas se cayeron de forma lastimera.
"Pequeña, relájate. Dime dónde está la carta marina y te soltaré", la persuadió Charles.
Charles aflojó el agarre sobre su boca, pero la muchacha permaneció en silencio con una expresión apenada en el rostro.
Tras una breve contemplación, Carlos decidió llevársela como rehén. A juzgar por su comportamiento, parecía ser una figura importante para "Rey". Si volvía a encontrarse con aquellas apariciones de antes, tal vez podría utilizarla como moneda de cambio.
Charles apenas había dado dos pasos cuando la niña empezó a dar patadas con sus piececitos enfundados en botas de cuero. Parecía querer que la dejaran en el suelo.
Charles soltó su agarre. En el momento en que la chica aterrizó en el suelo, rebotó hacia delante como un cervatillo.
Tras atravesar dos tramos de escaleras, la chica abrió la puerta de un camarote y se metió dentro. En el momento en que Charles quiso seguirla a la habitación, la muchacha volvió a aparecer con un ramo de frutos rojos en la cuna de su vestido.
¿Está intentando sobornarme con fruta para que la libere?
Cuando Carlos fijó de nuevo su mirada en las frutas, sus pupilas se encogieron como puntas de aguja. Las frutas no se parecían a ninguna de las que había visto en el mundo subterráneo. Eran exactamente iguales a los tomates cherry del mundo de la superficie.
Charles cogió uno en la mano y preguntó: "Esto... ¿los comes a menudo?".
La niña asintió de forma adorable. Su respuesta provocó un temblor en el corazón de Charles.
¡Boom!
Una súbita explosión resonó de pronto en los niveles inferiores, a la que siguió el grito de un humano.
Al oír el alboroto, la chica se llevó el dedo índice a los labios. Tiró de Charles por el dedo y corrió hacia delante.
¿Adónde quiere llevarme esta muchacha?
Con la mirada fija en su nuca, Charles se guardó el tomate en el bolsillo y se inclinó ligeramente mientras la seguía.
La nave era gigantesca, con una sala tras otra, un nivel tras otro. Charles sintió que iba a marearse por el laberinto.
¡Boom!
La pared que tenían delante se rompió de repente y "Rey" entró por la abertura. Estaba cubierto de sangre y sostenía una cabeza humana en la mano: ¡la cabeza de Ronald!
En cuanto reconoció la cabeza de Jerald, la expresión de Charles se volvió extremadamente sombría. Evidentemente, el plan de aquel aliado no sólo había fracasado, sino que había terminado demasiado pronto.
Justo cuando Charles estaba a punto de desenfundar su arma para un enfrentamiento a muerte con "Rey", una mirada de miedo apareció en el gordo rostro de "Rey". Su corpulento cuerpo se desplomó en el suelo mientras se cubría la cara con las manos y dejaba escapar sollozos aullantes como un animal herido.
La niña soltó la mano de Carlos y se acercó a "Rey". Sus labios de cereza, que no habían pronunciado una sola sílaba desde antes, se separaron lentamente para dejar ver unos dientes dentados como los de un tiburón.
"¡Basura inútil! ¿Qué estáis haciendo? ¡Tenemos un intruso!"
La lámpara de araña del pasillo se desplomó sobre "Rey". Al instante siguiente, una barra oxidada de la pared se soltó y atravesó el cuerpo de "Rey". Los aullidos de Rey se intensificaron.
"¡Qué coño!" Charles se dio la vuelta y salió corriendo sin pensárselo dos veces. Estaba dispuesto a probar suerte luchando contra uno, pero enfrentarse a dos era sólo pedir encontrarse con la Parca.
La muchacha levantó sus delgados dedos y la barra de refuerzo empalada fue extraída del cuerpo de "Rey" y quedó flotando en el aire. La barra voló hacia su ojo izquierdo y se retrajo con el globo ocular de "Rey" clavado en su extremo.
"¡Captúrenlo! ¡Quiero comérmelo vivo! Si se escapa, olvídate de comer nada este mes", gruñó la chica.
Charles corrió desesperado por el pasillo. Nunca se le había pasado por la cabeza que la niña fuera un personaje aún más salvaje que "Rey". Sin embargo, no pudo permitirse el lujo de pensar en este descubrimiento durante mucho tiempo, ya que se dio cuenta de que bichos de diversas formas, aparentemente de "Rey", le pisaban los talones.
A pesar de correr con todas sus fuerzas, los bichos seguían acortando distancias rápidamente. Su velocidad era desconcertante y superaba incluso a la suya cuando el uso de la Máscara de Payaso ya le había llevado a los límites de un humano.
¡Crack! ¡Crack!
Charles podía oír el rechinar de sus mandíbulas y piezas bucales.
Justo cuando los bichos arqueaban sus cuerpos para saltar, la mente de Charles se apresuró a buscar un plan. Rápidamente arrancó unos remaches de su carne con la mano izquierda y los disparó hacia la fuente de luz de alrededor.
¡Tink! ¡Tink! ¡Tink!
Las bombillas del pasillo se hicieron añicos y la oscuridad invadió la zona. Los bichos se desorientaron al instante, pues no sabían en qué dirección debían atacar.
Los bichos estaban ciegos en la oscuridad, pero Charles podía verlo todo con claridad gracias a su visión nocturna mejorada. Desenfundó rápidamente su pistola y disparó a toda velocidad como una ametralladora. Las malformadas cabezas de los bichos estallaron una tras otra mientras el jugo verde de los bichos salpicaba el suelo.
A pesar de haber evitado momentáneamente una crisis, Charles no se atrevió a quedarse. "Rey" había regresado, y la misión había sido un fracaso. Ahora, tenía que marcharse lo antes posible.
Allá donde iba, Charles hacía saltar las luces. Se sentía mucho más seguro en la oscuridad mientras buscaba desesperadamente una salida.
Poco a poco, una suave canción sonó en sus oídos. La melodía era increíblemente hermosa, haciendo que Charles sintiera como si le hubieran quitado un peso de encima.
Sin embargo, la situación no tardó en empeorar, ya que sintió que el vello le crecía rápidamente y que los huesos bajo la piel se agrandaban hasta provocar protuberancias anormales.
Lo peor aún estaba por llegar. Un violento retortijón le golpeó de repente el estómago y Charles le metió un dedo en la garganta para inducirle el vómito.
Lo que apareció no fueron trozos de desayuno sin digerir, sino retorcidos zarcillos de plantas marrones y setas que se marchitaban y florecían en rápida sucesión.
"¡Maldita sea!" Charles se puso en pie tambaleándose, sólo para sentir un repentino picor en el dorso de la mano. Al levantarla, vio musgo verde oscuro creciendo rápidamente.
La canción parecía tener algún tipo de poder mágico para revitalizar todo a su alrededor. Charles sabía que si no encontraba pronto una solución, la embestida de la incipiente vida que llevaba dentro le destrozaría el cuerpo.

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Estás leyendo el capítulo 53 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 13 de mayo de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.