Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 170 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"Yo-yo..." tartamudeó Margaret mientras miraba a su hermano mayor.
Al notar la inquietud en su rostro, Jack apartó a su hermana menor de un empujón y entró al baño. En cuanto vio al hombre desaliñado y barbudo en la bañera, sus ojos se abrieron de par en par, incrédulos.
Había pensado en varias situaciones, pero ésta no era una de ellas.
"¿Qué es esto?", preguntó Jack frunciendo el ceño. Extendió una mano, queriendo apartar el cabello despeinado de Charles.
Margaret corrió de inmediato y apartó la mano de su hermano mayor de un manotazo. Extendió los brazos para interponerse entre Jack y Charles.
"¡No!"
Ella no sabía qué haría Jack si descubriera la identidad de Charles, pero sabía que no sería algo bueno.
Jack miró fijamente a Margaret, visiblemente nerviosa, un instante antes de encogerse de hombros. "En ese caso, supongo que no me queda más remedio que contárselo a papá. Tú también conoces su temperamento. Si se entera de que tú..."
“Hermano, te lo ruego. Por favor, no dejes que se entere” imploró Margaret.
“Entonces tendrías que decirme quién es. No puedo dejar que un desconocido se quede en nuestra casa.
"Es un buen hombre, alguien que conozco desde hace mucho tiempo. Ayúdame solo por esta vez y mantén su existencia en secreto, ¿por favor? Me prometiste que estarías de mi lado", suplicó Margaret.
Ante la mirada desesperada de su hermana, Jack se frotó la barba antes de soltar un profundo suspiro. Luego se giró e hizo un gesto con la mano: “Llévatelo y ven conmigo”.
"¿A dónde vamos?" preguntó Margaret.
Lo sabrás cuando lleguemos. Claro que puedes optar por no seguirlo, pero tengo muchas ganas de ver cómo reaccionará mi padre cuando lo descubra.
Margaret rápidamente ayudó a Charles a levantarse y le ordenó a su asistente principal: "Gina, rápido, trae una toalla de baño".
Los hermanos salieron de la Mansión del Gobernador. Conducidos por el chofer de Jack, sortearon curvas y revueltas durante varios minutos antes de que el coche se detuviera frente a una tranquila casa de dos pisos con jardín propio.
Al bajarse del asiento del pasajero, Jack cerró rápidamente la puerta del coche y entró al edificio.
Este es un lugar bastante tranquilo. No suele haber mucha gente por aquí. Es ideal para tus necesidades.
“Hermano, ¿dónde está esto?” preguntó Margaret mientras ayudaba a Charles, bastante aturdido, a entrar en la casa.
El interior, diseñado con un estilo elegante y minimalista, desprendía un encanto único. El suelo estaba revestido de baldosas de mármol negro, mientras que el sofá de cuero color crema aportaba un toque de sofisticación.
El interior presentaba predominantemente una paleta monocromática de blanco y negro, con toques ocasionales de azul para lograr un equilibrio. El diseño general evocaba una sensación de líneas elegantes y frescura nítida.
Originalmente, conseguí este lugar para mis... conocidas, pero ahora te lo presto para que cuides de tu caballero. ¿No soy un hermano muy servicial y generoso?
"Solía pensar que nuestras personalidades no se parecían en nada, pero ahora parece que somos más similares de lo que pensaba", respondió Jack con una sonrisa juguetona.
Margaret frunció los labios y se tragó la respuesta que le había llegado a la punta de la lengua. Ayudó a Charles a llegar a un sofá cercano y ambos se hundieron en él.
“Hermano, ¿puedo molestarte para que traigas un médico? Ch... está herido” preguntó Margaret.
“Está bien. Te enviaré uno más tarde” dijo Jack mientras su mirada se movía entre las dos figuras que tenía delante.
“Hermano, por favor, vete ya. Te lo ruego. Sus heridas son muy graves.” La voz de Margaret estaba cargada de urgencia.
“Oye, esta es mi casa. ¿Puedo quedarme un rato más?” Jack arqueó una ceja.
Finalmente, ante las insistentes súplicas de Margaret, Jack se levantó impotente y se dirigió hacia la puerta.
Soltando un suspiro fingido, se lamentó: "Me siento como si solo fuera una herramienta. Usado y luego descartado".
La puerta se cerró de golpe tras Jack, dejando solo a Margaret y Charles en la casa. Se acercó a Charles. Al observar su rostro de cerca, su corazón se aceleró.
Con cierta inquietud, Margaret echó un vistazo por la ventana para asegurarse de que Jack se había ido. Luego, con cierta rigidez, extendió la mano para abrazar a Charles y se hundió en sus brazos. Tras unos instantes, levantó la vista y se quedó mirando a Charles.
“Señor Charles, no se preocupe. Encontraré la manera de curarlo, pase lo que pase.
Charles se limitó a ofrecer una mirada vacía como respuesta.
Al contemplar el rostro familiar pero extraño que tenía frente a ella, los recuerdos pasados que compartían pasaron por la mente de Margaret.
De repente, se inclinó y presionó sus labios contra los de él. En ese instante, fue como si el mundo entero se hubiera quedado en silencio. Una oleada de mareo la invadió como si estuviera ebria, pero aun así fue igualmente reconfortante.
Fuera de la casa, las cejas de Jack estaban juntas mientras se apoyaba contra el costado de la pared y fumaba su cigarro.
Justo cuando estaba a punto de terminar con el segundo, murmuró al aire aparentemente vacío a su izquierda: "Averigua todo sobre ese hombre lo antes posible. Quiero saber quién es y cómo conoció a Margaret".
Una suave brisa sopló junto a sus oídos, pero no había nadie visible a su alrededor que pudiera ofrecerle una respuesta.
"Y..." Jack se quedó en silencio. Tiró el cigarro al suelo y lo aplastó con la bota antes de continuar. "Envía a unos cuantos hombres a vigilarlo. Si alguna vez muestra el más mínimo indicio de hacerle daño a mi hermana, acábenlo y tírenlo al agua."
A la mañana siguiente, el rostro de Margaret rebosaba de alegría mientras agarraba una pequeña cesta en su mano y salía corriendo de la Mansión del Gobernador.
Sin embargo, justo cuando salía del coche, se topó con su padre, Daniel, que acababa de bajarse.
“Mi princesita, ¿adónde vas?” preguntó Daniel con una sonrisa mientras abría los brazos para abrazarla.
Aprovechando el abrazo, Margaret ideó una excusa. Con una dulce sonrisa, respondió: “Padre, Mary me invitó a ver la nueva obra del teatro. No volveré a almorzar”.
Daniel miró a su hija con escepticismo mientras ella salía del recinto.
Hoy algo en Margaret parecía... extraño.
Después de un rato, Margaret llegó a la pintoresca casa de dos pisos. Al abrir la puerta del dormitorio, la recibió su jefa de servicio, Gina, cuyo rostro reflejaba un ligero cansancio.
"¿Cómo estuvo anoche? ¿Pasó algo?", preguntó Margaret.
Gina reprimió un bostezo y negó con la cabeza. “No pasó gran cosa. Estuvo callado toda la noche. Pero de vez en cuando, hablaba en un idioma incomprensible”.
Está bien. Deberías volver a descansar. Ya te ayudé a solicitar un permiso con el mayordomo.
“Señorita, ¿está segura de estar a solas con él? ¿Sería...?” Gina dudó en dejar a su joven ama sola con un hombre desconocido.
“Estaré bien. Date prisa, regresa y descansa” la instó Margaret mientras empujaba suavemente a Gina hacia la puerta.
Después de ver a Gina salir por la puerta principal, Margaret regresó a la habitación y apoyó delicadamente a Charles en la cama.
Luego sacó de la cesta los platos que ella misma había preparado y los colocó delante de él.
Una sonrisa cálida y satisfecha se dibujó en el rostro de Margaret al ver a Charles dar un bocado tras otro. Mientras seguía dándole de comer, su suave voz resonó en la habitación.
"Señor Charles, el médico me dijo ayer que la herida de su hombro está cicatrizando bien. Su lesión cerebral es bastante compleja, pero no se preocupe. Aún hay esperanza de recuperación. Y una vez que se haya recuperado por completo, quizás podamos..." La voz de Margaret se fue apagando mientras sus mejillas se sonrojaban.
Continuó alimentando a Charles sin decir una palabra más. Después de que Charles terminó de comer, se sentó ansiosa unos minutos, con las mejillas aún encendidas de un intenso color rosa.
Luego se inclinó y se acurrucó sobre Charles. Recostada sobre su pecho y escuchando el rítmico latido de su corazón, las comisuras de sus labios se curvaron hacia arriba en una leve sonrisa.
Después de un par de segundos, se quitó los zapatos con decisión y se unió a Charles en la cama, acurrucándose más cerca en su abrazo.
Mientras tanto, Jack estaba sentado tras su escritorio en la oficina de la Mansión del Gobernador. Su expresión era solemne mientras se ocupaba del papeleo oficial.
En ese momento, una voz profunda resonó junto a su oído.
He encontrado información sobre ese manco. Es el gobernador desaparecido de Isla Esperanza, Charles.
Jack quedó atónito por un momento ante la noticia.
Sin embargo, pronto apareció una expresión de euforia en su rostro.
"¿Estás seguro?" Jack quería volver a confirmarlo.
La joven ama le cortó el pelo y le afeitó la barba hoy. Su rostro, bien afeitado, coincidía con el retrato publicado por Isla Esperanza.
Una risa maniática escapó de los labios de Jack mientras murmuraba: "Oh, mi querida hermana. Realmente te has superado. Pensar que recogerías una presa tan preciada e incluso lo traerías de vuelta".

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Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 170
Estás leyendo el capítulo 170 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 16 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.