Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 119 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"¿Resolviste el problema?" le preguntó Charles a Laesto.
—No estoy muy seguro. Por el momento, no parece que tengas ningún problema —respondió Laesto.
"Pero me duele la cabeza..."
—Ya hiciste esa cama, así que mejor acuéstate. Un dolor de cabeza es lo de menos. Si vuelve a ocurrir algo, avísame de inmediato. No veo ninguna anomalía ahora mismo, así que me voy. Bonito tatuaje, por cierto —dijo Laesto mientras se ponía de pie y se dirigía a la puerta.
Su última frase provocó un escalofrío en la columna de Charles.
"¿Tengo un tatuaje? ¿Dónde?"
Laesto observó atentamente a Charles mientras este se inspeccionaba, intentando encontrar el tatuaje con genuina confusión. No parecía que lo estuviera fingiendo. Laesto levantó un dedo y señaló la intersección entre su cuello y la clavícula.
"¿Estás diciendo que no conseguiste esto recientemente?"
Charles agarró rápidamente un espejo de un cajón cercano y se miró fijamente. Inmediatamente identificó la nueva imagen en su piel.
La huella era negra y parecía una araña muerta enroscada. Sin embargo, las patas de la araña formaban espirales y parecían ligeramente torcidas. Más que un tatuaje, parecía como si su piel hubiera sido corroída. Su textura era similar a la de una lija irregular.
"¿Estás seguro de que no te hiciste este tatuaje?", preguntó Laesto. Sacó un pequeño bisturí y lo raspó ligeramente contra la marca negra. La marca negra parecía ser parte de la propia piel, ya que Laesto no pudo rasparla.
¿Por qué me daría algo así sin motivo? ¿Será alguna enfermedad de la piel?
—No lo parece. ¿Siente picazón o dolor?
—No realmente. Me duele la cabeza, pero no hay nada más.
"El...Grande... te ha notado."
Charles y Laesto dirigieron su atención a la puerta. Una figura envuelta en vendas húmedas permanecía en el umbral, observando la habitación con una mirada intensa.
"¿Reconoces esto? ¿Por qué estás empapado?", preguntó Charles. Había recuperado algo de fuerza.
Vendajes asintió en silencio y entró lentamente.
Esta es... la huella... del Grande. Vi su mirada... dirigida hacia nosotros... antes. Pensé que... estaba aquí por mí. Fui a buscarlo... pero no era yo... Él te buscaba a ti...
¿El Dios Fhtagn? ¿Por qué tendría la huella de Fhtagn en mí? ¿Me maldijo alguien? —Charles palideció al contemplar el reflejo de la extraña marca en el espejo.
—No... Es una... bendición. Capitán... ¿Usted también cree en el Grande?
"De ninguna manera." Charles nunca imaginó que llegaría el día en que lo asociarían con una secta tan malvada.
Entonces, ¿por qué... por qué... recibiste esta bendición? En nuestra fe... es un gran honor... someterse a este ritual. Solo los ungidos... tendrán la oportunidad... de recibir tal bendición.
"¿Para qué sirve esto?", preguntó Charles al tocar la huella. Ya que era una bendición, debería tener algún beneficio, ¿no?
"Tu alma... ahora pertenece a Dios Fhtagn..."
¿Se supone que eso es algo bueno? ¿Hay beneficios más materiales?
Ante la pregunta de Charles, Vendajes permaneció en silencio e inmóvil.
Un pensamiento repentino asaltó a Charles. Extendió la mano para quitarle las vendas del cuello a su primer oficial, solo para descubrir que este no tenía la misma marca.
Una bendición así... es preciosa. No tengo una... pero he visto el ritual... el oficiante principal... tiene que sacrificar una parte de su cuerpo... una gran parte, y también ofrecer muchos otros... sacrificios para agradar a nuestro Señor.
¿Conoces a alguien de esa secta? ¿Por qué alguien te impondría esta marca sin motivo alguno? —preguntó Laesto y dio un trago a su petaca.
Charles negó con la cabeza. "Es imposible. No conozco a ninguno. La última vez que tuve contacto con ellos fue hace mucho tiempo, cuando me encargaron ir a esta extraña isla a encontrarlos..."
Las pupilas de Charles se contrajeron de repente. Recordó de repente los murales del santuario que representaban a los monstruos con tentáculos retorcidos adorando a Fhtagn. Una idea surgió en su mente.
"¿Pueden los monstruos sin conciencia de sí mismos tener fe?", preguntó.
"¿Qué pasa? ¿Se te ocurrió algo?", preguntó Laesto.
"No es nada. Pueden irse ya."
El repentino cambio de Charles sorprendió tanto a Laesto como a Bandages.
Sin embargo, abandonaron la habitación en silencio.
La llama de la lámpara de aceite que estaba a su lado se balanceaba con el movimiento del narval, proyectando una sombra fluctuante sobre el rostro de Charles.
—Señor Charles, ¿qué le pasa? —preguntó Lily mientras saltaba a su regazo y lo miraba.
Charles permaneció en silencio. Acarició distraídamente el pelaje de Lily mientras con la otra mano sacaba la foto de Anna de su diario y la miraba con la mirada perdida.
"Señor Charles, ¿está pensando en esta hermana monstruo?"
"Sí."
—Entonces, ¿por qué no vas a buscarla y estás con ella?
"Porque no puedo..."
¿Por qué no? A esa hermana también le gustas. ¿Por qué dos personas que se tienen afecto mutuo no pueden estar juntas? ¿Será porque es un monstruo? Señor Charles, ¿solo quiere estar con humanos?
—Sí... ¿Por qué no? —Charles colocó a Lily en la mesa junto a él. Se quitó la manta y caminó hacia la terraza.
Charles se sintió renovado cuando la brisa fresca pasó por su rostro.
"¿Eres tú? ¿Todavía te importo?", murmuró Charles. Una mezcla de emociones se reflejaba en su rostro mientras contemplaba la oscura extensión que se extendía frente a él. Por supuesto, no había nadie cerca para responder a sus palabras. La única respuesta que obtuvo fue el sonido de las olas rompiendo contra la proa del barco.
Al tocarse el tatuaje del cuello, un torbellino de imágenes se repitió en su mente. Al terminar, los ojos de Charles brillaron con aparente resolución.
"¿Por qué no? Quizás sea posible. Espérame. ¡Te recogeré en cuanto encuentre la salida!", exclamó Charles. Una sensación de alivio lo invadió de inmediato. El dilema que lo había estado atormentando durante tanto tiempo por fin se había resuelto.
Lily tenía razón. Ya que albergaban sentimientos el uno por el otro, no había necesidad de insistir en nada más. Su viaje en el Paisaje Marino Subterráneo estaba llegando a su fin, y no quería irse con remordimientos.
En cuanto al estado físico de Anna, Charles decidió que podrían encontrar una solución juntos después de salir. Aunque no encontraran una cura, no sería un gran problema si ella pudiera cambiar su dieta.
Mientras imaginaba el brillante futuro que le aguardaba, Charles sintió que su ánimo mejoraba poco a poco. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios, e incluso sintió ganas de tararear una melodía.
¡Chapoteo!
Un sonido extraño se escuchó debajo de la proa del barco.
Charles rápidamente sacó su revólver en respuesta.
"Señor Charles, soy yo, el capitán del Wave Razor, navegando detrás de usted".
Una figura empapada subió a bordo arrastrándose, sosteniendo un objeto oscuro en la boca. Al observar más de cerca, Charles se dio cuenta de que era una tortuga marina.
El rasgo más llamativo del hombre que acababa de subir a bordo era su cabello verde oscuro, parecido al de las algas. Sin embargo, su aspecto distaba mucho de ser agradable, debido a sus rasgos marchitos.
¡Hola, hola! Me llamo Feuerbach. Ya me presenté. Me alegra formar parte de este viaje. ¿Eres nuestro líder? Pareces muy joven.
Sin esperar la respuesta de Charles, Feuerbach sacó una daga y comenzó a deshacerse de los percebes adheridos al caparazón de la tortuga.

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Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 119
Estás leyendo el capítulo 119 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 3 de septiembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.