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Leer Nexum (Novela) Capítulo 69 online gratis en español

La recuperación física fue rápida. Demasiado rápida para alguien que había atravesado paredes, recibido una paliza de un monstruo lleno de implantes militares y disparado un arma tan potenciada que prácticamente había abierto una línea directa entre el suelo y el cielo. Las ventajas del IBN eran absurdas. Las consecuencias emocionales no se curaban igual. Aquella noche estaban los tres sentados en una de las terrazas elevadas de La Ciudad. Kael observaba hacia el desierto oscuro donde se apreciaban algunas luces y reflejos tenues donde estarían Los Retornados. —Lo maté. Ni Mara ni Elena respondieron enseguida. —A Rainer. Bajó la mirada. —Fue la primera vez. El viento pasó entre ellos. —Los otros eran máquinas. Bestias mecánicas. Sistemas. Pero él era una persona. Elena lo observó con preocupación. —Kael... —Y lo peor es que el dolor desapareció. Ambas entendieron inmediatamente a qué se refería. Los pulsos. El sufrimiento que el IBN le provocaba. La presión constante. —Lo maté y los pulsos desaparecieron. Se pasó una mano por el rostro. —Eso lo que quería el IBN. Nadie respondió durante unos segundos. Era una pregunta difícil. Demasiado difícil. —Ahora me considero un asesino. La palabra quedó suspendida en el aire. Pesada. Incómoda. Real. Elena fue la primera en hablar. —Yo no. Kael levantó la vista. —¿Qué? —Yo no te considero un asesino. —Pero lo hice. —Sí. Elena respiró profundamente. —También salvaste muchísimas vidas. Protegiste civiles. Protegiste a Mara. Me protegiste a mí. Detuviste a alguien que habría seguido matando gente. Se acomodó el cabello detrás de una oreja. —No me alegra que haya muerto. Pero tampoco puedo ignorar todo lo demás. Kael permaneció callado. Entonces Mara habló. —Yo tampoco te considero un asesino. —Mara... —Déjame terminar. Su tono era firme. —¿Crees que Rainer habría dudado en matarnos? Kael no respondió. Porque conocía la respuesta. —¿Crees que habría dejado vivir a Elena? —No. —¿A mí? —No. —¿A ti? —Definitivamente no. Mara cruzó los brazos. —Entonces deja de actuar como si hubieras ido allí buscando matar. Eso tampoco era verdad. Kael bajó la vista nuevamente. —Aun así lo hice. —Sí. La respuesta de Mara fue inmediata. Directa. Sin adornos. —Y probablemente algún día tengas que hacerlo otra vez. Elena la miró. Pero no la contradijo. Porque ambas sabían que era posible. Nexum. La Ciudad. Las Faxxions. Los Usuarios IBN. Nada de aquello era un mundo amable. Mara continuó. —La diferencia está en el motivo. Yo he visto monstruos. He visto personas disfrutar haciendo daño. Tú no eres uno de ellos. Su expresión se suavizó apenas. —De hecho, eres ridículamente terco intentando no matar a nadie. —Eso también es verdad —añadió Elena. —Casi irritante. Kael soltó una pequeña risa. Por primera vez en toda la conversación. Y eso ya era una victoria. El silencio regresó. Pero esta vez era menos pesado. Entonces Mara sacó algo de uno de sus bolsillos. El identificador. Lo colocó frente a él. —Toma. Kael lo observó. —Pensé que te habías encariñado. —No exageremos. —Una pena. Kael alargó la mano para recibirlo. Y durante un instante sus dedos se tocaron. Apenas un momento. Nada más. Pero ambos se quedaron quietos. El IBN ya no estaba compartiendo funciones. No había conexión tecnológica. No había datos. No había análisis. Sólo aquel breve contacto. Kael fue el primero en darse cuenta de que ninguno de los dos había soltado el dispositivo todavía. Mara también lo notó. Sus ojos se encontraron. Y el tiempo pareció quedarse suspendido un momento más de lo necesario. Entonces Elena carraspeó exageradamente. —Voy a asumir que el identificador es extremadamente interesante. Los dos dejaron de hacer contacto al mismo tiempo y Kael se quedó con el identificador. —¿Qué? —preguntó Kael. —Nada —respondió Elena. —No estaba pasando nada. —Claro. —Absolutamente nada. Mara había retirado la mano con toda la naturalidad que pudo fingir. Lo cual no fue mucha. —Sólo te devolvía tu dispositivo. —Exacto. —Una interacción completamente normal. —Muy profesional. Elena los observó unos segundos. —Los dos son horribles mintiendo. —No estaba mintiendo. —Yo tampoco. —Precisamente. Kael desvió la mirada hacia el horizonte. Mara hizo exactamente lo mismo. Lo que sólo empeoró las sospechas de Elena. La joven doctora suspiró. —Increíble. Han derrotado bandas criminales, usuarios IBT militares, monstruos mecánicos y sobrevivieron a Nexum. Pero tocarse un segundo parece ser el verdadero desafío de esta historia. —Elena. —¿Sí? —Cállate. —Los dos dijeron eso al mismo tiempo. Mara cerró los ojos. Kael apoyó la cabeza contra la barandilla. Y Elena sonrió para sí. Porque por primera vez desde la misión, los había visto preocuparse por algo que no involucraba explosiones, implantes experimentales o la posibilidad de morir. Lo cual, considerando quiénes eran, ya era un progreso bastante impresionante. Luego Kael recordó algo. —Por cierto. Mara suspiró. —Ya sé esa mirada. —¿Cómo te fue con Mira Caelúm? La expresión de Mara cambió inmediatamente. Y Elena también mostró curiosidad. —Fue raro. —Eso describe a Mira bastante bien. —Creo que está relacionada conmigo. Kael dejó de bromear. —¿Qué? Mara contó todo. La conversación. La discusión. Cómo supo su nombre. Cómo supo sobre Nexum. Cómo supo sobre el hermano que había perdido. Cada detalle. Kael escuchó en silencio. Y cuanto más escuchaba... más serio se volvía. —Eso no es normal. —Gracias por la observación científica. —Lo digo en serio. —Yo también. Elena intervino. —¿Crees que Mira sabe quién era Mara antes de Nexum? —Creo que sabe mucho más de lo que dice. Mara observó el horizonte. —Lo que significa que ahora tengo más preguntas que antes. —Bienvenida al club —dijo Kael. —¿Cuántas tienes tú? —Perdí la cuenta hace meses. Eso les arrancó una pequeña sonrisa. Entonces Elena bajó la mirada. —Al menos ustedes encontraron algo. Kael la miró. —No encontramos nada sobre ti. —Lo sé. —Todavía. Elena levantó la vista. —Todavía. Kael señaló La Ciudad en la que estaban. —Ya no está la banda de criminales. Ahora puedes entrar libremente. Explorar. Investigar. Buscar archivos. Hablar con gente. Las posibilidades son mucho mayores. —Y además —añadió Mara— tienes dos guardaespaldas bastante competentes. —Uno competente y uno peligroso para la infraestructura urbana —corrigió Elena. —Sigo pensando que el arma sobrevivió admirablemente. —KAEL. —¿Qué? Elena negó con la cabeza mientras reía. Y por primera vez desde la muerte de Rainer, el peso que había sobre ellos pareció disminuir un poco. No desaparecer. Sólo hacerse más ligero. Porque seguían teniendo preguntas. Seguían teniendo heridas. Seguían teniendo un pasado perdido. Pero ahora también tenían algo más. Pistas. Libertad. Y la certeza de que ninguno tendría que buscar las respuestas solo. Mientras observaba las luces de La Ciudad junto a ellas, Kael comprendió algo. El IBN podía hacerlo más fuerte. También hacerlo más peligroso. Pero las personas a su lado eran las que seguían recordándole quién quería ser. Y por ahora, eso era suficiente para seguir adelante. ¿Cuánto iría a durar? La conversación entre los tres continuó durante un rato más hasta que el identificador de Kael emitió una luz azul. Bip. Bip. Kael se quedó inmóvil. Mara lo vio enseguida. —¿Qué pasa? —Creo que me llegó otra factura. —¿Cómo sabes que es otra factura? —Porque las desgracias siempre me encuentran. Elena suspiró. —Contesta. Kael activó el dispositivo. La imagen holográfica apareció inmediatamente. Era Aleksei Voronin. Sentado cómodamente en algún lugar que probablemente costaba más que todo el barrio donde había vivido Kael. —Saludos. —¿Cuánto debo? Aleksei parpadeó. —Ni siquiera he dicho nada. —Estoy adelantando trabajo. —No es una factura. Kael soltó un suspiro tan exagerado que hizo reír a Elena. —Excelente noticia. —Por ahora. —¿Qué significa por ahora? —Nada. Eso nunca significaba nada bueno. Aleksei consultó unos datos. —He recibido los resultados preliminares de la operación. Las expresiones de los tres se volvieron más serias. —La organización neutralizada pertenecía a la Faxxion conocida como Umbral. Mara cruzó los brazos. —¿Como uno de los océanos? —Exacto. Explicó Aleksei. —Rara vez muestran su estructura completa. Son especialistas en tráfico tecnológico, implantes militares ilegales y recuperación de artefactos antiguos. Kael recordó inmediatamente la caja fuerte de su antigua casa y el arma de Rainer. —Entonces iban detrás de los IBT. —Probablemente. Aleksei asintió. —Y probablemente también detrás de cualquier información relacionada contigo. Aquello no le gustó nada. Porque implicaba que alguien conocía partes de su pasado. Partes que él mismo ignoraba. Entonces Aleksei continuó. —Por cierto. Necesitábamos más datos de Rainer. Kael levantó una ceja. —Ya está derrotado. —Lo sé. —¿Entonces? —Escanea el cuerpo de Rainer con el identificador antes de irte de la Ciudad. Con eso y el nombre de la Faxxion, el Gobierno Mundial podrá darle seguimiento. Elena comenzó a reír. —Le siguen instalando funciones sin avisarle. —Soy una víctima de la tecnología. —Eres usuario IBN. —Exactamente lo que dije. Aleksei ignoró el comentario. —Los datos de Rainer son extremadamente valiosos. Versiones militares. Adaptaciones ilegales. Modificaciones desconocidas. Y ahora tenemos un punto de partida para seguir el rastro de Umbral. Se quedó pensativo unos segundos. —Aunque será una carrera larga. —¿Cuánto de larga? —Años probablemente. Kael hizo una mueca. —Odio cuando las conspiraciones son organizadas. —Los criminales también odian cuando los descubren. —Punto válido. Aleksei cerró varios archivos holográficos. —En cualquier caso. Misión cumplida. El silencio duró apenas un segundo. Porque aquello significaba mucho más de lo que parecía. Habían encontrado una pista de su pasado. Habían descubierto una Faxxion criminal importante y derrotado una de sus bandas. Y habían abierto una puerta para futuras investigaciones. Nada mal para una misión que comenzó preguntándole a un mendigo sobre un chico que hacía parkour. Entonces Aleksei volvió a hablar. —Antes de terminar. Kael sintió una presencia oscura acercándose. Siempre ocurría cuando Aleksei decía frases así. —¿Sí? —Ten cuidado cuando dispares rayos al cielo. El silencio fue absoluto. —¿Qué? —La próxima vez apunta mejor. —¿Qué? —Casi alcanzas una estación espacial del Gobierno Mundial. Kael se quedó congelado. —¿QUÉ? Mara y Elena giraron la cabeza lentamente hacia él. Como depredadores detectando una presa. Aleksei continuó tranquilamente. —No hubo daños. Los sistemas defensivos reaccionaron correctamente. La estación maniobró a tiempo. —¿ESTACIÓN ESPACIAL? —Sí. —¿DEL GOBIERNO MUNDIAL? —Correcto. —¿CUÁNTO CUESTA UNA ESTACIÓN ESPACIAL? Aleksei sonrió. —Ya sabía que esa sería tu pregunta. Kael parecía a punto de sufrir un infarto. —No adquiriste ninguna deuda. El alivio fue tan inmediato que casi se derrumbó de donde esta sentado. —Gracias a los cielos. —Aunque durante unos minutos varias personas importantes estuvieron bastante nerviosas. —Ya estoy tranquilo. —Nos comunicamos cuando consigas el escaneo del cuerpo de Rainer. La comunicación terminó poco después. La imagen holográfica desapareció. Y el silencio regresó. Mara lo observó. Elena también. Kael fingió no darse cuenta. —No digan nada. —Casi derribas una estación espacial. —No la derribé. —Porque esquivó. —Detalle técnico. —KAEL. —¿Qué? —¡DISPARASTE UN RAYO AL ESPACIO! —Fue accidental. —¿ACCIDENTAL? Elena ya estaba riéndose. —Ni siquiera sabías que estaba allí. —Eso no ayuda. —Lo sé. Mara negó con la cabeza. —Un día vas a destruir algo tan grande que el Gobierno Mundial tendrá que inventar una nueva categoría de deuda sólo para ti. —Eso suena muy caro. —Esa es tu conclusión. —Siempre es mi conclusión. Y mientras Mara lo regañaba y Elena se reía, Kael pensó que quizás aquella misión realmente había terminado. No porque ya no hubiera peligros. Sino porque había vuelto algo que parecía normal. Estar sentado con ellas. Escuchando regaños. Y descubriendo que, por suerte, todavía no le debía dinero a una estación espacial. Lo cual, dadas sus costumbres recientes, era un logro sorprendentemente respetable.
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Nexum (Novela) Capítulo 69

Estás leyendo el capítulo 69 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 27 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.