Leer Nexum (Novela) Capítulo 52 online gratis en español
El regreso a la base fue lento.
Pesado.
Los vehículos avanzaban cubiertos de polvo, aceite y restos de combate pero con recursos y comida mientras las compuertas de Los Retornados se abrían otra vez para recibirlos.
Muchos pensaron que la expedición había fracasado apenas vieron el estado del convoy.
Blindajes rotos.
Personas heridas.
Armas quemadas.
Y luego empezaron a notar algo más.
Todos habían vuelto vivos.
Eso por sí solo ya era casi un milagro estadístico en Los Retornados. Una auténtica ofensa contra las probabilidades.
Los Corredores descendieron agotados.
Algunos apenas podían caminar. Otros cargaban suministros mientras se dejaban caer contra cajas o paredes. Había risas nerviosas mezcladas con puro cansancio.
Kael bajó último.
También estaba herido.
Pero no agotado de la misma forma.
Desde que se había convertido en usuario IBN algo dentro de él había cambiado. La idea constante de que podía morir si dejaba de evolucionar le daba una determinación extraña. Peligrosa.
No quería quedarse atrás.
No quería convertirse en una marioneta de A.D.A.M.
Y sobre todo…
No quería dejar solos a los demás.
Así que seguía avanzando aunque el cuerpo le doliera.
Uno de Los Retornados lo vio caminar todavía cargando piezas enormes y soltó incrédulo:
—¿Ese tipo no sabe cansarse?
Kael pasó junto a él.
—Sí sé. Solo lo estoy ignorando profesionalmente.
La noticia de lo ocurrido se extendió por toda la base en menos de una hora.
Primero rumores.
Luego versiones exageradas.
Y finalmente…
El video.
Uno de los Corredores había grabado gran parte de la batalla usando un viejo dispositivo táctico. Principalmente porque estaba convencido de que probablemente iban a morir todos y quería dejar evidencia.
Ahora la grabación se reproducía en una pantalla improvisada en una de las zonas comunes.
Retornados rodeaban el proyector mirando casi sin pestañear.
La imagen temblaba.
Explosiones.
Disparos.
Bestias mecánicas.
Y luego Kael.
Corriendo entre criaturas.
Destrozando metal con las manos.
Esquivando y bloqueando láseres de pulsos.
Usando rifles de la Ciudad como si fueran armas experimentales.
Algunos quedaron completamente en silencio.
Otros no podían creerlo.
Y cuando apareció la parte donde destruyó a la criatura gigantesca…
La sala explotó en gritos.
—¡¿ESTÁ COMPLETAMENTE LOCO?!
—¡Míralo correr hacia esa cosa!
—¡Le disparó al núcleo cayendo del cielo!
—¡Y cabeza abajo!
—¡Eso no fue humano!
Uno de Los Retornados más viejos murmuró mirando la pantalla:
—…Necesitábamos esto.
Y era verdad.
Muchos habían perdido confianza después de ver colapsar a Kael en la pelea con Darius.
Temían que Kael muriera.
O peor.
Que terminara convirtiéndose en algo incontrolable.
Pero verlo regresar.
Verlo pelear por los demás. Cargar en sus hombros con todo el equipo de los Corredores.
Verlo proteger incluso a personas de la Ciudad…
Les devolvió esperanza.
No en el IBN.
En Kael.
Mientras tanto Kael estaba sentado afuera de uno de los hangares comiendo algo que apenas calificaba legalmente como comida.
Entonces Mara apareció primero.
Se cruzó de brazos frente a él.
Lo observó unos segundos.
—Te lanzaste solo contra una bestia del tamaño de un edificio.
Kael masticó lentamente.
—Cuando lo dices así suena irresponsable.
—Porque fue irresponsable.
Elena llegó poco después.
Mucho más callada.
Pero sus ojos estaban claramente aliviados.
—Pensé que no volverías.
Kael bajó un poco la mirada.
Esa frase sí le golpeó más fuerte que cualquier criatura.
Entonces sonrió apenas.
—Yo también lo pensé un par de veces.
Mara se sentó a su lado.
—El video ya está por toda la base.
Kael abrió los ojos.
—¿Qué video?
Elena intentó contener la risa.
—Uno de los Corredores grabó casi toda la batalla.
Kael quedó horrorizado.
—No.
—Sí.
—¿Grabaron cuando casi me caigo tratando de aterrizar encima de esa cosa?
Mara desvió la mirada apenas, ocultando una sonrisa.
—Especialmente esa parte.
Kael se cubrió la cara.
—Excelente. Ahora oficialmente existe evidencia audiovisual de mis decisiones estúpidas.
Elena lo observó en silencio unos segundos más.
Luego habló más bajo.
—Pero también vieron que volviste por todos.
Kael la miró.
Ella continuó:
—Eso importa.
Y por primera vez desde que regresaron… Kael realmente entendió algo.
Los Retornados habían vuelto a confiar en él.
No porque fuera fuerte.
Sino porque seguía siendo él.
Incluso con el IBN.
La tranquilidad duró exactamente veinte minutos.
Porque entonces aparecieron los Corredores.
Y ya venían ebrios parcialmente.
Una señal inequívoca de desastre social inminente.
—¡KAEL!
Dos de ellos literalmente lo agarraron por los brazos.
—¡Hoy se bebe!
—¡Sobrevivimos a una pesadilla mecánica interdimensional!
—¡Y tú peleaste como un enfermo mental bendecido por Nexum!
Kael intentó resistirse.
—Estoy cansado.
—¡MENTIRA!
—Eso dolió emocionalmente.
Los Corredores empezaron a arrastrarlo igual.
Mara suspiró.
Elena se rió.
—Supongo que vamos también —dijo Elena.
—Alguien tiene que evitar que Kael haga algo idiota si se emborracha—respondió Mara.
Kael levantó la cabeza mientras lo arrastraban.
—Su confianza en mí es conmovedora.
La noche terminó llena de ruido, música improvisada, bebidas dudosas y Retornados celebrando:
Seguir vivos.
Y mientras las risas llenaban la base…
Por primera vez en mucho tiempo…
Los Retornados sintieron que tal vez podían enfrentarse al futuro otra vez.
Aunque fuera un futuro construido sobre metal, monstruos y decisiones terribles tomadas por Kael bajo presión extrema. Una tradición que claramente iba a continuar.
El refugio de Los Retornados vibraba como una máquina vieja funcionando por pura terquedad. Luces colgantes improvisadas parpadeaban entre tubos oxidados y cables desnudos. Música distorsionada salía de unos altavoces reparados demasiadas veces. El olor a metal, alcohol barato y comida recalentada llenaba el aire.
Después de La Franja, necesitaban aquello.
Necesitaban olvidar por unas horas los gritos, la sangre de las criaturas pegada a las botas y la visión de aquella ciudad de asedio desplomándose bajo fuego y acero.
Kael estaba sentado sobre una caja metálica haciendo equilibrio peligroso con una botella en la mano mientras varios Corredores hablaban a la vez.
—Te vi cargar un bloque de blindaje tú solo —dijo uno entre risas—. Juré que te ibas a partir la columna.
—Yo también lo pensé —respondió Kael—. Pero mi espalda y yo tenemos una relación tóxica.
Las carcajadas explotaron alrededor.
Otro añadió:
—Y luego empezó a desguazar piezas como un maldito chatarrero poseído.
—Eso fue entrenamiento técnico avanzado —dijo Kael levantando la botella—. También conocido como improvisar y esperar no morir.
Silas, apoyado contra una pared, observaba en silencio con esa expresión cansada de hombre que había sobrevivido demasiado tiempo para impresionarse fácilmente.
—No improvisó tanto —comentó finalmente—. Aprendió rápido. Más rápido de lo normal.
Eso hizo que algunos voltearan hacia él.
Silas rara vez elogiaba a alguien.
Kael sonrió apenas.
—Tampoco ayuda que me haya tocado el mentor más amable y emocionalmente accesible de todos.
Silas lo miró con absoluta seriedad.
—Si sigues hablando así te lanzo por una compuerta.
—¿Ven? Pura calidez humana.
Las risas regresaron.
Darius Venn soltó un resoplido desde el otro lado de la mesa mientras bebía.
—La primera vez que peleé con él pensé que duraría segundos.
Kael señaló orgullosamente.
—Y mirenme ahora. Durando minutos completos.
—Ahora sería molesto enfrentarme contigo otra vez —continuó Darius—. Mejoraste demasiado.
Kael pestañeó.
Por un segundo hasta el ruido alrededor pareció bajar.
Porque viniendo de Darius Venn… eso era prácticamente una ceremonia oficial de reconocimiento.
—Gracias.
—No te acostumbres.
—Muy tarde.
Más allá, varios Corredores observaban a Mara y Elena sentadas cerca de una mesa iluminada tenuemente.
Mara mantenía su postura seria habitual aunque el ambiente relajado le quitaba algo de dureza. Elena, en cambio, reía más libremente mientras discutía algo con otras chicas del refugio.
Uno de los Corredores suspiró dramáticamente.
—No entiendo cómo hiciste.
Kael levantó una ceja.
—¿Sobrevivir?
—No. Tener esas compañías.
Otro añadió:
—Los Retornados tienen chicas lindas, claro… pero ustedes dos parecen haber salido de una simulación ilegal diseñada para destruir la moral masculina.
Elena soltó una risa.
Mara simplemente miró al hombre como si estuviera evaluando si dejarlo vivir.
Kael tomó otro trago.
—Mi teoría es que les doy pena.
—Confirmo —dijo Mara inmediatamente.
—Totalmente —añadió Elena divertida.
Los Corredores empezaron a protestar entre risas.
—Eso no cuenta.
—Tiene que haber un secreto.
—¿Qué hiciste?
Kael se quedó pensativo unos segundos.
—Supongo que casi morir repetidamente crea vínculos fuertes.
—Romántico —murmuró Elena.
—Poético incluso —añadió otro.
Mara negó lentamente con la cabeza.
—El problema es que habla demasiado.
—Y aún así aquí siguen conmigo. Misterios de la vida.
La música aumentó un poco. Alguien empezó a golpear una mesa siguiendo el ritmo. Otros discutían historias exageradas de expediciones anteriores donde claramente el 80% eran mentiras adornadas por alcohol y ego colectivo.
Y por una noche…
solo por una noche…
Los Retornados parecían personas normales. No sobrevivientes. No soldados.
Solo gente riendo en medio del fin del mundo.

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Nexum (Novela)
Capítulo 53
Nexum (Novela) Capítulo 52
Estás leyendo el capítulo 52 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 24 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.