Leer Nexum (Novela) Capítulo 51 online gratis en español
La expedición estaba a pocos días de regresar cuando encontraron la estructura.
Sobresalía entre montañas de acero derrumbado como una cicatriz enterrada. Una construcción gigantesca, semicircular, cubierta de placas negras y símbolos corroídos. Parte túnel, parte puerta. Como si alguien hubiera intentado construir un portal usando una fábrica y una pesadilla.
Los Corredores se detuvieron.
Incluso el aire allí se sentía distinto.
Más pesado.
Uno de ellos murmuró:
—Ese lugar no estaba en los mapas viejos…
Kael observó las enormes compuertas selladas.
Sintió un leve zumbido bajo la piel.
El IBN reaccionaba.
Y eso nunca significaba nada bueno. Nexum tenía la costumbre de convertir cada “curiosidad arqueológica” en una experiencia cercana a la muerte.
Entonces ocurrió.
Un estruendo brutal atravesó toda la estructura.
Las paredes vibraron.
Grietas enormes recorrieron el arco metálico.
—¡Atrás! —gritó Silas líder de los Corredores.
Demasiado tarde.
Parte de la construcción colapsó hacia afuera en una explosión de polvo, chispas y metal retorcido.
Y algo salió corriendo desde la oscuridad.
Luego otra cosa.
Y otra.
Bestias mecánicas.
Decenas.
Algunas cuadrúpedas y rápidas como depredadores. Otras enormes, llenas de brazos hidráulicos y mandíbulas giratorias. Había criaturas unidas por cables, otras arrastraban piezas humanas integradas a sus cuerpos como restos de antiguos usuarios absorbidos por Nexum.
Los disparos comenzaron inmediatamente.
El caos explotó.
Kael apenas alcanzó a girarse cuando una de las criaturas saltó sobre él.
Era una bestia alargada, cubierta de placas dentadas, con una mandíbula circular girando como una trituradora industrial.
Y entonces pasó.
Por primera vez.
Marcas metálicas aparecieron sobre la piel de Kael. Manifestación Sintética Nanotecnológica (NSR)
Desde el cuello hasta parte de su brazo izquierdo.
Líneas negras y plateadas recorrieron su cuerpo como circuitos vivos.
Los Corredores lo vieron.
El mundo pareció frenarse un instante.
La criatura mordió el brazo metálico de Kael.
El impacto sonó horrible.
Metal contra metal.
Pero Kael no retrocedió ni un paso.
Sus ojos se abrieron con sorpresa.
No por dolor.
Sino porque apenas había sentido el ataque.
La criatura intentó cerrar más fuerte la mandíbula.
Kael levantó lentamente la mirada hacia ella.
—…Eso fue bastante grosero.
Y golpeó.
Solo un golpe.
Con el brazo libre.
La bestia salió disparada como si hubiera sido impactada por un vehículo de carga. Atravesó una columna metálica y explotó a la distancia en una lluvia de piezas y fluidos oscuros.
Silencio.
Hasta los Corredores dejaron de disparar un segundo.
Kael se quedó mirando su propia mano.
—…Creo que me excedí un poco.
—¡KAEL, ABAJO!
Un disparo pasó sobre su cabeza justo cuando otra criatura saltaba detrás de él.
El combate continuó.
Y esta vez Kael se movió.
De verdad.
Dos bestias cuadrúpedas corrieron hacia un grupo de Corredores atrapados entre contenedores caídos.
Kael vio el movimiento.
La NSR comenzó a extenderse más por su brazo.
Las marcas brillaron.
Y desapareció.
No literalmente.
Pero se movió tan rápido que los demás apenas pudieron seguirlo.
Interceptó a la primera criatura de frente.
La agarró por el cráneo metálico.
El suelo se quebró bajo sus pies.
Y usando el impulso la estampó contra otra bestia.
Ambas terminaron incrustadas contra una pared oxidada.
Kael respiró agitado.
La fuerza seguía creciendo sola.
Eso lo asustó más que las criaturas.
Una tercera bestia apareció detrás de él con cuchillas hidráulicas desplegadas.
Kael se inclinó apenas para evitar el corte.
Demasiado tarde comprendió su propia velocidad.
Giró el cuerpo.
Le arrancó accidentalmente una de las extremidades a la criatura.
El brazo mecánico salió volando dando vueltas por el aire.
—¡Perdón! —gritó Kael por reflejo.
Uno de los Corredores disparó mientras retrocedía.
—¡¿Le estás pidiendo perdón a eso?!
—¡NO SÉ CÓMO FUNCIONA PELEAR SIENDO UN MONSTRUO TODAVÍA!
Más al fondo del campo de batalla, tres Corredores estaban siendo acorralados por una criatura enorme.
Parecía una mezcla entre tanque y animal.
Cuatro patas gigantes.
Cables colgando.
Un núcleo rojo latiendo en el pecho.
Disparaba proyectiles de metal fundido desde aperturas laterales.
Los Corredores apenas podían cubrirse.
Kael corrió hacia ellos.
Los disparos impactaban el suelo a su alrededor levantando explosiones de chispas.
Uno casi le da en el rostro.
La NSR avanzó aún más.
Parte de su cuello comenzó a cubrirse de placas negras metálicas.
El sistema Neuromotor, el Sensorial y el Cognitivo del IBN rompieron límites.
Sus reflejos se dispararon
Escuchaba los mecanismos enemigos.
Veía trayectorias.
Movimientos.
Puntos débiles.
Todo al mismo tiempo.
Saltó.
La criatura abrió sus mandíbulas mecánicas.
Kael cayó encima de ella.
Hundió ambas manos en el metal ardiente.
Y arrancó violentamente la carcasa frontal.
El núcleo rojo quedó expuesto.
La bestia chilló con un sonido industrial insoportable.
Kael levantó el núcleo.
Lo miró apenas un segundo.
Y lo aplastó con la mano.
La explosión lanzó fuego y piezas metálicas en todas direcciones.
Los Corredores quedaron inmóviles.
Respirando pesado.
Mirándolo.
Porque ya no parecía solo Kael.
Las placas nanotecnológicas brillaban sobre su piel como venas metálicas vivas.
Sus ojos tenían un leve resplandor anormal.
Y aun así…
Seguía sonriendo como idiota.
Cubierto de aceite negro y humo.
—Bueno… —dijo mientras una pieza ardiente caía detrás de él— creo que oficialmente ya no puedo participar en competencias normales de levantar cajas.
Nadie respondió.
Porque acababan de entender algo aterrador.
Un usuario IBN entrenado podía cambiar el resultado de una expedición.
Pero uno inexperto…
También podía convertirse en algo imposible de detener.
Las alarmas de La Ciudad comenzaron a escucharse varios minutos después del colapso.
Tarde.
Como siempre.
La Ciudad tenía la maravillosa costumbre de reaccionar justo después de que la gente común ya había hecho la parte donde casi morían. Eficiencia burocrática en estado puro.
El cielo de La Franja se iluminó con luces blancas.
Transportes militares descendieron entre el humo usando propulsores azules. Blindados negros avanzaron sobre los escombros mientras drones armados sobrevolaban el área escaneando amenazas.
Y entonces llegaron los soldados.
Armaduras tácticas grises.
Visores luminosos.
Rifles de pulsos.
Equipos diseñados específicamente para combatir amenazas mecánicas de Nexum.
Los Corredores no estaban felices de verlos.
Pero en ese momento necesitaban ayuda.
Porque seguían saliendo criaturas de la estructura destruida.
Más rápidas.
Más grandes.
Más agresivas.
Uno de los oficiales gritó órdenes inmediatamente.
—¡Formación Delta! ¡Prioridad al cierre del perímetro!
Los rifles comenzaron a disparar.
No eran proyectiles normales.
Cada impacto emitía descargas electromagnéticas que recorrían el cuerpo de las bestias. Algunas colapsaban instantáneamente. Otras apenas se ralentizaban antes de seguir avanzando.
Kael observó eso mientras aplastaba el cráneo de otra criatura contra el suelo.
Su respiración estaba más pesada ahora.
La NSR seguía activa y sus pequeñas placas metálicas recorrían ya parte de su torso y ambos brazos.
Entonces un soldado de la Ciudad lo vio atravesar literalmente una bestia con un golpe.
—¡Usuario IBT identificado! —gritó por el comunicador— ¡Está peleando del lado civil!
Otro respondió enseguida:
—¿IBT fuera de registro? ¿Qué demonios hace aquí?
Kael apenas escuchó.
Porque algo más llamó su atención.
Las descargas.
Los pulsos eléctricos.
El IBN reaccionó apenas vio cómo las criaturas se desactivaban.
Como si comprendiera el principio detrás de aquello.
Y entonces ocurrió otra vez.
Instinto.
No pensamiento.
Kael extendió lentamente la mano hacia un inmenso grupo de criaturas que corrían hacia él entre los restos metálicos.
Sintió un dolor agudo recorrerle el brazo.
Las marcas brillaron intensamente.
Y una onda eléctrica explotó alrededor suyo.
No fue un disparo.
Fue un pulso brutal.
El aire vibró.
Las luces de los soldados parpadearon.
Las criaturas se congelaron a mitad de movimiento.
Y colapsaron todas al mismo tiempo.
Cerca de 30 cuerpos mecánicos cayeron de golpe alrededor de Kael.
Silencio.
Incluso los soldados dejaron de disparar unos segundos.
Uno de ellos murmuró:
—…¿Qué carajo fue eso?
Kael bajó lentamente la mano.
Sorprendido.
Mirando las criaturas inmóviles.
—…No sabía que podía hacer eso.
Entonces casi se tambaleó.
El pulso le había drenado energía muchísimo más rápido que la fuerza física.
Respiró con dificultad.
La NSR disminuyó un poco.
Uno de los Corredores lo sostuvo antes de que perdiera equilibrio.
—Oye, tranquilo.
Kael soltó una risa corta entre jadeos.
—Anotado. El truco eléctrico viene con depresión incluida.
Pero los soldados de la Ciudad ya estaban analizándolo.
Y cuanto más observaban… menos sentido tenía.
Un oficial táctico observó datos en su visor.
—No coincide con lecturas IBT normales.
—Entonces es un prototipo.
—No. Mira el comportamiento energético.
Otro soldado disparó contra una criatura enorme que avanzaba hacia ellos.
Kael reaccionó antes.
La NSR reapareció violentamente.
Corrió hacia la bestia.
La criatura disparó fragmentos metálicos desde su espalda.
Kael los esquivó con movimientos casi imposibles.
Demasiado rápidos.
Demasiado precisos.
Los soldados se quedaron mirándolo.
No era solo fuerza.
Era adaptación instantánea.
El IBN estaba aprendiendo durante el combate.
Eso era aterrador.
Kael saltó encima de la criatura.
Clavó ambas manos sobre la carcasa metálica.
Y esta vez el pulso eléctrico salió directamente desde su cuerpo.
La bestia completa se iluminó en azul.
Sus sistemas explotaron desde dentro.
Pedazos ardientes salieron disparados mientras el cuerpo gigantesco colapsaba de rodillas.
Kael cayó al suelo respirando con dificultad.
Las marcas metálicas comenzaron a desaparecer lentamente.
Uno de los oficiales lo observó fijamente.
—Eso no es un IBT…
—Entonces ¿qué es?
El oficial tardó unos segundos en responder.
Porque acababa de comprender algo horrible.
—…Algo nuevo.
A la distancia, dentro de una nave de batalla, una mujer observaba todo mediante pantallas tácticas.
Mira Caelúm.
Sus ojos no se apartaban de Kael.
Especialmente cuando la manifestación sintética aparecía.
Cuando las marcas crecían.
Cuando el pulso eléctrico destruía criaturas enteras.
Y por primera vez desde que había llegado…
Su expresión fría cambió apenas.
Interés.
No.
Preocupación.
Muy leve.
Casi imperceptible.
Porque ella sí entendía lo que estaba viendo.
Y probablemente comprendía algo que Kael todavía no.
El IBN no estaba simplemente fortaleciéndolo.
Estaba evolucionando y Kael iba con él.
La batalla estaba lejos de terminar.
Las criaturas seguían emergiendo desde la estructura colapsada como si Nexum hubiera abierto una herida debajo del mundo. Metal arrastrándose. Chillidos mecánicos. Núcleos rojos brillando entre el humo.
La Ciudad había llegado con fuerza suficiente para contener una amenaza normal.
Pero aquello no era normal.
Ni siquiera para ellos.
Los soldados empezaban a agotarse.
Los rifles de pulsos sobrecalentaban.
Los drones caían destruidos.
Las líneas defensivas retrocedían lentamente entre explosiones y restos metálicos.
Y en medio de todo eso…
Kael seguía moviéndose.
Protegiendo primero a sus Corredores.
Siempre a ellos.
Cuando una criatura enorme atravesó una barricada improvisada y cayó encima de dos Corredores, Kael apareció de inmediato. Sujetó las mandíbulas hidráulicas de la bestia con ambas manos mientras las placas metálicas crecían por sus brazos.
El suelo tembló bajo sus pies.
La criatura intentó cerrar las fauces.
Kael gruñó por el esfuerzo.
Y terminó separándole literalmente la cabeza del cuerpo en dos partes desde las fauces.
Aceite oscuro cayó como lluvia sobre él.
Uno de los Corredores respiró agitado.
—¡Kael!
Kael giró cubierto de fluidos mecánicos.
—Estoy bien.
Una explosión detrás suyo casi lo derriba.
—Creo.
Pero también empezó a proteger soldados de la Ciudad.
Aunque ellos probablemente habrían intentado arrestarlo en circunstancias menos apocalípticas. Los humanos eran fascinantes. Capaces de apuntarse armas mutuamente mientras algo peor intentaba devorarlos a todos.
Un oficial cayó herido cuando una criatura saltó sobre una posición elevada.
Kael lo vio desde lejos.
Corrió.
El SMS y la NSR se activaron violentamente otra vez.
Las marcas recorrieron su rostro parcialmente.
La criatura descendió sobre el oficial.
Kael llegó primero.
Interceptó el impacto usando el hombro metálico.
El golpe sonó como un choque de vehículos.
La bestia salió despedida.
El oficial quedó inmóvil mirando a Kael.
—…Gracias.
Kael respiraba agitado.
—No te acostumbres. Estoy improvisando heroísmo.
Kael continuó atacando a las bestias.
Entonces ocurrió algo peor.
Una unidad táctica de la Ciudad avanzaba disparando láseres de pulsos de alta velocidad hacia una oleada de criaturas.
Kael apareció justo en medio.
—¡ALTO! —gritó un soldado.
Demasiado tarde.
Los disparos ya habían salido.
Los pulsos atravesaron el aire como relámpagos.
Los Corredores sintieron el corazón detenerse.
Porque ningún humano podía esquivar algo así.
Pero Kael sí se movió.
El IBN reaccionó antes que su mente. Los sistemas Sensorial, Neuronal y Cognitivo rompieron límites de nuevo y Kael con ellos.
Todo se ralentizó para él.
Las trayectorias.
Las vibraciones.
Los destellos de energía.
Sus pupilas se contrajeron.
Y corrió.
El primer pulso pasó rozándole el rostro.
El segundo lo esquivó girando el cuerpo.
Continuó esquivando
El tercero, cuarto, quinto y el sexto tuvo que bloquearlo.
Una placa metálica emergió violentamente desde su antebrazo y el disparo impactó allí soltando chispas enormes.
Los soldados se quedaron congelados.
Kael aterrizó de rodillas varios metros adelante.
Respirando fuerte.
Con humo saliendo del brazo.
Uno de los Corredores abrió los ojos incrédulo.
—…Lo logró
Kael levantó lentamente la mirada.
Y sonrió como un demente agotado.
—SIEMPRE quise hacer eso.
Incluso en medio del infierno seguía siendo Kael. Un detalle tranquilizador y profundamente preocupante al mismo tiempo.
Cerca de una barricada destruida había varios oficiales muertos.
Sus rifles estaban tirados.
Kael vio otra oleada acercándose.
No pensó demasiado.
Tomó dos armas del suelo.
Un soldado sobreviviente gritó enseguida:
—¡Esas armas requieren sincronización militar!
Kael apuntó.
—Bueno. Hoy descubriremos cosas.
Disparó.
Y el resultado fue absurdo.
Los pulsos salieron muchísimo más potentes.
Más rápidos.
Más densos.
Cada disparo atravesaba múltiples criaturas antes de explotar dentro de ellas.
Las armas literalmente chillaban por sobrecarga en sus manos.
Kael abrió los ojos sorprendido.
—Increíble. Me gusta esto.
—¡¿Qué eres?! —gritó un oficial desde atrás.
Kael disparó otra ráfaga.
Las criaturas explotaron entre descargas azules.
—¡Ni yo sé todavía!
El IBN estaba potenciando la tecnología miliar de la Ciudad.
Adaptándola.
Amplificándola.
Pero…
—…Creo que las rompí —dijo Kael desechando las armas humeantes.
Eso terminó de alarmar a los oficiales.
Porque ya no parecía simplemente compatible con las tecnología.
Parecía conectado a ella.
Como si el sistema pudiera entender y reescribir tecnologías ajenas en tiempo real.
Mira Caelúm seguía observándolo desde el transporte.
Ahora completamente seria.
Un analista hablaba detrás de ella.
—Confirmamos anomalías energéticas imposibles para un usuario convencional.
—Lo sé.
—¿Debemos intervenir?
Mira tardó unos segundos en responder mientras veía a Kael destrozar criaturas usando armas diseñadas para unidades militares élite.
Luego habló.
Muy bajo.
—No.
Sus ojos siguieron fijos en él.
—No va a ser necesario.
La batalla ya había durado demasiado.
El suelo entero de La Franja estaba cubierto de restos mecánicos humeantes. Chispas caían desde estructuras rotas. Los rifles militares comenzaban a fallar por sobrecalentamiento. Muchos Corredores apenas podían mantenerse en pie.
Y aun así…
Las alarmas de la Ciudad seguían detectando actividad dentro de la estructura.
Algo enorme venía.
El sonido llegó primero.
Un retumbar profundo.
Lento.
Pesado.
Como pasos de una fábrica caminando.
Entonces la estructura terminó de abrirse desde dentro.
El metal se dobló hacia afuera.
Y apareció la criatura.
Gigantesca.
Más alta que varios edificios industriales unidos. Un cuerpo formado por restos ensamblados de cientos de máquinas diferentes. Brazos hidráulicos enormes. Cables colgando como venas. Decenas de ojos rojos abriéndose sobre una carcasa negra llena de cicatrices antiguas.
Y en el centro del pecho…
Un núcleo brillante gigantesco.
Los soldados de La Ciudad quedaron paralizados.
Uno de ellos murmuró:
—…No puede ser.
Otro retrocedió.
—Es una unidad de asedio de Nexum.
La criatura avanzó un paso.
El impacto sacudió todo alrededor.
Y luego disparó.
Un rayo masivo atravesó la Franja destruyendo vehículos completos de la Ciudad. El calor derritió metal y lanzó cuerpos por el aire.
Kael vio a varios Corredores caer cerca de la explosión.
Su respiración se cortó.
Algo dentro de él reaccionó violentamente.
La NSR apareció de inmediato.
Más intensa que nunca.
Las marcas metálicas cubrieron ambos brazos, parte del pecho y el cuello. Incluso pequeñas líneas oscuras comenzaron a extenderse cerca de sus ojos.
Uno de los Corredores lo miró con miedo por primera vez.
Porque Kael ya no parecía completamente humano.
Kael dio un paso adelante.
—Quédense atrás.
—¡Kael, esa cosa es enorme!
Él tragó saliva mirando al monstruo metálico.
—Sí… noté el pequeño detalle.
La criatura rugió.
Y corrió.
El suelo explotaba bajo cada paso.
Los soldados de la Ciudad abrieron fuego con todo lo que tenían. Pulsos electromagnéticos, proyectiles perforantes, drones suicidas.
Casi nada funcionaba.
La criatura seguía avanzando.
Entonces Kael agarró un arma pesada de los soldados de La Ciudad, se la puso en el hombro y corrió también.
Solo.
Directamente hacia ella.
Todos gritaron su nombre.
Pero él ya estaba demasiado lejos.
La bestia lanzó uno de sus brazos gigantescos hacia Kael.
Él saltó.
El impacto destruyó media estructura detrás suyo.
Kael aterrizó sobre el gigante brazo mecánico.
Y empezó a correr encima de él.
Demasiado rápido.
Las placas metálicas de la NSR brillaban mientras avanzaba entre explosiones y disparos.
La criatura intentó atraparlo con múltiples extremidades.
Kael las esquivó apenas por centímetros.
Algunas tuvo que destruirlas a golpes.
Cada impacto arrancaba toneladas de metal.
Pero la criatura seguía regenerándose.
El núcleo.
Tenía que destruir el núcleo.
Los soldados comprendieron lo mismo.
—¡Necesitamos abrirle el pecho! —gritó un oficial.
Los Corredores empezaron a ayudar.
Disparos.
Explosivos improvisados.
Cargas electromagnéticas.
Todo concentrado sobre la coraza frontal de la bestia.
Mientras Kael corría por el brazo de la bestia observaba como los disparos iban hacia el pecho de la bestia.
Poco a poco comenzaron a romper capas externas.
Kael aprovechó la apertura.
Saltó directamente hacia el pecho de la criatura preparando el arma.
Pero entonces…
La bestia lo atrapó.
Una enorme mano hidráulica cerrándose alrededor de su cuerpo.
Los Corredores quedaron horrorizados.
La presión comenzó a deformar incluso las placas de la NSR.
Kael gritó de dolor.
La criatura levantó el brazo preparándose para aplastarlo completamente.
Y ahí el IBN reaccionó.
De verdad.
Las marcas metálicas brillaron con una intensidad brutal.
Electricidad recorrió todo el cuerpo de Kael.
Y una onda devastadora explotó desde él.
No fue un pulso normal.
Fue una tormenta electromagnética.
Los sistemas cercanos de la criatura comenzaron a apagarse en cadena.
Brazos enteros colapsaron.
Ojos rojos explotaron.
Las armas de la Ciudad incluso fallaron unos segundos por la interferencia.
Kael caía libremente desde gran altura cabeza abajo.
Agotado.
Casi inconsciente.
Pero todavía mirando el núcleo.
El pecho de la bestia estaba abierto.
Expuesto.
Y entonces sonrió apenas.
—Ahora sí.
Tomó el rifle pesado militar que caía junto a él.
El IBN lo sobrecargó instantáneamente.
El arma comenzó literalmente a desarmarse en sus manos por la energía acumulada.
—Espero que esto funcione…
Disparó.
El pulso salió convertido en un rayo gigantesco azul.
Atravesó directamente el núcleo.
El mundo pareció quedarse en silencio un segundo.
Luego la criatura explotó desde dentro. Y con ella, colapsaron todas las demás criaturas.
Una reacción en cadena recorrió todo el cuerpo monstruoso. Explosiones internas iluminaron La Franja mientras toneladas de metal colapsaban lentamente como una montaña muriendo.
Kael cayó entre los escombros.
Y no se levantó enseguida.
Horas después…
La batalla había terminado.
La Ciudad desplegó finalmente un enorme dispositivo alrededor de la estructura antigua. Columnas metálicas se clavaron alrededor del portal mientras generaban barreras energéticas.
El sello comenzó a cerrarse otra vez.
Uno de los oficiales explicó:
—El sello anterior fue roto antes de tiempo. Nexum ha aumentado su fuerza en el mundo.
Otro respondió:
—Entonces volverá a pasar.
Silencio incómodo.
Porque todos sabían la verdad.
Aquello no estaba contenido permanentemente.
Solo retrasado.
Como todo en Nexum.
Kael estaba sentado sobre una caja destruida mientras le vendaban parte del brazo.
La NSR había desaparecido completamente.
Las marcas metálicas ya no estaban.
Parecía un chico normal otra vez.
Solo agotado.
Sucio.
Cubierto de cortes.
Uno de los oficiales de la Ciudad lo observó en silencio.
Ahora entendían.
Los Retornados tenían un usuario IBN.
Y aun así…
Había protegido civiles.
Corredores.
Incluso soldados de la Ciudad.
Eso cambió las cosas.
No hubo arrestos.
No hubo amenazas.
Ni siquiera intentaron acercarse demasiado.
Porque después de lo que habían visto… tampoco estaban seguros de poder detenerlo.
Los transportes militares comenzaron a retirarse lentamente.
Los Corredores observaban tensos esperando algún conflicto.
Pero no ocurrió.
Un oficial simplemente habló antes de marcharse.
—Hoy salvamos vidas juntos.
Y se fueron.
A lo lejos, sobre una plataforma elevada cubierta de humo y metal roto, Mira Caelúm observó por última vez a Kael.
Sentado.
Riendo débilmente con los Corredores.
Actuando como si no hubiera destruido prácticamente un dios mecánico hacía poco más de una hora.
Sus ojos permanecieron fijos en él unos segundos más.
Pensativa.
Seria.
Luego se dio media vuelta.
Y desapareció junto con sus fuerzas.
No necesitó intervenir.
Porque ya había obtenido lo que quería.
Confirmación.
Kael no era solamente compatible con el IBN.
Era algo mucho más peligroso.
Y quizás…
Mucho más importante para Nexum de lo que nadie imaginaba todavía.

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Nexum (Novela)
Capítulo 52
Nexum (Novela) Capítulo 51
Estás leyendo el capítulo 51 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 24 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.