Leer Nexum (Novela) Capítulo 44 online gratis en español
Kael seguía recuperando el aliento sentado sobre una baranda metálica mientras revisaba las estadísticas finales del recorrido. Todavía sentía la electricidad recorriéndole el cuerpo. No dolor. Más bien… exceso de vida. Como si cada célula estuviera demasiado despierta.
El IBN realmente cambiaba todo.
Su respiración se estabilizaba más rápido.
Sus músculos apenas sentían fatiga.
Y sus sentidos…
Giró la cabeza antes incluso de escuchar pasos.
Ya las había detectado.
Mara y Elena observaban desde una plataforma elevada.
Kael sonrió apenas.
—Pueden salir de las sombras. Ya no son tan sigilosas.
Elena abrió mucho los ojos.
—Eso fue aterrador.
—Ni siquiera las estaba mirando —añadió Kael.
—Eso lo empeora.
Mara descendió tranquila por la estructura metálica mientras lo analizaba en silencio.
Kael todavía parecía completamente humano.
Nada de placas visibles.
Nada de metal atravesando la piel.
Nada que revelara lo que realmente era ahora.
Y precisamente eso era lo inquietante.
Porque después de verlo moverse… nadie volvería a confundirlo con una persona normal.
Elena se sentó cerca de él.
—Entonces… ¿cómo te sientes realmente?
Kael apoyó los brazos sobre las rodillas.
Pensó unos segundos.
—Extraño.
—Muy descriptivo —dijo Mara con sarcasmo automático.
Kael sonrió.
—No sé cómo explicarlo. Siento mi cuerpo diferente. Todo se siente… más claro.
Levantó la vista hacia las estructuras del campo.
—Puedo notar detalles absurdos. Escuchar conversaciones lejanas. Ver pequeños movimientos. Mi percepción del espacio cambió completamente.
Elena escuchaba fascinada.
—¿Y duele?
—A veces —admitió Kael—. Especialmente cuando el IBN reacciona solo. Como si intentara adelantarse a mis movimientos.
—Porque está aprendiendo de ti —dijo Mara.
Kael la miró.
Ella lo había dicho demasiado rápido.
Demasiado segura.
Kael entrecerró ligeramente los ojos.
—También me canso distinto —continuó él—. Mi cuerpo aguanta más pero… mentalmente siento que siempre hay algo funcionando debajo de todo. Como ruido de fondo.
Elena frunció el ceño.
—Eso suena horrible.
—No exactamente —respondió Kael—. Más bien… incómodo.
Hubo un pequeño silencio.
Entonces Kael notó algo.
Mara apenas había hablado.
Y eso no era normal.
Bueno, normal dentro de los estándares de Mara, que consistían en insultarte emocionalmente para demostrar afecto.Kael la observó mejor.
Fría como siempre.
Postura firme.
Expresión controlada.
Pero había algo distinto en sus ojos.
Algo inquieto.
—¿Qué sucede? —preguntó él finalmente—. No has dicho una sola amenaza. Empiezo a preocuparme.
Mara soltó una pequeña exhalación por la nariz. Apenas un intento fallido de risa.
Kael notó algo raro ahí. Sus ojos.
No eran fríos esta vez.
Eran… inseguros.
—Fue ella… —murmuró Mara finalmente.
Kael no respondió enseguida.
—Mira Caelúm —continuó ella—. Cuando apareció frente a nosotros…
Pausa
—Sentí miedo.
Kael la miró de reojo.
—Eso es bastante normal. La mujer se mueve como un fallo de realidad.
—No era ese tipo de miedo.
Ahí cambió todo.
Kael dejó de bromear.
Mara bajó la mirada.
—Fue como… reconocer algo horrible. Como si mi cuerpo la hubiera visto antes aunque mi mente no pudiera recordarlo.
Su respiración se volvió más lenta.
—Cuando ella me buscó con su mirada… sentí que estaba otra vez en algún lugar oscuro. Escuché gritos. Metal. Personas llorando. Y alguien diciéndome que corriera…. No aguanté y me fui. No podía dejar que me viera.
Kael permaneció callado.
Porque sabía reconocer cuando alguien estaba luchando contra recuerdos rotos.
Él vivía con eso todos los días.
—No entiendo qué me pasa —susurró Mara, frustrada consigo misma—. Nunca me paralizo. Nunca.
Kael apoyó los codos sobre las rodillas.
—Mara… nosotros venimos de Nexum. Todos. Y esa cosa allá dentro nos arrancó la memoria como si fuera papel mojado. ¿Quién sabe qué vivimos antes?
Ella apretó la mandíbula.
—Odio sentirme débil.
—Entonces eres oficialmente humana. Felicidades.
Mara lo miró seria.
Kael levantó una mano.
—Estoy intentando ayudar. Más o menos.
Por primera vez en toda la noche, Mara soltó una risa muy pequeña.
Kael sonrió apenas al verla.
Luego su expresión cambió a algo más sincero.
—Escucha… el miedo no siempre significa cobardía.
Mara permaneció en silencio.
—A veces significa que una parte de ti recuerda algo que tu cabeza todavía no puede entender.
Ella bajó lentamente la guardia.
Kael continuó:
—Cuando murió mi madre… hubo días donde hasta escuchar ciertos sonidos me hacía sentir enfermo. No porque fueran peligrosos. Sino porque algo dentro de mí conectaba todo con ese momento.
Mara lo observó sorprendida.
Kael rara vez hablaba tan directamente de eso.
—Tal vez Mira no te asusta por lo que es —dijo él—. Tal vez te asusta por lo que representa.
El viento volvió a soplar entre las estructuras.
—¿Y si descubro algo horrible sobre mí?
Kael se quedó pensando unos segundos.
—Entonces lo enfrentamos.
Ella levantó la vista.
—¿“Lo enfrentamos”?
Kael se encogió de hombros.
—No puedo dejar que te conviertas en una ermitaña traumática. Ya tenemos suficientes problemas. Además Elena me mataría si te dejo sola deprimida mirando paredes industriales toda la noche.
Mara negó con la cabeza, aunque esta vez había una sonrisa cansada.
Kael entonces le dio un pequeño golpe con el hombro.
—Y para que quede claro… verte asustada no hizo que parecieras débil.
Ella lo miró en silencio.
—Te hizo parecer real.
Eso sí la golpeó emocionalmente.
Porque Mara llevaba tanto tiempo intentando ser fuerte que había olvidado que alguien pudiera aceptar verla rota.
Y entonces, para sorpresa de Kael… Elena habló más bajo de lo normal.
—Al menos ustedes tienen algo.
Kael y Mara la miraron.
Silencio.
El viento movía lentamente el cabello de Elena.
—Mara tuvo recuerdos —dijo ella finalmente—. Tú encontraste pistas de tu hogar…tu madre, incluso de tu padre.
Kael escuchó sin interrumpir.
—Todos avanzan.
Bajó la mirada.
—Y yo no tengo nada.
La frase salió pequeña.
Demasiado pequeña para alguien que siempre intentaba mantenerse optimista.
Kael apoyó los brazos detrás de él mirando el cielo artificial de Asterion.
—¿Quieres saber algo gracioso?
—¿Qué?
—La primera vez que encontré una pista de mi pasado… me sentí peor.
Elena lo miró confundida.
—Pensé que encontrar respuestas arreglaría todo. Pero no. Solo hizo aparecer más preguntas. Más miedo. Más cosas que perder.
Ella guardó silencio.
Kael giró un poco hacia ella.
—Elena… no estás en una carrera.
—Pero siento que sí.
—Porque tienes sentimientos y las personas convierten todo en competencia. Hasta el sufrimiento.
Eso le sacó una pequeña risa triste.
Kael continuó:
—Tú no te estás quedando atrás. Solo estás caminando por otro lugar del camino.
Elena jugueteó nerviosamente con sus dedos.
—¿Y si no encuentro nada nunca?
Kael la observó unos segundos.
Luego sonrió apenas.
—Entonces construiremos algo nuevo.
Ella levantó lentamente la vista.
—Escucha… nuestro pasado importa, sí. Pero no define todo lo que somos.
Se señaló a sí mismo.
—Yo perdí recuerdos, terminé atrapado en una ciudad infinita igual que ustedes, llena de monstruos biomecánicos, casi muero quince veces y sigo haciendo chistes horribles. Claramente la identidad es flexible.
—Tus chistes sí son horribles.
—Gracias por notar mi esfuerzo artístico.
Eso hizo que Elena sonriera de verdad esta vez.
Kael entonces se volvió más serio.
—Tú eres quién que mantiene unido al grupo cuando todo se rompe.
Elena parpadeó sorprendida.
—Mara pelea. Yo improviso estupideces peligrosas. Elías lidera. Pero tú…
La señaló suavemente.
—Tú haces que este lugar siga sintiéndose humano.
Ella no supo qué responder.
Porque nadie le había dicho algo así antes.
—No necesitas un recuerdo para demostrar que importas —dijo Kael—. Ya importas ahora.
Elena bajó la mirada intentando ocultar que eso le había golpeado fuerte emocionalmente.
—Además —añadió él—, probablemente tu pasado sea algo absurdamente importante y dramático. Nexum tiene obsesión con eso. Seguro eres heredera secreta de alguna corporación loca o arma biológica experimental.
—Kael…
—O ambas. Honestamente ambas suenan posibles.
Elena terminó riéndose y Mara también.
Y esa risa alivió algo dentro de Kael.
Porque él entendía perfectamente ese miedo.
El miedo de pensar que uno no pertenece a ninguna parte.
Kael entonces extendió una mano hacia el horizonte lleno de luces.
Elena observó la Ciudad.
—Nexum devora recuerdos, destruye personas y convierte todo en caos… pero incluso aquí encontramos algo.
Ella lo miró.
Kael sonrió levemente.
—Nos encontramos entre nosotros.
Silencio otra vez.
—Y te digo más. Mi pista también es tu pista.
Ella frunció el ceño ligeramente.
—¿Qué?
—¿Ya se te olvidó? —dijo él—. Nosotros éramos un equipo en Nexum.
Elena parpadeó.
Kael soltó una pequeña risa.
—Aunque después nos separáramos y actuáramos como completos desconocidos. Lo cual sigue siendo rarísimo cuando lo pienso.
Mara murmuró seca:
—Muy eficiente emocionalmente de nuestra parte.
—Éramos profesionales en malas decisiones sociales.
Eso logró sacar una pequeña risa de Elena.
Kael continuó:
—No éramos solo nosotros dos tampoco. Éramos siete.
Elena lo miró con atención.
Kael comenzó a enumerar lentamente con los dedos.
—Tú. Yo. Y otros cinco más entre ellos dos chicas, que todavía ni sabemos dónde están… o si siguen vivos.
El aire volvió a ponerse pesado al final de esa frase.
Porque Nexum nunca garantizaba reencuentros felices.
Apenas garantizaba sobrevivir.
Kael apoyó la espalda contra la estructura metálica.
—Ahora puede que yo tenga facilidad para entrar a la Ciudad y quizás a otros lugares. Quizás pueda encontrar registros. Sectores. Personas. Algo relacionado contigo, con Mara y conmigo o si no abrirles el camino.
Miró a Elena.
—Y si voy a la Ciudad te llevaré conmigo.
Los ojos de Elena se abrieron apenas.
—¿En serio?
—Claro.
Kael sonrió.
—Alguien tiene que evitar que hagas estupideces gigantes allá dentro —le dijo Mara a Kael.
—Eso requeriría un ejército.
—Y terapia especializada —añadió Mara automáticamente.
Kael señaló a ambas indignado.
—El apoyo emocional aquí es increíble.
Elena finalmente soltó una risa más genuina.
Y eso bastó para aliviar un poco la tristeza que llevaba encima.
Entonces Mara habló otra vez.
—Y no me dejen fuera.
Kael la miró.
Ella seguía seria, observando la inmensa silueta lejana de la Ciudad.
—En cualquier lugar pueden existir pistas —dijo—. Sobre ustedes. Sobre mí. Sobre cualquiera de nosotros.
Hubo algo distinto en su tono.
Más personal.
Más vulnerable de lo habitual.
Kael entendió enseguida.
Mara ya no podía ignorarlo.
Mira Caelúm había despertado algo.
Una sospecha.
Un recuerdo roto.
O quizás un miedo enterrado demasiado profundo.
Kael se levantó lentamente y extendió una mano hacia Elena para ayudarla a ponerse de pie.
Luego miró a Mara.
—Entonces iremos los tres.
Elena sonrió un poco.
Mara no sonrió.
Pero tampoco se negó.
Y mientras miraban a la distancia… los tres sintieron exactamente lo mismo.
El futuro los estaba esperando.
No sabían si para darles respuestas.
O para destruir lo poco que todavía quedaba intacto dentro de ellos.
Pero esta vez ya no pesaba igual.
Elena apoyó lentamente la cabeza en el hombro de Kael mientras los tres contemplaban las luces lejanas atravesando la oscuridad.
Y por un momento… no saber quién había sido dejó de sentirse tan aterrador.
Porque al menos sabía quiénes eran ahora.
La conversación continuó mientras el sol artificial de Asterion comenzaba a apagarse lentamente entre las estructuras infinitas de metal y neón lejano.
El viento frío atravesaba el campo de entrenamiento.
Por primera vez en días… ninguno tenía prisa por irse.
Kael seguía sentado sobre la baranda metálica balanceando ligeramente una pierna mientras Elena y Mara permanecían cerca.
Y naturalmente, después de unos minutos de tensión emocional y revelaciones existenciales traumáticas… volvió el Kael de siempre y se cruzó de brazos con falsa arrogancia.
—Bueno. Al menos ya es oficial.
Elena lo miró sospechosamente.
—Eso nunca empieza bien.
Kael sonrió.
—Cuando salgamos los tres juntos allá afuera… yo las protegeré.
Mara levantó una ceja de inmediato.
—Qué noble.
Elena soltó una risa.
—Escúchalo. Cinco minutos con el IBN y ya se cree guardaespaldas legendario.
Kael señaló hacia el horizonte dramáticamente.
—Las amenazas temblarán ante mi presencia.
—Las paredes sí tiemblan —dijo Mara—. Sobre todo cuando las atraviesas accidentalmente.
Elena casi se ríe otra vez.
—Además no te confíes tanto. Las cosas podrían ser al revés.
Kael frunció el ceño.
—¿Insinúan que tendrían que salvarme?
Mara respondió sin dudar:
—Ha ocurrido antes.
—Varias veces —añadió Elena.
Kael abrió la boca indignado.
—Eso es manipulación histórica.
—Eso se llama memoria —respondió Mara.
Kael terminó riéndose también.
Pero después de unos segundos… su expresión cambió ligeramente.
Más tranquila.
Más sincera.
Miró una de sus manos en silencio antes de hablar.
—Aunque honestamente… el IBN no debería ser solo para pelear.
Ambas lo observaron.
—No es solo hacer parkour absurdo, matar bestias mecánicas o llamar demasiado la atención.
Elena sonrió apenas.
—Difícil contigo.
Kael ignoró el comentario.
—También debería servir para crecer. Para ayudar.
Su voz bajó un poco.
—Siempre alguien necesita ayuda en algún momento.
Mara lo miró en silencio.
Kael continuó:
—Y aunque ahora sea usuario IBN… sigo siendo yo.
Levantó la vista hacia ellas.
—No quiero convertirme en alguien que cree que ya no necesita a nadie.
Eso dejó un pequeño silencio entre los tres.
Porque Mara y Elena sabían perfectamente que Kael hablaba en serio.
Y también sabían el peligro de lo contrario.
Muchos usuarios aumentados terminaban perdiéndose en poder, paranoia o aislamiento.
Especialmente en Nexum.
Especialmente bajo la sombra de A.D.A.M.
Pero Kael seguía aferrándose a algo muy humano.
Sus vínculos.
Su gente.
Elena sonrió suavemente.
—Qué discurso tan bonito.
Mara cruzó los brazos.
—Casi pareces responsable.
Kael hizo una expresión de dolor.
—No arruinen el momento emocional.
Elena se acercó un poco más y le dio un pequeño golpe en el hombro.
—Solo no hagas locuras.
—Eso estadísticamente es imposible —murmuró Mara.
Kael suspiró teatralmente.
—La confianza que tienen en mí es inspiradora.
Mara lo señaló directamente.
—Lo digo en serio. No te lances solo contra todo porque ahora eres usuario IBN.
Elena asintió.
—Sigues siendo un idiota bastante mortal.
Kael se llevó una mano al pecho fingiendo ofensa.
—Sus palabras me hieren profundamente.
—Perfecto —dijo Mara—. Significa que todavía sientes cosas y no te convertiste en robot.
Eso provocó otra ronda de risas.
Y durante unos minutos más… el peso de los problemas pareció alejarse.
No había usuarios legendarios.
Ni misterios imposibles.
Ni memorias rotas.
Solo tres personas sentadas en una vieja estructura metálica molestándose mutuamente mientras intentaban no perderse dentro de un mundo demasiado grande para cualquiera de ellos.
Y quizás…
Eso era exactamente lo que los mantenía vivos.

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Nexum (Novela)
Capítulo 45
Nexum (Novela) Capítulo 44
Estás leyendo el capítulo 44 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 23 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.