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Leer Nexum (Novela) Capítulo 41 online gratis en español

Las alarmas de la base apenas tuvieron tiempo de sonar antes de que el cielo desapareciera bajo sombras metálicas. Una. Dos. Tres naves suspendidas en formación perfecta sobre la base de Los Retornados, inmóviles como depredadores esperando permiso para atacar. Los motores gravitacionales hacían vibrar el suelo y las láminas oxidadas de los refugios temblaban con un zumbido grave que se sentía en el pecho. Toda la base se detuvo. Corredores. Mecánicos. Niños. Vigilantes en las torres. Nadie hablaba. Porque todos entendían una cosa: el Gobierno Mundial no movilizaba una flota por curiosidad. Y menos por un solo hombre. La nave central descendió lentamente hasta el corazón de la base levantando una tormenta de polvo y chispas. Sus compuertas se abrieron. Los primeros en salir fueron soldados. Pero no parecían humanos comunes. Sus cuerpos estaban cubiertos por IBT militares desconocidos para Los Retornados. Brazos reforzados. Interfaces lumínicas recorriendo cuello y mandíbula. Ojos con capas ópticas activas. Los Retornados tensaron armas instintivamente. Entonces apareció ella. Mira Caelúm. El silencio empeoró. Incluso varios veteranos bajaron apenas la mirada al reconocerla. Una de los usuarios IBN. Superviviente de una de las Guerras Mundiales. Registro de combate absurdo. Ciudades recuperadas por ella sola. Operaciones clasificadas. Historias tan exageradas que la mitad parecían inventadas... hasta que la veías frente a ti y entendías que probablemente las historias se quedaron cortas. No llevaba casco. Cabello plateado corto. Uniforme negro militar impecable. El brazo derecho cubierto completamente por una estructura biomecánica blanca y dorada que emitía pulsos suaves de energía. Sus ojos tenían ese brillo antinatural que delataba a alguien conectado a algo más profundo que simples implantes. Algo más cercano a un arma viviente. Elías salió personalmente a recibirla. No mandó intermediarios. No sonrió. Ella tampoco. Ambos se observaron varios segundos mientras las naves en el aire reajustaban posiciones mínimamente, como si cada movimiento corporal fuera analizado por sistemas automáticos listos para disparar. Mara estaba quieta, brazos cruzados. Cuando vio a Mira Caelúm, sintió que su presencia le causó un temor que no conseguía explicar y no era un temor de ver a alguien poderoso, Mira Caelúm sintió una particular mirada y cuando la buscó ya Mara no estaba entre la multitud. Elena apenas respiraba. Sabía que Kael había cambiado. Y había presión rara en el ambiente. —Elías Veyr —dijo Mira finalmente. —Mira Caelúm. —Parece que ocultaste algo importante. —Parece que ustedes lo detectaron demasiado pronto. —Un nuevo pulso IBN no puede esconderse. No después de lo ocurrido en las guerras. Detrás de Elías, algunos Retornados intercambiaron miradas tensas. —Lo usaron rápido. Con razón estaban desesperados. —Es compatible. Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Mira. No amable. Peor. Profesional. Mira dio un paso adelante. —Quiero verlo. Elías mantuvo silencio unos segundos. Luego giró apenas la cabeza. —Kael. Desde detrás de varios Retornados apareció él. Caminando con una mezcla de cansancio, irritación y dolor físico apenas disimulado. —Increíble... —murmuró mientras avanzaba—. Hace un rato casi muero y ya tenemos visita militar. Mi suerte está de vacaciones. Incluso en ese momento, seguía siendo él. Eso tranquilizó un poco a Elena. Pero cuando Kael levantó la mirada... Elena sintió un escalofrío. Sus ojos. Había algo distinto. Un brillo tenue azul plateado danzaba detrás de sus pupilas como corrientes eléctricas vivas. No constante. Apenas visible. Pero imposible de ignorar una vez lo notabas. Mira lo observó fijamente. Sin parpadear. Los sistemas de su brazo biomecánico comenzaron a emitir pequeños destellos automáticos, reaccionando solos a la presencia de otro usuario IBN. Interferencia. Resonancia. Reconocimiento. Los soldados detrás de ella tensaron postura inmediatamente. Kael frunció el ceño. —¿Tengo algo en la cara? Mira siguió mirándolo unos segundos más. Luego habló con absoluta calma. —Interesante. Kael suspiró cansadamente. —Todos dicen eso antes de arruinarme la vida. Hasta Elena casi sonrió. Porque sí. Ese idiota acababa de convertirse en uno de las seis personas más peligrosas de Asterion... y seguía quejándose como alguien obligado a levantarse temprano un lunes. El aire todavía estaba cargado cuando Mira Caelúm desapareció del lugar en un movimiento que no respetó la lógica básica del espacio. No fue un salto. No fue velocidad. Fue… ausencia de transición. Un instante estaba frente a Elías. Al siguiente, estaba frente a Kael. Demasiado cerca. El tiempo que tardó Kael en procesarlo fue exactamente el error que alguien como ella necesitaba. Sus ojos plateados lo escanearon sin pudor, como si su cuerpo fuera un informe abierto. No había curiosidad humana ahí. Era evaluación militar pura. Capas y capas de datos deslizándose detrás de su mirada. Kael parpadeó. —Ok… eso fue ilegal en al menos tres jurisdicciones. El silencio duró medio segundo. Mira no reaccionó como alguien que entendió el chiste. —Reacción tardía. Reflejos mejorados, pero inconsistentes. Dolor residual del IBN. No está mal para comenzar. Kael ladeó la cabeza. —Ah, genial. Me alegra ser tu nuevo proyecto de investigación. Siempre quise ser evaluado sin consentimiento, muy terapéutico. La mirada de Mira no cambió. —Hablas demasiado para alguien que aún no controla su sincronización neuronal. Ese fue el primer golpe. No físico. Pero Kael lo sintió igual. Como si algo dentro de su mente hubiera sido tocado por otra frecuencia. Un ajuste mínimo en su percepción. Una interferencia breve en su propio ritmo interno. Kael dejó de sonreír por una fracción de segundo. Luego recuperó la compostura. —Vale… eso no fue normal. Mira inclinó apenas la cabeza. —No. Y ya. Sin explicación. Sin adornos. Kael entendió entonces algo simple y desagradable: no estaba hablando con alguien que “peleaba”. Estaba frente a alguien que podía reestructurar el intercambio de información en tiempo real. Cada palabra era un movimiento. Cada pausa, una amenaza potencial. Una batalla mental disfrazada de conversación. Elías no intervino. Porque él también lo estaba viendo. Kael tragó saliva y forzó una sonrisa más pequeña. —Ok… entonces eres de las que no juegan limpio. —El concepto de “limpio” es irrelevante en combate IBN —respondió Mira—. Solo existe eficiencia. Otra presión. No sobre el cuerpo. Sobre la intención. Kael sintió por primera vez algo parecido a estar siendo “leído” antes de actuar. Y eso no le gustó nada. Pero también entendió otra cosa, clara como un corte: Si Mira Caelúm quisiera, podría haber terminado ese intercambio antes de que él terminara su primera frase. Sin esfuerzo. Sin drama. Sin pelea. Solo decisión. Ella lo observó unos segundos más, como si cerrara un expediente invisible. —Eres un diamante en bruto —dijo al fin. Kael parpadeó. —Eso suena como algo que dicen antes de obligarte a entrenar hasta perder tu identidad. —Lo vas a necesitar. Ser compatible no es suficiente. Esa respuesta lo preocupó en sobremanera. ¿A qué se refería? Sea lo que sea no pareció bueno. Mira giró el rostro hacia Elías. El silencio del campamento se sintió más pesado. —Tranquilos —dijo con tono uniforme—. Solo era una visita para conocer al Sexto Usuario IBN. Algunos Retornados soltaron el aire sin darse cuenta. Demasiado pronto. —Mis compañeros no saben que vine antes de tiempo —continuó—. Y no lo sabrán por ahora. Suerte Kael. Elías no respondió de inmediato. Eso ya era respuesta suficiente. Mira miró una última vez a Kael. —Vendrá otro. Y no será para conocerlo. Kael no apartó la mirada. Ya no bromeaba. —¿Y qué será entonces? Mira no sonrió. —Decidir qué es lo que eres para nosotros. Silencio. El tipo de silencio que no se rompe, solo se acepta. Luego, como si el peso del momento no le perteneciera, Mira se giró. Sus soldados reaccionaron al instante. Las naves en el cielo ajustaron formación como una sola mente. El polvo volvió a levantarse cuando el vehículo principal encendió sus sistemas. Antes de entrar, Mira habló sin mirar atrás. —No desperdicien lo que tienen. No todos sobreviven al IBN. Y se fue. Sin despedida real. Solo un gesto mínimo. Un adiós administrativo. Las compuertas se cerraron. Las naves ascendieron. Y el cielo volvió a ser cielo… aunque nadie en la base sintió que siguiera siendo el mismo. Por unos segundos, nadie habló. Hasta que uno de los líderes de Los Retornados soltó, casi en un susurro: —Podríamos haberlo entregado antes… Otro respondió con amargura. —Ahora estamos dentro del tablero. Elías miró hacia el punto donde Mira había estado. Luego hacia Kael. Y por primera vez en mucho tiempo, no parecía un líder con control. Solo alguien calculando cuánto había cambiado el mundo en los últimos diez minutos. Kael, por su parte, exhaló lento. El dolor del IBN seguía ahí. Pero ahora había algo más. Conciencia. De que ya no era solo un usuario raro con insomnio crónico. Era una pieza. Y alguien acababa de confirmar que el juego había empezado en serio. Cuando Mira se fue, Mara regresó. Lo primero que hizo Kael fue caminar hacia ellas mientras algunos Retornados aún lo miraban de reojo. Otros fingían no hacerlo. Peor todavía. Elena fue la primera en acercarse. —A ver… —entrecerró los ojos exageradamente—. Dime algo que solo diría el Kael original. Kael levantó una ceja. —Debo dinero en tres sectores distintos y sigo creyendo que improvisar es un plan válido. Elena soltó una risa de alegría. —Sí. Definitivamente eres tú. Mara cruzó los brazos, observándolo en silencio. Más seria. Más cuidadosa. —¿Y dentro de tu cabeza? —preguntó—. ¿Sigues siendo el mismo? Kael la miró unos segundos. Después sonrió de lado. —Sigo pensando que eres aterradora cuando te enojas, así que sí. Bastante igual. Mara resopló apenas. Una risa diminuta. Casi invisible. Eso tranquilizó más a Kael de lo que quería admitir. Elena entonces le golpeó el brazo suavemente. —Aunque honestamente… —dijo ella— pensé que te volverías todo misterioso y dramático. Ya sabes. Mirada seria. Frases profundas. Caminando lento entre humo. Kael asintió con solemnidad. —Lo intenté cinco minutos. Me aburrí. —Gracias al cielo —respondió Elena. Poco después aparecieron los Corredores. Silas venía al frente con varios de los suyos detrás. Algunos todavía parecían incapaces de creer lo ocurrido. Otros tenían sonrisas enormes. Uno de ellos señaló a Kael. —Pensé que te nos iban a robar los altos mandos. —O matarte —añadió otro. —O ambas —dijo un tercero—. Aquí son eficientes para las tragedias. Kael abrió los brazos. —Pues qué decepción para ustedes. Sigo vivo. Y aún faltan más visitas. Eso bastó para romper toda la tensión. Los Corredores se acercaron de golpe. Uno le sujetó un brazo. Otro le tocó el hombro como comprobando si seguía siendo humano. Otro incluso le dio pequeños golpes en el pecho. —Sigue blandito. —No lo molestes demasiado que ahora explota edificios. —¿Puedes levantar un camión? —¿Puedes correr más rápido que antes? —¿Puedes cocinar mejor? Porque eso sí sería milagroso. Kael soltó una risa. —Ni el IBN puede arreglar ciertas tragedias. Silas sonrió observando la escena. —Tener un Usuario IBN entre los Corredores… —dijo— eso cambia las cosas. Los demás comenzaron a hablar todos al mismo tiempo. —Las expediciones serán mucho más fáciles. —Nadie va a querer meterse con nosotros. —Vamos a traer recursos para medio sector. —La comida no faltará. —Voy a empezar a cobrar más caro escoltas desde mañana. Kael negó con la cabeza entre risas. —Miren cómo se les subió el ego en treinta segundos. Uno de los Corredores pasó un brazo por sus hombros. —Kael… tú no entiendes. Antes éramos tipos rápidos con vehículos medio destruidos. Ahora somos tipos rápidos con un monstruo biomecánico. —Qué discurso tan conmovedor —respondió Kael—. Casi me hacen llorar aceite industrial. Las carcajadas se extendieron alrededor de ellos. Y por primera vez desde la revelación del IBN… Kael sintió algo cercano a normalidad. No miedo. No distancia. Solo sus compañeros molestándolo como siempre. Tal vez eso era lo único que realmente necesitaba para seguir siendo él mismo. Las risas todavía seguían alrededor de los vehículos cuando Elías apareció entre los Corredores. No hizo falta que levantara la voz. Su sola presencia bastó para bajar un poco la euforia colectiva. Algo útil cuando un grupo de personas empieza a creerse invencible cinco minutos después de sobrevivir a una catástrofe tecnológica. Elías miró a Kael de arriba abajo. —Disfruta el momento —dijo con calma—. Pero no te emociones demasiado. Los Corredores comenzaron a dispersarse poco a poco al notar el tono de la conversación. Kael suspiró. —Siempre arruinas la parte divertida. —Es mi trabajo. Elías cruzó los brazos. —Ahora todo cambia para ti. Tendrás facilidades que antes ni imaginabas. Acceso. Información. Contactos. Incluso posibilidades reales de visitar a tu antiguo hogar en la Ciudad. Kael dejó de sonreír un poco al escuchar eso. La Ciudad. Nexum. Ese nombre seguía produciéndole una sensación imposible de explicar. Como nostalgia mezclada con miedo. Como recordar algo importante detrás de un vidrio empañado. Elías continuó. —Pero también tendrás responsabilidades. Los usuarios IBN necesitan chequeos constantes. Ajustes. Supervisión. Si no mantienes el implante estable… A.D.A.M. puede controlarte. El ambiente pareció enfriarse apenas al escuchar ese nombre. A.D.A.M. No una simple inteligencia artificial. Algo mucho peor. Algo que observaba. Aprendía. Esperaba. —Entonces sí puede controlar usuarios IBN… Elías tardó unos segundos en responder. —Puede influenciarlos. Corromperlos. Alterar conexiones. Algunos resisten más que otros. Por eso existen protocolos. Rutinas mentales. Bloqueos neuronales. Mantenimiento constante. Kael sintió un pequeño vacío en el estómago. Más preguntas comenzaron a acumularse en su cabeza. Si los usuarios IBN podían conservar recuerdos dentro de Nexum… entonces significaba que existía una forma de proteger la mente. Si podían resistir a A.D.A.M… entonces alguien debía enseñarles cómo. Y si eso era cierto… Los Retornados no tenían todas las respuestas. Quizás nunca las tuvieron. El recuerdo de Mira Caelúm apareció de golpe en su mente. Sus ojos analíticos. La forma en que lo observó. La seguridad absoluta con la que hablaba. "No entiendes realmente lo que eres todavía." Kael apretó la mandíbula. Le molestaba admitirlo. Le molestaba muchísimo admitirlo. Pero ella probablemente tenía razón. El encuentro con Mira no había sido solo una advertencia. Había sido un vistazo a un mundo mucho más grande del que conocía. Un mundo donde los usuarios IBN no eran leyendas ni monstruos aislados. Eran piezas activas dentro de algo enorme. Y peligroso. Kael levantó la vista hacia la lejana silueta de La Ciudad en el horizonte. Sintió curiosidad. Miedo. Y una necesidad casi insoportable de respuestas. Porque ahora entendía algo importante. Convertirse en usuario IBN no había cerrado preguntas. Las había multiplicado. Y tarde o temprano… tendría que volver a encontrarse con otros como Mira Caelúm. Para bien. O para algo muchísimo peor.
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Nexum (Novela) Capítulo 41

Estás leyendo el capítulo 41 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 23 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.