Leer Nexum (Novela) Capítulo 31 online gratis en español
La cocina comunitaria de Los Retornados era un caos organizado.
Ollas enormes.
Contenedores reutilizados.
Gente entrando y saliendo constantemente con cajas de suministros.
Y en medio de todo eso…
Kael sostenía un cuchillo con expresión sospechosamente concentrada.
Dren lo observaba desde el otro lado de la mesa con los brazos cruzados.
—Estás cortando eso como si te hubiera insultado personalmente.
Kael siguió picando vegetales de manera bastante agresiva.
—Quiero hacerlo bien.
—La comida no necesita miedo para cocinarse.
Kael soltó una pequeña risa.
Desde su regreso de la expedición había empezado a pasar más tiempo ayudando en tareas internas para relajarse y sentirse útil. Y después de varias discusiones relacionadas con “eso definitivamente no era comestible”, Dren prácticamente lo arrastró a la cocina para enseñarle lo básico.
Según él:
“Sobrevivir también implica no intoxicar a tus compañeros.”
Muy inspirador todo.
Kael intentó girar algo en la sartén.
Falló.
Parte terminó fuera.
Dren cerró los ojos lentamente.
—Cada día entiendo mejor por qué las bestias mecánicas te perseguían.
—Me tenían envidia.
—Querían evitar que cocinaras.
Fue entonces cuando Elena apareció en la entrada junto a Mara.
Elena se detuvo apenas vio la escena.
Kael con delantal improvisado.
Dren vigilándolo minuciosamente.
Y humo saliendo sospechosamente de una olla.
Elena sonrió inmediatamente.
—No puede ser.
Kael levantó la vista.
—Lo que me faltaba.
Ella caminó hasta la mesa observando los ingredientes.
—¿Estás aprendiendo a cocinar por lo que pasó aquella vez?
Kael fingió confusión.
—¿Qué vez?
Mara respondió antes que Elena.
—La vez que convertiste una cocina en un experimento químico.
—Eso fue una exageración.
Dren habló sin apartar la vista de la sartén.
—Todavía hay una marca en el techo.
Kael apuntó acusadoramente.
—¡La olla era vieja!
Elena soltó una pequeña risa.
—Recuerdo que el olor llegó hasta los dormitorios.
—Y sobrevivieron. Técnicamente fue un éxito.
Mara observó el contenido de la sartén unos segundos.
—Todavía no estoy segura de eso.
Kael tomó un trozo cocinado y lo probó con cautela.
Silencio.
Luego levantó las cejas.
—…No está mal.
Dren parecía genuinamente sorprendido.
—Increíble. Evolución de Kael en tiempo real.
Kael lo ignoró y miró a las chicas con una sonrisa apenas orgullosa.
—Cuando todo colapse y no quede nadie más, yo podré cocinar.
Mara respondió inmediatamente:
—Si ese es el último escenario de la humanidad, entonces realmente estamos condenados.
Elena empezó a reírse otra vez.
Y Kael, aunque fingió indignación absoluta…
también terminó riéndose.
Una tarde, aprovechando que Dren estaba ocupado organizando el inventario de la cocina, Kael tuvo una idea.
—Ya aprendí lo básico... ¿qué tan difícil puede ser cocinar solo una vez?
Media hora después salía de la cocina con una olla cubierta y una sonrisa de orgullo.
Había invitado a Mara y Elena a una de las mesas del comedor.
—¿Y esto? —preguntó Elena.
Kael cruzó los brazos.
—Cena preparada por mí.
Mara lo observó con evidente desconfianza.
—Eso no tranquiliza.
—Dren me enseñó.
—Eso tranquiliza un poco más.
—…
La carne tenía un aroma excelente.
Incluso Mara levantó una ceja con sorpresa.
—Huele... bastante bien.
Kael sonrió satisfecho.
—Les dije.
Los tres comenzaron a comer.
Durante los primeros minutos nadie habló demasiado.
La comida estaba realmente buena.
—Está mejor que la última vez —admitió Mara.
Kael abrió mucho los ojos.
—¿Eso fue un cumplido?
—No te acostumbres.
Elena sonrió.
—De verdad está rica.
Kael se dejó caer en la silla con expresión victoriosa.
—Sabía que podía hacerlo.
Pasaron unos diez minutos.
Entonces Elena empezó a sentirse extraña.
Se llevó una mano a la mejilla y aflojó un poco el cuello de su ropa.
—Hace calor... ¿no?
Kael aflojó un poco el cuello de la camisa.
—Pensé que era yo.
Mara permanecía en silencio.
Demasiado silencio.
Respiró hondo.
—...También tengo calor.
Los tres intercambiaron miradas.
Algo no cuadraba.
Kael se levantó para buscar agua.
Al regresar, Mara intentó ayudarlo a acomodar los vasos al mismo tiempo.
Sus manos chocaron.
Un roce apenas.
Normalmente ninguno habría pensado demasiado en ello.
Pero esta vez ambos levantaron la vista al mismo tiempo.
Se quedaron inmóviles un segundo.
Demasiado cerca.
Mara retiró la mano casi de inmediato.
—Perdón.
Kael carraspeó.
—No... fui yo.
Los dos desviaron la mirada exactamente al mismo tiempo.
Elena observó la escena en silencio.
Una sonrisa divertida empezó a aparecer.
—Qué raros están los dos...
—No estamos raros —respondieron Kael y Mara al unísono.
Ahora Elena sí se echó a reír.
Mara carraspeó.
—¿Por qué el ambiente se siente... raro?
Nadie respondió.
Porque los tres estaban notando exactamente lo mismo.
Una ligera aceleración del pulso.
Las mejillas algo más calientes.
Una sensación extraña de cercanía que aparecía sin motivo.
Había silencios incómodos por cosas que normalmente ni notarían.
Kael apoyó un brazo sobre la mesa.
Mara hizo exactamente lo mismo.
Sin darse cuenta, quedaron muy cerca otra vez.
Los dos retrocedieron casi al mismo tiempo.
—...
—...
—Esto ya es raro —murmuró Kael.
Mara asintió.
—Mucho.
Elena intentó romper el ambiente.
—Bueno... hablemos de otra cosa.
Nadie respondió.
Porque los tres seguían sintiendo el corazón algo acelerado sin motivo aparente.
Kael terminó sentándose un poco más lejos.
—Creo que... mejor dejamos espacio.
—Buena idea —respondió Mara casi demasiado rápido.
Elena asintió varias veces.
—Sí... mucho espacio.
Cinco minutos después seguían intentando actuar con absoluta normalidad.
Sin éxito.
Cada vez que alguno decía algo, los otros dos terminaban riéndose sin saber muy bien por qué.
Elena apoyó distraídamente la cabeza sobre el hombro de Kael durante un instante.
En otras ocasiones ella lo haría sin darle demasiada importancia pero esta vez cuando lo hizo, se incorporó de golpe.
—¡Perdón!
Kael, completamente rojo, respondió casi atropellándose con las palabras.
—No pasa nada... digo, sí pasa... quiero decir...
Mara los miró unos segundos.
Luego se llevó una mano a la frente.
—Definitivamente esa carne tenía algo raro.
En ese mismo instante apareció Dren como si estuviera buscando algo.
Miró la olla.
Luego la mesa.
Después las caras completamente sonrojadas de los tres.
Y finalmente volvió a mirar la olla.
Su expresión cambió lentamente.
—Kael...
Kael tragó saliva.
—¿Sí?
—¿De dónde sacaste esa carne?
—Estaba en la cámara del fondo. Costó bastante encontrarla.
Dren cerró los ojos.
Muy despacio.
Como quien intenta no gritar.
—Claro que costó.
Silencio.
—Porque estaba escondida.
Kael empezó a sospechar que aquello no iba bien.
—¿Por qué?
Dren respiró profundamente.
—Porque esa carne pertenece a una especie que produce un efecto afrodisíaco suave si no se prepara de una manera específica.
Los tres quedaron congelados.
Mara fue la primera en recordar el roce de manos.
Luego la cercanía sobre la mesa.
Después todas las reacciones extrañas.
Su rostro se puso completamente rojo.
Elena escondió la cara entre las manos mientras empezaba a reír de la vergüenza.
Kael apoyó lentamente la frente sobre la mesa.
Y finalmente comprendieron por qué toda la última media hora había sido tan... extraña.
Kael dejó caer lentamente la cabeza sobre la mesa.
—...Voy a desaparecer.
Al día siguiente, Dren esperaba a Kael en la cocina.
Con los brazos cruzados.
Y una montaña de ingredientes sobre la mesa.
—Como castigo...
Kael suspiró.
—Ya sabía que venía un castigo.
—Vas a ayudarme aquí durante las próximas semanas.
—¿Semanas?
—Y vas a aprender a identificar cada tipo de carne antes de volver a tocar una olla sin supervisión.
Kael miró la enorme lista de especies.
Había decenas.
Algunas con notas como:
"Solo hervir."
"Nunca mezclar con alcohol."
"Tóxica si está cruda."
"Uso exclusivamente medicinal."
Y una, subrayada tres veces:
"AFRODISÍACA. NO SERVIR SIN AUTORIZACIÓN."
Dren señaló esa última.
—Empieza memorizando esa.
Kael se frotó la nuca con una sonrisa avergonzada.
—Creo que esa ya no se me olvida nunca.
Desde el pasillo se escuchó la voz de Mara:
—¡Y tampoco vuelvas a invitarnos a una "cena sorpresa"!
Elena añadió entre risas:
—¡Primero pregúntale a Dren qué estás cocinando!
Kael soltó una risa resignada.

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Nexum (Novela) Capítulo 31
Estás leyendo el capítulo 31 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 22 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.