Leer Nexum (Novela) Capítulo 3 online gratis en español
Llevabas quién sabe cuánto tiempo vagando solo.
El silencio de la ciudad infinita empezaba a sentirse vivo.
A veces escuchabas: motores arrancando lejos, cables tensándose,
golpes metálicos profundos,
o voces que parecían venir desde pisos imposibles.
El hambre comenzaba a doler.
Tus manos estaban sucias de óxido y polvo gris.
Te movías entre vigas y pasarelas con cuidado casi automático. Tu cuerpo parecía entender ese lugar mejor que tu mente.
Entonces escuchaste algo distinto.
Metal chocando rápido.
Una pelea.
Te agachaste sobre una estructura inclinada y miraste abajo.
Dos figuras combatían sobre una plataforma suspendida junto a unas vías rotas.
Una de ellas era la chica tímida de tu grupo.
Lo supiste inmediatamente.
No recordabas su nombre. Ni cómo la conociste.
Pero tenían algo en común. Pertenecían a un equipo.
Ella retrocedía agotada mientras bloqueaba ataques con una barra metálica corta.
La otra chica era distinta.
Más peligrosa.
Vestía accesorios ligeros de protección mezclados con ropa ligera de combate reforzada. Llevaba cuchillas, correas, herramientas y unas gafas protectoras para los ojos.
Y se movía como alguien que llevaba mucho tiempo sobreviviendo ahí.
La desconocida lanzó otro ataque brutal.
La chica de tu grupo apenas consiguió detenerlo.
—¡Te dije que no me siguieras!
gruñó la chica armada.
—¡Ni siquiera sé quién eres!
—Exacto. Y deberías mantenerlo así.
La chica la golpeó en el estómago con el mango de una de sus armas.
Tu compañera cayó de rodillas tosiendo.
La otra levantó una cuchilla corta.
—La próxima vez aprende a esconderte mejor.
Tú reaccionaste antes de pensar.
Saltaste desde arriba cayendo silenciosamente detrás de la desconocida.
La abrazaste rápido por detrás pegándote a su espalda antes de que pudiera girarse.
Y en un acto absolutamente improvisado, estúpido y digno de alguien cuya habilidad principal era sobrevivir mediante caos táctico…
le agarraste los pechos.
La chica quedó congelada dos segundos.
Dos segundos exactos de incredulidad humana universal.
—…¿QUÉ?
Tu supuesta compañera abrió los ojos sorprendida.
Tú gritaste: —¡CORRE!
La desconocida soltó inmediatamente a la otra chica intentando golpearte hacia atrás.
Pero tú ya te habías impulsado sobre una baranda oxidada, en ese acto se te cayó la mascara y la recuperaste rápido mostrándole a ella tu cara.
Ella giró furiosa.
—¡VOY A MATARTE!
—¡Entendible!
gritaste mientras corrías.
La chica agresiva salió detrás de ti.
Y ahí empezó la persecución.
Saltaste sobre una separación entre plataformas.
Te balanceaste usando un cable grueso.
Corriste lateralmente sobre una pared metálica inclinada.
La ciudad infinita parecía hecha para ti cuando huías.
Detrás escuchabas:
insultos,
pasos rápidos,
metal golpeando,
cuchillas clavándose donde habías estado un segundo antes.
Tu perseguidora era rápida.
Muy rápida. Realmente te quería matar.
Pero eras escurridizo.
Ella lanzó una herramienta afilada giratoria.
La esquivaste agachándote mientras seguías corriendo.
—¡DEJA DE MOVERTE COMO UNA RATA!
—¡ESO INTENTO EVITAR!
Saltaste hacia un riel suspendido.
Corriste por él unos segundos manteniendo el equilibrio mientras abajo solo existía oscuridad y estructuras interminables.
La chica frenó un instante sorprendida.
—¿Cómo mierda…?
Tú aprovechaste.
Viste algo moviéndose entre la niebla metálica.
Un viejo tranvía.
Lento. Inestable. Crujiendo horriblemente.
Pero funcional.
Y sonreíste.
—Perfecto.
Tomaste impulso.
Saltaste desde el riel hacia el techo del tranvía en movimiento.
Rodaste sobre el metal oxidado apenas evitando caer.
El tranvía crujió peligrosamente.
La chica llegó al borde demasiado tarde con dificultad por miedo a caerse al vacío.
Te apuntó furiosa desde arriba de la estructura.
—¡CUANDO TE ENCUENTRE TE VOY A ARRANCAR LAS MANOS!
Tú, acostado sobre el techo del tranvía mientras recuperabas el aire, levantaste una mano saludando.
—¡Perdón por lo de hace un momento! —pausa breve— ¡Fue táctico!
La chica agarró una barra metálica como si estuviera considerando seriamente lanzarse detrás de ti aunque ambos murieran.
Te colocaste la máscara. El viejo tranvía siguió avanzando lentamente entre las estructuras infinitas mientras detrás de mí la chica armada desaparecía entre el eco metálico de la ciudad. Aunque honestamente, esa chica probablemente juró perseguirte hasta el fin del universo. Algunas enemistades nacen de guerras. Otras de parkour y trauma interpersonal inesperado.
La chica permaneció inmóvil sobre la plataforma oxidada mientras el viejo tranvía se alejaba rechinando entre la niebla metálica.
Respiraba agitada.
Furiosa.
Con una mano todavía apoyada sobre el pecho por puro reflejo.
—Maldito imbécil…
Miró hacia abajo al abismo de estructuras infinitas.
Luego hacia el tranvía alejándose lentamente.
Podía perseguirlo.
Quizás alcanzarlo saltando entre vigas.
Pero no se movió.
Apretó la mandíbula molesta consigo misma.
Porque debajo del enojo había otra sensación más incómoda.
Habían pasado años… o eso sentía… desde la última vez que alguien la tocaba sin intención de matarla.
La ciudad infinita le había arrancado demasiadas cosas:
nombres, tiempo, confianza, descanso, y lentamente hasta la costumbre del contacto humano.
Aquí la gente:
atacaba, huía, negociaba, sobrevivía.
Nada más.
Y aquel idiota escurridizo acababa de irrumpir en medio de una pelea mortal haciendo algo tan absurdo y humano que descolocó completamente su mente por dos segundos.
Dos segundos.
Suficientes para perder.
Eso la enfurecía todavía más.
Se quitó ls lenes frustrada.
—“Fue táctico”…
murmura imitándote con desprecio.
Pero entonces recuerda cómo te movías.
Saltando entre rieles. Desapareciendo entre estructuras. Improvisando rutas imposibles.
Frunce el ceño.
—…aunque sí era rápido.
Muy rápido.
No como alguien entrenado militarmente.
Más bien como alguien que había nacido para escapar.
Eso también le molestaba.
Porque ella conocía el peligro. Sabía lo difícil que era moverse ahí sin morir.
Y ese chico:
desnutrido, insolente, físicamente mediocre,
y claramente irresponsable…
acababa de atravesar estructuras peligrosas como si estuviera jugando.
Suspiró irritada.
Luego miró otra vez la dirección donde desapareció el tranvía.
—La próxima vez…
murmura
—te rompo las manos primero.
Pero la amenaza ya no sonaba completamente fría.
Y eso era exactamente lo que más le fastidiaba.

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Nexum (Novela)
Capítulo 4
Nexum (Novela) Capítulo 3
Estás leyendo el capítulo 3 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 20 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.