Leer Nexum (Novela) Capítulo 22 online gratis en español
La misión de Kael partiría en dos días.
Y quizás por eso…
esa noche nadie quería pensar demasiado.
Ni en Nexum. Ni en monstruos. Ni en recuerdos perdidos. Ni en la posibilidad constante de no regresar.
Y por alguna razón…
eso bastó para que Elena decidiera cometer una idea peligrosa.
Lo cual sorprendió muchísimo a Mara.
Y llamó la atención de Kael.
—¿Beber?
pregunta Kael.
Elena se encoge de hombros con una sonrisa. —Los Retornados también descansan a veces.
Mara añadió mientras limpiaba una cuchilla: —Y necesitan relajarse antes de partir a alguna misión.
Kael la miró. —Me parece perfecto.
Terminaron en una sala secundaria de descanso de Los Retornados.
Nada elegante:
sofá viejo,
lámparas cálidas,
música baja,
cajas metálicas usadas como mesas,
y botellas claramente obtenidas mediante métodos moralmente flexibles.
Varios Retornados estaban reunidos ahí relajándose después de entrenar.
También estaban algunos de los Corredores que partirían con Kael.
Kael observó una de las botellas. —¿Esto es legal?
Mara respondió tranquila: —Probablemente no.
—Perfecto. Eso le da sabor.
Elena se rio y Kael la probó.
—Creo que esto puede derrerir metales.
Elena estaba sentada frente a él sonriendo. —Y aun así sigues tomando.
—Porque mi organismo dejó de respetarse hace meses.
Mara bebía tranquila apoyada contra la pared. —Tu organismo huyó de casa hace tiempo.
Kael señaló a Elena. —¿Ves? Ella sí me quiere.
Mara respondió inmediatamente: —Eso solo demuestra que Elena tiene estándares peligrosamente bajos.
Elena soltó una risa.
Al principio todo fue relativamente normal.
Relativamente.
Porque incluso sobrios ya parecían un grupo emocionalmente defectuoso unido por trauma ferroviario interdimensional.
Primeros efectos.
Kael fue el primero en notarlo.
—Esto pega más fuerte de lo que esperaba…
Elena ya tenía las mejillas algo rojas. —Porque casi nunca bebes.
Mara seguía aparentemente intacta.
Eso duró exactamente quince minutos más.
Elena se volvió muchísimo más habladora.
Muchísimo.
—¿Saben qué pienso?
dice apuntándolos dramáticamente.
—Que ustedes dos actúan como un matrimonio que discute demasiado.
Kael casi escupe la bebida. —¡¿Qué?!
Mara la miró lentamente. —Explícate antes de que considere lanzarte por una ventana.
Elena seguía riéndose sola. —Porque: se molestan, discuten, entrenan juntos, se preocupan uno por el otro, y Kael sigue vivo solo porque tú secretamente le tienes cariño.
Mara respondió instantáneamente: —Incorrecto.
Kael levantó una mano. —Objeción. Ella sí intenta matarme ocasionalmente.
—Con motivos válidos.
Elena seguía señalándolos acusadoramente. —¡Además Mara se pone nerviosa cuando Kael se acerca demasiado!
Mara lentamente dejó la bebida sobre la mesa.
Eso nunca era buena señal.
Kael empezó a reírse. —Es verdad. Tiene activado un sistema automático anti-pechos.
Elena literalmente se dobló riéndose.
Mara cerró los ojos respirando profundo. —Estoy rodeada de idiotas.
Lo peor fue que Mara no se volvió más escandalosa.
Se volvió más honesta.
Mucho más honesta.
Y eso era peligrosísimo.
Porque normalmente filtraba el 95% de sus pensamientos homicidas.
Ahora no.
Estaba recostada en el sofá con expresión seria mientras observaba a Kael.
—Tienes demasiado potencial para ser tan poco ambicioso.
Kael la miró sorprendido. —¿Seguimos hablando de eso?
—Sí.
—Estamos bebiendo.
—Precisamente. Ahora tolero menos tus evasivas.
Elena abrazaba una almohada riéndose de vez en cuando sin motivo claro.
Mara continuó: —Podrías dirigir equipos.
—La gente te sigue. Improvisas rápido. Te adaptas a Nexum mejor que cualquiera.
Kael desvió la mirada. —No quiero cargar gente sobre mis hombros.
Mara respondió más suave: —Los buenos líderes nunca quieren hacerlo.
Silencio breve.
Elena los miró lentamente. —Ay… ahora están teniendo una conversación profunda ebrios…
—Cállate.
dicen Mara y Kael al mismo tiempo.
Eso hizo que Elena casi llorara de la risa.
Kael en cambio se volvió más relajado emocionalmente.
Más sincero.
Y ligeramente dramático.
Estaba sentado en el suelo apoyado contra el sofá.
—¿Saben qué es injusto?
Mara suspiró. —Aquí viene.
—Que Mara sea tan bonita y tan peligrosa al mismo tiempo.
Silencio absoluto.
Elena abrió los ojos lentamente. —…Kael.
Mara también quedó quieta.
Kael seguía mirando su vaso. —Eso es trampa biológica.
Elena empezó a ahogarse de risa.
Mara parpadeó varias veces. —¿Estás… intentando coquetear conmigo ebrio?
Kael levantó un dedo. —No.
pausa
—Creo que estoy sobreviviendo incorrectamente.
Eso destruyó completamente a Elena, que ya no podía respirar de tanto reír.
Incluso Mara terminó desviando la mirada ocultando apenas el color en sus mejillas.
Muy leve.
Pero estaba.
Al rato la conversación bajó de intensidad.
La música seguía sonando suave.
Los otros grupos que estaban compartiendo estaban tranquilos.
Kael observaba el techo en silencio.
—Tengo miedo de volver a Nexum.
Elena dejó de reír lentamente.
Mara también lo miró.
Kael sostuvo el vaso entre las manos.
—No por morir.
Pausa.
—Tengo miedo de olvidar otra vez.
Eso causó silencio entre ellos.
Elena se acercó y apoyó la cabeza en su hombro.
—No vas a estar solo esta vez.
Mara observó ambos unos segundos.
Luego murmuró: —Y si vuelves a olvidar… te recordaremos quién eres.
Aun así. Esa frase de Mara…golpeó a Kael más fuerte que cualquier bebida.
Y probablemente más fuerte que Elías también. Hombre aterrador.
En algún momento alguien subió más el volumen de la música rompiendo el ambiente tranquilo.
Era vieja. Rítmica. Con sonidos electrónicos antiguos. Varios Retornados bailaban o hablaban relajados.
Uno de Los Retornados gritó: —¡Vamos, nuevos héroes de Nexum!
Kael inmediatamente reconoció algo.
Abrió los ojos apenas. —…Esta canción.
Elena lo miró. —¿Qué pasa?
Kael sonrió sorprendido. —Se parece a la del ascensor.
Mara soltó aire por la nariz. —Claro. Tu trauma ahora tiene banda sonora.
Pero algo raro pasó.
Kael comenzó a moverse apenas siguiendo el ritmo.
Elena abrió los ojos. —¡¿Tú bailas?!
Kael respondió automáticamente: —Mi cuerpo sí. Yo no entiendo qué está pasando.
Elena inmediatamente lo agarró del brazo. —No no no, ahora tienes que demostrarlo.
Kael intentó resistirse inútilmente.
Demasiado tarde.
Elena prácticamente lo arrastró hacia el centro improvisado donde algunos Retornados estaban bailando.
Kael terminó moviéndose sorprendentemente bien.
Mara observó desde lejos. —Eso es ofensivo.
Elena ya estaba bailando también riéndose.
Kael señaló a Mara. —Tú también.
—Ni muerta.
Cinco minutos después…
Mara estaba ahí.
Porque Elena insistió. Y porque Kael cometió el error de decir: —Cobarde.
Error táctico fatal.
La sorpresa colectiva fue inmediata.
Porque Mara:
peleaba bien,
intimidaba bien,
amenazaba bien.
Pero nadie esperaba que también pudiera bailar absurdamente bien y sensual.
Kael la miró genuinamente sorprendido. —¿Qué demonios?
Mara levantó una ceja. —¿Pensabas que solo sabía golpear gente?
—Sí.
—Entendible.
Incluso varios Retornados estaban mirando impresionados.
Uno murmuró: —Creo que me da más miedo ahora.
Otro respondió: —A mí también.
Kael más relajado
La bebida seguía haciendo efecto.
Kael terminó riéndose más de lo normal.
Elena estaba feliz simplemente viendo a ambos relajados por primera vez.
Mara incluso tenía menos tensión en los hombros.
Y por un rato…
El mundo pareció lejos.
Muy lejos.
En un momento Kael giró accidentalmente cerca de Mara y ella reaccionó instintivamente.
Kael se quedó congelado.
Elena explotó riéndose inmediatamente.
Kael levantó las manos. —¡No hice nada!
Mara seguía mirándolo con sospecha automática.
—Fue reflejo.
—Tus reflejos me discriminan.
Elena casi lloraba de la risa.
Mara finalmente terminó sonriendo apenas. —La amenaza sigue vigente.
Kael negó lentamente. —Voy a llegar anciano y aún me recordarás eso.
—No te equivocas.
Entonces la música cambió.
Más lenta.
Más suave.
Más íntima.
Y automáticamente el ambiente entero cambió con ella.
Algunos comenzaron a bailar en parejas.
Otros silbaron molestando a amigos.
Kael tomó inmediatamente su vaso. —Excelente momento para desaparecer estratégicamente.
Elena le agarró el brazo antes. —Ni se te ocurra.
—Elena…
—No.
Mara observaba la escena cruzada de brazos.
Kael la señaló desesperado. —Dile algo.
Mara bebió tranquila. —Estoy disfrutando esto.
—Traición absoluta.
Elena terminó arrastrándolo primero.
Kael claramente no sabía qué hacer con una canción lenta.
Lo cual era curioso considerando que podía atravesar estructuras infinitas suspendidas sobre abismos sin problemas. Pero ponerle una mano a una chica mientras suena música romántica activa inmediatamente el pánico evolutivo masculino.
Elena sonreía divertida viendo su incomodidad.
—Relájate.
—Estoy relajado.
dice completamente rígido.
—Pareces una tabla emocional.
Kael suspiró. —Pelear monstruos gigantes es más fácil que esto.
Ella soltó una risa suave.
Poco a poco Kael terminó soltándose apenas.
Moviéndose lento con ella.
Sin tensión.
Y por un momento…
simplemente se sintió tranquilo.
Mara los veía desde un lado.
Callada.
Con expresión difícil de leer.
Hasta que Elena extendió una mano hacia ella.
—Ven.
Mara negó inmediatamente. —No.
Kael aprovechó: —¿Miedo otra vez?
Mara cerró los ojos un segundo.
—Tú realmente deseas morir joven.
Pero terminó acercándose.
El ambiente se volvió ligeramente más silencioso alrededor.
Porque honestamente…
todos querían ver eso.
Kael y Mara quedaron frente a frente.
Él levantó lentamente ambas manos. —Prometo solemnemente mantenerlas en zonas diplomáticamente seguras.
Elena casi se dobló riéndose.
Incluso Mara terminó soltando aire por la nariz.
—Más te vale.
Kael apoyó una mano cuidadosamente en su espalda.
Como si manipulara explosivos.
Mara notó inmediatamente el exceso ridículo de cuidado.
—No necesito protocolo militar para bailar.
—Perdóname por querer conservar mis extremidades.
Ella negó apenas.
Pero no se apartó.
La música seguía suave.
Lenta.
Y por primera vez…
ambos estaban cerca sin: pelear, entrenar, discutir, o sobrevivir algo.
Solo respirando tranquilos.
Mara finalmente habló más bajo:
—Has cambiado mucho.
Kael la miró. —Tú también.
—No. —dice ella— Yo sigo igual.
Kael sonrió apenas. —Eso definitivamente no es cierto.
Ella sostuvo su mirada unos segundos.
Y apartó la vista primero.
Pequeña victoria histórica para Kael. Archívese en los registros nacionales.
Más tarde
Horas después…
los tres terminaron sentados sobre una estructura alta observando las luces lejanas de La Ciudad.
Algo cansados. Algo mareados.
Pero tranquilos.
Elena apoyó la cabeza sobre sus brazos. —No recordaba la última vez que me divertí así.
Kael miró el cielo oscuro. —Yo tampoco.
Mara observaba la ciudad silenciosa.
—Esto va a ponerse difícil otra vez pronto.
El silencio cayó suave.
Porque todos sabían que era verdad.
Misiones. Nexum. Pérdidas. Riesgo.
Todo seguiría ahí.
Pero esa noche…
por unas horas…
no fueron sobrevivientes.
Solo tres jóvenes intentando sentirse vivos antes de volver a enfrentarse a un mundo absurdo que parecía diseñado específicamente para destruir personas.
Mara observaba el horizonte.
Kael el cielo.
—¿Creen que alguna vez tendremos una vida normal?
pregunta Elena suavemente.
Silencio.
Mara respondió primero: —No.
Directa. Como siempre.
Kael soltó una pequeña risa.
Luego añadió: —Pero quizás podamos tener una buena vida igual.
Eso dejó calladas a ambas.
Porque era una idea sencilla.
Pero importante.
Después de todo lo perdido…
tal vez “lo normal” ya no importaba tanto.
Y mientras las luces lejanas brillaban bajo la noche…
los tres permanecieron ahí juntos un rato más.
Sin pensar en Nexum.
Sin pensar en el mañana.
Solo existiendo.
Que para gente rota por una ciudad infinita devoradora de recuerdos… ya era bastante milagro.
Elena ya estaba medio dormida.
Kael intentaba explicar teorías absurdas sobre si Nexum tenía “personalidad”.
Mara discutía seriamente contra esas teorías pese a estar claramente ebria también.
—Nexum no puede estar emocionalmente interesado en ti.
Kael señalaba el aire filosóficamente. —¡Entonces explica por qué sigo vivo!
—Porque corres demasiado rápido para morir.
—Respuesta válida.
Elena murmuró medio dormida: —Ustedes deberían besarse y resolver sus problemas…
Silencio.
Kael quedó congelado.
Mara lentamente giró la cabeza hacia Elena.
—Voy a fingir que no escuché eso.
—Yo también.
dice Kael rápidamente.
Elena ya estaba dormida.
Mara suspiró profundamente mirando la ciudad.
—Necesitamos dejar de beber juntos.
Kael asintió. —Definitivamente.
Pausa breve.
—Aunque fue divertido.
Mara tardó unos segundos en responder.
—…Sí.
Y por unas horas…
sin Nexum, sin monstruos, sin pérdidas, sin recuerdos rotos…
los tres simplemente fueron jóvenes intentando respirar un poco entre las ruinas del mundo.

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Nexum (Novela)
Capítulo 23
Nexum (Novela) Capítulo 22
Estás leyendo el capítulo 22 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 21 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.