Leer Nexum (Novela) Capítulo 20 online gratis en español
La oficina de Elías era sencilla.
Demasiado sencilla para alguien que cargaba con el peso de todos Los Retornados.
Un escritorio metálico. Mapas. Pantallas viejas. Documentos. Rutas marcadas de Nexum. Rutas marcadas del exterior.
Y café.
Mucho café.
Probablemente el verdadero líder operativo de Los Retornados era la cafeína.
Kael golpeó la puerta abierta un par de veces.
Elías levantó la vista y sonrió apenas.
—Kael.
Su tono siempre tenía algo extraño: firme, cansado, pero genuinamente cálido.
—Pasa.
Kael entró.
Elías hizo un gesto hacia la silla frente al escritorio.
—¿Qué sucede?
Kael se sentó lentamente.
Dudó unos segundos.
Porque no era fácil explicar esa sensación.
Finalmente habló:
—La Ciudad me sigue inquietando.
Elías no respondió enseguida.
Simplemente lo escuchó.
Kael continuó:
—No puedo dejar de pensar que allí hay algo relacionado conmigo. Mi antiguo hogar quizás. Alguna pista.
Pausa.
—Y también quiero ayudar a Mara y Elena.
Eso hizo que Elías levantara apenas una ceja.
Kael suspiró.
—No les dije esto porque probablemente se molestarían. Especialmente Mara. Seguramente me amenazaría físicamente otra vez.
Kael sonrió apenas.
Luego volvió a ponerse serio.
—Quiero que ellas también encuentren respuestas.
Elías entrelazó lentamente las manos.
—Muchos Retornados probablemente vienen de esa ciudad.
Kael lo miró atento.
Elías continuó:
—Si te dejo entrar a ti…tendría que dejar entrar a todos.
Silencio.
—Y eso produciría caos.
Kael bajó la mirada un momento.
Porque entendía perfectamente lo que Elías decía.
No era favoritismo solamente.
Era esperanza.
Y la esperanza colectiva mal manejada podía destruir grupos enteros.
Elías suspiró.
—Estoy trabajando en eso. Créeme.
Pausa.
—Quiero conseguirlo eventualmente.
Miró hacia una de las ventanas lejanas de la oficina.
—La ciudad probablemente guarda pistas de quienes fuimos.
Kael notó algo importante:
Elías también deseaba respuestas.
Solo que llevaba más tiempo conviviendo con no tenerlas.
Kael apoyó los brazos sobre las rodillas.
Y preguntó algo peligroso:
—¿Y si alguien se escapa?
Silencio.
La oficina pareció ponerse más pesada.
Elías respondió sin dureza. Pero completamente serio.
—Probablemente muera.
Pausa.
—O desaparezca.
Kael tragó saliva.
Elías continuó:
—Y si abandona a Los Retornados así…ya no sería bienvenido de vuelta.
Eso golpeó fuerte.
Porque Kael entendió lo que significaba realmente.
No era una prisión.
Pero sí una elección.
Elías lo observó fijamente unos segundos.
Luego dijo algo inesperado:
—Podrías salir libremente si te conviertes en el líder de Los Retornados.
Kael abrió los ojos apenas.
Y luego soltó una pequeña risa incrédula.
—Nada es gratis, ¿verdad?
Elías sonrió apenas.
—Las hay que sí. Cuando hacemos cosas sin esperar nada a cambio. Pero esto es diferente.
—Entiendo
Kael se recostó lentamente en la silla.
Pensando.
Porque sí…
él entendía perfectamente el intercambio:
autoridad,
responsabilidad,
liderazgo,
carga.
Todo a cambio de libertad.
Y honestamente…
no quería eso.
Todavía no.
Quizás nunca.
—No estoy dispuesto a pagar ese precio.
dice finalmente
—Solo quiero respuestas.
Elías asintió lentamente.
—Como todos aquí.
Silencio. Kael también comprendió que un Líder no se hace de la noche a la mañana. Igual tardaría mucho tiempo para poder salir si esa fuera su desición o que ocurriera algo que cambiara la situación. Fue lo que le dio a entender Elías
Luego Elías lo miró con más atención.
Como si estuviera leyendo algo detrás de sus palabras.
Y entonces habló más directo:
—Eres libre de irte si lo deseas.
Kael levantó la mirada.
Elías señaló la puerta.
—Nosotros abrimos la puerta. Pero si la cruzas…
Pausa.
—vas a estar solo.
Eso quedó suspendido en el aire.
Pesado.
Real.
Elías continuó más bajo:
—Y siendo sincero…
Pequeña pausa.
—Lamentaría mucho que te perdieras.
Kael quedó quieto.
Porque Elías rara vez hablaba emocionalmente tan claro.
El líder de Los Retornados se levantó lentamente y caminó hacia una de las ventanas.
Desde allí podían verse partes lejanas del exterior.
—Aquí estamos seguros, preparados, tenemos un techo.
Miró a Kael de reojo.
—De momento solo tenemos a Nexum para encontrar respuestas.
Pausa.
—No podemos contar con La Ciudad. Aunque alguna vez haya sido nuestro hogar.
Silencio.
Kael observó a Elías unos segundos.
Y por primera vez…
vio cansancio verdadero detrás del líder.
Elías siguió hablando:
—Yo vengo de esa ciudad.
Kael parpadeó.
—Pero perdí todo allí.
Pausa.
—Así que Los Retornados se convirtieron en mi nuevo hogar.
Se cruzó de brazos lentamente.
—Necesitaban un líder.
Y sonrió apenas.
—Supongo que me ayudé ayudándolos.
Kael bajó un poco la mirada.
Porque entendía perfectamente esa sensación.
Cuando no puedes salvar tu pasado… intentas salvar algo más.
Entonces Elías volvió a mirarlo.
Y añadió:
—Aunque… quizás pueda hacer algo por ti.
Kael levantó la cabeza inmediatamente.
Elías caminó hacia el escritorio revisando unos documentos.
—Soy el líder. Pero mis decisiones son evaluadas por El Consejo.
Kael esperó atento.
Elías finalmente levantó un pequeño archivo.
—Quizás pueda conseguirte permiso para salir con Los Corredores
Kael abrió los ojos.
—¿Los grupos que buscan suministros?
Elías asintió.
—Operan en el lado opuesto de La Ciudad.
Pausa.
—En la Zona de Nadie: La Franja. El único lugar al que podemos salir por un acuerdo con La Ciudad.
Kael sintió inmediatamente una mezcla de:
Emoción,
miedo,
adrenalina.
Porque no era La Ciudad aún.
Pero era el exterior.
El comienzo.
Una posibilidad.
Elías sonrió apenas viendo su reacción.
—No te emociones demasiado. Sigue siendo peligroso.
Kael soltó una pequeña risa.
—Después de Nexum mi concepto de “peligroso” quedó algo dañado.
—Eso también me preocupa.
Kael se levantó.
Y por primera vez en días…
sentía que algo se movía otra vez.
Como si el mundo finalmente estuviera abriendo una pequeña puerta.
No hacia respuestas completas.
Pero sí hacia pistas.
Y a veces eso basta para seguir avanzando.
Aunque uno no tenga idea de hacia dónde exactamente.
La noticia llegó tres días después.
Kael estaba terminando entrenamiento en una de las zonas altas cuando uno de los mensajeros de Los Retornados lo encontró.
—Elías quiere verte.
Kael bajó de la estructura limpiándose el sudor del cuello. —Eso puede significar algo bueno… o que accidentalmente rompí otra regla.
—Conociéndote, ambas.
Oficina de Elías
—¿Me mandaste llamar?
Elías levantó la vista.
Y por primera vez en días parecía ligeramente menos serio.
Eso ya era prácticamente felicidad descontrolada en versión Elías.
—Conseguí el permiso.
Kael parpadeó. —…¿Qué permiso?
Elías levantó una ceja. —El de la expedición.
Silencio.
Kael tardó literalmente tres segundos en procesarlo.
—Espera… ¿voy a salir?
—Sí.
Kael abrió los ojos completamente. —¡¿En serio?!
Elías asintió tranquilo.
—Con un grupo de Los Corredores. La Franja. Operación de Suministros.
Kael casi sonrió como un niño por primera vez en mucho tiempo.
—Aunque…
dice Elías levantando un dedo
—Todavía necesitas preparación adicional.
Kael suspiró dramáticamente. —Ya decía yo que la felicidad no podía durar tanto.
Elías ignoró el comentario.
—Conocerás a partir de ahora cosas que las que no se habla mucho entre todos Los Retornados.
La zona fuera de la base no es segura:
saqueadores,
autoridades,
infectados reales,
anomalías de Nexum,
rutas colapsadas.
Pausa.
—Y si algo sale mal, no habrá rescate rápido.
Kael asintió más serio ahora. —Entiendo.
Elías lo observó unos segundos.
Luego añadió con calma:
—Y trata de no escapar.
Kael parpadeó. —¿Qué?
—La última vez que alguien curioso salió buscando respuestas terminamos recuperándolo inconsciente dentro de una estación subterránea prohibida.
Kael soltó una risa corta. —Prometo intentar desaparecer responsablemente.
—Eso no tranquiliza en absoluto.
—Era broma. Solo estaba tratando de animar un poco.
—Esto es serio Kael. Lo verás con tus propios ojos.
Kael pidió permiso y se retiró emocionado.
Kael prácticamente salió caminando rápido por toda la base buscando a Mara y Elena.
Las encontró entrenando cerca del sector de combate.
Mara estaba practicando con cuchillos de entrenamiento.
Elena revisaba equipo táctico.
Kael llegó con una energía que ambas notaron inmediatamente.
Elena sonrió primero. —¿Qué pasó?
Kael cruzó los brazos fingiendo importancia. —Parece que oficialmente voy a convertirme en proveedor de comida.
Mara levantó una ceja. —Eso suena preocupante para las reservas alimenticias.
—Muy graciosa.
Elena abrió los ojos. —¿Te aprobaron la salida?
Kael asintió finalmente sin ocultar la emoción.
—Voy con un grupo de Corredores a La Franja.
Elena sonrió de inmediato. —¡Kael eso es genial!
Mara lo observó más seria. —También es peligroso.
—Todo aquí es peligroso.
—Buen punto.
Kael se sentó sobre una caja metálica cercana.
—No es La Ciudad…
dice mirando hacia abajo un instante
—pero quizás encuentre algo.
Las chicas entendieron inmediatamente.
Pistas. Recuerdos. Información.
Quizás algo relacionado con:
su vida anterior,
Nexum,
o incluso su padre.
Elena se acercó un poco. —¿Cuánto tiempo estarás fuera?
—Varios días.
Mara suspiró apenas. —Entonces tendremos paz temporal.
Kael se llevó una mano al pecho fingiendo dolor. —Tus despedidas siempre son tan cálidas. Pero aún no me voy. En fin debo ir a prepararme con el grupo de Corredores. Las veré antes de irme.
Kael se despidió emocionado de las chicas. Por primera vez ellas sentían que Kael se les distanciaba un poco.

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Nexum (Novela) Capítulo 20
Estás leyendo el capítulo 20 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 21 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.