Leer Nexum (Novela) Capítulo 10 online gratis en español
La reunión terminó tarde.
Las luces de la base ya estaban atenuadas y muchos Retornados habían vuelto a sus tareas nocturnas:
guardias,
mantenimiento,
vigilancia de rutas,
monitoreo de accesos.
Elías cerró lentamente uno de los mapas digitales.
—Descansen.
dice con voz cansada
—Lo que viene requerirá que estén vivos y funcionales. Sería una novedad agradable para este lugar.
Mara asintió apenas. —Finalmente una orden razonable.
Elena soltó una pequeña risa cansada.
Kael apenas escuchaba.
Seguía pensando en su padre.
En Nexum.
En todo.
Pero sobre todo… en su madre.
Los días siguientes
Por primera vez en mucho tiempo hubo cierta calma.
Pequeña. Frágil. Pero real.
Kael pasaba bastante tiempo con su madre.
Hablaban poco.
No porque faltaran temas.
Sino porque ambos sabían que el tiempo perdido no se recupera hablando rápido.
Ella le contaba cosas sencillas:
cómo sobrevivió con Los Retornados,
cómo esperó años noticias de su padre,
cómo nunca dejó de creer que Kael seguía vivo.
A veces simplemente se sentaban juntos en silencio.
Y honestamente eso suele ser lo más importante cuando uno quiere a alguien.
Pero Kael comenzó a notar algo.
Ella se cansaba rápido.
Demasiado rápido.
Tosía. Le costaba respirar. A veces se mareaba.
Una noche finalmente colapsó.
La enfermería de Los Retornados era eficiente… pero limitada.
No tenían milagros.
Solo resistencia.
Kael estaba sentado junto a la cama mientras varios médicos improvisados revisaban equipos viejos.
Elena estaba cerca, preocupada.
Mara permanecía apoyada contra una pared en silencio.
Elías hablaba bajito con uno de los médicos.
Kael finalmente se levantó. —¿Qué tiene?
El médico dudó demasiado.
Y Kael entendió antes de escuchar la respuesta.
—Su cuerpo está agotado.
—Eso no explica nada.
El médico bajó la mirada. —Exposición prolongada. Estrés físico. Nexum.
Pausa.
—Muchos Retornados desarrollan deterioro temprano.
Kael sintió rabia instantánea.
—Entonces hagan algo.
Silencio.
Nadie respondió.
Porque ya estaban haciendo todo lo posible.
Y no era suficiente.
Más tarde, Elena encontró a Kael sentado solo en un corredor.
Tenía los ojos rojos del cansancio pero ni siquiera parecía darse cuenta.
Ella se sentó lentamente a su lado.
No habló enseguida.
Solo permaneció ahí.
Después de un rato dijo bajito:
—Ella estaba feliz de volver a verte.
Kael soltó una risa rota. —Y yo apenas acababa de encontrarla.
Elena bajó la mirada.
—Lo sé…
Silencio.
Kael cerró los ojos un momento. —Todo esto es una mierda.
—Sí.
—Nexum destruye vidas incluso cuando te deja salir.
Elena lo miró con tristeza.
—Pero tú regresaste.
Kael soltó aire lentamente.
—¿Y de qué sirve si ella…?
No terminó la frase.
No pudo.
Elena simplemente tomó su mano un momento.
No intentando arreglar nada.
Solo acompañándolo.
A veces eso es lo único honesto que una persona puede hacer.
Mara apareció más tarde esa misma noche.
Kael estaba sentado afuera de la enfermería mirando el suelo.
Ella se quedó de pie cerca unos segundos.
—No eres bueno descansando.
Kael ni levantó la vista. —No estoy de humor.
—Nunca lo estás realmente.
Silencio.
Kael levantó un poco la vista.
Y notó algo extraño.
Ella parecía… incómoda.
Eso sí daba miedo.
Mara tardó varios segundos antes de hablar.
—Nunca les conté algo.
Kael la observó atento.
Ella seguía mirando hacia otro lado.
—Cuando estuve en Nexum… no estaba sola.
Silencio.
Kael no interrumpió.
Instintivamente entendió que aquello le costaba decirlo.
Mara respiró lento.
—Había un chico conmigo.
Pausa.
—No recuerdo quiénes éramos antes de Nexum… pero ahí dentro…
Sus ojos bajaron apenas.
—Se sentía como mi hermano.
Kael sintió el peso de esas palabras inmediatamente.
Porque Mara no era alguien que usara vínculos así fácilmente.
Ella continuó:
—Era idiota. Hablaba demasiado. Y hacía bromas incluso cuando todo estaba mal.
Kael levantó una ceja apenas. —Entonces claramente no era yo.
Eso consiguió una pequeña exhalación divertida de Mara.
Muy leve.
Pero real.
Ella continuó:
—Sobrevivimos juntos bastante tiempo. Nos cubríamos mutuamente. Naturalmente no sabía lo que buscábamos así que solo queríamos salir de ese lugar.
Silencio.
Luego su voz bajó un poco más.
—Y lo vi morir frente a mí.
Kael sintió un nudo inmediato en el pecho.
Mara siguió hablando casi obligándose.
—Una estructura colapsó durante una persecución. Yo logré saltar.
Pausa.
—Él no.
El silencio se volvió pesado.
Solo se escuchaba el zumbido lejano de la base.
Kael finalmente habló suave: —Lo siento.
Mara negó lentamente. —No quiero lástima.
—No te la estoy dando.
Ella lo miró apenas.
Kael continuó: —Solo entiendo un poco cómo se siente perder a alguien.
Eso la dejó callada unos segundos.
Mara volvió a mirar al frente.
—Desde que recuperé los recuerdos de Nexum.
Pausa.
—Lo extraño como si realmente hubiera perdido a un familiar.
Kael entendió entonces muchas cosas.
Las miradas de Mara. Su actitud protectora rara. Las pequeñas sonrisas involuntarias.
Ella suspiró apenas.
—Y honestamente…
murmura
—algunas veces me recuerdas a él.
Kael parpadeó sorprendido.
Mara continuó inmediatamente antes de arrepentirse:
—No físicamente.
—No seas narcisista.
—Iba a hacerlo.
—Lo sé.
Silencio breve.
Luego añadió:
—Pero cuando te vi hacer estupideces para ayudar a otros…o cuando dices cosas idiotas en momentos tensos…
Apartó la mirada apenas incómoda.
—Me recuerdas a él.
Eso golpeó fuerte a Kael.
Porque entendió que Mara no se acercaba a la gente fácilmente.
Y aun así…
había decidido compartir eso.
Kael bajó la mirada unos segundos.
Luego sonrió apenas.
—Entonces si me ves como un hermano…
Mara ya sospechó que venía algo terrible.
—Kael…
—…supongo que no habría problema si accidentalmente vuelvo a tocarte los pechos alguna vez.
Silencio absoluto.
Mara cerró lentamente los ojos.
—Increíble.
Kael levantó las manos. —¡Estoy intentando aliviar el ambiente emocional!
—Y lo destruyes inmediatamente.
Kael sonrió apenas por primera vez en días.
—Funcionó un poco.
Mara lo miró seria unos segundos.
Luego…
contra toda lógica…
soltó una pequeña risa nasal.
Muy breve.
Pero auténtica.
Kael abrió los ojos exageradamente. —¡Eso fue una risa!
—No.
—Acabas de cometer felicidad.
—Fue un fallo muscular temporal.
Kael terminó riéndose también.
Y honestamente eso era importante.
Porque llevaba demasiado tiempo roto por dentro.
Mara lo observó un momento más tranquila.
—Él también hacía eso.
Kael bajó un poco la sonrisa. —¿Qué cosa?
—Hacer bromas horribles para que la gente dejara de sufrir unos minutos.
Silencio.
Kael apoyó ambos brazos sobre las rodillas.
—Entonces debió ser un buen tipo.
Mara asintió lentamente.
—Lo era.
Otra pausa.
Más suave esta vez.
Finalmente Kael levantó la mirada hacia ella.
Y habló con sinceridad.
—Gracias, Mara.
Ella frunció apenas el ceño. —¿Por qué?
Kael sonrió cansadamente.
—Por no dejar que me hunda solo.
Mara apartó la mirada otra vez.
Claramente incómoda sintiendo con emociones.
—No te acostumbres.
—Muy tarde.
Ella soltó aire por la nariz.
Y aunque jamás lo admitiría…
ver a Kael reír otra vez le alivió un poco algo que llevaba mucho tiempo roto dentro de ella también.
Tres días después…
la madre de Kael murió.
La base guardó silencio.
Porque todos ahí conocían esa clase de pérdida.
Todos.
Kael no lloró inmediatamente.
Eso fue peor.
Simplemente se quedó sentado junto a la cama sosteniendo la mano ya fría de su madre mientras intentaba aceptar algo imposible.
Ella había esperado años.
Había resistido Nexum.
Había sobrevivido al abandono, al miedo y al tiempo.
Y aun así…
la vida apenas les dio unos días juntos.
Elías apareció horas después.
No habló enseguida.
Solo se quedó cerca.
Finalmente dijo:
—Perdí a mi esposa hace diecisiete años.
Kael seguía mirando el suelo.
—¿Nexum?
Elías asintió lentamente.
—Entramos juntos.
Silencio.
—Yo regresé.
pausa breve
—Ella no.
Kael cerró los ojos.
Elías continuó con voz tranquila:
—Después entendí algo horrible.
Kael levantó apenas la mirada.
—Seguir viviendo se siente como traición al principio.
El silencio cayó pesado.
Porque era exactamente eso.
Elías se sentó frente a él.
—Pero no lo es.
Kael respiró tembloroso.
—Entonces ¿qué hago ahora?
Elías sostuvo su mirada.
—Lo mismo que hacemos todos aquí.
Pausa.
—Seguir avanzando aunque no queramos.
Silencio largo.
Luego añadió algo más suave:
—Tu madre no sobrevivió tanto tiempo para que tú te rindieras ahora.
Eso finalmente rompió algo dentro de Kael.
No de forma escandalosa.
No gritando.
Solo lentamente.
Como una estructura cansada cediendo después de aguantar demasiado peso.
Días después
Kael volvió eventualmente a la sala principal de Nexum.
Más callado.
Más serio.
Elena sonrió apenas al verlo regresar.
Mara simplemente asintió desde lejos.
Elías levantó la vista de unos mapas.
No dijo “lo siento”.
No hacía falta.
Kael observó nuevamente la enorme maqueta iluminada de la ciudad infinita.
Y pensó en:
su madre,
su padre desaparecido,
los compañeros perdidos,
y todos Los Retornados que habían sufrido lo mismo.
Entonces entendió algo.
Nexum no solo atrapaba personas.
También atrapaba promesas.
Y él todavía tenía una pendiente.

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Nexum (Novela) Capítulo 10
Estás leyendo el capítulo 10 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 21 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.