Leer Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela) Capítulo 6 online gratis en español
La mujer de la cicatriz cambió la posición de sus piernas y cruzó los brazos.
Luciano sintió que su expresión se volvía todavía más seria.
¿La hice enojar?
Estoy muerto si es así.
Aunque hacía un rato había sonado bastante amable, ahora parecía estar molesta.
"¿Por qué tienes la cara tan tensa? ¿Te duele algo?"
La mujer se inclinó hacia él y apoyó una mano sobre su hombro.
Estaba demasiado cerca.
Luciano se puso nervioso de inmediato y sintió que el rostro se le calentaba.
"Eh... no, estoy bien. No siento nada extraño en mi cuerpo."
Respondió enseguida, intentando recuperar un poco de espacio personal.
"Entonces eres como un gato enojado con ojeras. Jajaja."
Aquella aclaración ofendió por completo a Luciano.
Durante un instante, estuvo a punto de dejar escapar su enojo.
Sin embargo, se contuvo.
"¿A qué te refieres con eso?"
Preguntó con toda la amabilidad que pudo reunir.
"Mmm... bueno, al principio pensé que te dolía algo. Pero, por lo que me acabas de decir, parece que estás bien."
La mujer se quedó pensativa durante unos segundos.
"Así que ese rostro simplemente es tuyo. O sea... así es como eres."
La brusquedad que había mostrado momentos antes desapareció.
Ahora parecía mucho más tranquila.
Incluso tenía un aire ligeramente tierno.
¿Así es como eres?
Luciano repitió mentalmente aquellas palabras.
Sin embargo, no le gustaba demasiado aquella descripción de su rostro.
Podía tener toda la razón del mundo, pero...
Puede que tenga razón.
Después de todo, siempre he tenido este rostro poco expresivo que hace que la gente piense que estoy enojado.
Luciano suspiró.
Sabía aquello a pesar de no recordar haberse visto nunca el rostro.
Aunque, pensándolo bien, seguramente alguna vez lo había hecho.
Simplemente no podía recordarlo.
A esas alturas, sus propias lagunas mentales ya ni siquiera conseguían sorprenderlo.
"¡Así es! ¡Es mi rostro y no puedo hacer nada para cambiarlo!"
Dijo con cierto enojo mientras cruzaba los brazos.
La mujer de la cicatriz comenzó a reírse en voz baja.
Era una risa inesperadamente dulce, algo que tomó completamente desprevenido a Luciano.
"Definitivamente es tu rostro. Y te ves demasiado tierno... No hace falta que te enojes."
Luciano se quedó mirándola.
Por alguna extraña razón, aquella conversación había terminado girando alrededor de su rostro casi inexpresivo.
Y, al parecer, no era el único que lo había notado.
Mika se acercó y tocó suavemente el hombro de la mujer.
"Sí, cierto. Vayamos al tema principal."
La expresión de la mujer cambió de inmediato.
Volvió a adoptar aquella actitud seria que había mostrado al principio.
Luciano había pensado que era una mujer bastante seria e incluso agresiva, pero verla reírse y comportarse de una manera tan relajada para luego regresar a su expresión habitual lo había sorprendido.
Para bien.
Al menos, aquello había conseguido que se sintiera un poco menos presionado.
No parece ser una mala persona.
Luciano la observó mientras intercambiaba unas palabras con Mika.
Por la forma en que ambas se trataban, parecía que Mika era su ayudante o algo parecido.
La mujer finalmente volvió a dirigir su atención hacia él.
"Sé que debes tener muchas dudas, pero antes de poder responderlas, necesito que respondas las nuestras."
Su tono volvió a ser serio.
También lo fue su mirada.
Luciano asintió inmediatamente.
A diferencia de antes, ya no sentía tanto miedo.
Después de todo, aquella mujer simplemente parecía alguien que se tomaba muy en serio su trabajo.
"Perfecto. Necesito que me cuentes cómo terminaste desmayado en el bosque de las afueras del pueblo."
Luciano dudó por un momento.
¿Debía contarles todo?
Desde que había despertado en aquella habitación oscura hasta el momento en que la araña lo había mordido...
Todo sonaba tan absurdo que incluso él tenía dificultades para creerlo.
Pero si quería obtener respuestas, necesitaba ser sincero.
Además, no perdía nada por intentarlo.
Lo peor que podía pasar era que pensaran que estaba loco.
Y, siendo sinceros, Luciano tampoco podía culparlas si llegaban a esa conclusión.
Así que comenzó a contarles todo.
Les habló de la habitación oscura.
De la extraña escalera.
De aquel lugar que había llamado "templo".
Del bosque.
De la extraña sensación de haber aparecido en otro sitio después de cerrar los ojos.
Y, finalmente, de la araña.
En cuestión de minutos, les contó todo lo que recordaba.
Para su sorpresa, ninguna de las dos se rio.
Tampoco lo miraron como si estuviera contando una historia absurda.
Por el contrario...
Ambas permanecieron completamente serias y atentas, escuchando cada palabra.
Cuando terminó, la mujer dejó escapar un pequeño suspiro.
"Mmmm... sinceramente, me cuesta un poco creer lo que nos estás contando."
Hizo una breve pausa.
Luciano tampoco podía culparla.
Ni siquiera él mismo terminaba de creer lo que había vivido antes de desmayarse.
Estaba a punto de decirlo cuando la mujer continuó:
"Después de todo, es extraño. Siempre que los forasteros aparecen en la Ciudad Antigua, lo hacen en grupos grandes y no de forma individual como tú."
Luciano frunció ligeramente el ceño.
¿Forasteros?
"No tenemos registros de que algo así haya sucedido anteriormente."
"Qué extraño..."
La mujer se quedó pensativa.
"¿En verdad eres un forastero que acaba de llegar?"
Después de decir aquello, volvió a hablar casi como si estuviera pensando en voz alta.
"Aunque, bueno... no se puede negar que los guardias te encontraron desmayado viniendo desde la dirección de la Ciudad Antigua."
Había hablado como si estuviera intentando ordenar sus propios pensamientos.
Luciano no se molestó por ello.
De hecho, podía comprenderla.
Estaba demasiado sorprendido por todo lo que acababa de escuchar como para interrumpirla.
Solo habían sido unas pocas frases, pero ya había demasiada información dando vueltas en su cabeza.
Hasta ese momento había pensado que aquellas mujeres consideraban extraña su historia por lo absurda que parecía.
Pero no.
El problema parecía ser algo completamente diferente.
Había demasiadas preguntas.
Demasiadas cosas que no entendía.
Y justo cuando la mujer estaba a punto de continuar hablando, Luciano la interrumpió.
"¿Qué son los forasteros?"
La pregunta salió de su boca casi de inmediato.
Tenía los ojos completamente abiertos.
La mujer se quedó en silencio durante un instante.
Entonces se llevó una mano a la frente.
"Ah... soy una idiota. Deberíamos haber comenzado hablando por ahí."
Lejos de molestarse por la interrupción, la mujer incluso le pidió disculpas.
Luciano la observó durante unos segundos.
Definitivamente...
No parecían ser malas personas.
“Ahora que aclaramos todo lo raro, déjame contarte un poco sobre ti.”
Dijo la mujer de la cicatriz con una sonrisa mientras encorvaba ligeramente la espalda y juntaba las manos frente a ella.

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Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela)
Capítulo 7
Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela) Capítulo 6
Estás leyendo el capítulo 6 de Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela), un novela. Luciano no recuerda quién es. No sabe de dónde viene ni cómo llegó a aquel extraño mundo. Lo único que conserva es su nombre y la misteriosa voz de una mujer que, en medio de la oscuridad, le susurró: "Abre los ojos.… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026. Muergar: El eco de nuestras aventuras en las tierras de fantasía del más allá. (Novela) tiene 9 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.