Leer Mi Casa de los Horrores (Novela) Capítulo 632 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
“¿Qué produce ese olor?” El borracho se tapó la boca y la nariz mientras alumbraba con su linterna la caseta del perro. Para su sorpresa, no había nada dentro. “Parece impecable, pero si es así, ¿por qué huele tan mal? ¡Ni siquiera la carne podrida olería así!”
Reprimiendo las náuseas, el borracho cogió la rama más cercana para hurgar en la tierra dentro de la caseta del perro. “No hay nada enterrado debajo, así que ¿de dónde viene el hedor? Huele como si se hubiera impregnado en las tablas de madera...”
Se oyeron ecos de pasos apresurados que se acercaban. El borracho retrocedió un paso. Incapaz de soportar el hedor, saltó por la ventana abierta hacia el interior del edificio.
“Ojalá la familia no traiga al monstruo hasta aquí. “El borracho empezó a arrepentirse de haber llamado al hombre de mediana edad para que lo siguiera; eso había revelado completamente su paradero, ¿no?
El borracho, con la cabeza entre las manos, se agachó bajo la ventana y se pellizcó la piel. “Esto no es un sueño, pero ¿qué demonios fue eso que vi? ¿Cómo puede moverse una cabeza tan rápido? ¿Y cómo se movía? ¿Usando la barbilla?”
El borracho creía que la tragedia ya había golpeado a la familia de tres, pero tampoco pensaba en salir a salvarlos. “Aparte de mí, probablemente todos los demás pasajeros del autobús ya han muerto. Nadie tendría el valor de afrontar estas cosas, nadie...”
Aún se sentía mareado; sin embargo, no era por el alcohol, sino por el miedo y la conmoción. El borracho, empapado en sudor frío, temblaba. “¿Qué hago ahora? Sin señal en el móvil, no tengo ni idea de dónde estoy. Supongo que me esconderé aquí hasta que se disipe la niebla”.
Tras lo sucedido, el borracho no se atrevió a vagar sin rumbo. Se acurrucó bajo la ventana y, minutos después, oyó de repente que la puerta del patio se abría con un crujido.
“¡Hay alguien aquí! “exclamó el borracho, conteniendo la respiración y aguzando el oído. Tras abrirse la puerta, no se oyó ningún otro sonido.
“¿Acaso solo entró para echar un vistazo rápido? ¿No me descubrió el monstruo?”. Esta vez, el borracho había aprendido la lección; no asomó la cabeza por la ventana, temiendo que alguien lo estuviera observando. En cambio, sacó su teléfono, ajustó el ángulo y usó la cámara para mirar hacia el patio. La puerta estaba entreabierta, pero no había nadie.
“Supongo que tuve suerte. “El borracho se puso de pie y, al guardar el teléfono, su codo rozó la botella que había en el alféizar de la ventana.
“¿Un ambientador?”. El borracho volvió a colocar la botella en su sitio sin darle mayor importancia. Al levantarse, por fin tuvo tiempo de estudiar su escondite. Quizá fueran los nervios a flor de piel, pero le pareció oír una voz extraña que le susurraba al oído. Sonaba como el tintineo de un carillón de viento.
Era una vieja tradición colgar campanillas de viento sobre la puerta. Su tintineo indicaba que alguien había entrado en la habitación. Si esto hubiera sido normal, al borracho no le habría importado, pero esta situación era distinta. Se percibía que alguien rondaba cerca de la entrada, y se movía rápidamente.
La sola idea de que hubiera algo más en la casa con él le heló la sangre. Oyó pasos arrastrados en el suelo. El borracho estaba de espaldas a la ventana y de repente notó que la luz detrás de él se atenuaba, como si algo estuviera junto al cristal, bloqueándola.
¿Quién está fuera de la ventana? Al cruzarse ese pensamiento por su mente, el borracho sintió que la cabeza le iba a estallar. Su cuerpo se paralizó de miedo, y el carillón de viento tintineó con más intensidad. ¡Algo se acerca!
El borracho reunió todo su valor para volverse a mirar, pero no había nada en la ventana.
“Solo me estoy asustando a mí mismo”. Se acercó a la ventana y, al rozar el alféizar con la mano, sintió algo bajo la piel. Con la luz del móvil, vio que había mucho pelo negro de perro atascado en las grietas del alféizar.
¡PA!
La ventana del segundo piso se abrió de golpe. Las manos del borracho temblaron y el pelo de perro que tenía en la palma cayó al suelo. ¡Oyó claramente que la ventana que se había abierto justo encima de la suya se había abierto de golpe!
Tal vez fuera una coincidencia, o quizá alguien intentaba gastarle una broma. No se atrevió a saltar por la ventana, pero tampoco creía estar a salvo dentro de la casa. Justo cuando dudaba, más pelo de perro cayó del techo.
“¿Por qué hay tanto pelo de perro?” Le recordó la caseta vacía del perro en el patio y ese hedor insoportable.
“¿Qué está pasando?” El borracho no se atrevió a levantar la vista; no tenía ningún interés en averiguar qué lo miraba desde arriba. En ese momento, solo quería que lo dejaran en paz.
“¡No puedo quedarme aquí más tiempo; tengo que irme!” Justo cuando tomó esa decisión, la puerta del patio se abrió de nuevo y, en la oscuridad, algo que parecía una fregona bloqueó la puerta principal.
Al ver el rostro bajo el cabello, el corazón del borracho se heló. Ni siquiera cerró la ventana y salió corriendo de la habitación más cercana al patio.
“¡Joder! ¿Cuándo apareció?” El borracho salió corriendo al pasillo, y el sonido de un carillón de viento resonó al final del mismo. El suelo estaba lleno de pantuflas viejas, y el lugar era un auténtico desastre.
“¡El pelo del perro flotaba desde arriba, así que seguro que hay algo aterrador en el segundo piso también! ¡No debo subir y tengo que mantenerme alejado de las escaleras!”. El borracho respiró hondo para calmarse. Se escabulló a la habitación más alejada de las escaleras.
El suelo crujió ruidosamente y de dónde provenía el canto de un niño extraño. Parecía como si alguien hubiera activado la grabadora de un difunto.
“Vi zapatillas de adulto y de niño en el pasillo, así que puede que haya más de una persona viviendo en esta casa...” Cuanto más lo pensaba, más miedo sentía. La espalda del borracho estaba mojada y su cuerpo frío. “Ojalá no entren.”
Tras cerrar la puerta en silencio, el borracho notó que había latas vacías detrás. Eran parecidas a la que había encontrado en el alféizar. “¿Por qué hay tantos ambientadores en la casa?”, pensó. Apartó las latas y entonces se percató de que había muchos frascos de perfume y paquetes de desodorante abandonados en un rincón.
“¿Por qué hay tantos fumigantes en esta casa? ¿Qué ha pasado aquí?”. El borracho no dejaba de pensar en aquella apestosa caseta del perro. “La caseta del perro está bien cuidada, pero huele fatal. Las habitaciones de los humanos son un desastre, pero huelen a limpio. Algo raro pasa aquí”.
Miró a su alrededor y se dio cuenta de que estaba en la habitación de un joven. Había revistas de moda y de culturismo esparcidas sobre la cama, y mancuernas y pesas debajo de la mesa.
La habitación no podía parecer más normal, pero por alguna razón, el borracho se sentía muy incómodo.
Abrió los cajones del escritorio. En el cajón inferior, encontró una pila de fotografías que mostraban escenas de maltrato animal. Se le erizó la piel. Sin embargo, eso no era lo más aterrador. Mientras el borracho seguía hojeando las fotografías, notó que, en la primera cuarta parte, era un adolescente sin rostro quien torturaba animales. Sin embargo, en las tres cuartas partes restantes, era el adolescente quien era torturado.

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Estás leyendo el capítulo 632 de Mi Casa de los Horrores (Novela), un novela. El coche fúnebre con ese extraño olor se detuvo lentamente ante la entrada. Se oía el sonido de guijarros rebotando en el techo. Se oían pasos en el pasillo y parecía que alguien estaba serrando en la habitación de al… Este capítulo tiene publicado el 16 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Mi Casa de los Horrores (Novela) tiene 1120 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.