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Leer Merodeador Del Apocalipsis (Novela) Capítulo 9 online gratis en español

🏴 Grupo: Eila_Juts✍️ Traducción: Eila_Juts
Un campo de cultivo de repollo, lechuga, patatas, quién sabe qué, se extiende bajo la oscuridad. Las farolas quedan lejos y la única luz proviene de una casa de campo a la distancia. “...” “...” Retrocedimos instintivamente mientras apretamos nuestros teléfonos. Si llamamos ahora, el sonido podría alertar al zombi y atraerlo hacia nosotros. En la casa, una linterna eléctrica proyectaba una luz blanca y fría. Parece el lugar donde un agricultor terminó su jornada: hay cuencos con restos de comida, botellas de alcohol y vasijas de bronce esparcidas por el suelo. Un zombi vestido de granjero merodeaba por ahí, metiendo la cara en los cuencos, gorgoteando y goteando baba. “Demos el aviso.” Nos alejamos un poco más. Saqué un teléfono viejo sin tarjeta SIM; aun así, las llamadas de emergencia al 112 funcionan. “Espera un segundo.” Jeon Do-hyeong tocó la pantalla de su móvil. Con la máscara puesta y el sudor frío recorriendo su frente, parecía un fantasma nervioso. Terminó de preparar un archivo de audio. “Listo.” Bien. Contengo la respiración y marco el 112. Pongo el altavoz para que se oiga el tono de llamada y acerco el receptor al altavoz del teléfono de Do-hyeong. La llamada conecta. —Línea de emergencia 112, dígame. Al instante, Do-hyeong reproduce el audio. Una voz femenina surge del altavoz, distorsionada por una aplicación para sonar desesperada. Recita la dirección y grita siguiendo el guion: “¿Policía? ¡Hay un zombi aquí fuera! ¡Aah! ¡Viene hacia aquí!” —Cálmese, por favor, y trate de evacuar primero... No importa lo que diga la operadora; lanzamos el teléfono al suelo y cortamos la comunicación de inmediato. Recupero el aparato soltando un largo suspiro. Do-hyeong hace lo mismo. Se siente como una broma pesada de mal gusto, pero la adrenalina me recorre el cuerpo. “Así que... de verdad lo hicimos” dice Do-hyeong, aturdido. Le doy un empujón para que reaccione. “Último repaso.” Sí, sí. Nos ajustamos los guantes de trabajo. Repasamos mentalmente la técnica de estrangulación que aprendimos en internet: un brazo rodeando el cuello, el otro presionando la nuca. Mientras los policías estén distraídos con el zombi, les caeremos por la espalda. Do-hyeong, mirando el hacha que le entregué, murmura: “Sabes... quizá sea mejor matarlos. Siento que si solo intentamos atraparlos, vamos a fallar.” Sacudí la cabeza. Do-hyeong, al ser bajito, no tiene confianza en el cuerpo a cuerpo, pero matar policías no entra en mis planes. “No. Es mejor dejarlos vivos que matarlos. Es más eficiente.” “No lo entiendo…” Do-hyeong se detiene en seco. Su voz suena desencajada. “Ah... esto…” “¿Qué pasa?” No puedo ver su expresión por la máscara, pero señala hacia la oscuridad, lejos de la casa de campo. “Zombi. Hay otro zombi.” Y no es solo uno. Sombras avanzaban pesadamente por el campo y se oían los gruñidos característicos. Varias siluetas se arrastraban hacia nosotros desde la penumbra. El granjero y otros habitantes del lugar deben haberse infectado en grupo. Ahora se acercan atraídos por la luz. ‘Estamos acabados…’ “¿Cuándo llega la policía?” “En unos diez minutos como mínimo…” Hay al menos cinco zombis. Y estamos en campo abierto. \*\*\* Oigo a Do-hyeong rechinar los dientes. Se da la vuelta para salir corriendo, pero le sujeto la muñeca y susurro: “Quieto. Aún no nos han visto.” Los zombis avanzaban lentamente. Entonces enciendo mi móvil. La luz los atraía. “¿Por qué lo enciendes?” susurró enfadado. Ignoré su enfado y programé una alarma para que suene en menos de un minuto. Lancé el teléfono lo más lejos que pude. Los zombis cambiaron de rumbo de inmediato, persiguiendo la luz. “Cuando suene la alarma, se alejarán” susurro. Esperamos. 1 segundo… 2… Se oyó un zombi detrás de nosotros. Pasaba muy cerca. Nos quedamos completamente quietos. Pero entonces… ¡BIP BIP BIP! La alarma estalla en el silencio del campo. En un sonido estridente. “¡Aaaaaaargh!” Los zombis perdieron la cabeza. Corrieron hacia el teléfono, golpeándolo y pisoteándolo. Lo lanzan de un lado a otro y corren tras él como animales cazando una presa ruidosa. Su atención está totalmente centrada en el aparato. Siento que la fuerza abandona mi cuerpo por el alivio. “...” “...” Nos alejamos del grupo con cuidado, paso a paso. “Oye... creo que el plan ha fallado” dice Do-hyeong. Miro hacia atrás. Bajo la luz tenue del cobertizo, distingo cinco siluetas. Aunque la policía venga, cinco zombis son demasiados para dos agentes. El equipo policial es tentador, pero esto es suicida. “Está bien, larguémonos de…” En ese momento, algo sale volando y cae justo a mis pies. ¡Beep-beep-beep-krrr-! Es el teléfono. La pantalla está destrozada y el altavoz suena como una radio rota y maldita. El móvil que los zombis patearon ha terminado cayendo justo donde estamos nosotros. Levanto la vista aterrado. “¡Aaaaaaargh!” Cinco zombis cargan contra nosotros como jabalíes. Do-hyeong y yo nos sincronizamos por puro instinto: nos damos la vuelta y salimos disparados a correr. Los pasos de los cinco infectados resuenan detrás como el motor de un tanque. \*\*\* El corazón me retumbaba en los oídos. La oscuridad del campo nos ayuda, pero es cuestión de tiempo que nos alcancen. “¿Y la policía? ¿No viene ya?” “¡Allí!” gritó Do-hyeong. A lo lejos, luces azules y rojas parpadeaban. Dos figuras se acercaban con una linterna. Dos agentes. “¡Aquí! ¡Ayuda!” Corremos hacia ellos. Pero están discutiendo: “Si no los eliminamos, esto se va a descontrolar…” “Si los matamos todos, sería una masacre…” “El ejército tendrá que intervenir…” Seguimos corriendo. “¡Zombis detrás!” gritamos. Los dos policías desenvainaron sus armas. Una mujer apuntó con un táser; y un hombre mayor preparó las esposas. “Retrocedan, por favor…” empieza a decir el oficial con voz cansada, pero se detiene en seco al iluminar lo que viene detrás de nosotros.. “¡No es solo uno!” Nos ocultamos tras ellos. Los policías reaccionan con profesionalidad. El primer zombi se abalanzó y la mujer disparó el táser. Con un sonido seco, los electrodos se clavaron y el zombi cayó al suelo entre espasmos. “¡Eso es!” exclamo. El hombre los miró con odio, como si fuera a acabar con ellos, y luego sacó una pistola y apretó el gatillo de inmediato. Los disparos sucesivos resonaron. Una bala de goma, dos balas de goma y dos balas reales impactaron en los cuerpos de los zombis. Uno de los zombis cayó hacia atrás como si hubiera muerto al instante, pero eso fue todo. Los otros tres zombis, cojeando o sangrando, lanzaron el ataque. "¡Aaaaargh!" Gritó el zombi, casi parecido a un alarido. “¡Saca la porra!” El hombre, con la pistola colgando de una correa, despliega la porra, y la mujer, mientras aprieta el gatillo de la pistola eléctrica para activarla, también sostiene una porra en la otra mano. “…” Inmediatamente se vieron envueltos en la pelea. La porra que se balanceaba y los implacables zombis que parecían no sentir el dolor. Di unos pasos atrás y agarré el martillo. La goma roja del guante de trabajo hizo un crujido por la fricción. El deseo de las armas de la policía y el miedo a los zombis me paralizan los pies, incapaz de hacer nada. Al final, fue el miedo el que prevaleció. En ese breve lapso de tiempo, todos los policías habían caído al suelo. La linterna rodando por el suelo iluminaba el campo empapado de sangre. La pistola y el chaleco antibalas estaban manchados con la sangre de los zombis. Y los zombis se volvían hacia nosotros. “Grrrr”. Como si descargaran su ira, los zombis que casi habían destrozado a los agentes de policía que les habían disparado se levantaron lentamente. Los zombis paralizados por la pistola eléctrica también se recuperaron y se acercaron, arrastrando la pistola eléctrica conectada por el cable. La huida es la respuesta. “¡Corre!” Jeon Do-hyeong y yo corrimos a toda prisa. Mis pasos eran pesados. El remordimiento pesaba sobre mis hombros. No era mi intención matar a los policías. Como mucho, pensaba infectarlos con el virus y enviarlos de vuelta. Pero murieron antes a manos de los zombis. Su muerte inesperada no parecía ser asunto de nadie más. La victoria de los zombis. Un mundo donde la gente muere sin sentido. Un mundo donde es difícil conseguir recursos. Era un apocalipsis.
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Merodeador Del Apocalipsis (Novela) Capítulo 9

Estás leyendo el capítulo 9 de Merodeador Del Apocalipsis (Novela), un novela. Día 1 del brote zombi. Antes de matar a un zombi, maté a una persona. Presenta un protagonista egoísta, antisocial y extremadamente pragmático. En un mundo invadido por zombis, la pregunta no es quién sobrevivirá, sino… Este capítulo tiene publicado el 4 de julio de 2026, Traducido por el grupo Eila_Juts. Merodeador Del Apocalipsis (Novela) tiene 33 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.