skip_previous
Leer Merodeador Del Apocalipsis (Novela) Capítulo 1 online gratis en español
🏴 Grupo: Eila_Juts✍️ Traducción: Eila_Juts
Día 1 del brote zombi.
Maté a personas antes de matar a zombis.
\*\*\*
Habían pasado unas tres semanas desde que me encerré en mi habitación. Era el día en que estaba sumergido en la escritura de un guion para un concurso, soñando con convertirme en guionista.
Como la fecha límite del concurso se acercaba, había estado tecleando furiosamente, escatimando horas de sueño. Me acerqué a la ventana irritado al oír el ruido que venía de fuera.
Un destello de mi rostro demacrado se reflejó en la vieja ventana de la villa, y más allá del chirrido de la ventana abierta, una sombra tenue se había asentado en el callejón de abajo.
Una horda de estudiantes con uniformes escolares pasaba corriendo.
“¡Oye! ¡¿Qué te pasa?! ¡Reacciona!”
“¿Qué haces? ¿Imitando a un zombi?”
Observé a los estudiantes en silencio con mirada severa. Solo gritaban, reían y armaban un escándalo.
’Este ruido me está volviendo loco’.
Ya estaba estresado por la escritura del guión, y la falta de sueño hacía que incluso este ruido menor fuera insoportablemente molesto.
Pero no me atrevía a abrir la boca para decir nada. Temía perder en una pelea. Los chicos de hoy en día dan miedo.
En lugar de protestar, tomé una taza de café y le di un sorbo lentamente mientras observaba a los estudiantes abajo. Quizás podría darme algunas ideas para el guión.
Estaba a mitad de camino escribiendo un guión del género apocalipsis zombi, y la vista de esos estudiantes me dio una idea.
“Grrrr”.
Un estudiante babeaba y agitaba los brazos. Apretaba los dientes e intentaba morder a otro compañero. La saliva rebosaba de su boca, goteando.
‘¿Está bromeando? ¿O tiene rabia?’
Parecía exactamente un zombi, pero no podía creer que fuera uno de verdad. ¿Zombis en esta época?
Los otros estudiantes parecían pensar lo mismo que yo. Se reían y daban ligeras bofetadas al estudiante enfermo.
“¡Oye, se está convirtiendo en un zombi!”
“... No, oye, parece que de verdad se siente mal.”
Un estudiante bromeaba, el otro lo percibía con seriedad.
Revolví mi café y pensé para mis adentros.
‘Tal vez debería retocar un poco la escena inicial. Como estos estudiantes’.
Y así, el momento de paz pareció transcurrir. Los estudiantes jugaban felices y yo obtenía ideas.
Pero la paz se hizo añicos en un instante.
“¡Aaargh!”
Al momento siguiente, el estudiante enfermo se abalanzó de repente sobre el chico que lo había estado golpeando. Envolvió sus brazos alrededor del cuello del estudiante y le desgarró la cara con su boca abierta. El sonido de la carne siendo arrancada se escuchó hasta mi habitación en el cuarto piso, y una ráfaga de sangre roja estalló.
“¡Aaaagh!”
Un grito penetrante resonó. Los estudiantes se dispersaron como una plaga de langostas. Muchos huían. Por supuesto, unos pocos intentaron agarrar y separar rápidamente al estudiante enfermo.
“¡¿Estás loco?! ¡Oye! ¡Oye! ¡Que alguien intente atraparlo!”
“¡Ah, uh!”
“¡Sangre, sangre!”
Tamborileé con los dedos en el marco de la ventana y luego la cerré de golpe. Había visto suficiente.
“Parece rabia”.
De todos modos, tuve una buena idea. Necesito modificar la escena antes de que la idea desaparezca. Me senté rápidamente frente a la computadora y tecleé furiosamente.
De repente, mi teléfono empezó a sonar ruidosamente.
¡Beep! ¡Beep! ¡Beep!
Mensajes de texto de emergencia por desastre.
No solo uno. El gobierno local, la alcaldía y el gobierno nacional enviaron mensajes uno tras otro.
Me quedé mirando fijamente el teléfono.
\[Se ha producido un disturbio civil. Se solicita a los ciudadanos...\]
\[Se ha confirmado una infección por un virus no identificado. Por favor, absténganse de salir, usen mascarillas, lávense las manos y sigan las pautas de prevención de enfermedades.\]
\[Propagación del virus a nivel nacional. TV y radio...\]
Mi cabeza daba vueltas. Esto no era spam. Nunca había oído que enviaran mensajes de spam como alertas de desastre.
“La tele, la tele”.
Con mano temblorosa, encendí el televisor; se estaba transmitiendo una emisión de emergencia. El locutor hablaba con urgencia, pero yo no podía oír lo que decía; lo único que destacaba en el video era gente atacando a otros.
Gritos y mordiscos a los infectados. Esas imágenes eran tan vívidas.
“... ¿Son realmente zombis?”
Eran zombis de verdad. La imagen del estudiante que acababa de ver pasó por mi mente. También la del estudiante que fue mordido por él.
Este lugar en el que estoy es el origen de los zombis.
Innumerables pensamientos cruzaron mi mente en un instante. Apocalipsis zombi, guion, concurso, la información que había investigado, pautas de supervivencia.
Me puse en pie de un salto. No es momento para quedarse sentado. Necesito tomar las medidas adecuadas.
Olla, agua, champú.
Forzando mi agotada cabeza, mezclé agua y champú en una olla grande y salí por la puerta.
\*\*\*
Mientras escribía un guión sobre el género de apocalipsis zombi, tuve un pensamiento.
No hay forma de que un apocalipsis zombi ocurra de verdad.
“¿Zombis en estos tiempos? El ejército simplemente los aniquilaría a todos. Con drones, tanques, aviones de combate e incluso solo con armas, estarían todos muertos en poco tiempo.”
"En esta era moderna de ciencia y tecnología avanzadas, unos simples zombis no pueden derribar nuestra civilización. Con el vasto arsenal de armas del ejército y los sistemas de nuestra sociedad fortalecidos por la pandemia del COVID-19, no hay forma de que un brote zombi tenga éxito".
Esta creencia se mantuvo inalterada incluso mientras se desarrollaba la crisis zombi.
“Solo aguanta dos semanas y el gobierno se encargará.”
Pensé que solo necesitaba quedarme en mi casa, ya que el gobierno tendría tiempo más que suficiente para responder.
Por suerte, tenía suficiente comida y agua para aguantar dos semanas en mi hogar.
Bajé apresuradamente las viejas escaleras.
“El ascensor no funciona de todos modos. Bloquear las escaleras será suficiente.”
Mi villa de cuatro pisos era un edificio antiguo, así que tenía que usar las escaleras en lugar del ascensor. Mientras bloqueara las escaleras, los zombis no podrían alcanzarme.
Vertí agua con jabón desde las escaleras del primer piso, rellené la olla y luego la vertí en las escaleras del segundo piso.
Los zombis siguen siendo personas. Si se resbalan y caen de las escaleras, sus huesos se romperán y morirán.
Los zombis muertos se convertirían entonces en una barricada natural, dificultando que llegaran a mi cuarto piso.
La escalera de la vieja villa se llenó con el fuerte aroma del champú.
Sudando, vertí el agua jabonosa en cada escalón hasta el tercer piso. Los repetidos viajes de arriba abajo me habían dejado sin aliento.
“Solo aguanta dos semanas” me murmuré a mí mismo. Quién sabe, tal vez este brote zombi podría llevar a mi guión a ganar un concurso.
Lleno de sueños esperanzadores, llené la olla con agua jabonosa y estaba a punto de verterla en las escaleras hacia mi cuarto piso cuando…
¡Golpe!
Los gritos vinieron del piso inferior.
“¡Yeon-seo!”
El grito angustiado de un hombre. Asomándome por la barandilla, me pregunté si era un zombi, pero en su lugar, vi a una persona yaciendo muerta en el rellano.
Una persona, no un zombi.
\*\*\*
Miré con los ojos muy abiertos la escena de abajo. Mi cuerpo se había quedado rígido.
“¡Yeon-seo! ¡Yeon-seo!”
La joven pareja que vivía en el tercer piso había caído. La mujer, con la que ocasionalmente intercambiaba saludos, de alguna manera se había roto el cuello. El hombre le abofeteaba las mejillas frenéticamente, con los ojos inyectados en sangre mientras miraba a su alrededor.
Nuestras miradas se cruzaron a través de la estrecha barandilla.
La mirada del hombre se desplazó hacia la olla, y yo seguí su línea de visión.
La olla estaba llena de agua jabonosa, con burbujas saliendo; una evidencia clara de mi implicación.
“¡Tú... tú eres el que hizo esto! ¡Mataste a Yeon-seo!”
“¿Yo...?”
Mis pensamientos se detuvieron. El cuerpo sin vida de mi vecina, con el cuello roto, quedó grabado en mis ojos. Mis manos temblaban. ¿Asesinato? ¿Yo...? El agua jabonosa se desbordó, empapando mis manos con un frío gélido. Sentí como si la temperatura de mi cuerpo se estuviera escapando.
‘¿Soy un asesino? ¿Qué pasará con el concurso de guiones? Mi guión... ¿Qué va a ser de mí? ¿La cárcel?’
Un vértigo mareante se apoderó de mí. No me había sentido así ni siquiera cuando vi a los zombis, pero sentía como si el mundo se estuviera desmoronando.
Pero ni siquiera tuve tiempo de sentir desesperación. El mundo no me concedió ese lujo.
El hombre agarró la barandilla, rechinando los dientes. Subió torpemente, aferrándose a la barandilla como una bestia salvaje. Las venas de su puño cerrado resaltaban.
Un grito brotó de su boca.
“¡Tú, tú eres la razón por la que Yeon-seo está—!”
Su voz retumbó en todo el edificio. Fue como si el tiempo se detuviera. Vi su rostro desencajado, la saliva volando de su boca y su puño cargándose hacia atrás, todo en cámara lenta.
No pude razonar. Mi cuerpo reaccionó por puro instinto.
¡Swoosh!
Lancé la olla llena de agua jabonosa con todas mis fuerzas. El recipiente voló por el aire, salpicando todo a su paso, e impactó de lleno en la cabeza del hombre.
¡Clang!
“¡Argh!”
El hombre, cegado por el jabón, cerró los ojos y perdió el equilibrio. Cayó hacia atrás y rodó por las escaleras con una serie de golpes sordos. Impactó contra la barandilla y el borde de un escalón; su cuello se quebró bajo su propio peso.
Y así, él también murió. O estaba a punto de hacerlo. Soltó un jadeo espantoso mientras movía los dedos en el aire, como si tocara un piano invisible. Era una herida de muerte.
“…”
Me sentía como en un sueño. Como si nada de esto fuera real. Me desplomé en el suelo, sin fuerzas. El aire olía a champú de flores mientras frente a mí había dos cadáveres frescos. Las burbujas de jabón estallaban una a una en el silencio.
De repente, la realidad me golpeó como un mazo.
“Estoy acabado…”
Esto era un asesinato. No había matado zombis, sino a personas. Un crimen. Mi vida y mis sueños de ser guionista se habían terminado en un segundo.
No podía dejar de temblar. Mi cuerpo temblaba y el castañeo de mis dientes me taladraba los oídos.
‘¿Qué hago? ¿Me entrego? No, no. Estamos en un apocalipsis zombi.’
El pánico se transformó en un frío análisis. Mi mente empezó a trazar un guión de emergencia.
‘1. Fingir que no sé nada. Diré que estaba ocupado protegiéndome de los zombis.’
Hay zombis fuera. La policía y el gobierno colapsarán. No, espera... ¿y si lo controlan rápido? Si investigan, me descubrirán.
‘2. Entregarme’.
¿Confesar para reducir la pena? No, eso es estúpido. He matado a dos personas. Lo del hombre podría considerarse incluso asesinato con alevosía.
* Es un tipo de agravante criminal donde el autor busca asegurar el delito sin posibilidad de defensa por parte de la víctima.
Tamborileé mis rodillas, ideando la trama: apocalipsis zombi, asesinato, el crimen perfecto. De pronto, me detuve. Una idea oscura cruzó mi mente.
Miré los cuerpos con frialdad y murmuré:
“3. Zombis.”
Si hago que los zombis los muerdan o parezca que fueron atacados por ellos, nadie sospechará de mí. Al fin y a cabo, este edificio viejo no tiene cámaras.
Pero, como siempre, la realidad no iba a ser tan fácil como en mis guiones.
¡Ding-dong!
Oí el sonido de una puerta abriéndose detrás de mí. Me giré asustado. No podía dejar que nadie me viera allí.
Era mi vecina, una universitaria. Asomó la cabeza con cautela, sosteniendo el móvil. Solo había dos pisos por planta, así que al salir se veía todo el rellano perfectamente. Nuestras miradas se cruzaron.
“¡A... Asesino! ¡Un asesinato!”
La chica vio el cuerpo del hombre y soltó un grito desgarrador. Levantó el teléfono de inmediato, intentando marcar el 112.
Me levanté de un salto y corrí hacia ella por las escaleras. Intenté sonar lo más amable y calmado posible.
“¡Espera! ¡No es lo que parece, de verdad!”
“¡Kyaaaaa!”
Me miró con puro terror. Cerró la puerta de un portazo antes de que yo llegara.
Empecé a golpear la puerta, gritando desesperado:
“¡Era un zombi! ¡Tenemos que ayudarnos entre vecinos! ¿Cuánta comida tienes? ¡Oye! ¡Abre la puerta! ¡La policía está colapsada, no te van a contestar de todos modos!”
Las palabras salían de mi boca sin control. Oí el click de la cerradura al echar la llave.
Apoyé la cabeza contra el frío metal de la puerta, derrotado. Al otro lado, escuché la voz temblorosa de la chica:
“¿Hola, policía? ¡Hay un asesino en mi puerta! ¡Vengan rápido, por favor!”
Había conseguido línea. Solo una frase pasó por mi mente:
‘Estoy acabado.’
‘Realmente estoy acabado.’
\*\*\*
Click.
Las esposas se cerraron en mis muñecas. Vi mi reflejo en el metal pulido: el pelo sucio, la barba de varios días asomando por la mascarilla, los ojos hundidos.
Un detective corpulento suspiró y recitó:
“Le informo de sus derechos Miranda. Queda detenido como sospechoso de asesinato. Tiene derecho a un abogado y…”
Los derechos Miranda son garantías constitucionales en EE. UU. que obligan a la policía a informar a un detenido sobre su derecho a guardar silencio y a tener un abogado antes de un interrogatorio.
Dejé de escuchar. Me dejé llevar, como si cayera por un agujero infinito, mientras dos agentes me bajaban por las escaleras sujetándome por los brazos.
El detective que iba delante casi se resbala y refunfuñó:
“Joder, ¿a quién se le ocurre tirar jabón en las escaleras por donde pasa la gente?”
“Zombis... había zombis” susurré con voz rota. El policía que me llevaba chasqueó la lengua.
“¿Qué zombis ni qué? Son enfermos infectados. Y aunque estuvieran enfermos, matarlos sigue siendo asesinato, pedazo de animal.”
Tenía razón. El mundo seguía funcionando.
Al salir del edificio, vi una ambulancia recién llegada. Estaban subiendo al estudiante zombi a una camilla, atado con correas. El chico forcejeaba violentamente mientras los sanitarios atendían al otro estudiante que tenía la cara destrozada. Cerca de allí, estaban embolsando los dos cadáveres de mis vecinos.
Bajé la cabeza, avergonzado.
Día 1 del brote zombi.
Yo, Kim Da-in, un simple aspirante a guionista, terminé con la vida de dos personas antes que con la de un zombi. Mientras la sociedad aún intentaba mantenerse en pie, yo ya estaba bajo custodia policial.

Continúa leyendo
Merodeador Del Apocalipsis (Novela)
Capítulo 2
Merodeador Del Apocalipsis (Novela) Capítulo 1
Estás leyendo el capítulo 1 de Merodeador Del Apocalipsis (Novela), un novela. Día 1 del brote zombi. Antes de matar a un zombi, maté a una persona. Presenta un protagonista egoísta, antisocial y extremadamente pragmático. En un mundo invadido por zombis, la pregunta no es quién sobrevivirá, sino… Este capítulo tiene publicado el 20 de junio de 2026, Traducido por el grupo Eila_Juts. Merodeador Del Apocalipsis (Novela) tiene 33 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.