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Leer Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) Capítulo 22 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
El héroe fijó su mirada en la cuenca de Akam. Asimismo, la Inspectora de la Hoja de Oro se dirigió hacia la cuenca de Akam. Desde el momento de su nombramiento, una Inspectora de la Hoja de Oro ostentaba una autoridad equiparable a la de un anciano. Además, como era al mismo tiempo la Enviada Especial de Elvenwood, recibiría el trato de una invitada de honor en cualquier reino del continente al que fuera. Si hubiera sido humana, probablemente no habría acudido sola hasta un paraje tan escabroso. Habría solicitado la cooperación del cercano feudo de Grayrim, y en ese proceso tal vez incluso habría venido acompañada por el héroe Gunther. Sin embargo, Iris Selena era una elfa. Y dentro de los suyos, era una asceta del Gran Bosque que vivía en solitario, como una isla aislada. Por tal razón, acudió sola a la cuenca de Akam. Si el lugar al que habían llegado Zain y el capitán de la guardia era el límite occidental de la cuenca de Akam, Iris, que había partido desde las profundidades del Gran Bosque, arribó al límite oriental. El sol se estaba poniendo. Bajo las altas temperaturas del Gran Bosque, el sol ardía con un bermellón mucho más intenso que el de las tierras del oeste. Parecía como si el astro estuviera consumiendo en llamas el firmamento y las nubes. En tiempo real, las sombras de todo cuanto se hallaba sobre la tierra se estiraban visiblemente. La agudeza visual de un elfo no desmerecía ante la de un águila. Sus ojos escudriñaron la totalidad de la cuenca. Eso no significaba que pudiera localizar de inmediato la mazmorra de Pellerian. Pero Iris contaba con la experiencia. La luz que también había sido observada desde el Árbol del Mundo. Y la señal detectada a través de la esfera de cristal. Las coordenadas aproximadas y la orientación deducidas a partir de ello estaban grabadas en su mente. Además, poseía el conocimiento de qué clase de lugares prefería aquel viejo mago arcano para construir sus mazmorras. Iris saltó del acantilado sin vacilar. Un contraste absoluto con la cautelosa maniobra del capitán de la guardia y Zain al descender con cuerdas. \*Tap.\* Era una altura más que suficiente para morir al estrellarse, pero de su impacto solo brotó el leve rumor de un aterrizaje suave. Tras estirar brevemente las piernas, Iris echó a correr al instante. Sus movimientos eran tan ágiles y livianos como los de un ciervo. Comenzó a registrar la cuenca de Akam. Aun disponiendo de conocimientos y experiencia, la cuenca era vasta. Inspeccionó una tras otra las zonas sospechosas, empezando por la más cercana. El proceso fue tan meticuloso que rayaba en lo maquinal. Finalmente, halló la mazmorra de Pellerian. Por primera vez, un destello de vivacidad asomó a su mirada. Las mazmorras de Pellerian eran tan numerosas que resultaba difícil precisar su número exacto. Él solía numerar sus mazmorras. Entre las descubiertas hasta la fecha, la que se presumía construida en su periodo más tardío llevaba el número 623. En las losas del suelo del pasadizo que conducía a la mazmorra había trampas instaladas. Iris superó dichas trampas con total ligereza. "… ¿Es una mazmorra de su época temprana?". Pensó aquello al contemplar las superficiales trampas instaladas en el recinto. Apareció una puerta de piedra. "¿Un cocatrix?". Yacía allí el cadáver completamente descompuesto de un cocatrix. Aquella bestia mágica había tomado la mazmorra de Pellerian como guarida. Sin embargo, ¿acaso ese monstruo también había sido cazado por alguien? En su carne putrefacta se apreciaban marcas de haber sido devorada en diversos puntos. Iris se sintió decepcionada. Daba la impresión de que Pellerian no se encontraba en la mazmorra. Si él hubiera estado aquí, no habría permitido que semejante bestia se asentara, y en caso de que la hubiera eliminado, ni siquiera habrían quedado cenizas. \*Toc, toc, toc, toc, toc, toc, toc…\* Siete golpes. Y entonces, la puerta de piedra se abrió. Iris inspeccionó el interior de la mazmorra. Y descubrió un hecho de suma importancia. "Alguien ha estado aquí…". Alguien ya había pasado por allí. Las huellas de que alguien se había guarecido en el lugar permanecían con absoluta claridad. Iris se acercó a la puerta de una cámara acorazada que se hallaba semideformada, como a causa de un terremoto. 'Es sin duda una mazmorra de sus inicios… pero esta cámara acorazada es de un nivel completamente distinto'. Era una mazmorra extraña. Tanto el estilo arquitectónico como las toscas trampas correspondían típicamente a las mazmorras iniciales de Pellerian. No obstante, aquella cámara acorazada mágica era algo que solo solía encontrarse en sus mazmorras tardías. Resultaba sumamente anómalo considerando que el intervalo temporal entre la construcción de sus primeras mazmorras y las tardías era de varios siglos. Cabía plantear una hipótesis. La mazmorra fue construida hace siglos, pero parecía que Pellerian había permanecido en ella en el transcurso de los últimos cien años. Cien años representaban un tiempo desmesuradamente largo para los humanos, pero no para los elfos. "Por un margen mínimo… Ojalá hubiera venido un poco antes". Murmuró Iris para sí. Habrían sido palabras delirantes a oídos de una criatura como una serpiente, para la cual vivir quince años ya equivaldría a una longevidad prodigiosa. Iris comenzó a forzar la cámara acorazada. Aunque la puerta estaba torcida y dejaba una hendidura, no era un espacio por el que pudiera pasar una persona. A lo sumo, apenas cabría un puño. Debía recopilar toda pista relacionada con Pellerian. Quizá incluso guardara algún objeto de inestimable valor. Desmantelar aquella cámara acorazada supuso una tarea en extremo ardua. Iris invirtió nada menos que dos horas enteras hasta lograr destrozar las bisagras expuestas. ¡\*Clang\*! La puerta arrancada se desplomó pesadamente. Iris entró en la cámara acorazada, y solo entonces se percató de que en su interior no quedaba absolutamente nada de su contenido. "…". Tan solo rodaban unos pocos libros por el suelo. Las nítidas marcas sobre el polvo se limitaban a evidenciar con suma claridad el rastro de un ladrón. '¿Pero cómo demonios…?'. Iris empezó a registrar a fondo la mazmorra. Descubrió numerosas cosas. Para empezar, había un gólem de intercepción desactivado, cubierto con un yelmo y una capa. "…". ¿Acaso estaba soñando? Llegó a pensarlo por un instante. Era incapaz de concebir por qué razón había sido abatido luciendo semejante facha. Luego estaba el tanque destrozado. En este punto dedujo que Pellerian había estado creando una quimera. Incluso descubrió la muda de la quimera. El experimento sin duda debió de fracasar, puesto que la quimera había escapado con vida por su cuenta. "Habrá que eliminarla". 'Eliminar a la quimera y recuperar la muestra'. Así definió Iris su directriz de acción a partir de ese momento. Cuando se disponía a marcharse de la mazmorra con un amargo pesar, sus pasos se detuvieron en seco. Un retrato colgado en la pared había llamado su atención. Fiel a su naturaleza narcisista, aquel viejo monstruo de Pellerian había colgado su propio retrato. Un rostro arrugado, impropio de un elfo. Una sonrisa rebosante de suficiencia. Debido al paso del tiempo, sobre el lienzo también se acumulaba una gruesa capa de polvo. No obstante, alguien que había permanecido en este sitio había dejado un garabato sobre el retrato. Probablemente eran letras formadas al retirar el polvo de la pintura con un dedo. Sin embargo, aquellas letras resultaban del todo indescifrables para los conocimientos de Iris. '¿Qué es este texto? No, ¿acaso es un dibujo?'. Si tuviera que describir lo que estaba escrito: ────────────── 廿人 ㄷН머己l ────────────── ¿Qué clase de escritura era esta, por todos los cielos? "… ¿Runas?". Iris carecía de conocimientos profundos en lo relativo a las artes mágicas. Tratándose de una mazmorra creada por aquel infame Pellerian, cabía la posibilidad de que fuera algún tipo de marca arcana. En cualquier caso, y por alguna extraña razón, aquella señal le inspiraba cierta simpatía. Iris cruzó la mirada con la figura de Pellerian retratada en el lienzo. Una repugnancia visceral le revolvió las entrañas. Con un movimiento suave y casi imperceptible, desenvainó la espada ancha. ¡Fasssh, fasssh, fasssh! Apenas había trazado un solo tajo en el aire, pero una ráfaga continua de estallidos sónicos rasgó el silencio. Al instante siguiente, el retrato de Pellerian, reducido a trizas diminutas, cayó al suelo como una lluvia desmoronada. Iris dio media vuelta con expresión gélida. La inspectora feérica se disponía a dar caza a la quimera. \* \* \* Fiuuuu. Hoy el viento sopla con cierto alboroto. Siento cómo las grandes ambiciones de un verdadero varón crecen y florecen en mi interior. De pronto me acordé de aquel caballero que había plantado un beso en mi anillo y el humor se me amargó al instante. Menudo desquiciado; propasarse de esa forma con un hombre hecho y derecho como yo. Una hoja seca arrastrada por la corriente de aire voló en mi dirección y se me estampó de lleno en la cara. Me la quité de encima de un sacudón y volví a contemplar el cielo. Hacía un día despejado, con una luz radiante y cristalina. Que el cielo estuviera tan abierto y despejado significaba que este terreno resultaba idóneo para cazar a la quimera. A pesar de ser una alimaña que se pasaba el día reptando bajo tierra, por algún motivo siempre terminaba emergiendo en claros como este. Esa era la misma razón por la que me había topado con ella en las inmediaciones del acantilado. Al principio no comprendía el porqué, pero a estas alturas ya me hacía una idea bastante clara del motivo. El bicho se desplaza excavando túneles subterráneos. Y los gigantescos árboles del Gran Bosque extienden sus colosales raíces a profundidades pasmosas bajo tierra. Por pura lógica, la criatura se ve obligada a excavar eludiendo ese denso entramado de raíces. Aquello era una prueba irrefutable de que ya tenía completamente descifrados los hábitos y patrones de la bestia. Esa quimera no destaca precisamente por su inteligencia. Lo que significa que, mientras le plante una trampa, acudirá puntual a la cita en cada ocasión. ¿O acaso desborda tanta confianza en sí misma que se cree capaz de superar cualquier adversidad? Hoy le pondré punto final a su existencia. A decir verdad, la última vez lamí la sangre que derramó e incluso chupé con fruición la carne de la pata que le corté, pero el árbol evolutivo no se actualizó en absoluto. Al parecer, el requisito no se dará por cumplido a menos que me beba su esencia prácticamente a grandes tragos. No me digan que después de matar a la quimera tampoco alcanzaré las condiciones requeridas... En fin, no me queda más remedio que poner todo mi empeño. Para hacerla salir de su escondrijo, por supuesto que preparé un cebo adecuado. El suelo estaba empapado con sangre de monstruo, y justo encima había colocado una figura de tierra con la forma exacta de un jabalí. Así es: no se trataba de un monstruo auténtico, sino de una escultura de tierra. Un molde de jabalí elaborado con Magia Elemental Básica: Tierra, cuya habilidad acababa de alcanzar el nivel 4. El engendro, agazapado en las profundidades de la tierra, engulliría la figura de tierra sin sospechar nada en absoluto. Y luego se llevaría un buen susto al saborear el barro. No obstante, no me tomé tantas molestias solo para darle una desagradable sorpresa gastronómica. Elaborar esa figura me había costado un día entero de trabajo minucioso. \*Dum, dum, dum...\* 'Eso es, ven a mí.' Ya había concluido con los preparativos. \*¡Dududududum!\* La bestia emergió de las profundidades quebrando la tierra a su paso. Cielos, ¿es que nunca se cansa de lo mismo? Ese bicho siempre tiene la maldita manía de engullir las cosas enteras sin molestarse en masticar. Y en esta ocasión, semejante gula jugó a mi favor. La bestia se tragó la figura de tierra de una sola y brutal dentellada. Se trataba de una quimera que había permanecido tan campante incluso tras devorar un jabalí hasta los topes de neurotoxina. Sin embargo, esta vez la historia era muy distinta. "¡Kueeeeeeeek!" La quimera profirió un alarido de puro tormento. De sus fauces brotó un torrente de sangre como una fuente desbocada. ¿Que cómo lo conseguí? Pues muy sencillo: embutí en el interior del muñeco de tierra una cantidad demencial de espadas, flechas y lanzas. Ensamblé todas las armas blancas que les había confiscado a los soldados como si fuera un erizo de castaña gigante y luego lo recubrí todo con una capa de tierra. Y, por supuesto, unté cada filo con una generosa dosis de neurotoxina. "¡Kueeeek!" La criatura no paraba de vomitar sangre a borbotones mientras se retorcía sumida en el frenesí. Aun así, no daba indicios de que fuera a morir en el acto. ────────────── 【Estado】 \[Furia\], \[Bersérker\], \[Envenenamiento\], \[Sed de Sangre\], \[Recién Mudado\], \[Vulnerable\] ────────────── Hace un par de días, esa criatura hizo evolucionar su habilidad \[Caparazón\] a \[Armadura de Hierro\]. No obstante, la muda conlleva una debilidad insalvable: su dura coraza protectora se reblandece por completo tras desprenderse de la piel vieja. Habiendo transcurrido exactamente dos días desde aquel suceso... Parece que su caparazón todavía no ha terminado de endurecerse. "¡Sssssssssah!" Solté un silbido a modo de grito de guerra y me lancé a la carrera con todas mis fuerzas. La bestia aún no había recobrado el juicio. Este era el momento exacto. Iba a poner a prueba la técnica que había perfeccionado dedicándole un día entero de extenuante entrenamiento. Me aproximé a una velocidad vertiginosa valiéndome de la habilidad Aceleración. Y aferrada a la punta de mi cola no llevaba otra cosa que una espada corta. La Espada Ancha Élfica. Aquel filo dotado de una ligereza asombrosa. A estas alturas ya era capaz de sostenerla con firmeza mientras me desplazaba a toda marcha. Por mi propia estructura anatómica, era un hecho evidente que blandirla como es debido resultaba físicamente imposible. Sin embargo, contaba con el respaldo de una habilidad. ────────────── 【Habilidad】 \[Cuerno Prestado Nv. 4: Tajo Nv. 1\] ────────────── Era la técnica que le había tomado prestada a la quimera la última vez. Una habilidad de rango superior derivada de Cortar. Y tras varios experimentos minuciosos, logré averiguar algo crucial: Cuando se empuña una hoja afilada y auténtica, la efectividad de la habilidad Tajo se multiplica de forma exponencial. Conseguí deslizarme con éxito entre el entramado de sus patas. \[Se activa Tajo Nv. 1.\] La fuerza con la que blandí la espada probablemente era inferior a la de un niño pequeño. Aun así, imbuida con el poder de la habilidad, el arma cumplió su cometido a la perfección. \*Zaaas.\* El filo rebanó con una precisión milimétrica la articulación de la pata. \*¡Fushaaaaa!\* Un chorro de sangre brotó a presión de la juntura amputada, semejante a un géiser. Me escurrí hacia un lado esquivando la lluvia escarlata. ¡Una vez más, Estilo de la Espada de Taiji! \*¡Cras!\* Esta vez no logré cortar la articulación con total exactitud. A pesar de ello, otra de sus extremidades se partió en dos de cuajo desde la mitad. Presa del pánico y la consternación, la bestia intentó atraparme a toda costa. Comenzó a mover las patas que le quedaban a una velocidad frenética, como si estuviera marcándose un número de claqué. Visto desde fuera podía resultar un espectáculo cómico, pero para mí, que estaba justo en medio del meollo, no tenía la menor gracia. \*¡Pum! ¡Pum!\* Si una sola de esas extremidades que martilleaban el suelo llegaba a aplastarme, moriría en el acto. No obstante, los sentidos de un espadachín se agudizan al máximo precisamente en las situaciones de vida o muerte. Mi mente alcanzó por fin el estado supremo de la percepción marcial absoluta. ¡Uuuuaaagh! 'Por poco y no la cuento.' 'Una vez más... solo una vez más.' \[Se activa Tajo Nv. 1.\] Hay que reconocer que esta habilidad consume una cantidad bastante considerable de maná. A pesar de todo, mi hoja consiguió cercenar otra pata más. El cuerpo de la criatura se inclinó de costado de forma aparatosa. \*¡Zas! ¡Bum!\* Habiendo perdido tres de sus ocho extremidades, no le quedaba más remedio que venirse abajo. "¡Kueeeeeek!" 'Por lo visto aún le quedan arrestos para seguir peleando.' 'Adelante, ven a por mí.' 'Este servidor, una serpiente espadachina recién debutada en el mundo marcial, te hará frente con gusto.' \*¡Tin!\* Vaya. Una de sus patas restantes me golpeó el arma y la espada ancha salió despedida por los aires. El agarre de mi cola no daba para más. Bueno, qué más da; a fin de cuentas, la esgrima nunca ha sido mi verdadera especialidad. En realidad, jamás me habría imaginado capaz de cercenarle tres patas enteras. A partir de ahora comienza el verdadero banquete. La segunda evolución \----- • Novela: Me convertí en la Serpiente del Fin / 종말의 뱀이 되었다 • Autor: 비도 (Bido) • Traductor: Inmensurable 🐍 El destino del mundo pende del despertar de la Serpiente del Fin. ¡Deja tu reacción y comentario para acompañar su evolución y traer pronto el siguiente capítulo! 🌑✨
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Estás leyendo el capítulo 22 de Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela), un novela. Tras morir en un absurdo accidente, una misteriosa ventana de estado le ofreció una segunda oportunidad: sesenta puntos a distribuir entre Fuerza Mental, Salud, Suerte, Potencial y Linaje. Convencido de que una voluntad… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Me convertí en la Serpiente del Fin (Novela) tiene 61 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.