Leer Me Convertí En El Discípulo Más Joven Del Dios Marcial (Novela) Capítulo 80 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
El estado de Héctor era simplemente desastroso. Estaba empapado en sangre, apenas reconocible, pero no eran sus heridas las que más preocupaban. Era su puro agotamiento. Cadáveres de lobos yacían esparcidos a su alrededor, evidencia sombría de la batalla implacable que había librado. Claramente, había estado blandiendo su espada casi todo el día.
Le di un puñetazo al lobo que cargaba, con el puño envuelto en llamas golpeando su mandíbula inferior. La sensación de su mandíbula y dientes rompiéndose era vívida y visceral.
Sin dudarlo, agarré su melena sobredimensionada con ambas manos, sintiendo el pelaje áspero bajo mis dedos, y lancé al lobo hacia atrás. El lobo golpeó a otros dos que acababan de empezar a cargar, haciéndolos tropezar y volverse contra sus congéneres caídos, sus fauces desgarrando los cadáveres de su especie.
Mientras los lobos restantes vacilaban, desaté mi siguiente movimiento: el segundo movimiento del Estilo Sol Blanco, Rueda de Fuego.
Quizá se debía a mis prácticas ocasionales con el Jade Espiritual, pero esta vez, la Rueda de Fuego se expandió al doble de su tamaño anterior antes de explotar en los lobos.
El resto...
Calculé que quedaban cuatro o cinco lobos, pero no necesitaba acabar con ellos. El resto del grupo ya había hecho su parte.
Charles blandía su maza con precisión, aplastando la columna vertebral de un lobo que luchaba.
Sonreí al verla suspirar profundamente, sus hombros relajándose.
"Lo has hecho bien escuchándome", bromeé. "Es bueno relajarse y desahogarse, ¿verdad? Además, es un buen entrenamiento"
"¿De verdad es el momento para eso?" Charles espetó, corriendo a apoyar a Héctor, que parecía al borde del colapso. "¿Héctor, estás bien? Dioses, mira esta herida..."
Ella intentó coger una poción, pero la detuve.
"Charles", dije con firmeza.
"¿Y ahora qué?" replicó, con voz cortante.
"Compramos esa poción con nuestros puntos. No puedes usarla a la ligera"
Me fulminó con la mirada. "¿Estás bromeando ahora?"
"¿Parece que estoy bromeando?" Respondí con calma.
La poción era un recurso compartido, ganado gracias a nuestros esfuerzos colectivos. Una cosa era usarla en uno de nosotros cuatro, pero otra muy distinta era malgastarla en alguien de otro grupo.
Charles se mordió el labio, claramente entendiendo mi punto. No era tonta.
"Pero... a este ritmo, Héctor..." Su voz se apagó, cargada de preocupación.
"No es una herida grave", dije con desdén.
Charles parpadeó. "¿Qué?"
"Claro, está cubierto de sangre, pero la mayoría no es suya. Un buen descanso debería ser suficiente para que se recupere. ¿No crees?" Añadí.
No era un cuerpo cualquiera. Héctor había sido criado con elixires desde la infancia, forjando músculos muy superiores a los de los típicos discípulos héroes.
"Luan tiene razón. Estoy bien", dijo Héctor, apartando suavemente a Charles.
Suspiró y se volvió hacia mí. "Te debo una, Luan. Esta deuda—"
"Lo pagarás cuando llegue el momento, ¿verdad?" Interrumpí con una sonrisa.
"Claro", respondió Héctor.
Me reí y luego miré a Charon, encaramado en el árbol. "Hablaremos de eso luego. Por ahora, necesito hablar con él"
Charon bajó inesperadamente del árbol y me fulminó con la mirada.
"¿Por qué estabas mirando desde ahí arriba?" Pregunté.
"¿Se suponía que debía intervenir y salvarle o qué?" replicó.
"Si no ibas a ayudar, al menos podrías haberte ido. ¿Por qué simplemente sentarse ahí mirando?" Insistí.
"Ofrecí un trato", dijo Charon con naturalidad.
Aunque no estuve allí desde el principio, la actitud de Héctor y las palabras de Charon pintaban un cuadro bastante claro.
"¿De verdad intentaste aprovechar esta situación para conseguir puntos, eh?" Dije, incrédulo.
"La crisis de Héctor fue una oportunidad para mí. No dejo pasar las oportunidades que se me aparecen" respondió Charon con suficiencia.
"¿Sabes lo que está pasando en este bosque?" Pregunté.
"Han aparecido demonios", respondió Charon con indiferencia.
Me quedé atónito. ¿Intentó chantajear a Héctor para conseguir puntos aunque sabía de la situación?
"Luan Badniker, hace mucho que sé que has estado ocultando tu fuerza. Fingiste ser débil, actuaste de forma abominable y asististe a todas las clases sin mucho entusiasmo"
"Eso es un malentendido", dije con voz seca.
No había ocultado mi fuerza, ni había asistido a clases a medias. Simplemente me costó porque me negaba a usar mi energía interna. Sin embargo, este tipo parecía pensar que estaba entrenando de forma casual.
"Pero no eres el único que ha ocultado su fuerza", continuó Charon. "Este campamento de entrenamiento debe de ser un lugar doloroso para ti. Por otro lado, nunca me he sentido más cómoda en mi vida"
Le miré, sin impresionarse.
"Los descendientes de las Grandes Familias son como plantas de invernadero, mimados y entrenados bajo la protección de sus familias. Tú y yo no somos iguales", declaró Charon con aire de superioridad.
Llevaba un extraño sentido de orgullo, el tipo de pensamiento que esperarías de alguien mucho mayor.
"Yo lo tuve mucho peor que tú. Esto no es nada comparado con lo que yo pasé..." La gente que hablaba así solía tener personalidades podridas.
"¿Debería bajarme a tu nivel, entonces?" Pregunté.
Charon frunció el ceño. "¿Qué quieres decir?"
"Puntos", dije simplemente.
Los ojos de Charon se iluminaron. "¿Propones una apuesta? ¿O un combate de práctica?"
"No. Entrégale todos los puntos que tengas", dije, haciendo un gesto de muñeca con desdén. "O que te den la paliza de tu vida"
\*\*\*
Charon me miró un momento antes de que las comisuras de su boca se torcieran en una sonrisa. "Lo tomaré como un reto para luchar"
"E-Espera. ¿De verdad es momento para un combate?" Incluso intervino, con un tono cargado de sentido común.
Antes de que nadie pudiera detenerle, Charon sacó una daga de la vaina de su antebrazo y se lanzó contra mí.
¿Combate cuerpo a cuerpo? Eso no es su especialidad, pensé.
Aun así, este giro de los acontecimientos no me resultó desfavorable.
En el momento en que Charon blandió su daga, seguía a más de diez pasos, una distancia que ni una lanza podía alcanzar, y mucho menos una daga. Entonces, algo estalló del arma.
Fruncí ligeramente el ceño. No era Qi de la Espada, solo un maestro espadachín podía desatar tal técnica. A su nivel, era imposible. En otras palabras, tenía que ser una bendición.
El ataque era difícil de ver en la oscuridad, pero el fuerte sonido facilitaba esquivarlo. Al esquivar, miré al frente y me di cuenta de que Charon había desaparecido.
Casi al instante, el sonido del aire desgarrando resonó detrás de mí. Incluso sin mirar, lo reconocí como una flecha.
Lo agarré en el aire con mis propias manos.
Sentí a Charon estremecerse desde algún lugar entre la hierba. Cuando le devolví la flecha, desapareció de nuevo, no por sigilo, sino por teletransporte a una corta distancia.
Debe de ser otra bendición, concluí.
La teletransportación a corto alcance era sorprendentemente común entre las bendiciones. El Señor de Sangre de Hierro poseía una habilidad similar, al igual que Seren. Estaba seguro de que Charon tenía algo parecido.
Este tipo probablemente tiene tres o cuatro bendiciones.
Si hubiera recibido más de cinco, habría sido el tema de conversación del país, suficiente para que incluso yo hubiera oído hablar de ello.
Las bendiciones venían en innumerables variedades. Era poco probable que los cuatro estuvieran orientadas al combate, así que me centré en dos amenazas clave: su ataque con daga y su movimiento a corta distancia.
La presencia de Charon parpadeaba a mi alrededor, apareciendo y desapareciendo por todos lados. Intentaba desorientarme, pero era inútil.
Golpeé el suelo con mi pie derecho. Los cadáveres de lobos se dispersaron en todas direcciones, perturbando el terreno a nuestro alrededor. Tras dar un pequeño salto, Charon se detuvo un momento.
Este era un truco que aprendí como mercenario. La desventaja de las técnicas de teletransportación era su dependencia de conocimientos previos del terreno. Como el usuario no se movía físicamente ni observaba su entorno, cualquier cambio repentino en el entorno provocaba un retraso en su reacción, un retraso de menos de un segundo, pero suficiente para decidir una batalla.
Charon tambaleó cuando le golpeé en la cara. Sin embargo, incluso mientras se tambaleaba, la daga en su mano derecha se lanzó hacia mi punto vital.
Su experiencia en combate era sin duda superior a la de un típico discípulo héroe. Aun así, solo era un niño. Aunque superaba a mercenarios de primera categoría e incluso a los asesinos de la iglesia contra los que había luchado en las Montañas Joya, no era rival para mí.
Bloqueé la daga que apuntaba a mi cuello y clavé el pie en el estómago de Charon. Apretó los dientes y volvió a balancear la mano izquierda, pero desvié la mayoría de sus ataques con facilidad.
"¿Qué pasa? ¿Esto es todo lo que tienes?" Me burlé.
La expresión de Charon cambió abruptamente. Sus ojos ardían con intención asesina, y se lanzó sobre mí, sin importar su seguridad. Fue un movimiento inesperado, el ataque más afilado y desesperado hasta ahora de un asesino. Podía leer sus pensamientos con claridad.
Una persona inexperta se estremecería ante tal ataque. Incluso quienes tienen experiencia práctica tendrían dificultades para soportar la presión directa de la muerte que les oprime. Pero me mantuve tranquilo, bloqueando la daga con la palma desnuda.
Los ojos de Charon se abrieron de par en par, al borde de las lágrimas. Esto era, evidentemente, lo más impactante que había presenciado jamás.
Luego, le di una bofetada en la cara con mi mano izquierda perforada.
'Ugh..." gimió, tambaleándose hacia atrás.
"¿Quién te enseñó ese ataque?" Pregunté. "No es una técnica de un discípulo de héroe. ¿Lo aprendiste de tu padre?"
"¡Cállate!" gruñó Charon entre dientes apretados.
"No quiero", respondí, dándole otra palmada en la mejilla. "No quiero, no quiero, no quiero"
Cada bofetada le hacía girar la cabeza hacia un lado.
Para ser sincero, no era especialmente satisfactorio, su rostro carecía de carne para causar impacto. Aun así, seguí adelante de forma deliberada.
Había dos razones. Primero, personas como Charon, que vivían y morían por su orgullo, a menudo tenían una tolerancia menor a la humillación que al dolor. Segundo, centrar mis ataques en un solo punto era mi especialidad.
"¡Te mataré!" gritó Charon, con los ojos brillando de desafío.
Sin embargo, su valentía se rompió tras dos bofetadas más. "P-Para... suelta..."
Por supuesto, aparte de su rostro hinchado, su fuerza seguía intacta, así que no paré.
Charon apenas pudo resistirse tras la bofetada trigésima y cuadragésima, sus protestas reducidas a murmullos incoherentes.
En ese momento, dejé de atacar y me acerqué para escuchar.
"… ry..." murmuró.
"¿Qué?" Pregunté.
"Así que, r... si... y..." balbuceó.
"Ah", dije, comprendiendo.
Solté a Charon y de repente recordé una escena similar. Me giré y miré a Héctor, que tenía los ojos bien cerrados.

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Me Convertí En El Discípulo Más Joven Del Dios Marcial (Novela)
Capítulo 81
Me Convertí En El Discípulo Más Joven Del Dios Marcial (Novela) Capítulo 80
Estás leyendo el capítulo 80 de Me Convertí En El Discípulo Más Joven Del Dios Marcial (Novela), un novela. Luan Badniker, el hijo menor de una de las Grandes Familias. Sin embargo... ¿Su número de bendiciones fue cero? El fracaso del Señor de Sangre de Hierro. El perdedor de los Badnikers. Buscó un lugar para morir para… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Segador. Me Convertí En El Discípulo Más Joven Del Dios Marcial (Novela) tiene 204 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.