Leer Maldito Renacer (Novela) Capítulo 344 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
El cuerpo físico de Edmund sucumbía gradualmente a la destrucción. Consumido por una desesperación abrumadora, escrutó con fervor su entorno, anhelando una vía de escape de esta terrible situación. Sin embargo, incluso con su conciencia elevada a un estado de trascendencia parcial, Edmund fue incapaz de encontrar la manera de perseverar en medio de las desgarradoras circunstancias que lo abrumaban.
Sin embargo, si pidiera ayuda y le fuese concedida, entonces … .
' Su Majestad, el Rey Demonio. '
Edmund suplicó desesperadamente. ¿No odiaría el Rey Demonio del Encarcelamiento perder a un subordinado excepcional?
Edmund tenía una convicción inquebrantable de su propio valor. En lugar de ser recogido como alma después de la muerte, prefirió vivir su vida para el Rey Demonio y cumplir con su lealtad.
—Por favor, por favor … —suplicó Edmond .
Desafortunadamente, su súplica no obtuvo respuesta, y la dura realidad que enfrentó agravó aún más la desesperación de Edmund. El Rey Demonio del Encarcelamiento le había permitido transformarse en un Rey Demonio. De hecho, el Rey Demonio cumplió su petición y le otorgó el Poder Oscuro.
Sin embargo, el Rey Demonio del Encarcelamiento mantuvo una postura peculiar, absteniéndose de cualquier asistencia o interferencia directa en los esfuerzos de Edmund. Incluso si Edmund hubiera logrado convertirse en Rey Demonio, el Rey Demonio del Encarcelamiento no habría interferido. Sin embargo, si Edmund fracasaba y moría ... el Rey Demonio del Encarcelamiento permanecería completamente impasible, sin el más mínimo atisbo de arrepentimiento.
Así era el Rey Demonio del Encarcelamiento, y a pesar de querer decirse lo contrario, Edmund también conocía esta verdad.
Edmund se aferró al ferviente deseo de percibirse como excepcional, alimentando la esperanza de que el Rey Demonio del Encarcelamiento le tendiera una mano en su momento de necesidad. Sin embargo, su desesperada súplica resonó en el vacío y solo encontró un silencio ensordecedor.
Cuando el asalto final de la Espada de Luz Lunar lo abatió, la querida forma física de Edmund quedó completamente destruida, reducida a nada. Sin embargo, entre los escombros, Vladmir quedó atrás.
Vladmir, un ser nacido de las mismas manos del Rey Demonio del Encarcelamiento, ascendió en solitaria grandeza bajo la tenue luz de la luna. Eugene blandió su espada una vez más para destruir el terrible objeto.
Sin embargo, en un giro vertiginoso, momentos antes de que el toque radiante de la luz lunar envolviera el bastón, se desató un fenómeno inquietante. Un Poder Oscuro de color carmesí brotó de su núcleo, el corazón del dragón. La siniestra energía se materializó en intrincadas cadenas que rodearon a Vladmir, formando una barrera inexpugnable que desafió la intención destructiva de la luz lunar.
En un instante, las cadenas que envolvían a Vladmir se desvanecieron, llevándose consigo a la enigmática entidad. La frustración se dibujó en el rostro de Eugene al aterrizar en tierra firme, rechinando los dientes con irritación. A pesar de no intervenir en la muerte de Edmund, el Rey Demonio del Encarcelamiento había logrado recuperar a Vladmir.
—Maldito bastardo —espetó Eugene mientras sacaba una daga de su capa. Edmund había gritado el nombre de Balzac antes de morir. Era evidente que el ritual había fracasado por culpa del truco de Balzac .
Eugene permanecía sumido en la incertidumbre respecto a las acciones de Balzac, pero una cautela latente persistía en su interior. La sospecha ensombrecía sus pensamientos, contemplando la posibilidad de que Balzac hubiera intentado astutamente usurpar la codiciada posición del Rey Demonio privando a Edmund de su ritual.
" Pero no creo que eso sea cierto ... "
Si Balzac hubiera logrado convertirse en el Rey Demonio, la canalización del Poder Oscuro, Ceguera, habría experimentado un cambio. Sin embargo, la Firma de Balzac permaneció igual.
Eugene levantó la daga mientras miraba a su alrededor.
“ Por favor déjame vivir. ”
Eugene oyó una voz a sus espaldas. Encontró a Balzac levantándose del suelo. « No he hecho nada que deba preocuparte » .
Balzac parecía genuinamente ofendido. Eugenio lo miró a la cara sin soltar la daga.
“¿ Desde cuándo estás aquí? ” preguntó.
“ He estado aquí desde que empezaste a atacar a Edmund ” , respondió Balzac.
—¿Por qué te quedaste acostado sin decir nada? —preguntó Eugene.
“ Porque sabía que Edmund se impacientaría si no supiera dónde estaba ” , respondió Balzac.
“ Deberías haber dicho que estabas aquí ” , replicó Eugene.
“ No habría podido hacerlo con la forma en que me escondía ” , respondió Balzac con una sonrisa amarga.
-¿Qué hiciste? -preguntó Eugene .
“ Desvié una parte de los sacrificios que provenían del exterior e interferí también en una parte del ritual ” , respondió Balzac.
“¿ Interferido? ”
—No fue nada grave. Solo cambié un poco el ritual para que Edmund cometiera un error al perder la calma —dijo Balzac mientras hacía una reverencia a Eugene—. Todo fue gracias a que usted lo presionó tanto, Sir Eugene .
—No tenías por qué interferir en el ritual —dijo Eugene , apuntando con la daga a Balzac—. Si tu objetivo era perturbar el ritual, habría bastado con desviar los sacrificios, ¿verdad? En cualquier caso, habría retrasado el ritual y podría haber matado a Edmund .
—Quizás sea así —asintió Balzac con una reverencia, a pesar de que las palabras de Eugenio eran demasiado inverosímiles.
Eugene miró a Balzac con expresión hosca y luego sacó su daga. "... ¿ Puedes retirar a Blind ahora? "
Su mirada recorrió el campo de batalla, contemplando la sombría escena mientras la guerra se acercaba a su amargo final. Con la muerte de Edmund, la fuente de Poder Oscuro que impulsaba a los guerreros de la Tribu Kochilla se había extinguido, dejándolos desprovistos de su formidable fuerza. Los guerreros supervivientes, exhaustos hasta la médula, luchaban por mantenerse en pie, con el cuerpo destrozado por el agotamiento y el tormento, y sus gritos de angustia silenciados por el abrumador sufrimiento.
“ ¡Kyahahahaha! ”
Eugene podía ver a Melkith riendo a carcajadas a lo lejos. Su presencia era abrumadora en el campo de batalla, lanzando rayos y nubes de fuego a su alrededor. Tras ella, la invocación de Lovellian, y al otro lado, Ivatar blandía su hacha sin el menor atisbo de agotamiento.
Eugene retiró la mirada y luego buscó a Cyan.
* * *
Héctor poseía una rapidez sin igual; su figura colosal irradiaba poder y fuerza, mientras que sus múltiples brazos le otorgaban una clara ventaja sobre las limitaciones del físico humano. Era innegable que Héctor superaba a Cyan en fuerza y destreza en todos los aspectos.
La innegable verdad de la abrumadora superioridad de Héctor no pasó inadvertida para Cyan; él también reconoció la enorme brecha que los separaba. Sin embargo, a pesar de la diferencia de poder, Cyan se sintió incapaz de ceder. Comprendió que retirarse significaría ceder algo de profunda importancia para él como Cyan Lionheart.
Ese algo, pensó, probablemente era orgullo.
Héctor se encontraba entre los traidores ignominiosos que habían traicionado al linaje Lionheart, manchando su honor. Sin embargo, Cyan no había llevado a ninguno de estos traidores ante la justicia por su propia mano.
Eward y Dominic habían encontrado su muerte a manos de Eugene, mientras que Cyan, inconsciente e indefensa durante ese fatídico momento, había sido completamente incapaz de intervenir.
No podía permitir que se repitiera el pasado. Aunque su debilidad lo obligara a la derrota, Cyan no quería darle la espalda a Héctor, un traidor a la familia.
Sin desanimarse, Cyan siguió adelante, cada paso cargado de un profundo propósito. El orgullo, una fe inquebrantable, una misión sagrada y una miríada de otros elementos cruciales lo impulsaron. Agarrando su espada con férrea determinación, desató su poder con toda la fuerza y la furia que corrían por sus venas.
En un sentido profundo, la batalla que se avecinaba se convirtió en un crisol mediante el cual Cyan buscaba validarse. La importancia no residía en la opinión de los demás, sino en el acto de vencer personalmente a Héctor. Al acabar con la vida del formidable adversario con sus propias manos, Cyan anhelaba presenciar una realización tangible de su progreso.
Sus recuerdos se desvanecieron como una brisa fugaz, dejándolo incapaz de recordar la manera precisa en que contrarrestó la implacable embestida de Héctor. Los detalles de su defensa, el arte de parar, desviar, lanzar contraataques, empuñar su espada, evadir con agilidad, saltar con precisión y ejecutar maniobras impecables , todo permaneció envuelto en la niebla de un recuerdo olvidado. Sin embargo, persistió en el feroz combate, sus acciones guiadas solo por el instinto, sin ser consciente ya de sus propios movimientos fluidos en el fragor de la batalla.
En cierto momento, un calor abrasador surgió de las profundidades de Cyan, infundiendo en su cuerpo una vitalidad renovada. Sorprendentemente, a pesar del movimiento incesante y sin tregua, el cansancio lo eludió. Por el contrario, su cuerpo se volvía cada vez más ligero con cada movimiento, impulsado por una oleada de energía vigorizante. En un instante extraordinario, pareció como si el tiempo mismo se hubiera ralentizado, otorgándole la capacidad de anticipar y evadir por poco el ataque inminente de Héctor, con la amenaza a su garganta esquivada por los pelos.
No importaba cuántas veces la espada de Cyan atravesara la carne de Héctor, el traidor enemigo permanecía inmune a las garras de la muerte. Sus heridas se cerraron al instante, permitiéndole persistir en una embestida implacable e incesante. Los gritos de Héctor resonaban en el aire, pero Cyan se sentía sordo a sus palabras. Las palabras de un traidor, una criatura miserable que había renunciado a su propia humanidad, carecían de valor y significado para Cyan.
En marcado contraste con la inquebrantable resiliencia de Héctor, Cyan, atado por sus limitaciones humanas, soportaba el peso de la mortalidad. Cada golpe que le infligían le hacía brotar sangre carmesí, y sus extremidades se debilitaban gradualmente. Aunque empleaba hábilmente su escudo para esquivar golpes mortales, se acumulaban multitud de heridas menores, cuyo peso lo agobiaba.
Sin embargo, en un momento crucial, percibió un fenómeno extraordinario : sus heridas sanaron milagrosamente, como si hubieran sido lavadas por el benévolo toque de la magia divina. Se hizo evidente que Kristina le había otorgado sus poderes curativos. Abrumado por la gratitud, el corazón de Cyan rebosaba de agradecimiento por esta intervención divina.
Su espada se rompió.
Reemplazó su espada con la fuerza de su espada, pero la destrucción de su arma hizo que sus ataques se volvieran superficiales. El Poder Oscuro de Héctor contrarrestó y debilitó la fuerza de la espada de Cyan.
Había muchas espadas a su alrededor, pertenecientes a guerreros ya fallecidos. Sin embargo, Cyan no tuvo tiempo de buscar una nueva.
Para su asombro, la necesidad de ayuda se disipó como por un golpe del destino. Rápidamente, una espada se materializó ante él, su brillante presencia era innegable. Era nada menos que Wynnyd, la Espada de la Tormenta , el arma que Eugene había empuñado por primera vez en la mansión Lionheart. Sin dudarlo un instante, la mano de Cyan se cerró instintivamente alrededor de la empuñadura de la espada.
—Oye —dijo Cyan mientras permanecía inmóvil como una estatua, desconcertado.
Héctor estaba muerto.
Los detalles de la muerte de Héctor eludían el recuerdo de Cyan, oscurecidos por un velo de incertidumbre. Desde el momento en que su mano aferró la empuñadura de Wynnyd, sus recuerdos se volvieron borrosos.
Simplemente sabía que había luchado bien. Incluso antes de la inesperada llegada de Wynnyd, sus habilidades de combate habían mejorado notablemente. Sin embargo, cuando llegó el momento de asestar el golpe fatal a Héctor, una sensación peculiar lo envolvió. Era como si ... no hubiera sido él mismo al final.
Aún tenía un débil contacto con la realidad. Aunque su memoria era débil, había sido él quien mató a Héctor. Cyan creyó haber superado sus límites durante la pelea.
Se había vuelto más fuerte.
Podría volverse aún más fuerte.
Cyan miró el cadáver de Héctor . Héctor había gritado algo al morir, pero, como antes, sus palabras habían caído en oídos sordos de Cyan . No tenía intención de escuchar la voluntad de un monstruo .
Tras un instante, Cyan desvió la mirada hacia Wynnyd, que aún estaba en sus manos. Intentó ocultar la sonrisa que amenazaba con asomar y giró la cabeza.
“ ¿Viste eso? ”
Sin embargo, su intento fue inútil. En cuanto giró la cabeza, sonrió de inmediato. Cyan continuó sonriendo mientras miraba a Eugene. " Lo viste, ¿verdad? Por eso me enviaste a Wynnyd, porque lo viste " .
“ Sí, sí ” , respondió Eugene.
Sabes , da un poco de vergüenza decirlo, pero luché muy bien. De verdad. Sentí que no era yo mismo al blandir mi espada ... Ese cabrón de Héctor blandía los brazos así, pero nada me tocó —continuó Cyan.
" Creo que te tocaron bastante " , respondió Eugene. El uniforme de Cyan estaba cubierto de sangre. Tras escuchar el comentario de Eugene , Cyan agitó los brazos.
—No es mi sangre. Es la de Héctor y ... Eh ... Es la sangre de los otros que maté. Mira, no tengo ni un rasguño —dijo Cyan.
“ Las hubo, pero te atendieron ” , señaló Eugene.
—En cualquier caso, ya no hay heridas , ¿verdad? ¿Y qué tal? —preguntó Cyan.
“ Has luchado bien ” , respondió Eugenio.
¿ Eso es todo? ¿ No puedes decir nada más? ¡Mira! ¡Maté a Héctor! —gritó Cyan.
" Bien hecho. "
“ Creo que algo también ha cambiado en la Fórmula de la Llama Blanca … ¿ Cómo decirlo … ? Siento que estoy entre cuatro y cinco estrellas … No, siento que estoy más cerca de las cinco estrellas … Lo presiento. Creo que alcanzaré las cinco estrellas si sigo un poco más ” , dijo Cyan con gran entusiasmo.
Eugene asintió, sintiéndose un poco satisfecho con lo que vio. " Has crecido mucho " .
“¿ Qué dices? Siempre fui mayor. ” Cyan se aclaró la garganta antes de responder. Se sintió bastante avergonzado tras escuchar el cumplido de Eugene .
Los dos tenían la misma edad, y técnicamente, Cyan era un poco mayor que Eugene por unos meses. Aun así, había momentos en que Eugene se comportaba como un anciano. Normalmente, era cuando se comportaba de forma anticuada y regañona, pero … no se sentía tan mal recibir cumplidos como ese.
“ Aquí. ” Cyan chasqueó los labios con pesar mientras devolvía a Wynnyd. “ Era una buena espada. Los vientos … salían disparados como la fuerza de una espada. ”
—No te lo voy a dar —dijo Eugene rotundamente .
"¿ Pregunté? " Aunque Cyan esperaba internamente poder usar la espada una vez más en el futuro, se aseguró de ocultar sus pensamientos.
[ … No puedo creer que hayas permitido que alguien sin contrato maneje Wynnyd.]
Tan pronto como Eugene recibió a Wynnyd, escuchó a Tempest quejarse.
" Considerando eso, le ayudaste bastante. "
Cyan podría haber muerto si no lo hubiera hecho . Si hubiera muerto, Hamel, ¿crees que me habrías dejado en paz?
' Por supuesto que no. '
No quería pensar en ello, pero si Cyan hubiera muerto ... Eugene habría priorizado partir a Wynnyd en dos. Como si leyera los pensamientos de Eugene , Wynnyd tembló levemente.
[Ejem ... Aun así ... No creo que haya estado tan mal. No está a la altura de ti ni de Vermouth, pero percibí cierto potencial en Cyan.]
" Es como si hubiera mudado, ¿verdad ? "
No basta con llamarlo un despertar, pero sí, se ha vuelto lo suficientemente fuerte como para destrozar el muro. Si logra encarnar el estado de trance que alcanzó en la batalla, creo que obtendrá la dignidad y el poder que merece el nombre del próximo jefe de familia .
Tempestad murmuró y suspiró de repente. Era por culpa de Melkith. Seguía arrasando, a pesar de que la cortina de oscuridad se despejaba lentamente. Los guerreros de la tribu Kochilla ya no oponían resistencia, pero sus llamas y relámpagos los destruyeron sin piedad.
[ … No puedo creer que el humano que firmó un contrato con tres Reyes Espirituales sea … alguien así … ]
" ¿ No eres tú el raro ahora? "
[¿Qué dijiste?]
—La detestas, pero mira. El Rey Espíritu del Fuego, el Rayo y la Tierra firmaron un contrato con ella .
[¿Estás diciendo que ellos tienen razón y yo no?], exclamó Tempestad furiosa. [¿Cómo puede alguien que interactúa con espíritus desnudo estar en su sano juicio? ¡Llama, Rayo y Tierra están locos al firmar un contrato con un humano tan loco!]
No era asunto de Eugene , pero burlarse de Tempest con Melkith siempre le causaba una buena risa.
"¿ Te quedarás aquí? " , preguntó Cyan. Echaba vistazos al campo de batalla mientras se acariciaba el pecho. Parecía que no se había recuperado del todo del calor de la batalla. " Creo que casi ha terminado, pero aún no está del todo terminado " .
"¿ Qué haría yo aquí? Puedes quedarte si quieres " , respondió Eugene.
“ Hmm … ” Cyan contempló por un momento sin responder.
No es que le atrajera la idea de matar gente. Sin embargo, quería experimentar lo que sintió en su batalla contra Héctor una vez más.
"Cuando te enfrentas a una decisión difícil, a veces es mejor vivirla en primera persona en lugar de darle demasiadas vueltas. Retrasarla sin una razón válida podría hacerte perder el contacto con la verdadera esencia de la experiencia", aconsejó Eugene.
—Mmm ... —Cyan asintió y tomó una espada. Eugene sonrió con suficiencia al ver a Cyan alejarse. Le preocupaba traer a Cyan, pero ahora estaba convencido de haber tomado la decisión correcta. La espalda de Cyan parecía un poco más ancha que antes.
" Yo soy el problema. "
Eugene se sentó mientras se masajeaba la muñeca rígida. No había usado Ignición, pero eso no significaba que no estuviera cansado .
" Esta es la parte importante. "
Había detenido el ritual y Edmund estaba muerto. La guerra también terminaría pronto.
Sin embargo, para Eugene, aún no se había hecho nada. En cambio, estaba a punto de enfrentarse a una situación crítica y desesperada.
' Siena. '
Su nombre apareció en su mente mientras agarraba su collar.

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Estás leyendo el capítulo 344 de Maldito Renacer (Novela), un novela. El guerrero Hamel se embarcó en una aventura con sus compañeros para derrotar a los Reyes Demonios, pero después de morir justo antes de la batalla final con los Reyes Demonios... "Waaah". _'¡Qué carajo!'_ Se reencarnó… Este capítulo tiene publicado el 21 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Segador. Maldito Renacer (Novela) tiene 677 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.