Leer MALDITAS PERSONALIDADES (Novela) Capítulo 29 online gratis en español
🏴 Grupo: Heiss✍️ Traducción: Heiss
Heiss y el grupo llegaron a puerto victoria a las 9 de la mañana del 26 de octubre de 2044.
Cada uno desempacaba sus pertenencias; las bajamos y nos hospedamos en un hotel cerca del parque principal. El descanso sería necesario para poder tomar el barco río arriba que tomarían en 4 días.
La travesía era larga, pero necesaria. Bien pudieron tomar la misma ruta de puerto Leguizamo que tomaron Caleb y su grupo, pero eso sería muy arriesgado.
El distrito manejaba todas las localizaciones cercanas al ya destruido cuartel de los traficantes; esto era una medida de vigilar a los posibles narcos que lograron escapar del ataque. Eliminar los cabos sueltos era necesario, y por eso los mismos capos no esperarían que los franquearan en las ciudades más cercanas.
Por eso Heiss tomó la decisión de Puerto Victoria en vez de Puerto Reyes, que era un poco más cercano, porque era el lugar con menor probabilidad de infiltración por parte del distrito, además de que no esperarían que alguien tomara un barco para subir río arriba en vez de ir a Puerto Leguizamo y escapar a través de su pista de rodaje.
Indirectamente, terminaron salvando al equipo de Caleb de una emboscada del distrito en esa localización.
Por eso, la única alternativa era tener paciencia, esperar a que sea más seguro y tomar la vía menos esperada.
Puerto Victoria era un pueblo pequeño; antes, hace algunos años, era un mero puerto, pero fue ganando población hasta acercarse a los 6000 habitantes.
No había muchos lujos, pero era una zona turística que a veces recibía turistas por sus viajes por el río que conectaban otros puertos, que usaban para mostrar la belleza del Amazonas a través de 1 a 3 noches en el barco cruzando el río.
Una vez llegado a recepción, se dividieron en parejas o de 3 para que se quedaran en las habitaciones; esto por seguridad, por si algo le pasaba a uno, el otro alertaría.
La distribución fue la siguiente: (Caleb y Jesús), (Ethan, Rudolf y Marcus), (Cloe y Emily) y (Lucius y Heiss)
De esta forma, cada uno dejó sus cosas en la habitación y tomaron sus ratos libres haciendo diferentes actividades; no eran vacaciones, pero determinaron con sus líderes que sería la mejor opción.
Rudolf y su grupo decidieron tomar descanso jugando billar y relajándose en la barra libre.
Cloe y Emily decidieron explorar el lugar para comprar ropa y encontrar tiendas para comer helado; de paso conseguían algo para que Ethan y Caleb se pusieran; ya llevaban buen rato con ropa prestada del grupo de Heiss.
Lucius y Heiss decidieron dar una vuelta por las localidades a ver qué encontraban de comer que fuera típico del lugar, replantearon qué lugares serían idóneos para entrenar, además de las posibles salidas del pueblo en caso de emergencia.
Por el momento pasaban desapercibidos, gracias a la ropa que traían en una de las maletas; después cada uno tendría que comprar lo que necesitara para sentirse cómodo. La humedad y el calor de la selva amazónica eran algo que no se podía tomar a la ligera.
Cuando menos lo esperaron, estaban en un local que vendía cervezas y productos domésticos, no una taberna, pero sí un lugar donde la gente va a compartir; era momento de recabar información
\*\*\*
A mi lado estaba un hombre de 1,8 metros de altura; posee un rostro ovalado y bien definido, enmarcado por un cabello castaño con ondas suaves. Su tez es bronceada y muestra algunas líneas de expresión sutiles en la frente y en el contorno de sus ojos marrones claros, lo que sugiere un aspecto maduro de experiencia.
No sé mucho sobre él, aparte de que Heiss lo llama Rudolf.
He jugado billar y pool con algunos compañeros, pero no tengo así mucha experiencia que digamos, ‘¿qué debería hacer?’
Sin saber cómo proceder, decidió preguntar cómo se jugaba, para intentar ganar su confianza a través de la ignorancia.
“Rudolf, ¿podría explicar las reglas? Es mi primera vez jugando y no tengo experiencia”; sin que él lo hubiera notado, ya había cometido su primer error en su interacción.
“Ethan, ¿cierto?”
De alguna manera sintió irritación en su voz; guardó saliva al sentir que había hecho algo mal.
“Si..”
“Primero, ya que es la primera vez, mi nombre no es Rudolf, me llamo Alexander. Que no se te peguen las mañas de ese loco de Heiss, no quiero apodos de nadie”
Luego levanto las dos manos, intentando frenar el malentendido.
“No entiendo, entonces, ¿por qué Heiss te dice así?”
Ahorrándole una mirada, Rudolf apartó la vista y se formaron líneas negras en su frente; al parecer estaba furioso.
“Ese tipo no entra en esta lista de gente decente, solo llámame, Alexander”
“Entiendo”
Mirando al otro sujeto que estaba observando cómo debería meter la bola número 5, decidió aclarar con él también.
“¿Y a ti por qué te dice número 2?, si te llamas Marcus?”
Sintiendo un frío por su espalda, se estremeció al recordar la experiencia de cómo terminó involucrado en el bando de Heiss.
“Es complicado…..”
Sin querer tocar más el tema, se aproximó con el taco, inclinó su cuerpo en la mesa, se posicionó y luego se escuchó un “Tak”, después un segundo cuando la bola blanca tocó el número 5 y la llevó al hoyo de la mitad derecha.
“¡Bien!”, celebrando, alzó su mano y el cerro en un puño.
Contemplando el juego, sus comentarios sobre Heiss no eran del agrado del grupo; decidió no cuestionar más.
La partida continúa y el siguiente en preguntar fue Marcus.
“Oye, ¿puedo preguntar? ¿Quién es Kalika?, ustedes la mencionan mucho, pero no tenemos idea de quién es”
Era una duda que permanecía en el aire; Rudolf mentiría si no sintiera curiosidad por ella.
El rostro sincerado de Ethan se fue apagando; solo quedaron unos ojos serenos, imperturbables en apariencia, pero por fin con un poco de brillo.
“Ella es a quien le debemos todo, nuestra lealtad, vida y camino futuro”
“¿A qué te refieres con eso?”, preguntó Marcus.
Al verlo, se dio cuenta. Era auténtica su duda; no solo eso, en el tiempo de venida y cuando compartieron tiempo juntos, comprendió que eran buenas personas en el fondo.
Rudolf era el más serio; aparte de Lucius, parecía distante, como si algo malo hubiera pasado y la estuviera pasando mal.
Pero en el fondo, ninguno fue descortés o grosero por voluntad; no entendía si era por la cultura o su forma de hablar nativa, pero la sintió muy sincera.
Como si cada uno tuviera una carga que sabe que es más fácil compartir con amistades solidas.
“Es una historia un poco larga, no puedo dar muchos detalles, pero al ver que siguen a Heiss, lo tomaré como persona de confianza por lo que hizo por nosotros; además, la retroalimentación me ayudará en algo personal. En fin, si tuviera que empezar, sería hace unos 11 años”
\*\*\*
Julio 15 de 2033.
Inglaterra, ciudad de Blackpool.
El viento salado soplaba fríamente el rostro de un joven de 9 años, quien miraba las olas chocar con la costa, cerca de un muelle turístico que actualmente estaba vacío por la repentina llovizna que cayó sobre el lugar.
En una de las casetas estaba el niño, con mirada perdida, ojos huecos, sin emoción, ningún signo de preocupación por la repentina lluvia.
Simplemente no le importaba el frío, la soledad, el cielo nublado por nubes oscuras que parecían comerse el cielo.
¿Qué le iba a importar algo?, si en su vida ya no tenía nada, nadie vendría por él, nadie se preocuparía porque no llegó a casa, nadie sabría que estuvo en el muelle sin compañía de un adulto que lo protegiera de los extraños, nadie.
Hoy era el día en que todo se perdió.
Su abuelo le dio palabras sabias y advertencias severas cuando era aún más joven; solo hacía 2 años que había fallecido, y parecía que su ausencia cargaba con todo el significado de lo que pasaba actualmente.
Es como si hubiera previsto que todo esto hubiera pasado; pero ¿quién en su sano juicio le diría a su nieto a la edad de 6 años que todo el esfuerzo, amor y trabajo no servirían de nada en este mundo, porque al final este mundo en el que construyes te lo arrebata todo?
Apretando los dedos en su pantaloneta que llegaba hasta las rodillas, sus ojos se pusieron rojos y, por un breve instante, todo se volvió borroso.
Rápidamente, pasó la manga de su saco entre sus ojos.
“…Stk….mama…papa….abuelo”
En uno de los barrios más pobres de la ciudad, vivía este joven chico con su madre y su padre,
El padre trabajaba en una fábrica de producción de galletas de la ciudad; su cargo era bajo, por lo que su salario también lo era.
Su madre trabajaba en uno de los locales del sector turista, ayudando en la limpieza de los locales. Al ser contratada por tiempos parciales, no recibía los beneficios de un trabajador por contrato, no tenía seguro de salud, seguro de vida o algún beneficio.
Solo obtenía trabajo pidiendo en diferentes locales que le dieran trabajo en lo que necesitaran y ella lo haría. Varios se aprovechaban de los costos bajos para manipular a las personas, y ella era una de esas personas con poca suerte.
Pero no había mayor forma de hacer algo; tendría que soportarlo con el fin de ayudar en los gastos de la casa y ayudar a llegar a fin de mes.
Su hijo, por otro lado, no era muy sociable; tenía sus compañeros que lo acompañaban, pero eran muy pocos. Él estaba matriculado en una de las escuelas privadas más prestigiosas de la zona, un esfuerzo conjunto de sus padres por garantizarle un futuro.
Él recibía discriminación por otros compañeros que sí tenían una situación económica apropiada; solo unos pocos se acercaron a él y lo acompañaron.
Esta vida de esfuerzos laborales era dura, pero el amor verdadero que sus padres le daban ayudaba a no sentir la presión por las duras situaciones en las que vivían.
Esto hasta el día de hoy, sus padres habían sido asesinados en el mercado mientras compraban los víveres del día.
Fue un atraco sin escrúpulos por parte de 5 personas; deseaban el dinero de sus padres. Al darles lo que tenían y ver que no poseían mucho, decidieron golpearlos hasta la muerte.
La policía los arrestó gracias a una cámara de seguridad de una tienda. Intentaron llevarme después de que salí de la escuela a un lugar de protección de menores, pero escapé al último momento.
¿Por qué? Porque ya nada importaba, no había nadie a quien le importara o que se preocupara por él.
Era mejor morir e irse con ellos; ya no había forma de que sus esfuerzos escolares le importaran a alguien.
Los que le importaban ya no estaban, como cuando su abuelo le dijo que todos desaparecían tarde o temprano. No intentaba ser cruel, o eso intentaba creer él cuando lo vio.
Por alguna razón, esos recuerdos aún permanecían intactos en su cabeza: su bastón desgastado, su ropa sin ningún lujo, las gafas rayadas que ya no eran tan útiles como al inicio, su voz áspera y temperamento fuerte.
La lluvia torrencial empezó a caer con mayor fuerza y los vientos provocaron que la lluvia chocara con su cara, ropa y piel desnuda.
El frío hizo que sintiera aún más tristeza, o no, tal vez algo peor, miedo.
Miedo de no encontrarse con ellos en el otro lado, miedo de ser la decepción de hijo, miedo de estar solo de nuevo, incluso miedo de intentar seguir en esta vida.
Su rabia era profunda al inicio, pero luego solo quedó el vacío, y cuando su decisión estuvo tomada fue cuando el miedo apareció.
Apretando aún más la ropa mojada, se acercó al barandal; hacia abajo solo había fuertes olas; si llegaba a caer, sería su fin.
Con férrea determinación, empujada por el miedo y desesperación que sentía, pasó entre el barandal y se sostuvo con las dos manos que temblaban del frío; sus pies tocaban el borde de madera, sus expresiones variaron, pero en el último momento solo pudo intentar sonreír de manera consternada mientras sus lágrimas caían por los laterales de sus mejillas.
Y en ese punto, antes de soltarse, una voz llegó desde detrás de él.
“Que divertido”
Volteando a ver la voz que le habló, observó a una niña a 1 metro de distancia de él, con una sombrilla en mano, pero que por alguna razón no usaba.
En ese punto, por la repentina sorpresa, por sus manos débiles, por la humedad de sus manos que sostenían el tubo frío y mojado, por lo resbaloso que estaba todo, en un momento se resbaló, perdiendo el equilibrio y cayendo lentamente hacia lo que sería su fin.
Sin embargo, pese a tener todo en contra, la niña corrió y tomó su muñeca, evitando que cayera hacia las peligrosas y poderosas olas.
El chico miró hacia abajo, perplejo ante lo que creía que es su destino final.
Luego, volteó hacia arriba y vio a una chica de pelo negro, ojos verdes, labios delicados y piel blanca casi pálida.
No importaba que estuviera mojada por la lluvia; su rostro cautivó al chico y por un momento se dejó encantar con sus gestos suaves.
Viendo la reacción del chico con diversión, sus ojos gentiles lo miraron fijamente, para luego sonreírle y decirle unas palabras.
“Hola, un gusto, soy Kalika”
El chico quedó en shock por la actitud de la chica; después escuchó otra vez su melódica voz.
“Eres interesante, ¿cómo te llamas?”
Sin darse cuenta, sus labios empezaron a moverse; era como si la chica lo obligara a hablar, pero no era así; él lo dijo cuando ella preguntó. De alguna manera pudo decir unas palabras mientras colgaba, sujetado por su mano.
“..Mi…mi nombre es Ethan..”
Luego la chica sonrió antes de ayudarlo a subir.
Este fue el inicio de cómo Ethan conoció a Kalika; después sería reclutado para servir bajo su mando.

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MALDITAS PERSONALIDADES (Novela) Capítulo 29
Estás leyendo el capítulo 29 de MALDITAS PERSONALIDADES (Novela), un novela. En un mundo paralelo creado por un Dios que abandonó su mundo, estamos en el año 2044. Heiss y Kalika, nombres inventados con pasados traumáticos, sin padres de los que guarden buenos recuerdos y con supuestas nuevas… Este capítulo tiene publicado el 15 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Heiss. MALDITAS PERSONALIDADES (Novela) tiene 55 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.