Leer Mago Supremo (Novela) Capítulo 7 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Los primeros días de Derek como bebé fueron tranquilos, pero nada aburridos. No tenía responsabilidades; solo tenía que comer, dormir, hacer caca y, de vez en cuando, algún ruido de bebé o alguna rutina de agarrarse los dedos.
Eso le dejó todo el tiempo que necesitaba para pensar en su futuro.
En la Tierra no era ningún misterio que los niños tenían un mayor potencial de aprendizaje que los adultos, y como su familia parecía humana, o al menos parecida a ella, podía esperar que eso también fuera cierto en esta dimensión.
Por lo que podía ver, su cuerpo no se diferenciaba del de un bebé del planeta Tierra. Podía oír los latidos de su corazón, su pecho inflarse y desinflarse al respirar.
Incluso el aparato reproductor era el mismo.
Lo mismo podría decirse de su nueva familia. Si no fuera por la magia, simplemente habría pensado en viajar en el tiempo, pero las cosas claramente no eran tan sencillas.
Derek descartó rápidamente toda hipótesis del tipo "¿de qué raza soy ahora?", considerándola una exageración.
Una de las ventajas de ser un bebé era que la ignorancia estaba perfectamente bien, cuando llegara el momento, alguien le enseñaría.
Decidió que tenía dos prioridades: la primera, aprender su idioma. Se supone que todos los bebés aprenden su lengua materna, y él tenía un tiempo limitado antes de que lo consideraran retrasado mental, así que no podía descuidarlo.
En segundo lugar, tenía que descifrar la magia, o al menos sus fundamentos. Y eso también tenía una fecha límite, ya que su potencial de aprendizaje estaba en su punto máximo solo hasta que su cerebro dejaba de crecer.
Después de eso, no sería diferente de cualquier otra persona con el mismo talento y disposición para la magia.
Así que priorizó la magia. Ser considerado un aprendiz lento era mucho mejor que ser débil de por vida y verse obligado a dar otro paso en la reencarnación.
Derek pasó su primer día en el nuevo mundo en la cama, junto a su madre, mientras su padre dormía y descansaba en la habitación de los chicos.
Cada vez que alguien le hablaba, prestaba mucha atención, tratando de descubrir palabras o patrones comunes.
El resto del tiempo que no estaba comiendo o cambiando el pañal de tela, intentaba lanzar uno de los tres hechizos que conocía: Ekidu, Vinire Lakhat y Vinire Rad Tu.
Cada intento fue un fracaso; no sentía ni un ápice de poder en su interior. Comparando lo que veía con lo que sabía de las Mazmorras y el Saqueo de la Tierra, esos hechizos tenían claramente un componente verbal y somático.
Pero eso no podía ser todo, o al menos eso esperaba, de lo contrario hasta que no pudiera hablar todos sus esfuerzos habrían sido en vano.
Fracaso tras fracaso, su ansiedad se intensificaba. El miedo a lo desconocido y al mañana empezó a crecer. Además, acostumbrarse a defecar y orinarse no era nada agradable.
Por suerte, su madre lo colmó de amor y cariño, lo que hizo que su día no fuera una completa pérdida. A pesar de su prejuicio hacia las madres debido a su vida anterior, Elina logró hacerle sentir querido y protegido. Eso no estuvo nada mal.
El resultado final de su primer día fue cero progreso en magia y ningún progreso con el lenguaje. Pero su madre parecía ser una buena madre, y finalmente aprendió su nuevo nombre: Lith.
El segundo día su mundo cambió por completo.
Elina, mostrando la fuerza de un buey salvaje, decidió que estaba harta de descansar y se levantó para ayudar con las tareas diarias.
Lith tuvo la oportunidad de ver su figura completa. A pesar de haber dado a luz el día anterior, era una mujer atractiva, de veintipocos años. Sin duda, estaba bien dotada en todos los aspectos, con un cuerpo en forma, forjado a base de trabajo duro. Su cabello, largo hasta los omóplatos, era de un hermoso color castaño claro, con reflejos rojizos por todas partes.
La sola luz de la vela hacía que pareciera que había llamas danzando en su interior. “Ver a mi madre con el pelo suelto en un día soleado debe ser todo un espectáculo”, pensó Derek.
Tal vez fue porque Lith todavía era un bebé, tal vez por el vínculo madre-hijo, pero Lith se sentía profundamente orgulloso de ella.
También descubrió que parecía no usar ni sujetador ni ropa interior.
Una vez que terminó de vestirse, envolvió a Lith, impidiéndole moverse. Luego, Elina lo colocó en su faja, usándola como cuna para poder sostenerlo fácilmente con un solo brazo y con el mínimo esfuerzo.
Salió del pequeño dormitorio y encontró a su hija mayor, Eliza, jugando con la chimenea.
“¡Por Dios, qué crees que estás haciendo, Lily! Aún no ha salido el sol, deberías estar durmiendo. ¡Sabes que no puedes tocar el fuego!
Dijo con un siseo, tratando de no despertar la casa.
"Lo siento, mamá. Solo quería darles una sorpresa. Que despertaran en una casa ya calentita y con el desayuno listo." El rostro de Eliza solo mostraba sincera preocupación.
"No tienes por qué preocuparte, abejita tonta. Tu mami es una profesional con los niños." Dijo Elina mientras le alborotaba el pelo.
Eliza, junto con su hermano gemelo, era la hija mayor. Tenía ocho años, y su cabello rubio con reflejos negros era la razón de su apodo.
Elina la alejó de la chimenea y con un movimiento de un dedo encendió el fuego.
"¡Infiro!"
¡Gracias a Dios! “exclamó Lith”. Una vez más, tuve esa extraña sensación al descubrir un nuevo tipo de magia. ¡Esto demuestra que no solo me lo imaginaba!
Elina envió a Lily a abrir las contraventanas para dejar entrar la luz del amanecer mientras preparaba el desayuno.
Elina sacó varias verduras de un armario y las pica con un cuchillo. Algunas le resultaron familiares a Lith, como unas patatas semidesnatadas y zanahorias de colores raros. Las demás eran un misterio.
La idea de desayunar así casi hizo llorar a Lith. En su vida pasada, nunca le habían gustado las verduras; todas tenían un sabor insípido. Por mucho que comiera, en media hora volvía a tener hambre.
Elina metió todo dentro de un pequeño caldero de cobre y con la ayuda de un gancho lo colgó en una barra de metal sobre el fuego.
Luego, con un chasquido de dedos, hizo aparecer agua de la nada y llenó el caldero.
Tanto Lith como Eliza estaban extasiados, aunque por razones completamente diferentes.
Para Lith, significaba esperanza. Los hechizos podían lanzarse sin palabras ni movimientos precisos de las manos, y eso le demostraba que existía una verdadera posibilidad de practicar magia siendo aún un bebé.
Para Eliza era motivo de orgullo. La magia era común, pero cada vez que Elina lanzaba un hechizo silencioso era como ver a un mago de verdad en acción.
“¡Eres increíble, mamá! “Los ojos de Eliza estaban llenos de admiración”. ¿Seré alguna vez tan buena con la magia como tú?
"Por supuesto que lo harás, abeja tonta." Elina respondió con una sonrisa amable, mientras añadía para sus adentros: "Después de más de diez años de tareas, todos los días."
Al rato, todos se despertaron para desayunar juntos. La familia estaba formada por Raaz (padre), Elina, dos hijas (Eliza y Tista) y dos hijos (Orpal y Trion).
Lith pudo entonces establecer con deprimente certeza que no existía tal cosa como un baño interior.
Por lo que pudo observar la casa constaba de una gran estancia utilizada como comedor, cocina y despensa con tres puertas que daban a los distintos dormitorios y nada más.
El desayuno fue relativamente tranquilo, por lo que no tuvo problemas para aprender la palabra para magia de agua cuando su padre llenó algunas jarras.
"¡Jorun!"
Después de que todos se fueran a sus quehaceres diarios, Elina se trasladó con Lith a una mecedora. Por la mañana, tuvo el placer de descubrir que en el nuevo mundo, las tareas cotidianas, como lavar los platos o limpiar los pisos, se realizaban con magia.
Desde su mecedora, Elina simplemente giraba sus dedos índice y medio mientras recitaba “¡Brezza!” para generar hasta tres pequeños remolinos que movía por toda la casa para recoger y eliminar el polvo.
Cada vez que alguien ensuciaba el suelo con tierra o barro, un movimiento de muñeca y un "¡Magna!" lo enviaban de regreso a la misma puerta por la que lo habían traído.
Lith estaba encantado de descubrir lo común que era el uso de la magia. Todos en la familia, incluso los más pequeños, la usaban para simplificarse la vida.
Cuando llegó la hora de dormir, Lith se moría de ganas de probar magia. Había esperado tanto tiempo para que sus manos y pies por fin estuvieran libres.
Elina se durmió casi al instante, pero Lith estaba lo suficientemente impaciente como para tener la impresión de haber esperado durante horas.
Después de un día entero de pensar, decidió probar solo magia de aire primero hasta que tuviera suficiente confianza en sus habilidades de control mágico.
El fuego era demasiado peligroso para un novato, mientras que el agua y la luz despertarían fácilmente a su madre. No podía detectar ninguna suciedad que controlar en la tenue luz de la habitación, y tenía demasiado miedo de meterse con la magia de la oscuridad hasta que la comprendiera mejor.
Entonces, giró su bracito y dijo: “Eaa”. No pasó nada.
Lith lo intentó y fracasó innumerables veces antes de darse por vencido. No sabía cuánto tiempo habría durado su cuerpo de bebé hasta quedarse dormido, así que dejó de desesperarse y empezó a pensar.
La magia era común, cada vez que escuchaba por primera vez una palabra mágica elemental, algo dentro de él hacía clic, como si creara una conexión con la energía elemental.
Todas eran buenas noticias, pero aún no entendía por qué siempre fracasaba. Nunca esperó tener éxito a la primera, pero creía que algo se manifestaría.
Una pequeña ráfaga de viento al azar, una chispa mágica, cualquier cosa serviría.
Entonces, empezó a recordar cuando el sanador lo había llenado de poder. Esa sensación no era nueva para él, pero nunca la había experimentado con tanta intensidad.
Lith rebuscó en su memoria hasta encontrar la respuesta. Era la misma sensación que tuvo cuando empezó a practicar aikido, mientras aprendía la técnica básica de respiración.
"Bueno, no tengo nada que perder. Intentémoslo."
Lith respiró a través del diafragma, con el ano relajado, para que entrara la energía del mundo.
Luego contraería el ano, conteniendo la respiración durante unos segundos para dejar que la energía se asentara antes de exhalar relajando todo su cuerpo.
De regreso en la Tierra, siempre había pensado que la sensación embriagadora que experimentó durante sus primeros días de práctica era solo una especie de efecto placebo.
Su ingenua mente joven se engañaba a sí misma creyendo que los débiles podían volverse fuertes milagrosamente simplemente creyendo y practicando todas esas tonterías del Ki/energía interna.
¿Pero qué pasa si más tarde dejó de experimentar esa sensación sólo porque la energía de su mundo nativo era demasiado débil?
Después de un tiempo, Lith comenzó a sentir un hormigueo por todo el cuerpo, y luego la energía pareció moverse y condensarse dentro de su plexo solar.
Cuanto más realizaba la técnica de respiración, más claramente podía sentir que la energía se volvía más estable.
En sus antiguos videojuegos, el maná siempre era azul. Así que visualizó una esfera azul asentándose en su plexo solar.
Después de un rato, Lith se sintió rebosante de poder. Tras contener la respiración una última vez, giró su bracito antes de ordenar: "¡Eaaa!"
El viento generado apenas tiró del cabello de su madre, mientras él apuntaba hacia la manta.
Aún así no podía dejar de sonreír.
"¡Este es realmente un gran comienzo!"

Continúa leyendo
Mago Supremo (Novela)
Capítulo 8
Mago Supremo (Novela) Capítulo 7
Estás leyendo el capítulo 7 de Mago Supremo (Novela), un novela. Derek McCoy era un hombre que desde su juventud tuvo que enfrentarse a muchas adversidades. A menudo obligado a conformarse con sobrevivir en lugar de vivir, finalmente había encontrado su lugar en el mundo, hasta que… Este capítulo tiene publicado el 25 de junio de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Mago Supremo (Novela) tiene 4064 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.