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Leer Mago Infinito (Novela) Capítulo 84 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La mirada, habitualmente firme, de Amira tembló por primera vez. Siempre había sido serena, como el acero, pero ver el rostro de Alpheas ahora le derritió el corazón. Después de todo, ella lo había seguido desde los días en que todavía se hacía pis en la cama. "Lo siento... por hacerte cargar con esta carga", dijo Alpheas suavemente. Amira bajó la cabeza, conteniendo las lágrimas que amenazaban con caer. No quiero hacerle daño, director. Pero cuanto más respetado es alguien, más debe evitar ocultar sus errores. Si las cosas siguen así... incluso la escuela podría sufrir. ¿No lo ves? Aquí nadie te guarda rencor. Eres el futuro de esta escuela. Alpheas la miró con compasión. Todos los estudiantes allí eran como sus propios hijos, criados con cariño. Herirlos le dolía profundamente. Cuando Amira volvió a levantar la cabeza, tenía los ojos empañados. Pero vio la misma sonrisa amable y tierna que recordaba de su infancia. "Por favor, confía en mí, solo por esta vez. Una vez resuelto el asunto de Shirone, lo abordaremos todo abiertamente. Cualquier castigo que me corresponda, lo aceptaré. Me presentaré ante mis queridos estudiantes con dignidad. No huiré." Lágrimas calientes corrieron por las mejillas de Amira. "¿De verdad volverás? Siempre te he respetado..." "Lo juro. No habrá engaño en mi castigo. Te doy mi palabra, por el honor de mi vida entera." Amira se secó rápidamente las lágrimas con el dorso de la mano. Se negaba a llorar delante de Alpheas. Quería demostrarle que se había convertido en alguien más fuerte que la niña que una vez conoció. Entendido. Ya que lo has dicho, el Consejo Estudiantil aceptará tu propuesta y revisará el asunto de nuevo. Por favor, no hagas nada que pueda dañar tu honor. Alpheas sonrió con cariño. Se había convertido en una líder valiente e inteligente. La niña que una vez corrió hacia él gritando "¡Director Dundaeng!" se había convertido en alguien admirable. Erina, tal vez mi vida no fue en vano después de todo. Tras la aprobación de la presidenta del consejo estudiantil, los manifestantes se dispersaron de inmediato. Incluso la facción conservadora que custodiaba la entrada se marchó, y la zona frente al edificio se vació rápidamente. Sólo quedó Fermi, rascándose la cabeza torpemente. "Ah, iba bien, pero al final tuve que arruinarlo". Alpheas rió entre dientes con ganas. —¡Jaja! Esta vez las cosas no salieron como esperabas, Fermi. No se puede evitar. Sinceramente, sigo pensando que va contra las reglas que el director intervenga. ¿No deberías estar ya graduándote? Cumplirás veintidós el año que viene. —Tal vez. Pero ni siquiera he ganado dinero aquí todavía. "¿Es eso así?" Alpheas sabía que Fermi había sido clave en los recientes acontecimientos. Aun así, estaba orgulloso del progreso de su estudiante. "Y además, todavía me divierto aquí. Es suficiente por ahora." Sin despedirse, Fermi simplemente saludó con indiferencia y se marchó. Probablemente ya no formaría parte del consejo estudiantil. Al fin y al cabo, los lugares tranquilos no pagan bien. Mientras tanto, Iruki y Neid caminaban en silencio hacia la enfermería. Había sido su primera discusión seria en cinco años, y la tensión aún flotaba en el aire. Pero Neid ya no podía soportar más ese incómodo silencio. ¡Oye! ¿De verdad vas a quedarte callado así? ¿Crees que ser misterioso te hace parecer genial? Iruki se burló. "Tú eres quien habla. ¿Planeando estrategias mientras haces nado mariposa en un mar de tristeza? Además, si hablamos demasiado, el enemigo podría descubrirlo. ¿No llega tu cerebro a tanto?" "¡Sí, sí, soy tonto! ¡Y tú eres taaaan inteligente!" Insultos aparte, la conversación rompió el hielo y la tensión se disipó. Iruki miró a Neid con preocupación. "¿Estás bien? Es decir, realmente perdí los estribos allí." Neid se rascó la cabeza, luciendo arrepentido. —No lo sé. Todo pasó tan rápido que no tuve tiempo de pensar. Pero no pasa nada, no nos peleamos de verdad. Fuiste bastante genial. Aunque puede que ya te haya borrado de mi memoria. "Pfft, sí, claro. Lo calculaste todo, ¿no?" "Oye, da igual. Simplemente haz una reverencia y admite que tenía razón". Su charla terminó cuando se abrió la puerta de la enfermería. Amy se quedó allí, esperando. Iruki se rascó la cabeza tímidamente, mientras que Neid aún se sentía incómodo a su lado. "Bueno, en fin, lo hecho, hecho está. Al menos Shirone está a salvo..." Pero antes de que pudiera terminar, las lágrimas brotaron de los ojos de Amy. "Gracias. Gracias, Iruki..." Iruki se estremeció, luciendo horrorizado. "Rayos... está bien." Abrumado, corrió a la enfermería como si escapara. Pero dentro, otra oleada de emoción lo esperaba: Seriel, con los brazos abiertos. Iruki esquivó su abrazo con un elegante juego de pies que parecía el paso lateral de un boxeador. Por eso no consigo mujeres. Seriel y Amy se encontraron en la puerta y se abrazaron, llorando de alivio. Neid no tardó en unirse, y los tres se dieron la vuelta de alegría. "¡Whoosh! ¡Está vivo! ¡Shirone está viva!" En medio del alegre reencuentro, una suave sonrisa se dibujó en los labios de Iruki. Pero en el fondo, aún se sentía intranquilo. Shirone había sobrevivido, técnicamente, pero permanecía inconsciente, inmóvil, como si simplemente estuviera dormido. A pesar de que habían prometido permanecer juntos después de la graduación, la condición de Shirone hizo difícil creer que esa promesa se cumpliría. Vuelve. Te esperaré... no importa cuánto tiempo tome. La consciencia de Shirone se despertó de nuevo. Para ser exactos, incluso en la locura, recuperó la consciencia, solo para volver a caer en ella. Su mente oscilaba rápidamente entre la cordura y la locura, como una moneda lanzada al aire entre los polos Norte y Sur. Había enloquecido mil veces. Cada vez, luchaba desesperadamente por aferrarse a su conciencia que se desmoronaba, pero la intensa descarga mental se filtraba en su alma, distorsionando su naturaleza. Nunca fuiste deseado. Cualquiera habría sido mejor para tus padres que tú. Debieron arrepentirse de criarte cada día. Ni siquiera eres su hijo/a real; solo te recogieron. Si fueran tus verdaderos padres, nunca te habrían tenido. "¡No! ¡Eso no es cierto!" "Debes ser un hijo bastardo. Cualquiera podría haberte adoptado. No son tus verdaderos padres." Su alma gritó en protesta cuando la esencia de Shirone comenzó a desmoronarse. ¡Ohhhhhh! En el fondo, no eres más que un astuto depredador, alguien que pisotea a otros con su poder. Tu fuerza inevitablemente causa la caída de alguien más. Eres un tumor, innecesario en este mundo. ¡Ohhhhhh! La locura lo consumió de nuevo. Su mente apestaba a desesperación. Si lo reconstruyeran después de esto, ¿en qué se convertiría? ¿En un demonio? ¿En un monstruo? ¿En un diablo? No lo sabía. El colapso se aceleró. Al alcanzar Shirone su límite mental, dos fuerzas opuestas comenzaron a coexistir en su interior, en constante rotación. Y en ese caos, vislumbró algo nuevo. Al límite de la resistencia mental humana, donde ninguna droga podría llegar, Shirone descubrió la única manera de preservar su cordura. Encontró el origen. Si el punto de ruptura es el límite, entonces el origen está donde comienza ese límite. Pero contenía en sí el potencial infinito de toda la existencia. Algunos lo llamaban el Lugar. Otros, la Zona Espiritual. Algunos incluso lo llamaban Taegeuk. Pero para los hechiceros, tenía un solo nombre. Infinidad. Shirone abrió los ojos de golpe. La zona espiritual había sido absorbida por su mente, e incontables partículas dispersas, que antes se movían más rápido que la luz, comenzaron a reagruparse, reconstruyendo su forma mental. En el centro del infinito, Shirone permaneció firme. La voz atormentadora que lo atormentaba había desaparecido, y su cuerpo psíquico se solidificó, endurecido como adamantino. Había alcanzado el reino del Nirvana, la etapa que sólo se alcanza después de soportar un inmenso sufrimiento. Fue como encontrar oro. Shirone, ahora radiante de energía, se giró hacia la salida. Ya no había vacilación en su corazón. Con pasos decididos, avanzó, y la cálida y brillante luz de la salida se fundió con él, convirtiéndose en parte de él. Ante sus ojos flotaba una pequeña canica de vidrio transparente. Dentro, no más grande que la palma de su mano, estaba el templo que acababa de abandonar. Una mujer estaba allí, mirándolo. "Por fin te vas, Shirone", dijo suavemente. "Lo siento. Pero... quiero volver." "No tienes por qué disculparte", respondió con una suave sonrisa. "Para ser sincera, no lo creí posible. Pero lo lograste. Te lo has ganado". Sus palabras aliviaron un poco el peso del corazón de Shirone, pero aun así, sentía una extraña pesadez en sus pasos. Quizás por eso no pudo evitar hacer la pregunta, una que había estado rondando silenciosamente en su corazón. "¿Alguna vez te has sentido solo?" La mujer parpadeó sorprendida, luego su expresión se suavizó. Eres un alma bondadosa, Shirone. Pero un dios no siente la soledad. Solo me entristece un poco que te vayas. Solo un poco. "Gracias por devolverme la vida", dijo Shirone. "Tenía muchas ganas de decir eso". Su expresión se volvió seria por un momento. Recuerda esto: no hay segundas oportunidades. Has alcanzado el nirvana. Eso significa que... no podré volver a invitarte aquí. Shirone asintió con determinación y se giró hacia la salida. A medida que avanzaba, su consciencia comenzó a vagar, atraída hacia otra dimensión, a través del tiempo y el espacio. " Por fin voy a volver." Escuchó débilmente su voz una última vez. —Por favor, transmita mis saludos al director Alpheas. Incluso en su desvanecimiento, el nombre despertó sospechas. ¿Cómo conoce al director Alpheas? Pero el pensamiento se disipó cuando su mente regresó a su cuerpo físico. Diez días después de la muerte de Shirone. "Mmm..." Amy se despertó frotándose los ojos somnolientos. Al estirarse y recostarse en la silla, sintió crujir las articulaciones por haber estado sentada en la misma posición toda la noche. Su cuerpo se movía, pero su mente seguía medio dormida. Miró a su alrededor en la enfermería; todos los demás seguían durmiendo. Tras mojarse la cara y secarse con una toalla, se acercó a la cama de Shirone. "Shirone... Volverás hoy, ¿verdad...?" Su voz vaciló. De repente, Amy se quedó paralizada. El corazón le latía con fuerza en los oídos y un escalofrío le recorrió la espalda, extendiéndose por el cuello y la cara. Los ojos de Shirone se abrieron. "¿Qué...? ¿Qué—?" Amy se tambaleó hacia atrás, con los ojos abiertos. Intentó llamar a Neid e Iruki, que dormían en el suelo cerca. "Hey... a-aquí... chicos... ¡aquí...!" Pero no le salieron las palabras. Sentía la garganta bloqueada, como si ningún sonido pudiera escapar. Entonces, con una respiración profunda y un arranque de pánico, recurrió a lo único que podía hacer. "¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHH!" Neid e Iruki se levantaron de golpe ante el grito, como si toda la enfermería hubiera explotado. "¿Qué? ¿Qué pasó?"
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Mago Infinito (Novela) Capítulo 84

Estás leyendo el capítulo 84 de Mago Infinito (Novela), un novela. ¡Esta es la historia de un niño que sueña con alcanzar la infinidad como ser humano! Encontrado abandonado en un establo, Shirone es hijo de un cazador y un campesino de pura cepa. A pesar de las dificultades, es un… Este capítulo tiene publicado el 21 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Mago Infinito (Novela) tiene 279 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.