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Leer Mago Infinito (Novela) Capítulo 248 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Shirone entró en las cámaras interiores de la familia real. Como un palacio dentro de un palacio, el paisaje allí era completamente diferente de lo que había visto antes. Un papel tapiz dorado adornaba las paredes, revestido con retratos de la realeza, mientras que lujosas alfombras cubrían los suelos. Shirone se dirigió a los aposentos de Orcamp. Ubicados al fondo del palacio, no fue difícil encontrarlos. Al entrar al estudio, encontró a Orcamp sumido en sus pensamientos en su escritorio. Solo después de un largo momento, notó la presencia de Shirone y se levantó. Orcamp:"¿Has llegado?" Su tono era más emotivo que en el gran salón, pero la incomodidad inicial permaneció. Orcamp: "Ven por aquí. Tu madre te espera." Madre, esa sería la reina de Kazura, Orcamp Elisa. Orcamp no dijo nada más mientras caminaban, y Shirone, demasiado tenso para siquiera registrar el silencio, se preparó. Había llegado el momento en que finalmente conocería a la mujer que lo dio a luz. La habitación de Elisa era sin duda el espacio más extravagante del Reino Kazura. Una enorme cámara con una cama blanca y con capacidad para diez personas, sobre la cual se sentaba una mujer aún más pálida que las sábanas. No existía ninguna regla que dictara que una reina tenía que ser hermosa, pero ella lo era. Sus grandes ojos reflejaban una profunda tristeza. Elisa: "Ah..." Abrumada por la emoción, no podía hablar. Levantándose de la cama, abandonó todas las palabras preparadas y abrazó a Shirone. Shirone se quedó paralizado. Sabía que debía devolverle el abrazo, pero por alguna razón, no podía mover ni un músculo. Olía exquisitamente, una fragancia que él nunca había experimentado antes, propia de la realeza. Pero no era el olor de Olina. Elisa: "Hijo mío... por fin has venido. ¡Lo siento mucho...! ¡Por favor, perdóname!" Su voz entrecortada hizo que la garganta de Shirone se apretara. De niño, sentía resentimiento hacia sus padres que lo abandonaron. Pero Vincent y Olina llenaron ese vacío con un amor inmenso. Y así, la culpa se apoderó de él. Apenas se reconoció a sí mismo, incapaz de ofrecerle a Elisa siquiera una palabra amable. Shirone: "Afuera... están los padres que me criaron." Elisa se apartó y estudió el rostro de Shirone. Qué niño tan hermoso. Esto también era prueba de su noble linaje y el de Orcamp. Elisa: "Sí, pero ya no. Ahora soy tu madre. Te convertirás en el Primer Príncipe y heredarás este reino. No te preocupes, de ahora en adelante te protegeré." El pecho de Shirone se apretó. Aún no entendía la emoción que alimentaba su ira, pero por primera vez, se arrepintió de haber venido aquí. Shirone: "Quiero cenar con ellos. Sé que va contra el protocolo real, pero creo que merecen ese respeto". La expresión de Elisa se volvió perpleja mientras miraba a su marido. Orcamp también estaba decepcionado. ¿Qué importancia tenían unos cuantos cuidadores de la montaña para un futuro rey? Por un momento, dudó si Shirone era realmente apto para ser heredero, pero luego negó con la cabeza. No. El linaje de Orcamp nunca fallaría. Shirone simplemente aún no había despertado al temperamento de un conquistador. Tenía que convertirse en el Primer Príncipe. Era la única manera de oponerse a la facción de Teraze. Orcamp (con severidad): "¿Tienes que insistir? Las comidas son para la familia. No me gustan las visitas no invitadas. Se les pagará aparte." Shirone negó con la cabeza con firmeza y luego miró fijamente a Elisa. ¿Así que así era? ¿El protocolo de una sola comida importaba más que los padres que lo criaron? ¿Fue por eso que lo desecharon como basura cuando el reino enfrentó una crisis? Al ver la decepción en los ojos de Shirone, Elisa rápidamente reconsideró. Cuando lo abandonaron, ella aceptó, pero sólo por el bien de Orcamp. ¿Qué madre querría abandonar a su hijo? Atormentada por la culpa durante toda su vida, estaba dispuesta a concederle cualquier cosa a Shirone. Elisa: "Si eso es lo que deseas, que así sea. Ellos te cuidaron, y esto no es nada a cambio. Claro, si nuestro hijo lo desea." Conmovida por sus propias palabras, abrazó a Shirone otra vez. Sorprendentemente, el permiso se concedió fácilmente, pero Shirone había esperado esto desde el principio. Los privilegiados vivían con reglas diferentes. Lo mismo había ocurrido cuando la familia Ozent arriesgó su vida transportando los libros de la Gran Biblioteca: a los nobles no les importaba si los libros se perdían o se dañaban. Elisa se aferró a Shirone, repitiendo palabras que nunca llegaron a su mente preocupada. De repente, ella se animó. Elisa: "¡Ay, esto no va a funcionar! No puedo ir a la primera comida con mi hijo vestida así. Cariño, me cambiaré." Orcamp: "Haz lo que quieras." Elisa soltó a Shirone y se dirigió a su camerino, seguida por sus doncellas en perfecta formación. Shirone no entendía por qué la ropa importaba para una comida, pero así como los nobles tenían códigos de vestimenta para las fiestas, la realeza aparentemente consideraba que la vestimenta era tan importante como reunirse con un hijo perdido hacía mucho tiempo. Con Elisa desaparecida, sólo quedaron Orcamp y Shirone. Un silencio incómodo se extendió entre ellos. Ya fuera a propósito o por incomodidad, Orcamp fue el primero en hablar. Orcamp: "Shirone... ¿lo fue?" Shirone: "Sí. El nombre que me dieron mis padres." Hizo hincapié en los padres. Orcamp podría haber tenido otro nombre en mente para él, pero Shirone se negó a descartar el que tenía. Orcamp: "Ya veo. Un buen nombre." Contrariamente a lo esperado, Orcamp no hizo más comentarios. ¿Alguna vez se había elegido un nombre para mí? Si no, significaba que habían decidido abandonarlo incluso antes de su nacimiento. Orcamp: "¿Estás resentido conmigo?" Shirone: "Lo hice, de niña. Pero ahora..." Se tragó las siguientes palabras. Decir «Me alegro de haber nacido como hijo de Vincent» sería demasiado grosero. Orcamp, con su aguda perspicacia, leyó las emociones de Shirone y sonrió amargamente. Orcamp: "Entonces ya no." Shirone: "Eso es..." Orcamp: "Lo sé. La realeza puede parecer gloriosa, pero no es una posición deseable. Implica muchas responsabilidades y muchas cosas a las que uno debe renunciar." Shirone: "¿Te refieres a renunciar a mí?" La pregunta directa tomó a Orcamp por sorpresa, pero su expresión pronto se suavizó. Orcamp: "Lo siento. No pudimos encontrarte antes..." Shirone negó con la cabeza, interrumpiéndolo. Él no quería oírlo. No, lo hizo. Pero sabía que la respuesta de Orcamp no sería la que esperaba. Shirone: "Está bien. Me encontraste ahora." Orcamp quedó impresionado por la serenidad de Shirone. Tras 18 años viviendo como plebeyo, no mostraba ningún nerviosismo en un palacio extranjero. Además, se había mantenido firme ante el rey y la reina. En verdad... la sangre no miente. Habiendo llegado a esa conclusión, Orcamp se dio la vuelta para marcharse, pero luego hizo una pausa. Orcamp: "La cena es en treinta minutos. ¿Te quedarás aquí?" Shirone negó con la cabeza. Un minuto más en esa habitación lo asfixiaría. Shirone: "No. Esperaré afuera. ¿Puedo explorar el palacio?" Esta petición no tenía ningún motivo oculto, solo pura curiosidad. Para un plebeyo (o incluso un noble), una invitación al palacio real era un inmenso honor. Dejando a un lado el orgullo, era una oportunidad única de ver el lugar que le había fascinado desde niño. Orcamp estuvo de acuerdo de inmediato. Orcamp: "Por supuesto. Ve a donde quieras. Pronto este será tu hogar." Shirone planeaba regresar a la academia de magia, pero no era el momento de decirlo. Tras agradecerle a Orcamp, salió. Emocionado, vagó por los pasillos. ¿Adónde ir primero? ¿A la armería? ¿A la panadería? ¿A la capilla? Pero lo que más le intrigaba era la galería de obras de arte reales. En la esquina del pasillo, un anciano asistente esperaba. Shirone se acercó para preguntarle cómo llegar, pero antes de que pudiera hablar, el hombre hizo una reverencia. Asistente: "Señor Shirone, alguien desea conocerlo". El humor de Shirone se agrió instantáneamente. Normalmente, habría obedecido sin protestar, pero después de soportar la arrogancia de la familia real, no le quedó paciencia. Shirone: "Luego. Me gustaría estar sola ahora. Su Majestad dijo que podía ir a cualquier parte antes de la cena". Desconocía el rango del asistente, pero dejó claro su descontento. Habiendo expresado su opinión incluso ante el rey, no veía la necesidad de complacer a un simple sirviente. Sin embargo, el asistente sonrió, como si estuviera seguro de que Shirone obedecería. Asistente: "Por supuesto, está bien... pero ¿no sería mejor conocerlos?" La inquietante sonrisa hizo que Shirone se tragara su irritación. Era una amenaza velada y despertó su curiosidad. La cena es pronto. ¿Por qué la urgencia? Shirone: "¿Quién es?" Los ojos del asistente brillaron intensamente. Asistente: "Lord Teraze Zion. El actual Primer Príncipe de Kazura." Hizo hincapié en la actualidad. La implicación era clara: la posición de Sión pronto sería usurpada. Sin embargo, su tono transmitía una extraña confianza, como si fuera lo contrario. Shirone se volvió cautelosa ante el nombre de Zion. La mayor amenaza en el palacio era, sin duda, la facción de Teraze. Y ahora, su figura central había solicitado una reunión. Era mejor evaluar a Zion con anticipación. Conocer su naturaleza ayudaría a predecir los movimientos de su facción. Zion probablemente pensaba lo mismo, por eso envió al asistente. Shirone: "Está bien. Lo veré." Asistente: "Una sabia decisión. Por aquí." Condujo a Shirone al ala oriental del palacio interior.
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Estás leyendo el capítulo 248 de Mago Infinito (Novela), un novela. ¡Esta es la historia de un niño que sueña con alcanzar la infinidad como ser humano! Encontrado abandonado en un establo, Shirone es hijo de un cazador y un campesino de pura cepa. A pesar de las dificultades, es un… Este capítulo tiene publicado el 12 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Mago Infinito (Novela) tiene 279 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.