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Leer La voluntad de sobrevivir de un villano (Novela) Capítulo 175 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Epherene concentró sus pensamientos, definiendo la intención de su hechizo con precisión. Seleccionó las categorías que se alineaban con su propósito y conectó un circuito para canalizar su energía. El proceso podía describirse de forma sencilla, sin necesidad de complejidades superfluas. Epherene creía en su talento, y por ello ignoró los adornos y las técnicas intrincadas, centrándose en la esencia fundamental de la magia: su compresión y calentamiento. Con la teoría de Iron Man de Deculein inculcada en su cuerpo y alma, esta la guió mientras extendía la mano con precisión mesurada, con movimientos deliberados y pausados. ¡¡ ... El brazalete que llevaba, su artefacto personal, comenzó a brillar con una luz azul brillante, cuyo resplandor despertó el maná enterrado en lo más profundo de su ser. La energía liberada se extendió, arremolinándose en el aire antes de unirse a lo largo de su brazo, enroscándose como una corriente de poder viviente. "¡Jaja!" Con un grito de concentración, alargó la mano y desató el hechizo que había preparado. Era un hechizo de viento, perteneciente a la categoría destructiva: el Grito de la Tempestad. ¡¡¡Whoooooosh”!!! La tempestad brotó de su palma, deshaciéndose en incontables hilos de viento que azotaron la roca distante con una fuerza aplastante. En un instante, la enorme piedra se fracturó, partiéndose desde los bordes hasta el centro antes de desmoronarse en una cascada de finos fragmentos. “ Jeje.” La ejecución del hechizo fue impecable: cada detalle, desde su intrincado diseño hasta su abrumadora fuerza y precisión, irradiaba perfección. Una sonrisa de orgullo se dibujó en los labios de Epherene mientras soplaba suavemente, dispersando las delicadas volutas de humo que se enroscaban en su palma. Luego se volvió hacia el profesor que la observaba desde lejos y gritó: "Epherene, ¡demostración completa, profesor!" Deculein tomó notas en un documento, como parte del proceso de evaluación continua. La tarea consistía en evaluar las fortalezas y debilidades de caballeros y magos para formar equipos bien equilibrados en preparación para la inminente misión. Deculein, mientras trazaba con su pluma el documento, respondió: "Puedes retirarte". “ ...Sí, profesor.” Como era de esperar, no hubo palabras de elogio, lo que dejó a Epherene con una leve insatisfacción. Se retiró a la base de un árbol, cuya áspera corteza le ofreció apoyo mientras se acomodaba. Desde allí, observó el desarrollo de la siguiente evaluación. Parecía que le había llegado el turno a Drent. " ¿Oh?" En ese momento, los ojos de Epherene se abrieron de par en par. A lo lejos, en el sendero que conducía a Rekordak, vislumbró una figura que le resultó familiar. “¡¿ Profesora Louina?!” Al oír la voz de Epherene, Drent se giró hacia ella, mientras Louina le ofrecía una sonrisa suave y cómplice: una curva en sus labios marcada por la madurez. Epherene y Louina se reunieron en el comedor, atraídas por asuntos que buscaban ser compartidos. "¿Es cierto? ¿Que no le quedan más de cinco años de vida? ¿Estás completamente segura?", preguntó Louina. “Sí , es cierto. No puedo darte los detalles, pero te doy mi palabra: es absolutamente cierto” respondió Epherene. Los dos finalmente dejaron de lado las formalidades, un cambio producido por los esfuerzos persistentes de Epherene, que, al final, desgastaron la terquedad de Louina. "Eso pensaba... Lo sospechaba, pero que me lo confirmen me deja un vacío inesperado", murmuró Louina, con la mirada fija en su bandeja. Epherene empatizaba con ella por completo. "Por cierto... ¿por qué no hay nadie ahí?" Incómoda con el rumbo de la conversación, Louina la desvió hacia otro lado, y Epherene siguió su mirada. A cierta distancia de la bulliciosa multitud estaban sentadas Yulie, la prometida de Deculein, y su lugarteniente, Reylie. Nadie se acercó a su mesa; el espacio a su alrededor era una frontera invisible que nadie se atrevía a cruzar. "Qué raro. El lugar está lleno de gente, pero nadie está sentado cerca de ellos", respondió Epherene. El comedor estaba lleno de gente, pero un extraño vacío flotaba en el aire que los rodeaba. “Bueno, no es sorprendente, dado cómo terminaron las cosas con Deculein” murmuró Louina. ¿ Perdón? Ah, pero aún no es oficial, ¿verdad? "... Je. Es un asunto de orgullo entre dos familias prestigiosas: Yukline y Freyden. Lo más probable es que estén negociando los términos a puerta cerrada." "Ah..." murmuró Epherene, asintiendo con la cabeza en silenciosa comprensión. En ese momento, alguien se acomodó en el asiento al lado de Epherene. “ ¿Quién ahora?” murmuró Epherene. "¿Quién más podría ser? Soy yo, Hoja", dijo Ihelm, entrecerrando los ojos bruscamente al volverse hacia Louina. "Veo que tú también estás aquí". “ Sí, hola”, respondió Louina. ¿Desde cuándo nos conocemos lo suficiente como para saludarnos así? En fin, Leaf, ¿qué tal el trabajo? Me han dicho que has estado distribuyendo las tesis de Deculein sin miramientos. “ ... N-no, eso no es cierto. Solo los leí brevemente con alguien más...” “¡Ay , Ihelm! ¡Louina! Antes de que pudiera dar más detalles, se escuchó una voz alegre que interrumpió la conversación. ¡ Oye, Ihelm! ¡Louina! Una voz brillante y clara cortó el aire, atrayendo la atención de Epherene y los demás. Sus ojos se posaron en un caballero rubio que se acercaba, su sonrisa brillando con la calidez de la luz del sol que se filtraba a través de la niebla matutina. “¿ Sirio?” dijo Louina con los ojos muy abiertos. " Sí, soy yo, Sirio", respondió Sirio. Epherene se estremeció al ver a Sirio, el Caballero Adjunto de la Orden de Caballeros de Iliade, conocido como el Maestro Espadachín, una figura de no poca reputación. Junto a él, caballeros como Raphel y Gwen comenzaron a acomodarse en sus asientos cercanos. “¿Por qué toda esta gente ha decidido reunirse aquí, llenando el aire con su sudor y su ruido?” preguntó Ihelm irritado. Con su sonrisa constante, Sirio respondió: "¿Por qué no? Hacía siglos que no nos reuníamos así. Se siente bien ver a viejos compañeros reunidos después de tanto tiempo". “¿ Antiguos compañeros de clase?” preguntó Epherene sorprendida. “Sí , todos somos antiguos compañeros de Deculein, ¿sabes? Me pregunto si Yulie se uniría a nosotros y completaría la reunión, ¿sabes...?” dijo Sirio asintiendo, con un tono sutil para que ella pudiera oírlo. Parecía que Yulie lo había oído; sus movimientos se congelaron, sus cubiertos quedaron suspendidos en el aire por un instante. Sin decir palabra, se levantó de su asiento y salió silenciosamente del comedor. “ ...Buen trabajo, lo arruinaste todo”, murmuró Gwen, dándole un ligero golpe en el hombro a Sirio. Sirio se frotó el hombro con una leve sonrisa de disculpa y dijo: “Lo siento. Aun así, ¿no sería genial que nos reconciliáramos mientras estamos aquí?”. "¿Qué inventado? ¿Acaso conoces a Yulie? Probablemente empezará a comer en su oficina de ahora en adelante y nunca volverá a pisar el comedor", dijo Gwen. “ Hmm... Buen punto.” "Sí, por supuesto, es un buen punto." Epherene observó la conversación entre estas celebridades, figuras frecuentemente destacadas por los medios de comunicación, con una fascinación silenciosa. * * * Las largas y oscuras noches de la Región Norte se extendían interminablemente mientras yo estaba sentado junto a la ventana, con las tormentas de nieve aullando justo al otro lado del cristal. Sin embargo, mi atención permanecía fija en la lista que tenía ante mí: la lista de la misión inminente. 1. Yulie 2. Gwen 3. Devlyn 4. Drent. 1. Sirio 2. Lillard 3. Dement 4. Epherene. 1. Rafael 2. Ihelm... Cada grupo estaba organizado meticulosamente, con una sinergia equilibrada para garantizar que no hubiera desventajas, sin importar los monstruos a los que se enfrentaran. Elaborar esta lista había consumido 3000 de maná a través de mi Comprensión, un precio que aseguraba su efectividad. Toc, toc” Justo cuando terminaba el borrador final de la lista, un golpe resonó en el silencio de la habitación. Sin decir palabra, usé telequinesis para abrir la puerta. “ Caballero Deya, informa”, dijo Yulie. Yulie era, en esencia, quien soportaba el peso de la responsabilidad de Rekordak, gestionando sus asuntos y supervisando sus operaciones. "Éste es el informe sobre la situación de los prisioneros de Rekordak", dijo Yulie, colocando el informe delante de mí. Con Vista Aguda, la estudié de cerca, y la sombra que una vez se cernió sobre mí de una maldición incurable había retrocedido, su esperanza de vida ahora se extendía silenciosamente a través de los años. Con un gesto de satisfacción, le entregué la lista y le dije: "Esta es la lista para la próxima misión. Distribúyala según sea necesario". " Sí, señor." “ Hay otra tarea que tendrás que realizar durante la noche”, añadí. " Sí, señor." Le entregué tres espejos de cuerpo entero, cada uno a su altura, y el peso de cada uno le presionaba los brazos al acercarlos. Aunque su rostro no delataba emoción alguna, la serena intensidad de sus ojos denotaba una exigencia tácita de explicación. “Esto es un mapa” dije, presentando el artefacto que había refinado con el poder del Toque de Midas en las Eras”. Las ubicaciones clave están marcadas. Coloca los espejos con precisión en esos lugares y asegúrate de que no sufran daños. Con mi recién adquirido Origen, Espejo, este artefacto encarnaba la esencia misma de su nombre: reflejar y refractar, pero también la capacidad de unir y conectar espacios distantes. Gracias a ellos, podía viajar a cualquier lugar de la Región Norte donde estuvieran ubicados. Aunque la magia aún estaba en pañales y presentaba ciertas limitaciones, su potencial era ilimitado: un horizonte de posibilidades en expansión. " Sí, señor." Yulie no insistió en obtener más explicaciones. Se ajustó los espejos a la espalda y se marchó en silencio, una figura que parecía tallada en la esencia misma de la Región Norte. "...Al menos ahora no se perderá", murmuré para mí. Yulie siempre había estado agobiada por su pobre habilidad para orientarse, pero con el mapa ahora en sus manos, debería guiar sus pasos, compensando su desventaja innata. " Ahora..." Al regresar a mi escritorio, me preparé para perderme en las únicas actividades que me sustentaban en la Región Norte: escribir y pintar. Sin embargo... Toca” Toca” Un fuerte tintineo de piedra contra el cristal de la ventana rompió el silencio. Toca” Toca” Frunciendo el ceño, me levanté de la silla y me acerqué a la ventana. Al abrirla, mi mirada se posó en un cartero solitario que repartía cartas esperando abajo. “¡Ay, profesor! ¡Ha llegado un mensaje para usted!” gritó el cartero”. ¡Aquí está! El cartero sacó una carta de su cartera y la lanzó hacia arriba. El sobre cortó el aire como una flecha, y lo atrapé en pleno vuelo con un golpe de telequinesis. -¡Bueno entonces me voy! ¡Zas! La visión de la partida del cartero fue nada menos que extraordinaria. En un abrir y cerrar de ojos, desapareció en el horizonte; sin duda, era un personaje conocido. Una vez más, me impactó lo infinito que era el mundo, rebosante de maestros ocultos cuyo talento no tenía límites. Abrí el sobre, con la mirada cautiva por la tormenta de nieve que se arremolinaba tras la ventana. Su brillo fragmentado relucía como diamantes dispersos contra el cielo oscurecido, una obra maestra fugaz tallada por el paso del tiempo. Con silenciosa reticencia, aparté la mirada y desdoblé la carta, dejándome atrapar por sus palabras. Deculein... Mientras escribo, imagino la Región Norte envuelta en su noche eterna... Quizás esta carta te pille desprevenido, sorprendido, incluso inquieto, por su carácter personal. Pero tranquilo, pues no hay ninguna urgencia tras esta misiva. Ningún propósito me impulsa, solo las vanas reflexiones de un momento de inquietud... Aunque la carta no tenía el nombre del remitente, su voz resonaba con una familiaridad inconfundible. Desde la primera línea, supe sin lugar a dudas quién la había escrito. Se sentía extraño, pero me encontré reacio a usar un orbe de cristal o papel de mensaje... De vez en cuando, este peculiar anhelo se agita dentro de mí: el deseo de abandonar la magia y confiar en algo más simple... Jaja~~ Estas frases me resultaron extrañamente familiares, como si hubiera encontrado ese estilo de escritura en algún lugar, en algún momento, en mensajes de la generación de mis padres en la Tierra. En mi determinación de derrotarte en Go... He estado practicando diligentemente el juego... También he reservado un poco de tiempo para la magia y la esgrima... Sin embargo, grupo de estos malditos oficiales Qué flujo interminable de demandas traen... Cuanto más pienso en ello, más me enfurecen sus implacables expectativas... Maldita sea ¡Son suficientes para volverme loco...! Solté una risita, dándome cuenta de que quizás algunas cosas eran universales. En momentos como este, el peso de los siglos de vida de Sophien se hacía evidente. Había vivido más de unos pocos siglos, una anciana en todos los sentidos. Sin embargo, dado que gran parte de su experiencia giraba en torno a la muerte, su mente no tenía ni la madurez ni la sabiduría que uno podría esperar de su edad... Me han llegado noticias de tu dedicación a la escritura en la Región Norte... ¡Y me ha hecho pensar...! Quizás podrías escribir un libro sobre Go mientras estés allí... Te encomiendo la tarea de preservar el legado del juego. ¿Y quién sabe? En algún lugar, escondido en el mundo, podría haber un talento sin explotar capaz de superarnos a ti y a mí, sin que lo sepamos. “Un libro sobre Go...” murmuré, dejando la carta. Eran el juego del re de mi ser. Me consideraba súbdito leal de Sofía, una creencia forjada, en parte, por el carácter y las pasiones de Deculein. Su firme lealtad al elitismo y a la jerarquía de estatus elevó a la Emperatriz” la propia Sofía” a la cima, atando mi lealtad para siempre. Permítanme terminar esta carta... Ha pasado casi un siglo desde la última vez que escribí algo con mi propia mano, aunque no puedo decir si realmente han pasado cien años. En fin, es la primera vez que tomo la pluma en mucho tiempo, así que perdona mi torpeza... ¡No tienes que molestarte en responder...! Deculein, arrogante e insufrible... ¡Persevera en la Región Norte! Por alguna razón, la carta, extrañamente entrañable, terminó ahí. Saqué una hoja nueva del cajón y la impregné con el Toque de Midas, preparándola como mi respuesta a Su Majestad. Luego, escribí una sola frase sobre su superficie. Sí, Su Majestad. Me esforzaré por cumplir su voluntad con todas mis fuerzas y lo mejor que pueda. * * * Mientras tanto, Yulie y Reylie llevaron a cabo su misión nocturna. La tormenta de nieve rugía como una tempestad viviente bajo el cielo bajo cero, pero ni una sola queja salió de la boca de Yulie. ¡¿Está claro que quiere burlarse de nosotros?! ¿No te parece? ¡¿No te parece?! Sin embargo, Reylie tuvo un ataque, su rostro se contorsionó por la frustración mientras murmuraba quejas hacia Yulie. Yulie suspiró, sacudió la cabeza y se tapó los oídos, luego respondió: "Está bien, lo entiendo. Entiendo lo que quieres decir". "¿Y, sinceramente, elige enviar a élites como nosotros para esto? ¿Qué clase de misión es esta? ¿De noche? ¿Y espejos, entre todas las cosas? ¡¿Espejos...?!" "Colócalo ahí. Marca uno de los lugares clave en el mapa", dijo Yulie, señalando con el dedo una cuenca ubicada en la ladera de una montaña cercana. "¡Hmph!", murmuró Reylie, pisando fuerte y clavando el espejo con fuerza en el punto marcado. “Cuidado, Reylie. Se podría romper. "¡Que se rompa, por mí no!" “ ...Reylie.” En ese momento... ¡¡¡Whoooosh!!! La tormenta de nieve se intensificó y Reylie se estremeció. No era solo que la tormenta se intensificara; el frío traía consigo una oleada de maná que congelaba el aire a su paso. No era una ventisca cualquiera: era un fenómeno mágico. ¡ Genial! ¡Una tormenta de nieve mágica, nada menos! ¡Justo ahora! “No te preocupes. La Estación de Paso está cerca” dijo Yulie, abriendo el mapa, un artefacto sorprendentemente práctico”. Guíanos a la Estación de Paso más cercana, por favor. El mapa no solo revelaba la ubicación actual del usuario, sino que también proporcionaba una dirección clara hacia la estación de referencia más cercana: una herramienta extraordinariamente práctica y confiable para su propósito. "¿¡A dónde dice que debemos ir?!" “Ven, sígueme” respondió Yulie. "Está bien, está bien. Vámonos, vámonos. Si nos quedamos aquí mucho tiempo, me moriré de frío... ¡Uf!" Yulie tomó en brazos a la parlanchina Reylie y corrió por el camino revelado en el mapa. " ¿ Mmm?" “¡Oh , espera! ¿Hay alguien ahí?” exclamó Reylie. Mientras descendían por la ladera, un grupo de personas apareció al otro lado. Al principio, eran poco más que siluetas en la distancia, pero a medida que se acercaban, sus siluetas se fueron haciendo más nítidas. Los ojos de Reylie se abrieron mientras exclamaba: "¡Ria!" Reylie entonces se soltó de los brazos de Yulie y corrió hacia ellos, con Yulie pisándole los talones. ¡ Ahí está Reylie! Allí estaban tres niños, arrojándose a los brazos de Reylie, sus sonrisas irradiaban como la luz del sol. ¡ Leo y Carlos! También están aquí. ¡Qué alegría verlos! “ Cuánto tiempo sin verte~” ¡ Reylie! ¡Cuánto tiempo sin verte! Yulie observó a los cuatro intercambiar cálidos saludos, luego se volvió hacia Reylie y preguntó: "... Reylie, ¿son personas que conoces?" “¡Ah , sí, claro!” respondió Reylie”. Hola, chicos, soy la Caballero Yulie. “ Hola, un placer conocerte”, dijo Ria, sonriendo suavemente. Yulie sintió una extraña emoción al mirar el rostro del niño, una sensación que no podía nombrar ni comprender completamente. “Debería haber una estación de paso cerca. Tienes frío, ¿verdad? Ven, únete a nosotros” dijo Reylie”. ¿Caballero Yulie? “... Ah, sí. Exacto. Síganme. Los llevaré a todos a la Estación de Paso” dijo Yulie al grupo, guiándolos hacia adelante. La estación de paso pronto apareció a la vista; su cálida y acogedora cabaña brillaba suavemente en la distancia. Con una sonrisa brillante, Ria señaló hacia él y dijo: "No creerías cuántas veces este lugar nos ha salvado la vida". "¿En serio~? Oh, Ria, eres demasiado dulce para este mundo", dijo Reylie. Yulie primero se acercó y juró cumplir las reglas y se registró, luego empujó la puerta de la Estación de Paso. “ Pase adelante”” Yulie miró por encima del hombro mientras hablaba, pero al darse la vuelta, todo su cuerpo se tensó por la sorpresa. Dentro de la Estación de Paso, tres personas ya estaban apiñadas, tomando té. " ... Mmm." Una era una belleza de cabello dorado, y la otra, una funcionaria de cabello azul marino oscuro. Se llamaban Sylvia y Primien, ambas muy conocidas de Yulie. “... Umm. Estás aquí, Yulie. Ahora, sin embargo, frente a ella se encontraba alguien mucho más grande que los dos juntos: un caballero cuya imponente presencia era a la vez íntimamente familiar para Yulie y, a veces, más distante y aterradora que la de un extraño: Zeit von Bluegang Freyden. Con una mano tan ancha como la pata de un oso, se rascó la nuca y dijo: “Bueno... de alguna manera, yo también terminé aquí. Jajaja. Ejem”. Yulie se quedó mirando fijamente, con la mirada fija entre los tres. Sylvia los miró brevemente de reojo antes de darse la vuelta bruscamente, con la cabeza bien alta, en evidente desagrado. A continuación, Primien sostuvo la mirada de Yulie, asintiendo levemente en un gesto de reconocimiento. Finalmente, Zeit, cuya presencia no tenía sentido para ella, rió para sí mismo y se dio la vuelta. Era una extraña combinación que jamás habría imaginado. " ¿Qué haces ahí parado? Entra y siéntate. Parece que tienes compañía", dijo Zeit. “ ...Sí, hermano.” Con el frío penetrante en el aire, Yulie no tuvo más opción que enviar a los niños al interior. “¡Bien , todos, entremos en la Estación de Paso...! ¡¿Qué demonios?!” exclamó Reylie, deteniéndose al ver a Zeit, sobresaltada, tropezando hacia atrás y cayendo al suelo. Detrás de ella, Leo, Carlos y Ria reaccionaron de forma muy similar, pálidos de sorpresa. Los niños se estremecieron y retrocedieron con pasos vacilantes. Parecían haber sentido la abrumadora fuerza de Zeit recorriendo sus cuerpos. Su presencia física, la agudeza de sus rasgos y la imponente fuerza de su aura imponente eran suficientes para dejar a cualquiera sin aliento. Si una persona común se hubiera parado frente a él, sus piernas habrían cedido al instante. Zeit frunció el ceño, visiblemente disgustado, y dijo: "¿Qué caras tienen? ¿Vieron un monstruo? Entren ya..."
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La voluntad de sobrevivir de un villano (Novela) Capítulo 175

Estás leyendo el capítulo 175 de La voluntad de sobrevivir de un villano (Novela), un novela. El jefe intermedio del juego de clase AAA producido por la empresa. El villano que muere 999 de cada 1.000 veces. Deculein. Esa persona, era yo ahora. «Vas a morir en casi todas las rutas». Deculein, como todos los… Este capítulo tiene publicado el 10 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La voluntad de sobrevivir de un villano (Novela) tiene 383 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.