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Leer La Orden del Alba (Novela) Capítulo 1 online gratis en español
De pie junto a una puerta de madera seca y vieja, un pequeño niño cubierto por una manta un tanto rasgada se quedó quieto observando a través de una estrecha hendidura apenas iluminada. Desde el interior llegaban voces entrecortadas, cargadas de matices que oscilaban entre la preocupación, el miedo, la determinación y quizá hasta la resignación.
El pequeño niño apenas sabía diferenciar entre las palabras que usaban sus padres para comunicarse con él, aún así, él podía comprender la intención detrás de cada acción y palabra que ellos decían. Siempre fue bueno observando todo a su alrededor, por más que no entendiera el significado real.
—No faltará mucho antes de... Tal vez incluso los vecinos ya...
—Lo sabemos...
—Pero debemos intentarlo, el pequeño no tiene ninguna culpa por un... Que no cometió...
Las voces venían con una carga emocional, mientras que una voz más carraspada estaba llena de preocupación y miedo, la voz más aguda y suave estaba en mezclas extrañas entre aprensión y un temor contenido, más un extraño matiz de esperanza que resonaba entre aquellos sentimientos.
Pero había una voz firme, grave y que demostraba una serenidad a pesar de los caóticos sentimientos que los otros echaban. Una voz convencida de una resolución inquebrantable.
El niño pequeño alzaba la mano al intentar mover la manija de latón envejecido, pero el frío que transmitía era tal que terminó cayendo con su propio peso al suelo. Veía su mano, pálida y desprovista del color mundano, borrado de una matiz común, casi enfermiza. Casi al instante recordó la vista de las otras personas dentro del cuarto y se preguntaba cómo su propia apariencia era tan diferente de quienes conocía. ¿Tal vez estaba mal? ¿Era extraño ante los demás? O quizá... ¿Quizá era él el problema?
¿Quizá aquellas emociones tan caóticas eran causa y culpa de su pequeña existencia?
Su pequeña respiración se agitaba de inmediato al siquiera pensar en lo qué significaban aquellos sentimientos. Levantándose con temor del suelo, caminó inquieto por el pasillo de madera oscura entre la ausencia de luz que solo la noche era capaz de mostrar, y pese a eso, el niño extrañamente podía moverse con tranquilidad.
Al llegar a una puerta entreabierta, se cuela por la orilla hasta que finalmente observaba un libro volcado entre un cofre derruido por el tiempo. Casi desesperado, se acerca al libro que conforme se acercaba, se veía incluso más grande que el propio niño. Pronto, un viento feroz hace sonar la única ventana cubierta por una tela sumamente delgada, forzando al niño a voltear a verla con miedo.
Aquella ventisca de invierno era más aterradora de lo que pensaba, y por un momento volvió en sí sobre por qué había salido de su habitación. Finalmente siguió a paso lento hasta sentir la orilla de la tapa de cuero curtido.
Aunque no sabía leer ni escribir, aquellos grabados desvaídos parecían místicos a sus ojos, como un cuento mágico de una época desconocida e incapaz de descifrar lo que había tras sus páginas. Al abrirlo con esfuerzo, el papel era áspero y algo amarillento, lleno de letras, símbolos que no entendía, pero no había problema... Porque no iba a leerlo.
Pasando las páginas entre sus dedos, finalmente llegó a un dibujo tan grande que cubría casi toda la página. Retratado con trazos dorados y plateados, un hombre de cabellos rubios y brillantes se alzaba bajo una enorme bestia. Una espada clavada en su lomo, cubierta por unas llamas de azafrán envolvían la escena. Alrededor de la cabeza del hombre, había líneas doradas y plateadas, como si aquel hombre fuese un ser casi divino.
Bajo aquella ilustración, un solo grabado en un tono bermellón cubría una parte de la hoja. La única palabra que el mismo reconocía. «Guerrero».
\*\*\*
Nadie sabe de dónde llegó ni como llegó, la energía astral es casi tan extraña como los misterios más grandes detrás de ella. Sin embargo, muchos piensan que existe desde incluso antes de los primeros registros en papel, y aunque no fuera el caso, su llegada marcó un hito inconmensurable.
Los poderosos Guerreros surgieron de entre el dolor y la agonía, renaciendo como seres capaces de modificar la propia existencia a su alrededor. Algunos de ellos, pudiendo generar enormes tornados y tormentas destructivas, otros, capaces de realzar las llamas más grandes y fogosas que jamás se han visto, incluso otros modifican el terreno de una manera que incluso crear metales nuevos no es imposible.
Y aunque están subestimados, quienes son capaces de manejar el agua, pueden ser tan aterradores como quienes controlan la temperatura de su fuego. Aunque muchos especulan, las marcas que acompañan sus cuerpos son innegables. Un carnero, un escorpión, un cangrejo, una balanza, un toro, dos jóvenes enlazados, un león, una mujer joven, un hombre mitad caballo, una cabra con cuerpo de pez, una vasija y dos peces.
Cada uno, una marca, llevado a las Constelaciones del Zodiaco, aunque popularmente llevados y representados por Dioses que con su gracia y poder, marcaron a cada ser como una bendición propia, una salvación para empoderarlos contra las Bestias que acechan en la oscuridad.
Con su poder, fueron capaces de resistir la pesada responsabilidad de combatir contra enormes criaturas nacidas de las pesadillas más oscuras y terroríficas de la gente, bestias capaces de consumir a un pueblo en completa destrucción solo con tal de saciar su hambre. Y sin embargo, muchas de ellas están escondidas en un velo de misterio que deja al aire, dudas de su existencia.
Pese a que los poderosos Guerreros eran capaces de manipular la naturaleza misma, las Bestias no estaban atadas a ella... Muchos capaces de imitar en fuerza y poder a los demás, otras capaces de invadir las pesadillas de los demás y consumirlos desde dentro, otras capaces de ocultarse en la niebla y desaparecer a sus presas sin dejar rastro alguno, pero los más aterradores ni siquiera dejan rastro de su existencia, ajenos a todo y a todos.
Una guerra interminable por la supervivencia...
\*\*\*
Sentado en las piernas de un anciano, aquel pequeño niño miraba las figuras de los Guerreros en el libro sujetado por el anciano, mientras relataba con una sonrisa nerviosa, mientras miraba a la puerta de aquella cabaña iluminada por la escasa luz consumida por la nieve.
Allí, estaban dos personas, cubiertas por un ropaje invernal grueso y dos enormes mochilas, dispuestas a no volver por un tiempo. La figura más pequeña de entre los dos, no pudo evitar mirar con un profundo amor, la figura del niño por más de unos instantes, antes de soltar un gran suspiro pesado y finalmente salir por la puerta.
Sin embargo el anciano, en ningún momento había parado su relato, soltando un leve suspiro pesado al ver salir las dos figuras por la puerta:
—La energía astral es conocida, también, como la energía de las estrellas, un tipo de energía dado a su nombre que se encuentra en todos lados, lo que incluye el espacio que se halla muy alto de aquí. No solo está en todas partes, también se encuentra en todos nosotros. Las personas nacemos con la habilidad de manipular dicha energía, que nos permite crear cosas como… ¡Estas!
Con gran energía, las palmas de las manos del anciano se agitaron en el aire hasta que salieran pequeñas llamas que cambiaban de color mientras flotaban alrededor de ellos.
El pequeño niño estaba maravillado tratando de agarrar las llamas que brillaban de diferentes colores. Pero, de repente, se transformaron en vapor que no se quedaba en el aire, sino que empezaba a flotar y a moverse a voluntad de aquel anciano creando pequeñas figuras, como animales, árboles e, incluso, unas montañas que dejaron al niño con una sonrisa en su rostro. No tardo en que el humo se acercara a la chimenea y, simplemente, se quedó allí, mezclándose entre las que salían de las llamas.
—Esta clase de poder tiene varios nombres dependiendo de en qué te especialices, pero, en general, es conocido como el control elemental. Sin embargo, antes de poder controlar estas hermosas llamas de colores existe un proceso llamado Despertar, conocido porque la sangre que nosotros tenemos se mezcla con la energía astral que nos rodea, y cambia de color dependiendo de la pureza de la energía que se encuentre en nosotros. Este fenómeno es conocido como líneas de sangre, y es gracias a la energía que tenemos en la sangre que podemos crear toda clase de elementos —explicó para, después, levantar su mano.
El pequeño niño estaba confundido por dicha acción, pero, de repente, de sus venas empezó a brillar un color particular, un morado sólido que asombró al pequeño niño que reía de alegría.
—Existen cinco colores que destacan la pureza de la sangre, y empiezan por el morado, siguen con el azul, luego el naranja, el amarillo y, por último, el dorado. Además, también se dividen en dos tonalidades —pronunció antes de dejar de hacer que brille su mano.
La mirada del anciano se mantuvo fija en el pequeño niño, quien le miraba con cierta emoción en su expresión y una pequeña sonrisa se mostraba entre sus dientes prístinos, una que se veía. Aterrador.
Finalmente, dejó caer un largo suspiro mientras masajeaba su frente con dos dedos. Sin mirar al niño, sus ojos fueron directo a la puerta de madera a unos metros de donde estaban, por más de un minuto, antes de volver su mirada ante el pequeño niño que se sostenía de su brazo huesudo.
"Siento que hablo solo..."
Soltando su agarre, aunque dudoso, destapó el brazo hasta dejar su hombro expuesto, allí, había una marca. Un león.
—Como puedes ver, esta es la marca de un león. ¿Sabes por qué sucede esto? —preguntó el anciano.
El niño se quedó observando aquella marca, líneas y líneas de piel como finos surcos que parecían pliegues de piel estirada y tensada, entrelazada entre varias hasta formar una melena que terminaba en un cuello grueso y musculoso, con unas fauces que dejaban ver pequeños colmillos marcados en el hocico.
Tocando aquellos pliegues, el niño sintió como si fuera piel que jamás terminaría de sanar, de un tono rosado. Levantó la mirada al anciano y después formó una pequeña sonrisa suave.
—S... Signos... ¡Zodiacales!.
Los ojos del anciano se abrieron como dos cuentas abiertas, y es que aquellas palabras tiernas y suaves, como el pequeño maullido de un gato, eran plenamente conscientes. La mirada del anciano ante el pequeño fue cambiando, desde diferente perspectiva. Aquella sonrisa ya no era aterradora, ni tampoco esos ojos inusuales, más bien... Era tierna, con una dulzura genuina, inocente, prístina, ajena a todo lo que el mundo representaba.
El anciano finalmente pudo entenderlo. Una sonrisa se esbozó en su rostro, con una pequeña risa suave que inmediatamente se contagia ante el niño, quien reía de igual forma.
—¡Sí, así es! No estoy hablando solo... Y tú, eres adorable Artar.
Intentando aguantar, no pudo evitar dejar caer el libro al lado de la silla para abrazarle con un cariño suave, incapaz de siquiera pensar la opinión que tenía de él, mucho antes de verlo con ojos diferentes. No era diferente a la opinión de los demás, pero eso no significa que su opinión actual vaya a cambiar. Solo debía ser mejor.
Cuando finalmente recogió el libro, pasó mucho tiempo explicándole las diferencias entre las diferentes constelaciones, cómo algunas solo pertenecían a un solo elemento y cómo había otras que por solo por nacer con aquella marca, un futuro como Guerrero talentoso estaba asegurado. Las Constelaciones Cardinales se alzaban entre las demás; Aries el cardinal del fuego, Cáncer el cardinal del agua, Libra el cardinal del aire y Capricornio el cardinal de la tierra, cada uno, es el pilar central de su elemento.
No tardó en explicarle como cada persona estaba limitada a un solo elemento primario dependiendo a cuál marca estaba grabada en su cuerpo al nacer, irrefutable, pero aunque entusiasmado, el pequeño niño parecía que apenas podía seguir el hilo del cuento del anciano. Pero para él anciano, era una tarde maravillosa.

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La Orden del Alba (Novela)
Capítulo 2
La Orden del Alba (Novela) Capítulo 1
Estás leyendo el capítulo 1 de La Orden del Alba (Novela), un novela. Creció con amor, ilusiones y un sueño: convertirse en un Guerrero. Los Guerreros son aquellos que han abandonado sus cuerpos mundanos para ascender y manipular uno de los elementos de la naturaleza, dedicando su poder a… Este capítulo tiene publicado el 27 de septiembre de 2026. La Orden del Alba (Novela) tiene 17 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.