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Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 750 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
“¿Crees que el tiempo me importa? La destrucción no sigue al tiempo.” Apretó el puño, y los fragmentos congelados del tiempo comenzaron a colapsar. Cada segundo que ella había detenido se hizo añicos, liberando violentas ondas de choque que desgarraron su mundo. Amelia salió despedida hacia atrás, tosiendo sangre. Laplace dio un paso al frente, su cuerpo brillando con energía negra. “Tus trucos terminan aquí.” Alzó la mano, y un rayo de destrucción partió el océano. Cada ola, cada reflejo, cada rastro de luz fue consumido por él. Amelia intentó contrarrestarlo con otra técnica—creando una espiral de agua infinita para absorberlo—pero la destrucción lo atravesó como si fuera papel. Su mundo comenzó a desmoronarse. Y entonces, algo se estrelló desde el cielo. Una sombra gigantesca atravesó el Mar de Sangre desde arriba y cayó de lleno en el mar inferior. El impacto fue tan fuerte que el Mundo de Amelia se agrietó. Cuando la niebla se disipó, el cuerpo de un dragón colosal yacía medio sumergido en el mar. Los ojos de Laplace se abrieron de par en par. “¡Aerion!” El dragón no se movía. Sus escamas estaban chamuscadas, un ala completamente arrancada y la cola reducida a cenizas. Una lanza de relámpagos dorados estaba enterrada profundamente en su pecho. Zeus flotaba sobre ellos, con chispas de electricidad rodeando su forma herida. Sus túnicas estaban desgarradas, pero eso era todo. Comparado con el dragón antiguo, se podría decir que no había sufrido ninguna herida. El rostro de Laplace se retorció entre la sorpresa y la furia. Ignoró a Amelia y se lanzó hacia Aerion, apartando la lluvia de ataques de ella. Incluso bloqueó el siguiente rayo de Zeus con una ola de pura destrucción. Lo único que veía era al dragón moribundo bajo él. Laplace aterrizó junto a Aerion y extendió la mano, intentando verter su poder en él. “¡No te atrevas a morir, Aerion!” Pero antes de que su mano tocara la herida, la garra del dragón se movió de repente y atrapó su muñeca. “Te tengo,” dijo Aerion, sonriendo. Laplace se quedó helado. Sus ojos se abrieron al darse cuenta. Algo estaba mal. Antes de que pudiera retroceder, un sonido metálico y frío hizo clic cerca de su cabeza. Giró ligeramente y vio el cañón de una pistola presionado contra su sien. “Adiós,” murmuró Felix, y apretó el gatillo. La bala atravesó la cabeza de Laplace limpiamente. En el mismo instante, el cuerpo de Aerion se disolvió en niebla, y Zeus desapareció con él. En su lugar estaba Berserker, sonriendo como un lunático. “Te dije que funcionaría. Estos dragones son demasiado estúpidos y demasiado confiados en su propia fuerza para su propio bien.” Amelia exhaló aliviada, recordando lo que acababa de suceder. La persona a la que había estado escuchando antes había sido la voz de Berserker, explicándole el plan. Había estado construyendo una ilusión lo bastante fuerte como para engañar incluso a Laplace hasta ahora. Felix cayó al suelo, sentándose con pesadez. Se veía pálido y exhausto. “Maldita sea, ¿por qué tuve que morir primero? Esto es ridículo.” Amelia sonrió levemente y fue a ayudar a Percival a ponerse de pie. “Lo hablaremos después. Ahora mismo, tenemos que ver cómo está Arthur,” dijo. Pero antes de que pudieran moverse, una voz baja y rasposa resonó. “¿A dónde creen que van?” Todos se quedaron paralizados. Se giraron lentamente. El cuerpo de Laplace se estaba moviendo. Su cabeza colgaba baja, la sangre brotaba del agujero, y aun así su presencia seguía ahí. Se aferraba a la vida por pura fuerza de voluntad. “¡Felix! ¡Aléjate!” gritó Amelia, pensando que Laplace atacaría en un último acto de rabia. Pero en lugar de atacar, Laplace comenzó a reír. El sonido era fuerte, roto y desquiciado. “¿Creen que esto… ya terminó?” Su poder comenzó a condensarse en su pecho, girando como un vórtice negro. Los ojos de Amelia se abrieron de par en par. “Él va a—” Antes de que pudiera terminar, Laplace explotó. La explosión fue enorme, sacudiendo todo su Mundo. Pero la energía no se expandía hacia afuera, se hundía hacia adentro, desgarrando el tejido de la realidad misma. La expresión de Amelia cambió. ’No… no está intentando destruir el mundo. Está intentando destruir el tiempo.’ Podía sentirlo. El poder de Laplace estaba devorando el río del tiempo dentro de su mundo. Estaba destruyendo cada momento desde su muerte hacia atrás, borrando todo lo que acababa de suceder. Si borraba todo el tiempo desde su muerte hasta el momento en que fue atacado, entonces el tiempo se rebobinaría. Volvería a estar vivo. Amelia gritó e intentó detenerlo. Vertió cada gota de su fuerza en el río del tiempo, intentando mantenerlo unido. Pero fue inútil. La destrucción se propagó demasiado rápido. El tiempo se agrietó, se hizo añicos y finalmente se rompió. La realidad comenzó a fallar. El mar se volteó. El aire parpadeó. Todo se retorció en un borrón de luz y color. Y entonces, silencio. Cuando Amelia abrió los ojos, estaba de pie en el mismo lugar que antes. El sonido de un trueno resonó a lo lejos. Un dragón gigantesco volvió a estrellarse en su mundo, su cuerpo cayendo al mar. Aerion. La respiración de Amelia se detuvo. ’No… aquí fue cuando pasó antes.’ Laplace se giró para mirar el cuerpo. “Heh,” se burló. “¿Crees que caería en la misma ilusión dos veces?” Esta vez, sabía que era falsa. Giró ligeramente la cabeza. “Usa algo mejor que trucos baratos—” Sus palabras se detuvieron. Su visión se oscureció al instante. La sangre comenzó a gotear desde el agujero en su cabeza. El cuerpo de Laplace se tambaleó y luego cayó de frente al mar con un chapuzón. Muy lejos, Felix se hizo visible. “Idiota,” murmuró, con un tono cansado pero satisfecho. “Mi arma es un Neo Demon. Aunque retrocedas el tiempo, tu muerte no va a cambiar. Mueres por mi bala, y eso es definitivo.” El mar estaba en calma. La luz de la destrucción se desvaneció. Amelia miró la forma de Laplace hundiéndose y soltó un aliento tembloroso. Percival se apoyó en su hombro, apenas capaz de mantenerse en pie. Berserker cruzó los brazos, sonriendo con suficiencia, como si todo hubiera sido un juego divertido. “Supongo que eso lo resuelve,” dijo. Amelia no respondió de inmediato. Miró a su alrededor, a su mundo roto. Estaba agrietado, temblando y sanando lentamente. “No,” dijo en voz baja. “Aún no. Todavía tenemos que enfrentarnos a Zeus, traer de vuelta a Arthur y hacer algo con los Dragones Ancestrales restantes.” Berserker sonrió aún más. “Eso sí suena divertido.”
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La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 750

Estás leyendo el capítulo 750 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 10 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.