Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 746 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Punto de vista de Amelia
Horas antes
El mundo completo de Amelia se desplegó ante nosotros.
Todo desapareció en un instante.
El barco, la tierra, el cielo. Todo había desaparecido.
Ahora, todos se encontraban de pie sobre un mar azul tranquilo y cristalino que se extendía infinitamente.
Sobre ellos, el cielo se había transformado en un mar de sangre rojo y burbujeante.
Laplace estaba de pie frente a ella. Su alta figura se reflejaba en la superficie del agua.
Alzó la cabeza y frunció ligeramente el ceño.
"¿Mmm. ¿Mar de sangre?"
Entonces sus ojos se volvieron hacia Amelia.
No atacó de inmediato.
En cambio, su mundo comenzó a respirar, a absorber y a transformarse.
Las suaves ondulaciones sobre el mar no eran solo agua. Eran su ley moviéndose a través de la existencia.
La ley que regía su mundo en ese momento era simple: el agua es la fuente de toda vida.
Y mediante esa ley, comenzó a drenar la energía vital de todo lo que habitaba en su mar.
Laplace sonrió al sentirlo.
Una risa baja y retumbante escapó de su garganta.
"¿De verdad crees que esto funcionará, mi amor? ¿Acaso no has aprendido a usar tus poderes correctamente? Si no, esto va a ser ridículamente fácil."
Levantó un pie y dio un pisotón.
Una profunda onda expansiva recorrió su mundo.
El mar azul tembló. Las olas se retorcieron y luego se quebraron como cristal.
Los ojos de Amelia se abrieron de par en par.
Un simple pisotón había desestabilizado su Mundo Completo.
Laplace ni siquiera había usado todavía su propio Mundo.
Sus rodillas casi cedieron por la presión.
El mar bajo sus pies intentaba volver a la nada.
“¡Amelia! ¡No te rindas!” gritó Percival a sus espaldas. Tenía los ojos cerrados y su cuerpo estaba rodeado de tenues hilos dorados. “¡Está atacando tu psique! ¡Mantén la concentración! ¡Sigue luchando!
Amelia respiró hondo y levantó la mano.
El mar a su alrededor comenzó a brillar.
Las olas crecieron, transformándose en enormes muros de agua que rugían hacia Laplace.
Laplace sonrió levemente, imperturbable. "Así está mejor."
Extendió la mano.
Llamas negras aparecieron alrededor de sus dedos, cada una de ellas zumbando con destrucción.
Cuando agitó el brazo, las llamas se convirtieron en lanzas que cortaron las olas.
Cada lanza explotó, evaporando el agua con pura intención destructiva.
Amelia apretó los dientes y volvió a juntar las olas.
El agua se reformó más rápido que antes, arremolinándose en un enorme vórtice.
“Agua, responde a mi voluntad” susurró.
El vórtice giró, formando una lanza gigante hecha enteramente de energía vital condensada.
Extendió la palma de la mano hacia adelante y la lanza salió disparada hacia Laplace.
Laplace no se movió.
La lanza le atravesó el pecho.
Por un momento, Amelia pensó que había funcionado. Pero su expresión no cambió.
El cuerpo que tenía delante se disolvió en niebla.
Reapareció detrás de ella.
“Buen intento” dijo en voz baja. Su mano le tocó la espalda, y todo su mundo volvió a estremecerse.
Antes de que pudiera atacar, Amelia se giró bruscamente y golpeó con una ola.
El mar se elevó con fuerza, formando un brazo gigantesco que se estrelló contra Laplace.
El impacto lo lanzó hacia atrás, pero aterrizó fácilmente sobre la superficie ondulada.
Volvió a reír. "Eres fuerte, eso te lo reconozco. Pero la fuerza sin entendimiento es inútil."
El mar que los rodeaba comenzó a arremolinarse de nuevo.
Laplace seguía caminando hacia adelante, y cada paso enviaba pequeñas ondas negras sobre su océano azul.
Cada onda chocaba contra las leyes de su mundo, rompiendo partes del mismo.
La respiración de Amelia se aceleró.
Estaba perdiendo el control.
Se concentró más.
El mar de sangre roja que se extendía sobre ella comenzó a agitarse violentamente. Corrientes de luz carmesí se precipitaron sobre su mundo, reforzando su energía.
"Estás intentando utilizar un flujo externo para estabilizar tu mundo. Pero ese flujo externo no funciona bien con la Ley que estás utilizando."
Para fusionarlos, tu comprensión debe ser mucho mayor, o necesitas tener un concepto correspondiente. Pero…
Laplace negó con la cabeza.
"No sabes nada. Eres como un recién nacido con un arma. El arma es peligrosa, pero no sabes nada de ella."
Sonrió levemente, como si recordara algo del pasado.
"La última vez que luché contra la Suprema del Agua, no pude matarla. Supuse que matarte aliviaría un poco mi remordimiento."
“Ya veremos” dijo Amelia, impulsando su poder hacia adelante.
Los ojos de Laplace brillaron levemente y sonrió.
El mar que se extendía bajo ellos volvió a estallar.
Amelia levantó ambos brazos y los bajó bruscamente.
Una ola gigante de sangre y agua se desplomó. El impacto rasgó el espacio entre ellos, partiendo el aire con un rugido.
Laplace no esquivó. Dejó que le diera.
La ola lo engulló, tragándose su cuerpo entero.
Por un segundo, todo quedó en silencio.
Entonces el mar estalló hacia arriba.
Laplace salió del vapor, con la ropa quemada y hecha jirones, pero su expresión permaneció impasible.
“Como ya dije” dijo”, no estás usando nada correctamente.
Levantó el brazo y apretó el puño.
El mar cristalino se oscureció instantáneamente.
Amelia sintió que sus leyes se distorsionaban y su control se debilitaba.
La presencia de Laplace ejercía una presión sobre los cimientos mismos de su mundo.
Su existencia conllevaba un peso que su mundo no podía suprimir por completo.
Fue el antiguo Supremo de la Destrucción.
Aun sellada, su esencia poseía la capacidad de desintegrar la creación misma.
Pero Amelia no retrocedió.
Extendió los brazos, obligando al mar a brillar de nuevo.
La luz se expandió en anillos, haciendo retroceder su oscuridad.
Su energía divina palpitaba.
"Aunque mi mundo se desmorone, los protegeré."
La sonrisa de Laplace se ensanchó. "Ahora sí que suenas como ella."
Sus poderes volvieron a chocar.
La destrucción chocó con la fuente de la vida.
Del mar de sangre que se extendía sobre nosotros comenzaron a llover gotas carmesí.
Las gotas se convirtieron en minúsculas explosiones al impactar contra el océano.
Arthur y Percival observaban desde el borde del campo de batalla, ambos apenas manteniendo sus posiciones.
Arthur apretó los dientes. "No puede aguantar esto para siempre."
Percival no abrió los ojos.
Estaba concentrado, sus manos brillaban tenuemente con hilos dorados del destino. "Lo sé. Solo espera. Todavía hay una posibilidad."
Arthur echó un vistazo hacia el otro extremo del campo de batalla. El cadáver de Félix yacía dentro de una barrera semidestruida.
Respiró hondo y comenzó a moverse en silencio. Sus pasos no hicieron ruido al cruzar el agua temblorosa.
Amelia continuó luchando.
Los ataques de Laplace se volvían más precisos, más contundentes. Cada golpe suyo se sentía como si el mundo mismo se estuviera desmoronando.
Pero ella mantuvo su atención fija en él.
Tanto ella como Percival estaban usando sus poderes para esconder a Arthur.
Si pudiera regalarle a Arthur unos segundos más, sería suficiente.
Laplace sonrió, en plena batalla.
"Tengo la sensación de que estás ocultando algo."
Amelia no respondió.
"¿Es esto?"
De repente, miró a su derecha. Sus ojos se clavaron en Arthur.
Arthur se quedó paralizado a mitad de paso.
La sonrisa de Laplace se volvió gélida.
"¿De verdad creías que podías burlar los sentidos de un dragón ancestral?"
Levantó la mano y la luz negra comenzó a concentrarse.
Estando tan lejos, podría matar a Arthur antes de que Amelia pudiera protegerlo.
La energía en la mano de Laplace se retorció formando una enorme esfera que palpitaba con una fuerza destructiva.
Amelia se movió antes de que él pudiera soltarlo.
Su mar se alzó instantáneamente, formando un muro sólido entre Arthur y Laplace.
Arthur saltó entre el caos y llegó hasta el cadáver de Felix. Le temblaban ligeramente las manos, pero no dudó.
El Orbe de Destrucción de Laplace impactó contra el muro marítimo creado por Amelia, explotando con un estruendo ensordecedor.
El mundo de Amelia's Complete estaba lleno de vapor y niebla.
La explosión se fue desvaneciendo lentamente.

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Estás leyendo el capítulo 746 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.