Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 744 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
“¿Crees que será tan fácil?” La voz de Zeus resonó como un trueno, y el cielo le respondió.
Las nubes se retorcían en violentas espirales, los cielos retumbaban mientras se acumulaban los relámpagos, cada rayo más grueso que los árboles más altos.
Neo intentó moverse, pero su cuerpo no le obedecía.
El primer golpe dio en el blanco.
Un cegador arco de relámpagos rasgó la cima, golpeándolo con una fuerza que hizo que la tierra se abriera.
Su carne se desintegraba en un instante, hueso tras hueso triturado y disuelto.
Sin embargo, al mismo tiempo, su cuerpo se reconstruía, como si el tiempo mismo lo estuviera volviendo a unir.
Zeus entrecerró los ojos.
Su rostro adoptó una expresión entre curiosidad e irritación.
Los labios de Neo se curvaron en una leve sonrisa, aunque la mitad de su rostro ya se había desvanecido.
Podía moverse incluso sin cuerpo.
Sin embargo, lo hizo.
Cada vez que el rayo lo reducía a la nada, recuperaba su forma.
No solo se resistía a Zeus, sino que le demostraba que podía hacerle frente.
“Orgullo vano” murmuró Zeus.
Alzó el brazo, y el rayo respondió a su voluntad.
Chispas se extendieron por el cielo. Los hilos de los relámpagos se entrelazaron hasta formar una figura colosal.
Un hombre de relámpagos, solo torso, barba ondeando como una nube de tormenta, y en su mano un enorme tridente de corriente pura.
El gigante arrojó el tridente.
Gritó a través del cielo, desgarrando el sonido antes de impactar.
La explosión engulló la montaña.
La onda expansiva arrasó con los picos más pequeños, reduciendo la piedra a polvo. El mundo pareció acabarse con ese único impacto.
El polvo se fue disipando lentamente.
Neo seguía caminando hacia adelante.
Cada paso venía acompañado del crujido de huesos quebrándose y carne retorciéndose de forma antinatural, deformada bajo la fuerza de la gravedad y la ley universal de Zeus.
Su cuerpo intentó desmoronarse, pero él lo obligó a volver a unirse.
Un paso.
Dos pasos.
No se detuvo.
Zeus estaba a punto de moverse cuando algo cambió en el aire.
Peligro.
Giró la cabeza bruscamente, justo a tiempo para esquivar una hoja que le cortó el cuello.
Una figura flotaba ante él, ataviada con una armadura negra que no revelaba nada. Un caballero sin rostro y silencioso, invocado por Moraine. Su arma apuntaba a la garganta de Zeus.
Zeus apretó el puño.
El revés llegó con el sonido del mundo rompiéndose.
El pecho del caballero se hundió, su armadura se hizo añicos y su cuerpo fue arrojado desde el cielo contra la montaña de abajo.
Zeus no lo siguió.
Su mirada observó cómo aparecían hilos dorados, que surgían del cuerpo de Moraine.
Se extendieron hacia el caballero caído, filtrándose en la armadura destrozada, y volviéndola a unir.
Los platos aplastados volvieron a tomar forma.
Lentamente, pieza por pieza, el caballero se puso de pie una vez más.
Zeus frunció el ceño.
“¿Qué es eso?” Su voz era ahora más baja, pero con un tono amenazante. “¿Estás usando el Destino para curarlo? ¿Cómo es posible...?
Se detuvo.
Su expresión cambió en un instante, como si algo que había presentido hubiera llegado demasiado lejos.
“¿Quién eres?” Su voz resonó de nuevo, pero no era solo ira. Era alarma. “¿Cómo es que tienes algo así?
Su figura se desdibujó.
En un instante estaba muy por encima de la cima, al siguiente estaba frente a Moraine, con la mano extendida como una garra hacia su cuello.
Pero entonces se quedó paralizado al oír una voz.
¿Eso es todo? No fue difícil.
Zeus giró la cabeza bruscamente.
En la cima más alta se encontraba Neo.
En el breve instante en que Moraine lo distrajo, Neo alcanzó la cima.
“¿Y qué si llegaste a la cima?” dijo Zeus. “Aunque no sea invencible, ¿qué puedes hacer? No eres nada comparado conmigo…
Antes de que pudiera terminar, el aire se partió.
Una oleada de energía abrumadora surgió de Neo, expandiéndose hacia afuera en una ola que engulló la montaña, las nubes, el cielo mismo.
Zeus frunció el ceño.
Sintió el peso de la energía, pero no comprendió lo que Neo intentaba lograr.
Entonces lo sintió.
Tiempo.
Neo estaba activando una técnica para darle un giro.
¿Retroceder en el tiempo? Inútil. No tienes suficiente energía para afectarme.
Sus pensamientos cesaron cuando el mundo cambió.
La oscuridad le nubló los sentidos, y al instante siguiente, recuperó la consciencia. Ya no estaba en su mundo.
Volaba a través del Vacío del espacio.
Hacia una nave espacial.
“El tiempo retrocedió”, comprendió al estrellarse su cuerpo contra el casco metálico.
A diferencia de antes, Neo lo estaba esperando.
Tenía el puño retraído, su postura firme, como si hubiera planeado ese momento desde el principio.
¡Aprieta los dientes, tío!
El golpe impactó.
La cabeza de Zeus se sacudió hacia atrás al recibir el puñetazo de Neo en la cara. El golpe lo lanzó a una velocidad imposible.
Zeus apenas tenía tiempo para pensar, pero sus pensamientos seguían a toda velocidad.
¿El tiempo ha retrocedido?
¿Tenía energía suficiente para hacerme eso... a mí?
La diferencia entre un Grado 3 Etapa 6 y la Etapa 6 máxima era mayor que la diferencia entre un mortal y una Etapa 6.
La diferencia no solo era amplia, era inconcebible.
Y sin embargo, Neo lo había hecho.
'¿Cómo?'
¿Firmó un contrato con Ekravion?
Eso lo explicaría. El poder del demonio le permitiría a Neo tomar prestada energía del futuro. Si eso fuera cierto...
'Solo necesito presionarlo y hacer que lo queme todo. Si saca demasiada fuerza de su yo futuro, colapsará.'
Mientras esos pensamientos pasaban fugazmente, en realidad solo transcurrió una fracción de segundo.
Zeus se adaptó al instante.
Avanzó, su cuerpo desencajándose mientras se preparaba para golpear a Neo de nuevo.
La voz de Neo resonó con calma.
"Espacio, bloquea el área a su alrededor."
Zeus lo sintió.
Los Elementales del Espacio respondieron a la llamada.
Cadenas invisibles lo envolvían, presionándolo desde todas las direcciones, intentando inmovilizarlo.
Soltó un breve suspiro.
"Esto es inútil. El poder de los Elementales depende de tu existencia. Con tu nivel, no pueden detenerme."
Las ataduras crujieron.
Zeus dio un paso adelante.
El espacio se dobló alrededor de su pie, y el Vacío gritó bajo la presión.
Las ataduras forcejeaban, pero él se movía con facilidad, caminando tranquilamente hacia Neo, como para demostrar lo mucho mayor que era su poder.
Pero antes de dar su siguiente paso, la energía de Neo volvió a encenderse.
Fue violento. Una explosión tan intensa que pareció distorsionar todo el universo a su alrededor.
Los ojos de Zeus se entrecerraron.
“Está intentando retroceder en el tiempo otra vez”, pensó.
Esta vez, Zeus decidió no oponer resistencia. Dejó que Neo lo hiciera. Neo acabaría agotando sus fuerzas y debilitándose hasta quedar completamente exhausto.
Pero de repente, Zeus se quedó paralizado.
Su cuerpo se negaba a moverse.
'¿Qué?'
El pensamiento fue agudo.
Se quedó impactado.
Intentó dar un paso adelante, levantar el brazo, incluso parpadear.
Nada.
No podía hacer nada.
¿Detuvo el tiempo para mí?
La revelación lo estremeció. Retroceder el tiempo era una cosa. Pero detenerlo” especialmente para alguien como él y durante tanto tiempo” exigía un precio aún mayor.
Sin embargo, Neo permaneció impasible ante él.
Caminó a través del Vacío.
Paso a paso, sin prisas, imitando la misma calma que Zeus había empleado momentos antes.
¿Y ahora qué, tío?
Neo se detuvo a tan solo unos pasos de distancia.
"¿Esto es todo lo que tenías? ¿Viniste a luchar contra un Rompecielos con tan poca preparación?"
Zeus no pudo responder. El tiempo mismo lo había aprisionado.

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La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 744
Estás leyendo el capítulo 744 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.