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Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 743 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El cielo se desplomó, colapsando por su peso y presión hasta estrellarse contra el hombro de Zeus. Por un breve instante, Neo pensó que podría haber funcionado. Pero Zeus simplemente inclinó la cabeza, se encogió de hombros y el cielo se hizo añicos. Chasqueó los dedos y apareció otro cielo arriba, reemplazando al roto. Sus movimientos eran tan fluidos que uno podría pensar que simplemente se estaba cambiando de ropa. Aun así, Neo había logrado lo que quería. La atención de Zeus se desvió. Su atención se desvió de Amelia. Zeus alzó la mano. Sus dedos se curvaron lentamente antes de cortar hacia abajo. Las nubes de arriba retumbaron como una batería antes de abrirse de golpe. Un único rayo rasgó el cielo. Neo entrecerró los ojos. Pudo sentir la fuerza del rayo incluso antes de que tocara tierra. No pudo bloquearlo. Aun con su fuerza, aun sabiendo que podía revivir, el rayo tenía tanta potencia que lo mataría instantáneamente. Y en los momentos en que revivía, Zeus simplemente terminaba la lucha. Esquivar era la única opción. Neo activó los Registros Celestiales. De ellos, miles de millones de pequeños Mundos del Tiempo florecieron como chispas, cada uno en su punto máximo de la Etapa 4. Por sí solos, no eran nada comparados con Zeus. Pero su superioridad numérica lo compensaba, y cuando se combinó con su agilidad natural” en el rango de Grado 3 Etapa 6” el repentino aumento de velocidad lo elevó al umbral del máximo Grado Etapa 6. Dio un paso al frente, moviéndose justo cuando el cerrojo se desplomó. Pero el suelo lo aplastó. La gravedad misma se abalanzó sobre sus hombros. Sus huesos crujieron audiblemente, un dolor punzante recorrió su cuerpo mientras se quedaba paralizado. El rayo falló, impactando la tierra en un destello de fuego blanco. Neo parpadeó sorprendido, al darse cuenta de que no había sido su esfuerzo lo que lo había salvado. La mirada de Zeus se desvió. “¿Quién eres?” murmuró, entrecerrando los ojos hacia Moraine. “Un dios de nivel 5 no debería ser lo suficientemente fuerte como para doblegar mi destino. La mano de Moraine aún permanecía en el aire, donde había trazado el símbolo. Ella sostuvo su mirada. “Aunque logres que falle por unos centímetros, no importará” dijo Zeus, negando finalmente con la cabeza. Chasqueó los dedos. Las nubes se abrieron de par en par. Cientos de rayos cayeron en cascada simultáneamente. Neo intentó moverse, pero la gravedad lo mantuvo inmovilizado. Instintivamente, giró la cabeza hacia Moraine. Cada rayo poseía la potencia suficiente para aniquilar por completo a un Dios de Grado 4 Etapa 6. No sobreviviría ni a una. “¡No te preocupes por mí!” La voz de Moraine sonó aguda mientras juntaba las palmas de las manos. La energía divina la envolvía en espiral. Líneas de fuerza se dibujaban en el aire. Se encendió un círculo mágico. Desde el interior, un caballero con armadura negra avanzó, espada ya desenvainada. Alzó su hoja y se enfrentó a la tormenta. El acero chocó con el rayo. Neo finalmente forzó su propia huida. Invocó la Infinitud sin forma de Obitus, atravesando el espacio en un solo instante. Su cuerpo se movía a toda velocidad hacia adelante mientras esquivaba los pernos, cada uno de los cuales se estrellaba justo detrás de él. Pero cada paso tuvo un precio. Sus hombros gritaban. El peso invisible aumentó. No se trataba de una simple presión. Era como si el mundo de Zeus hubiera decidido que Neo mismo cargara con el peso del mundo entero. “Este debe ser el efecto de su mundo”, pensó Neo, apretando los dientes. Él sabía lo que significaba. Si no mataba a Zeus rápidamente, se derrumbaría bajo el peso creciente y quedaría atrapado contra el suelo. Se agachó, ignorando el fuerte crujido en sus costillas, y se impulsó hacia arriba. Un rayo rojo envolvió su espada mientras absorbía la energía de Resonancia hacia Obitus. La hoja vibró. Su balanceo se extendió, alargando la distancia misma, de modo que, aunque Zeus flotaba muy por encima, el borde ya estaba a su altura. El ataque tuvo éxito y” ¡Sonido metálico! Neo contuvo el aliento. Sus ojos se abrieron desmesuradamente. '¿Qué?' La espada se detuvo. ¿Ni un rasguño? Zeus no había bloqueado. No se había movido. Él simplemente flotaba allí, sus túnicas moviéndose perezosamente en el aire cargado de tensión. La hoja de Neo presionó contra su cuello y no penetró más. Neo retrocedió, intentó de nuevo con un golpe más certero. El resultado fue el mismo. La espada simplemente no podía cortar. ¿Qué demonios es este mundo? Los dioses de la Etapa 4 comenzaron a tejer sus elementos, conceptos y leyes en sus mundos, pero las leyes que crearon eran débiles y no podían moldear la realidad de manera significativa. Sus mundos no eran más que extensiones de su concepto, nada más. Los dioses de la etapa 5 fortalecieron su mundo con energía de resonancia. Esto aumentó la fuerza de su elemento y del concepto. Pero aun así, las leyes dentro de su mundo eran frágiles y apenas perceptibles. Esto cambió en la Etapa 6. El mundo de Dios de la Etapa 6 tenía sus propias leyes. Era un [Mundo Completo] que funcionaba según las leyes, el concepto y los elementos de su Dios. Por supuesto, las leyes no podían ser cualquier cosa. Tenían que vincularse con el concepto del dios, con su vida y con lo que representaban. Pero una vez formuladas, esas leyes gobernaban con autoridad absoluta dentro del Mundo. Muchos decían que en la Etapa 6 uno se convertía verdaderamente en un dios. Allí tenían un mundo que obedecía sus instrucciones, y todo funcionaba según la voluntad del dios. Neo atacó una y otra vez. Sus movimientos eran mucho más rápidos que nunca. Saltaron chispas cuando su espada chocó contra la piel inerte de Zeus. Cada impacto fue inútil. Zeus no se defendió ni tomó represalias. Simplemente dejó que Neo se agotara. Y mientras tanto, los hombros de Neo se inclinaban cada vez más. Su respiración se volvió superficial. Cada paso aumentaba el peso sobre sus hombros. La sensación le hizo pensar que le estaban haciendo cargar con el peso del mundo. “Estoy llegando a mi límite” murmuró Neo entre dientes. Se tambaleó, apenas moviéndose a tiempo cuando otro rayo rasgó el aire detrás de él. La Infinitud sin forma ayudó, pero sus pasos se volvieron cada vez más pesados. “¡Neo!” La voz de Moraine se abrió paso entre la tormenta. Su cabeza se giró bruscamente hacia ella. “¡Lo he descubierto!” gritó, bloqueando otro rayo con su caballero invocado. “¡Sé cómo funciona su mundo! ¡Piensa en el título de Zeus de nuestro mundo! ¡Recuérdalo! El corazón de Neo latía con fuerza. Su espada vaciló bajo la luz de la tormenta. Los Registros Celestiales se movían a su alrededor, trabajando furiosamente. Recorrían historias, títulos, mitos, cada relato relacionado con Zeus. Una voz tranquila y analítica habló en su interior. [Maestro, tras analizar el pasado y compararlo con las habilidades actuales de Zeus, hemos determinado la ley de su mundo que lo protege.] Neo se agachó bajo otro rayo que rasgó el suelo donde acababa de estar parado. Su agarre sobre la espada se intensificó. “¿Qué es?” preguntó rápidamente, mirando de nuevo a Zeus. [La ley lo hace invencible dentro de su mundo.] Neo maldijo entre dientes. La respuesta tenía sentido, pero también hacía que la situación fuera absurda. Un oponente que no podía ser dañado era una cosa, pero un oponente cuyo mundo entero imponía esa invencibilidad era peor. Mientras lucharan aquí, Zeus era invencible. Aun así, la desesperación no echó raíces. Si el mundo de Zeus había crecido lo suficiente como para crear tal ley, entonces también tenía que seguir la misma lógica que cualquier otro [Mundo Completo]. Provenía del mismísimo Zeus, construido a partir de su vida y su concepto. Eso significaba que tenía debilidades y defectos. Todos las tenían, y los dioses no eran diferentes. Sus defectos formaban parte de su mundo tanto como sus fortalezas. “¡Encontré la respuesta, Neo! ¡La montaña!” gritó Moraine por encima de la tormenta. Sus ojos dorados le indicaron a Neo que estaba contemplando el tapiz del Destino. Ella seguía esquivando la lluvia de rayos. Su caballero invocado interceptaba a aquellos que se acercaban demasiado, pero la fortaleza se estaba desmoronando. El caballero ya había perdido uno de sus brazos. ¡Súbete! ¡Solo después de llegar a la cima obtendrás la calificación para luchar contra él! Neo entrecerró los ojos y asintió sin dudar. 'Calificación para luchar', pensó mientras se lanzaba hacia adelante. Las piezas encajaron a la perfección. Por eso sus ataques no podían dejar ni un rasguño. No tenía la cualificación necesaria para luchar contra Zeus. Sin ella, Zeus permanecía intocable e invencible. Neo volvió a maldecir en voz baja. El Mundo Completo de un dios de nivel 6 era exasperantemente injusto. Pero eso no cambiaba la realidad. Si para derrotar a Zeus era necesario escalar esa montaña, entonces la escalaría. Giró su cuerpo y corrió hacia el pico escarpado que se alzaba entre las nubes. Dominaba el campo de batalla. Pero en el momento en que Neo puso un pie en la pendiente rocosa, su cuerpo gritó. "¡Urk!" Sus rodillas casi cedieron. Cada paso lo hundía con más fuerza que el anterior. El peso no solo aumentaba como antes, sino que se multiplicaba exponencialmente y lo aplastaba desde todos los ángulos. “Skyfall”, comprendió Neo entre dientes. “Es la ley de su mundo la que me aplasta. Cada paso aumenta el peso del cielo mismo que me oprime”. Se obligó a seguir adelante, un pie tras otro. La pendiente ya parecía interminable. Sus hombros se encorvaron bajo el peso invisible. Los huesos se rompieron. Los músculos se desgarraron. Tosió sangre en la tierra, pero no se detuvo. ¿Iba a morir allí? Que así sea. Él moriría. La muerte no fue suficiente para detenerlo. Cuando se le rompieron las piernas, las reemplazó por unas nuevas. Cuando se le rompieron las costillas, las cosió. El cuerpo que vestía se desmoronó cientos de veces bajo el peso que lo aplastaba, pero cada vez lo recreaba y volvía a moverse. Paso a paso. La Infinitud Informe lo impulsó hacia adelante, saltándose tramos de distancia, pero la montaña se burlaba incluso de eso. Su tamaño era incomprensible. Cada paso adelante solo revelaba más distancia que había que recorrer. “¿Crees que será tan fácil?” La voz de Zeus resonó en la montaña como un trueno. Las nubes superiores se arremolinaron en respuesta, ganando fuerza.
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La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 743

Estás leyendo el capítulo 743 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.