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Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 711 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El jardín había sido cuidado con esmero, y las flores florecían a pesar de la atmósfera inquietante del bosque. Se preparó una mesita y la propia Paimon sirvió el té. Los tres se sentaron. Durante un rato, la conversación fue amena. Entablaron una conversación trivial sobre el paso de los años, los cambios en el mundo del hampa, fragmentos de recuerdos compartidos como viejos amigos que se ponen al día. Para los Segadores, el tiempo transcurría de forma diferente. Miles de años de separación no significaban nada para ellos. Sus voces no denotaban amargura por la separación, solo una serena aceptación. Neo levantó su taza, inhalando el aroma ligeramente amargo pero reconfortante del té antes de beberlo. Luego lo dejó a un lado y dirigió su mirada hacia Barbatos. “Barbatos” dijo en voz baja”, quiero disculparme por mis acciones durante el juicio secreto de mi hermano. También quiero agradecerte por haberlo ayudado entonces. Barbatos se irguió, negando con la cabeza. Su voz era firme y respetuosa.” No tiene por qué disculparse, príncipe. Neo sonrió levemente. No añadió nada más. La disculpa ya se había ofrecido, y eso era suficiente. Paimon continuó como si simplemente fueran viejos amigos poniéndose al día. Ella no lo acosó con preguntas sobre dónde había estado o qué había estado haciendo todos esos años. Aunque probablemente Barbatos le había contado todo, ella no preguntó por qué Neo había actuado como lo hizo durante la Prueba de las Sombras de Zagreus. Aceptó sus decisiones sin quejarse, sin dudarlo, como si fuera lo más natural del mundo. Neo permaneció sentado en silencio un rato, apurando el último sorbo de té. Su lealtad despertó en él extraños sentimientos en el pecho. En los recuerdos que había visto, Hades lo trataba como si no existiera, ignorándolo como si no fuera más que una sombra. Sin embargo, no podía negar la verdad que tenía delante. Los Segadores lo querían como si fuera su propio hijo o hermano. Finalmente, Neo se levantó de su asiento. "Volveré más tarde", dijo. Paimon y Barbatos también estaban de pie. “Estaremos esperando” respondió Paimon en voz baja. Neo asintió, se giró y dejó atrás la mansión. Un tiempo después, Neo llegó a una zona apartada del inframundo. En el aire silencioso no se oían voces ni presencias persistentes. Miró a su alrededor una vez para asegurarse de que estaba solo, luego exhaló lentamente. “Quiero preguntarle a Nyx sobre Zeus”, murmuró para sí mismo. “Pero no es el momento adecuado. Está con Jack. Debería consultar el Registro Akáshico. Ahí debería estar la información que busco”. Abrió la palma de la mano. Sobre él apareció un cubo de luz cambiante, cuya superficie se reorganizaba constantemente como si reescribiera la realidad a cada segundo. El Registro Akáshico de la Tierra. Tras el reciente fiasco, seguía bajo la protección de Ilyana, pero, extrañamente, ahora no le impedía invocarla. Tal vez Jack le había dicho algo. Cualquiera que fuera el motivo, el Disco se cernía con calma sobre su mano. "¿Mmm?" Neo podía sentir su presencia. La consciencia de Ilyana penetró en el inframundo en el momento en que apareció el Disco. Parecía que, aunque le permitió llevarse el Registro Akáshico, lo vigilaría para asegurarse de que no lo manipulara. En ese preciso instante, surgió otra aura. El poder de Barbatos resplandeció desde lejos, arrasando la tierra como una tormenta. Su intención era clara: cualquier intrusión en el mundo del hampa sería tratada como una provocación. “Ilyana, no estoy haciendo nada peligroso. No te preocupes” dijo Neo, antes de que el asunto se agravara. Al principio hubo silencio. Entonces su presencia vaciló, como si sopesara sus opciones. Casi podía imaginarla debatiendo si invadir el inframundo para vigilarlo directamente o mantenerse alejada y confiar en él. Finalmente, su voz resonó débilmente en su mente. "No hagas que Jack se arrepienta de haber confiado en ti." Dicho esto, su presencia se desvaneció, desvaneciéndose de nuevo al mundo de los vivos. Casi de inmediato, el poder de Barbatos también se desvaneció, retirándose como una marea una vez que el peligro hubo pasado. El silencio volvió a reinar, dejando solo a Neo y al Disco. Neo acercó el cubo a sus ojos. La situación cambió de nuevo, desplegándose capas de información como páginas infinitas. Se centró en lo que quería. El período en que Zeus mató a los dioses. El disco empezó a parpadear. Surgieron imágenes, distantes e incompletas, como si algo faltara o estuviera oculto. Neo frunció el ceño. "Qué...?" Por mucho que lo intentara, el registro no le mostraba lo que quería. La información fue... fragmentada. Faltaban porciones enteras. El ceño de Neo se frunció aún más. "Esto no es natural. Que alguien lo corte." Ese pensamiento desencadenó un recuerdo. Apretó la mandíbula. "¿Fue Kane quien hizo esto?" Kane. Su amigo. Un santo de la espada. El hombre que trabajó con él durante la Era de los Dioses. El hombre que le ayudó a luchar contra el Tártaro. Neo recordaba muy bien cómo se suponía que Kane había cortado sus propios registros en el pasado, separándolos para asegurarse de que el Registro Akáshico no pudiera predecir su futuro. En aquel momento, parecía un truco ingenioso. Ahora, de pie allí con el cubo parpadeante en la mano, Neo se dio cuenta de que aquí se había aplicado el mismo método. Los registros de la traición de Zeus no solo se perdieron. Habían sido deliberadamente extraídos. "Parece que Kane estaba ayudando a Zeus a exterminar a los dioses." Las palabras tenían un sabor amargo. Siempre había sabido que Kane tenía algún papel en aquella época, pero esto era más importante de lo que había imaginado. No se trataba solo de ayudar un poco. El esfuerzo por eliminar tanta información del Registro le indicó que Kane había estado profundamente involucrado, lo suficientemente cerca como para influir en cómo la historia misma recordaba” o no recordaba” la matanza de los dioses. Neo apretó los dientes. La ira y la confusión le subieron al pecho. ¡Maldita sea, Kane! ¿Por qué ayudaste a Zeus a hacer eso? Cerró los ojos y exhaló largamente. Le temblaban ligeramente las manos, pero las controló. Dejarse llevar por sus emociones no solucionaría nada. Nada cambiaría si simplemente se enfureciera ante la verdad. Neo volvió a abrir los ojos. Miró el cubo. "Debería corregir estos registros. No debería ser tan difícil."
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La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 711

Estás leyendo el capítulo 711 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.