Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 699 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Jack negó lentamente con la cabeza.
"No. No es eso. Sabía nuestros nombres. Nos atacó directamente. Alguien como él no debería ser derrotado simplemente por un descuido."
Los labios de Amelia se apretaron formando una fina línea. No quería admitirlo, pero asintió.
"Tienes razón. Algo no cuadra. Aunque no esperara a Venyth, es extraño que no se defendiera adecuadamente."
“Bueno, no mucha gente conoce mi verdadera habilidad” replicó Félix. Su voz era firme, pero había un dejo de actitud defensiva en ella.
“Puede ser. Pero alguien como él debería saber que podrías matar a cualquiera si tus balas dan en el blanco. Es... extraño” dijo Amelia.
Los tres guardaron silencio por un momento.
Los sentidos de Amelia se aguzaron de repente.
Se puso rígida y levantó la cabeza bruscamente antes incluso de darse cuenta de que se estaba moviendo.
Su cuerpo se congeló.
Jack notó su reacción y siguió su mirada.
Sus ojos se abrieron de par en par al contemplar la escena que tenían encima.
Un sol rojo sangre pendía en el cielo.
Su superficie se agitaba como si estuviera viva, pulsando débilmente con un ritmo constante.
“¿Tenía tu mundo un sol...?” empezó Jack, pero las palabras se le atragantaron.
Porque no había un solo sol.
Lejos de allí, otro sol rojo sangre ardía en el Vacío.
Su brillo no era cálido ni distante como debería ser el de una estrella.
En cambio, era nítida, concentrada y pesada, como si los estuviera mirando fijamente.
Los labios de Jack se entreabrieron ligeramente.
El aire se le había congelado en el pecho.
Había algo en los soles que no me cuadraba. Muy mal.
“No son soles” dijo Amelia con voz temblorosa, aunque se esforzó por mantener la calma. “Son ojos.
Su mano se apretó con fuerza.
Se obligó a mirar hacia el cadáver decapitado del invasor, que seguía congelado en el lugar donde había caído.
"Sus ojos."
Jack se puso rígido al instante.
Una sensación de frío lo recorrió.
Cerró los ojos por un instante, expandiendo con fuerza sus sentidos hacia afuera.
Al principio, no había nada.
Solo quedaban el campo de batalla, los vestigios persistentes del poder y las sombras de los muertos vivientes que había invocado y que aún no se habían disipado por completo.
Pero luego fue más allá.
Y él lo vio.
Todo el Sistema Solar flotaba dentro de la palma de una mano.
Y desde arriba, aquel ser gigantesco los miraba con esos ojos rojos como el sol.
La mente de Jack daba vueltas.
¿Habían estado luchando contra un clon todo este tiempo? ¿O se trataba de algún tipo de proyección?
Si eso fuera cierto, ¿cómo es que no se habían percatado de algo lo suficientemente grande como para sostener el Sistema Solar en su palma?
"Ah."
La idea le asaltó de repente, y todo encajó.
“No es grande” susurró Jack, con voz apagada por la comprensión. “Nos hizo pequeños.
Las palabras parecían absurdas incluso mientras las pronunciaba, pero tenían demasiado sentido como para ignorarlas.
La escala había cambiado.
Su realidad fue distorsionada y forzada a encajar en un marco más pequeño, de modo que la verdad permaneció oculta hasta ahora.
¿Pero cómo?
¿Mediante qué tipo de poder?
Una voz profunda y resonante irrumpió en sus pensamientos, rompiendo el silencio que los envolvía.
“Tu Registro Akáshico ha evolucionado de forma espectacular” dijo el invasor. “Ahora contiene innumerables futuros simulados.
"Cuando tu mundo está al borde de la destrucción, el Registro Akáshico impone uno de esos futuros simulados sobre la realidad misma. En otras palabras, reemplaza la realidad."
A Jack se le cayó el alma a los pies.
Las manos de Amelia temblaron ligeramente mientras apretaba los dientes.
No quería levantar la vista, pero no pudo evitarlo.
La visión del Sistema Solar sostenido con tanta naturalidad en la palma de su mano le revolvió el estómago.
"El vientre del diablo... el registro akáshico", continuó el invasor.
"En efecto, es bastante resistente. Incluso sobrevivió a mi ataque anterior. Y luego, reescribió lo sucedido superponiendo un futuro simulado sobre la región sellada dentro de la Barrera Celeste."
El pecho de Amelia subía y bajaba de forma irregular.
Ella ya lo sabía todo, pero oírle explicárselo con tanta naturalidad le heló la sangre.
Él ya había comprendido el principio de su arma más poderosa.
"Por supuesto, la reescritura no es perfecta. Firmamento de la Hora Nula aún permanece conmigo, como ya has notado. Eso no se puede deshacer."
"Pero el mecanismo es una excelente técnica para salvar vidas.
"Si se usa correctamente, incluso puede resucitar tu planeta siempre que actúes con la suficiente rapidez."
Jack apretó la mandíbula.
Podía sentir cómo sus uñas se clavaban en la palma de su mano.
Era cierto.
Habían recurrido a ese Registro Akáshico más de una vez, y este los había salvado.
Pero oírle explicarlo como si fuera la mecánica de un juego, algo que podía diseccionar y con lo que podía jugar, llenó a Jack de pavor.
"Aunque es algo bueno, ¿te has parado alguna vez a pensar qué pasaría si alguien pirateara el Registro Akáshico?"
A Jack se le heló la sangre.
Los ojos de Amelia parpadearon, abriéndose con alarma.
La mirada del invasor se agudizó.
Bajó la mirada hacia el Sistema Solar que aún reposaba en su mano.
Entonces, con un simple destello de voluntad, lo cambió.
La imagen cambió instantáneamente.
Aparecieron miles de Tierras, llenando la palma de su mano, cada una idéntica a la anterior.
A Jack se le cortó la respiración.
El rostro de Amelia palideció.
“Esto” dijo el invasor, con su voz resonando en el Vacío” es lo que sucede. Puedo controlarlos a todos. Su destino, su muerte, su vida, su futuro. Todo está en mis manos ahora que me he apoderado del Registro Akáshico.
Sus dedos se cerraron ligeramente, y varias de las Tierras se agrietaron, astillándose antes de desvanecerse en la nada.
El sonido de su destrucción resonó.
Fue un recordatorio repugnante de lo frágiles que eran en sus manos.
Los puños de Jack temblaban violentamente.
Se obligó a hablar, con voz baja pero firme.
"¿Estás diciendo que ahora cada vida, cada resultado, es algo que puedes reescribir a tu antojo?"
Aunque el Registro Akáshico poseía tal capacidad, nunca pudieron usarla a voluntad.
Esta habilidad solo funcionaba cuando la Tierra era destruida.
Hasta ahora.
Los labios del invasor se curvaron en algo que podría haber sido una sonrisa.
"Exacto. Todas las posibilidades, todos los hilos del destino. Estabas tan ansioso por confiar en la protección del Registro. Pero nunca consideraste qué pasaría si alguien más poderoso que tú lo reclamara."
Los miles de planetas Tierra desaparecieron, dejando solo el original flotando una vez más en su palma.
El invasor la estudió, luego lentamente volvió a alzar la mirada hacia ellos.
"Solo deberías usar algo así si estás preparado para las consecuencias."

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La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 699
Estás leyendo el capítulo 699 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.