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Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 675 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"Ese no es mi nombre." No se dio la vuelta inmediatamente. “Moraine” dijo en voz baja. Ella le daba la espalda y él no podía verle la cara. Pero él podía ver cómo le temblaban los hombros y cómo apretaba los puños contra los costados. Un leve sollozo escapó de sus labios. Se secó las lágrimas rápidamente y luego se volvió para mirarlo con una sonrisa. "Bienvenido de nuevo." Las palabras surgieron por sí solas. Ella solía decírselas todo el tiempo cuando él regresaba de cazar o después de un largo día en el mercado. “He vuelto” respondió sonriendo. Después de eso, el tiempo se volvió borroso. Esa noche, Moraine pidió que le llevaran la comida a su habitación. De todos modos, rara vez cenaba con su familia. Su posición en la casa era baja, y no le gustaba especialmente forzar la conversación en la mesa. Comer en su habitación, con él a su lado, le resultaba mucho más cómodo. Los dos estaban sentados a la mesita. Ella comía despacio, mirándolo de reojo de vez en cuando. Ella estudió su rostro. Físicamente seguía igual. Pero su forma de comportarse había cambiado. Sus movimientos eran más serenos. Su mirada tenía peso. Había crecido, y no solo en fuerza. ¿Cuántos años habían transcurrido desde su última muerte? ¿Cuánto tiempo llevaba buscándola? Una cosa era segura. Había pasado el tiempo suficiente para que madurara y se convirtiera en un hombre respetable. Pero él no la había olvidado. Una calidez, distinta a la de antes, inundó su corazón. Él levantó la cabeza y la sorprendió mirándolo fijamente. “¿Qué ocurre?” preguntó, inclinando ligeramente la cabeza. Desvió rápidamente la mirada. Mientras él seguía mirándola fijamente, a ella se le ocurrió una pregunta para distraerlo. "¿Cómo me encontraste?" "¿Ah, eso? Con esto." Sonrió, se llevó la mano a la espalda y sacó una espada larga y gastada. Su hoja oscura brillaba tenuemente bajo la luz. "Es el Demonio de la Ruina, Vornaz." "Ah." "Parece que ya lo sabes." Él asintió y continuó. "La Autoridad de Vornaz me permite localizar a mi 'objetivo'. Una vez que especifico a una persona como objetivo, el demonio me guía hasta ella. Pero a cambio, debo luchar contra ella con todo lo que tengo, y ella también debe darlo todo. Hasta que ambos bandos no den lo mejor de sí, el demonio seguirá absorbiendo mi fuerza vital." Soltó una risita. "Claro, soy inmortal, así que tengo fuerza vital ilimitada. Pero aun así es molesto que me la absorban. ¿Qué tal un duelo culinario más tarde? Tú puedes darlo todo, y yo haré lo mismo. Eso debería satisfacer al demonio, ¿no? Sin duda me dará la victoria y así se romperá el contrato con el demonio..." Dejó de hablar. Moraine estaba llorando. “Espera, ¿por qué lloras?” preguntó, con un destello de pánico reflejado en su rostro. "Tú... hip... derrotaste a Vornaz... hip... para encontrarme..." Las lágrimas corrían por sus mejillas. Para firmar un contrato con Vornaz, había que derrotarlo. Entre los demonios conocidos, Vornaz ocupaba un lugar peligrosamente alto. Era despiadado, astuto y poderoso. “¿Así te hiciste la cicatriz?” preguntó, extendiendo la mano para tocar la tenue línea que cruzaba su mejilla. “Eres un llorón, ¿lo sabías?” dijo riendo entre dientes. A pesar de su sonrisa, ella pudo verlo. Debió de entrenar sin cesar y de esforzarse al máximo, todo para poder volver a verla. Los días siguientes fueron de pura felicidad para Moraine. Ella seguía reencarnando, pero él siempre la seguía. Recuperó sus recuerdos de reencarnación, aproximadamente, entre los quince y los veinte años. Desde allí, tendría que esperar. Cada vez, dentro de los cinco años posteriores al regreso de sus recuerdos, él venía a buscarla. Eso la hizo sonreír sin parar. Ella sentía que la demora de unos años antes de que él la encontrara era terriblemente lenta, pero eso hizo que el momento en que se conocieron fuera aún más dulce. Después de encontrarse, volverían a empezar. "¡Whoosh! ¿En este mundo hay vehículos voladores? El nivel tecnológico no está nada mal." "Es hermoso." El hecho de tener que cambiar constantemente sus tabernas se convirtió en un buen recuerdo. Les permitió conocer mundo. “¡Uf, este lugar está demasiado húmedo! ¡Mi cabello no deja de encresparse!” "¿No te gusta el agua?" Moraine, que odiaba la muerte y la incertidumbre que esta conllevaba, empezó a ilusionarse con su nueva vida. Siempre se preguntaba qué cosas nuevas le depararía el mundo y qué nuevos lugares vería con él. "Aquí hay una vista panorámica de la montaña. Podemos hacer una fortuna con una taberna acogedora." "También deberíamos actualizar nuestra carta. Ayer se me ocurrió un plato nuevo. ¿Quieres que lo prepare para ti?" Cada vez más, se encontraba mirándolo a él, y no al mundo que los rodeaba. "¿La gente aquí tiene alas? Entonces debería dar las gracias al mundo. Por fin puedo veros con alas." ¡No digas cosas vergonzosas! A menudo se sorprendía sonriéndole coquetamente. El Vacío que solía llevar en el pecho” un Vacío al que se había acostumbrado a lo largo de su larga y solitaria vida” comenzaba a llenarse. Pero... Ella seguía sin cruzar la línea con él. Incluso después de todos estos años, ella mantuvo una barrera entre ellos. No podía explicarlo del todo, ni siquiera a sí misma. Siempre que él intentaba tomar su mano, entrelazar sus dedos o cuando sus rostros se acercaban demasiado, ella instintivamente se apartaba. Y cada vez, un destello de tristeza aparecía en sus ojos. Lo ocultaba rápidamente con una sonrisa. Al ver esa expresión tan triste, quiso abrazarlo. Besarlo. Decirle que lo amaba. Ella llevaba sintiéndose así desde hacía mucho tiempo. Pero no lo hizo. Aunque negó conocer el motivo de su comportamiento, en el fondo sabía por qué lo había hecho. 'Una bruja solo puede amar una vez.' A diferencia de los humanos u otros seres, las brujas eran inmortales de una manera extraña y cruel. No podían morir definitivamente, y sus corazones solo tenían espacio para una persona. Por eso, las brujas se negaban a enamorarse de las personas. Les encantaban las cosas abstractas: el conocimiento, el descanso, la libertad, los viajes. Les aterraba amar a una persona. “Cuando un ser querido de una bruja muere o la abandona, la bruja se desmorona”. Moraine aún recordaba los ojos Vacíos de las viejas brujas. 'Las brujas son inmortales.' 'Aunque sintamos tanto dolor en el corazón que deseemos morir, no podemos.' 'Tenemos que vivir eones con dolor y pérdida.' Moraine estaba asustada. Temía lo que ella le haría si él encontrara a otra persona en el futuro e intentara dejarla. No se trataba de una sola preocupación. La inmortalidad no era invencibilidad. Había seres que podían matar a los inmortales. Moraine temía despertar en un mundo donde ya no existiera. Así que mantuvo las distancias. Esa fue su última defensa. Ella pensó que la protegería. Porque si alguna vez admitía lo que realmente sentía, si dejaba que su amor por él aflorara, temía que la consumiera. Ella sería incapaz de vivir sin él. Pero entonces, sucedió lo que más temía. Habían transcurrido ocho años desde su reencarnación. Y aún no había llegado. De entre los cientos de ciclos por los que había pasado” cientos de vidas diferentes” esta era la primera vez que no la encontraba.
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La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 675

Estás leyendo el capítulo 675 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.