Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 646 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"¿No deberías ponerle nombre?"
"Es tu hija."
Muerte Sin Nombre quedó desconcertada por esa declaración.
“Ella... no. Tú fuiste quien la dio a luz.” Por alguna razón, se sintió incómodo al decir eso, aunque técnicamente era correcto.
“La di a luz por tu culpa” dijo, riendo suavemente. “No me mires así. No habría accedido al parto mágico si no fuera por tu petición, príncipe.
Volvió a mirar al niño.
La respiración del bebé era constante, y sus diminutos dedos se curvaban ocasionalmente en el aire.
Leonora se cruzó de brazos, observándolo.
"Además, que alguien tan poderoso como tú le ponga un nombre será de buen augurio para ella."
Guardó silencio un instante más. Luego murmuró: “Vivi Hargraves”.
Leonora parpadeó. "¿Eh?"
Él la miró. "Ese es el nombre. Vivi Hargraves."
“¿Le estás dando tu nombre?” Ella arqueó las cejas. “¿Estás seguro?
Él asintió.
"Ella es mi responsabilidad. Aunque no sea por sangre, ahora está ligada a mí. Así que sí, Hargraves."
Leonora lo miró fijamente durante unos segundos, luego soltó una pequeña risita.
"Bueno... está bien. Será Vivi Hargraves."
...
Pasó el tiempo.
Los días se fundieron con los meses, los meses con los años.
La niña creció y, con cada día que pasaba, se volvía más vivaz.
Vivi era un torbellino de energía, lo cual resultaba sorprendente teniendo en cuenta que su madre se llamaba Leonora.
A los cuatro años, despertó la Energía Divina en su sangre.
A los siete años, ya podía controlar a los elementales.
A los diez años, ya dominaba el agua a la perfección.
La Muerte sin Nombre había seguido su crecimiento con una mezcla de interés y preocupación. Sus afinidades habían florecido antes de lo esperado.
Oscuridad.
Agua.
Tiempo.
Arma.
Esas eran sus afinidades.
Cada uno de ellos era peligroso y poderoso.
Teniendo en cuenta que alcanzó el dominio supremo a los dieciocho años, era absurdamente talentosa.
Parecía haber heredado el talento de su madre y, sumado a su personalidad enérgica, lo utilizaba de forma diferente a su madre.
...
"¡Papá!"
Los ojos de la Muerte sin Nombre se contrajeron.
Acababa de sentarse a meditar cuando la puerta se abrió de golpe. La voz de Vivi resonó en la habitación, clara y potente.
No se movió. Con los años había aprendido que reaccionar solo la animaba.
“¡Papá!” gritó de nuevo, cruzando la habitación a grandes zancadas. Su cabello azul oscuro estaba revuelto y su bata de entrenamiento mal atada. “Mamá sigue durmiendo. No se levanta. ¡Le dije que quería panqueques y ni siquiera me respondió!
“Está cansada” respondió con calma.
“Siempre está cansada” dijo Vivi cruzándose de brazos. “No es justo. Tú no duermes, así que no lo entiendes.
"Sí duermo."
“¿Tú sí, papá?” preguntó ella, arqueando una ceja. “Porque yo nunca lo he visto.
Los labios de la Muerte Sin Nombre se apretaron formando una fina línea.
"Vivi, ya hemos hablado de esto. Ya no eres una niña. Así que deja de llamarme así."
“¿Llamarte cómo?” preguntó, fingiendo inocencia.
No respondió.
Vivi se inclinó más cerca.
"¿Papá?"
Un músculo de su mejilla volvió a contraerse.
Le había dicho mil veces que no le llamara así. No era su padre. Simplemente era quien le había dado un nombre.
En todo caso, él era su protector.
Pero el maldito espíritu felino de Leonora le susurraba constantemente a la niña, le contaba historias y se refería a él como "Papá Muerte".
El nombre ya se había quedado.
Decirle que lo llamara por su nombre” Muerte sin nombre” era como intentar discutir con el viento.
“Estás perdiendo el tiempo” dijo finalmente. “¿No dijiste que querías entrenar hoy?
“¡Sí, lo hice! Por eso estoy aquí” dijo sonriendo. “Vamos. Prometiste enseñarme la tercera postura de la Espada de la Marea Oscura.
Vivi seguía siendo solo una semidiosa despierta, pero tenía un alto dominio de los elementos y también podía usar la intención hasta cierto nivel.
Muerte Sin Nombre había creado una nueva técnica de espada para ella, acorde con su talento.
Se llamaba Espada de Marea Oscura.
"Te enseñaré la tercera postura, pero solo si estás preparado."
¡Dominé la segunda postura la semana pasada!
"Reproducir los movimientos y dominar la intención son cosas diferentes."
Puso los ojos en blanco.
"Pareces un monje."
No respondió. En cambio, caminó hacia el campo de entrenamiento.
Vivi la siguió.
...
El día pasó rápidamente.
Entrenaban bajo la luz filtrada del sol (que él había creado años atrás), bajo una cúpula de barreras protectoras que Leonora había instalado años atrás.
Vivi se movía con agilidad entre los pilares de agua que invocaba, cambiando de forma en pleno paso y combinando la oscuridad en los bordes de sus golpes.
La Muerte Sin Nombre dio pocas instrucciones.
Le corrigió la postura una vez.
Le dije que respirara más hondo.
Le pedí que lo intentara de nuevo.
Por la tarde, había replicado la tercera postura de la Espada de las Sombras con una precisión sorprendente.
¿No tiene demasiado talento?
La Muerte Sin Nombre siempre había estado asombrada por su talento.
Cayó de espaldas, jadeando, con el sudor corriéndole por la frente.
"Vale. Quizá fue más difícil de lo que pensaba."
"Necesitas más resistencia."
“Mhm” dijo ella, levantando la cabeza y mirándola. “Entonces, papá, ¿cuánto tiempo crees que tardaré en dominar por completo la Espada de la Marea Oscura?
"Cuatro años más."
“¡Sí! ¡Eso significa que podremos salir después de cuatro años!”, exclamó emocionada.
"..."
La Muerte Sin Nombre permaneció en silencio.
Él le había enseñado todo. Ella conocía a la gente, a los mundos, a las sociedades.
Por eso sabía que no vivían en un mundo normal.
Este era el lugar donde estaban presentes los tres miembros de su familia y dos espíritus de su madre.
Muerte sin nombre le entregó una botella de agua y se sentó a su lado.
Durante un tiempo, no dijeron nada.
El cielo sobre ellos se oscureció ligeramente.
Aquí anocheció temprano.
Vivi bebió agua lentamente a sorbos y reclinó la cabeza hacia atrás para contemplar las nubes.
"Papá, quiero ser fuerte como tú."
"No soy tú, papá."
"Jeje."
...
Transcurrieron tres años.
Cumplió veintiún años.
A estas alturas, podría convertirse fácilmente en una Diosa de Etapa 1.
Sin embargo, Muerte Sin Nombre le había dicho que solo debía dar el salto a la divinidad después de alcanzar el rango de Semidiós Legendario.
Era demasiado lejos teniendo en cuenta que solo era una semidiosa mítica.
Así que hoy, ella se plantó frente a él.
"Si gano, me permitirás alcanzar la divinidad."
"Para eso necesitas ganar."
"Jeje, gano siempre y cuando te dé un golpe."
Los labios de la Muerte sin Nombre se crisparon.
Ella misma había ideado esa condición de victoria y lo obligó a aceptarla.
Aun así, él no la rechazó.
“Puedes empezar” le dijo Muerte sin Nombre.
Sus miradas se cruzaron.
Entonces Vivi se mudó.
No atacó de forma temeraria.
Ella se acercó mientras lo rodeaba.
Un chorro de agua surgió bajo sus pies, impulsándola hacia adelante, mientras oscuros zarcillos rozaban sus puntos ciegos.
Él las esquivó sin esfuerzo, pero su velocidad le impresionó.
Estaba combinando varias técnicas para alcanzar una velocidad a la par con la de los semidioses Empíreos en su máximo esplendor.
Un segundo después, su espada descendió describiendo un arco pronunciado.
Bloqueó con un destello de sombra elemental.
La fuerza del impacto agrietó el suelo.
Ella giró, barrió hacia abajo, y el agua surgió en espiral.
Salió, apenas moviéndose, pero esquivando todo.
Entonces él contraatacó. Su mano se movió levemente y el tiempo retrocedió.
Vivi se encontraba ahora en su posición inicial, lejos de ella.
"Sigues siendo molesto con eso."
“Te he enseñado técnicas para luchar contra los usuarios del tiempo. Úsalas.” Se encogió de hombros. “Ya me estoy limitando a tu nivel, así que podrás asestar un golpe si luchas en serio.
Ella sonrió.
"Eso haré, así que no llores cuando pierdas, papá."
Sus labios se crisparon.
La lucha continuó.
A diferencia de lo que dijo Vivi, ella no estaba luchando para ganar.
Ella luchaba por demostrarle que había madurado, porque veía que Muerte Sin Nombre siempre la trataba como a una niña.
Cuando la batalla llegó a un punto de inflexión, ella permaneció de pie, respirando con dificultad, con el sudor goteando por su barbilla.
Dio un paso al frente y le ofreció la mano.
Ella lo tomó.
“¿Y bien?” preguntó ella.
"Todavía no estás listo."
Parpadeó y luego gimió.
"¡Uf! Eres el peor papá. ¿No puedes dejarme ganar ni una sola vez?"
"Nadie puede hacerlo."
“No eres un buen profesor” replicó, incorporándose con fingida ira en los ojos. “Simplemente me lanzas problemas y luego te sientas a juzgarme cuando logro superarlos.
“Soy mejor profesor que tu madre” respondió secamente.
"Eso es como decir 'No soy el último, soy el penúltimo'".
"...Me parece bien."
Se miraron fijamente durante un momento, y luego ambos estallaron en una risa silenciosa.
Pasó otro año.
Vivi cumplió veintidós años y finalmente dominó la Espada del Tiempo Oscuro.
Y ahora, ella estaba lista.
Hoy, ella saldría afuera.
Anoche no pudo dormir debido a la emoción.
Pero ahora estaba acurrucada en la cama, profundamente dormida, con un brazo colgando a un lado.
Leonora estaba de pie en la puerta, con los brazos cruzados y la mirada fija en su hija.
"¿De verdad vamos a hacer esto?"
Él la miró de reojo.
“Puede que te odie por ello” continuó Leonora, sin esperar respuesta. “Tú fuiste quien le prometió que conocería el mundo real.
"Vamos a dejar que vea el mundo exterior."
"No le gustará que no estés con ella."
“No hay otra opción. No podemos dejarla salir mientras estamos en el Sitio Voraka” respondió con voz serena. “Lo mejor que podemos hacer es enviarla al inframundo y que reencarne.
El inframundo prohibía las almas vivientes, por lo que tuvieron que reencarnar a Vivi.
Leonora volvió a mirar a Vivi.
Se quedó callada durante varios segundos.
"¿Nos olvidará?"
“No” dijo. “He sellado sus recuerdos. En cuanto reencarne, comenzará a recordarlo todo poco a poco. Además, la he convertido en mi Avatar. Eso le dará fuerza y sabré dónde está en todo momento.
"Eso no es lo mismo."
"Yo no dije que lo fuera."
Leonora se mordió el labio inferior.
Esto no le gustó.
Ella había aceptado que esta era la mejor opción en teoría.
No era como si pudieran retener a Vivi en el Voraka hasta que ellos mismos lo abandonaran.
Eso frenaría su crecimiento.
Además, pronto este lugar se convertiría en un campo de batalla.
El camino de Muerte Sin Nombre estaba a punto de llegar a un punto en el que podría empezar a usarlo. Pero los mil años que le había concedido Berserker pronto se acabarían.
“Esto no me gusta…” murmuró Leonora.
De pie allí, mirando a su hija dormir plácidamente como si nada fuera a suceder...
Dolía.

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La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela)
Capítulo 647
La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 646
Estás leyendo el capítulo 646 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.