Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 645 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Punto de vista sin nombre
Cuando Leonora usó el hechizo [Nacido del hechizo], Muerte sin nombre inundó la forja con su Conciencia.
Era una técnica que le permitía percibir su entorno.
Lo había perfeccionado a lo largo de los largos años que dedicó a forjar el Vientre del Diablo.
Su consciencia podía extenderse más allá de su cuerpo. Si bien su alcance no era vasto, ofrecía una claridad que superaba cualquier otra forma de detección.
Cada fluctuación elemental, cada movimiento de una partícula, incluso las comunicaciones telepáticas intercambiadas entre quienes estaban dentro de su alcance. Podía sentirlo todo.
Y más allá de eso, si alguien era más débil que él, podía examinar la forma de su alma, las técnicas y el mundo en su Núcleo, y su Semilla de Existencia.
Incluso podía percibir las capas internas de su Semilla de Existencia” algo que hasta a los Segadores les resultaba difícil de lograr” y la Intención de Existencia oculta en lo profundo de la capa central.
En otras palabras, si Muerte Sin Nombre se encontraba con alguien más débil que él, podía ver toda su vida, recuerdos, experiencias y técnicas con una sola mirada.
Por el momento, lo utilizaba para observar el proceso de nacimiento del hechizo.
Su atención estaba fija en el orbe que flotaba suavemente en el aire frente a él: la esfera de luz que contenía el efecto del hechizo.
Leonora permanecía cerca de la esfera, pero no mantenía el hechizo activamente en todo momento.
El hechizo ya estaba lanzado.
Solo necesitaba reforzarse cada pocas semanas para mantenerse estable.
De vez en cuando intervenía, colocando la mano sobre la luz, murmurando breves conjuros, y luego retrocediendo.
A diferencia de ella, la Muerte sin Nombre no descansaba.
No desvió su atención.
Su consciencia permaneció aferrada al niño en formación dentro de la esfera.
Sus sentidos le permitían ver cosas que otros no podían.
El hechizo funcionaba anclando una intención e impidiendo que se disipara.
En circunstancias normales, un fragmento de Intención residual se dispersaría poco después de separarse del lanzador. La duración dependería de la fuerza del lanzador.
Pero aquí, el Hechizo sirvió como contenedor y estabilizador.
Mantuvo viva la intención.
La fuerza del lanzador ya no importaba para mantener la Intención viva durante largos periodos.
La Muerte sin Nombre observaba atentamente.
La intención” lo poco que quedaba de ella” estaba fragmentada y débil.
Ya debería haberse desvanecido.
Pero el poder del hechizo lo había mantenido en su lugar.
Lentamente, la Intención intentaba recuperarse.
Estaba intentando volver a estar completa.
Aunque la verdadera recuperación era imposible sin la Conciencia del lanzador original, la Intención persistió de todos modos.
El proceso se repitió innumerables veces a lo largo de varios meses.
Y entonces sucedió algo inesperado.
En el corazón de esa intención vacilante, algo cobró vida.
Una llama blanca.
Muerte sin nombre entrecerró los ojos y se acercó.
Esa llama... la reconoció.
Era similar a las llamas blancas que él mismo podía crear usando la Energía Mundial: llamas hechas de hilos de Intención entrelazados que danzaban y se movían juntas.
Sin embargo, fue diferente.
Observó más y comprendió por qué la llama le resultaba familiar a pesar de ser diferente de la llama que él podía crear.
"Es similar a las [llamas] que vi en el Mar de la Conciencia Universal."
Entrecerró los ojos.
"¿Qué es esta [Llama]?" murmuró, observando el Hechizo.
La [Llama] comenzó lentamente a envolver la Intención.
No la quemó. En cambio, la rodeó y la cuidó.
A medida que ambos se entrelazaban, sintió que algo cambiaba.
La intención debilitada, unida por el hechizo y ahora protegida por la [Llama], comenzó a formar algo nuevo.
Un pedazo de alma.
Muerte sin nombre frunció ligeramente el ceño.
Una intención persistente de este tipo” aunque sobreviviera el tiempo suficiente” no debería ser capaz de reconstruir el alma.
En casos excepcionales, si de alguna manera lograra reconstruir el alma, el alma reconstruida debería ser exactamente la misma que la del lanzador (la persona a quien pertenecía la Intención).
En este caso, debería haber formado un fragmento del alma de Leonora.
Pero esa alma no era la de Leonora.
Él podía darse cuenta.
La intención había cambiado.
Había conservado las cicatrices de su lento deterioro mientras era preservada por el Hechizo.
La presencia de la [Llama] la había sanado, pero debido a las cicatrices, la Intención sanada se había vuelto diferente de la Intención de Leonora.
El alma nacida de esta intención era diferente a la de Leonora.
Era un alma completamente nueva.
Luego, se produjo otro cambio.
La [Llama] cubría el alma y la nutriba.
El alma creció con el tiempo con la ayuda de la [Llama].
Y....
Una semilla de existencia comenzó a formarse en el núcleo del alma recién nacida.
Era frágil, aún no estaba completamente estructurado, pero estaba ahí.
La [Llama] se movió de nuevo, esta vez enroscándose alrededor de la Semilla de la Existencia.
El proceso se repitió.
La [Llama] fortaleció y nutrió la Semilla de la Existencia.
Entonces, en el mismísimo centro de la Semilla de la Existencia, algo se encendió: una Intención de Existencia.
Con el tiempo, el alma, la Semilla y la Intención comenzaron a sincronizarse.
Encajan como piezas de un complejo rompecabezas.
Una nueva forma de vida comenzaba a emerger.
Y finalmente, comenzó a aparecer el primer rastro de un cuerpo, dibujado no de la carne, sino de la estructura del alma misma.
No interrumpió el proceso.
Simplemente se quedó allí de pie, observando, memorizando, tratando de comprender lo que estaba sucediendo.
"Esa [llama]... Tiene el poder de crear algo nuevo de la nada."
"No, ¿debería decir que tiene el poder de 'curar'? Su capacidad curativa es tan fuerte que recrea las cosas necesarias para la supervivencia de su objetivo."
Por ejemplo, si a una persona le faltara un corazón y fuera envuelta por la [Llama], obtendría un nuevo corazón.
Había hecho lo mismo con Intención, Alma, Semilla de Existencia e Intención de Existencia.
"Interesante."
Cruzó los brazos, mirando la pequeña esfera de luz.
En su interior se estaba formando un cuerpo.
Tardaría tiempo en alcanzar su madurez. Pero ahora, los cimientos estaban completos.
"¿De dónde viene la [llama]?"
Su propia llama blanca, la que usaba cuando manejaba la Energía Mundial, era poderosa.
Pero esta [Llama]... había aparecido de la nada.
Mientras intentaba pensar en la [Llama], un grito repentino rasgó el aire.
Dirigió rápidamente la mirada hacia la esfera.
Leonora jadeó y tropezó hacia adelante, casi derribando el soporte que tenía al lado.
¡El niño”!
El hechizo había llegado a su fin.
La luz comenzó a desvanecerse.
La esfera se agrietó suavemente y se disolvió.
No lo hizo con una explosión ni un destello de luz, sino como la niebla que se disipa ante el sol.
Desde su interior, una pequeña figura flotaba hacia abajo.
Muerte sin nombre dio un paso al frente y levantó las manos sin dudarlo.
El niño se dejó caer en sus brazos.
Ella era cálida.
Pequeño, pero no frágil.
Ella no volvió a llorar.
En cambio, sus ojos” azul claro” lo miraron.
Parpadearon, amplias y tranquilas, como si intentaran comprender quién o qué era él.
Él le devolvió la mirada.
“Supongo que no tengo problema con los niños. Siempre y cuando no sean de mi sangre”, pensó.
Leonora permaneció rígida, con las manos apretadas a los costados. Le temblaban los hombros.
“¿P-Puedo cargarla?” preguntó, con la voz apenas por encima de un susurro.
Muerte Sin Nombre asintió levemente y le pasó suavemente a la niña en brazos.
Leonora sujetó a la niña con cuidado, casi como si temiera lastimarla apretándola demasiado.
Se le llenaron los ojos de lágrimas en el momento en que sintió el peso del niño contra su pecho.
Sus expresiones cambiaban rápidamente: alegría, ansiedad, asombro y confusión se reflejaban fugazmente en su rostro.
“Ella es…” intentó decir, pero no pudo, mordiéndose el labio. “Ella es real…
Muerte Sin Nombre le dio un momento de silencio antes de hablar.
"Como prometí, yo la cuidaré. No tienes de qué preocuparte."
Leonora levantó la vista. "¿Eh? E-Está bien..."
Pero incluso mientras lo decía, sus brazos no se movían. Sus manos se negaban a soltar.
Ella vaciló, mirando alternativamente al niño y a él.
Finalmente, poco a poco, extendió los brazos.
La Muerte Sin Nombre se llevó de nuevo a la niña. Ya había empezado a quedarse dormida.
Leonora bajó la mirada hacia sus manos y luego volvió a levantarla.
“Estaba cálida”, dijo en voz baja.
No respondió.
Muerte sin nombre se giró y caminó hacia el otro lado de la forja.
No necesitaba decirlo en voz alta, pero ya había decidido que criaría al niño en lugar de usar un clon o una invocación con inteligencia.
Al menos hasta que pudo caminar por sí misma, hablar y pensar con claridad.
Dado que poseía genética humana, su crecimiento sería rápido.
Como mucho, llevaría unos pocos años.
Para él, ese tiempo pasaría en un abrir y cerrar de ojos.
Para Leonora, puede que parezca más largo, pero no mucho.
Había vivido lo suficiente como para tratar los años como la mayoría de los humanos tratan las semanas.
Una vez que el niño hubiera crecido lo suficiente, podría regresar a su verdadera tarea: la creación de una nueva raza.
Ahora que había presenciado el ciclo completo de la vida naciendo de la Intención, el Alma y la Semilla de la Existencia, poseía el conocimiento fundamental para intentar replicarlo.
'El verdadero problema es la [Llama].'
Replicarlo estaba más allá de sus capacidades actuales.
Ya había intentado devorarlo y ver si podía recrearlo mediante el Concepto del Núcleo de las Sombras.
Pero era imposible tocar la [Llama].
Su oscuridad la atravesó por completo, incapaz de establecer contacto.
Era como intentar agarrar el aire con dedos rotos.
Completamente fuera de nuestro alcance.
Aun así, tenía una idea de cómo replicar la [Llama].
Pero eso sería para más tarde.
Por el momento, tenía un niño en brazos.
Leonora se acercó lentamente, apartándose un mechón de pelo detrás de la oreja. Volvió a parecer insegura.
Esta vez, sin embargo, no se puso en contacto.
"¿Qué nombre deberíamos ponerle?", preguntó.

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La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela)
Capítulo 646
La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 645
Estás leyendo el capítulo 645 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.