Leer La Guerra de los Prodigios (Novela) Capítulo 2461 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
¡Boom!
Olas de truenos y relámpagos continuaron impactando, una tras otra, sacudiendo la mismísima estructura del universo, como si estuvieran decididas a borrar toda existencia.
Tras un tiempo indeterminado, se produjo un milagro. El caldero de la espada finalmente tomó forma. Su superficie estaba cubierta de toda clase de patrones misteriosos y maravillosos: galaxias que giraban en espiral por el cosmos, arena divina que rugía en medio del caos, todo ello resonando con un profundo y atronador zumbido.
Su cuerpo estaba adornado con flores, pájaros, peces e insectos. El sol y la luna se alineaban celestialmente, formando crípticas runas dao. Líneas de antiguas y majestuosas escrituras estaban grabadas en él, brillando intensamente y revelando los profundos misterios del dao.
¡El gran arte del horno Dao!
Además, dentro del caldero de la espada, la espada dao flotaba en silencio, emitiendo un zumbido grave. Su hoja se había vuelto cada vez más antigua y desprovista de adornos, como un artefacto divino que ocultaba su brillo, misterioso e insondable.
¡Clang! ¡Clang! ¡Clang!
Los rayos de la tribulación cayeron una y otra vez, pero cada rayo fue desviado por el caldero de espadas, esparciendo chispas cegadoras como una cascada impetuosa. Entonces, el caldero de espadas se agitó, como si hubiera despertado, adquiriendo verdadera inteligencia y vida.
Cada vez surgían más y más figuras divinas en su superficie: plantas, peces, insectos, montañas, el cosmos, estrellas, el sol, la luna, dioses, demonios, inmortales y espíritus... Todo ello hacía que el caldero pareciera aún más vasto e ilimitado. Aunque era un caldero, parecía contener en su interior un universo real.
A pesar de ello, Lin Xun permanecía ajeno a todo. Con la mente en blanco, se guiaba únicamente por el instinto para cultivar la salud y sanar su cuerpo maltrecho. Su espíritu y voluntad ardían con fuerza mientras, sentado con las piernas cruzadas, recitaba escrituras.
A medida que el Caldero de la Espada del Abismo Ilimitado tomaba forma, la transformación de Lin Xun también alcanzó su punto álgido.
¡Boom!
Su cuerpo renació, su sangre hirvió, ¡y tanto su físico como su cultivo se refinaron hasta sus límites absolutos! ¡Era como si hubiera atravesado una barrera celestial, cruzando un umbral que conducía a los cielos y entrando directamente en el Reino del Vacío Practicado!
En ese instante, el Caldero de la Espada del Abismo Infinito dejó escapar un rugido atronador. Las incontables runas dao grabadas en su cuerpo temblaron, como si estuvieran a punto de cobrar vida. Incluso se podía oír el eco del propio dao, como si proviniera del principio de los tiempos, del caos primigenio anterior a la creación. ¡Era inmenso, majestuoso e imponente!
¡Buzz!
Miles de millones de rayos divinos cayeron con estruendo, bautizando el caldero. Con cada impacto, este se volvía más poderoso, irradiando un aura de invencibilidad, como si pudiera aplastar el firmamento y vivir eternamente. El Caldero de la Espada del Abismo Ilimitado continuaba vibrando, liberando una lluvia de luz. ¡Cada rayo de luz era como un filo de espada incomparable, capaz de atravesar el sol, la luna y las estrellas!
Se había transformado por completo. Su poder era ahora inigualable, y los relámpagos de la tribulación que una vez rugieron por los cielos ya no podían tocarlo. Mientras el caldero de espadas se elevaba hacia el cielo, devoraba miles de millones de rayos. ¡En un instante, casi arrasó con todo el firmamento, eliminando los truenos y relámpagos!
"¡Elevar!"
En ese instante, Lin Xun se puso de pie. Su rugido sacudió el reino estelar, y su imponente figura irrumpió con incontables rayos de luz divina. El poder del Reino Emperador surgió con fuerza, inundando cielo y tierra. Con un solo puñetazo, golpeó los cielos, apuntando al último rayo de la tribulación celestial.
¡Boom!
El cosmos estrellado se sumió en una violenta convulsión. El mar infinito de truenos y relámpagos pareció aplastado por la mano de los cielos. Con un rugido ensordecedor, explotó, desatando torrentes de destrucción que se extendieron hacia afuera, aniquilando incontables estrellas a su paso.
En ese instante, la imponente figura de Lin Xun resplandeció como un rayo de luz divino, ¡atravesando los siglos y estremeciendo al mundo!
¡Bang!
A lo lejos, un espejo de bronce negro se hizo añicos ante los ojos del gorrión verde. Inhaló profundamente. Había planeado grabar cada instante de aquella tribulación con el espejo, para preservarlo como un velo de luz para la eternidad.
¿Quién se hubiera imaginado que esta tribulación no pudiera ser grabada en absoluto? ¡Como si fuera un secreto celestial, prohibido de ser revelado!
“¡Retírate!”, resonó la voz de Lin Xun en el vacío. Su cuerpo físico, su espíritu y el Caldero de la Espada del Abismo Ilimitado... En ese instante, todos parecían una ballena gigantesca que engullía el mar, absorbiendo los últimos vestigios de la tribulación celestial.
El poder del Emperador surgió con fuerza, cubriendo el cosmos. Tras cruzar el umbral del séptimo reino, la Etapa del Emperador, tanto Lin Xun como el Caldero de la Espada del Abismo Ilimitado experimentaron una profunda transformación, como si ascendieran por una escalera hacia los cielos y alcanzaran la sublimación de la vida.
En cierto sentido, para Lin Xun, el séptimo reino no solo marcó un avance, sino una fase de cultivo completamente nueva, fundamentalmente distinta de todas las anteriores.
“Se acabó...”
Lin Xun había ascendido al séptimo reino, la Etapa del Emperador Supremo. Ahora, se encontraba solo en el cielo estrellado y fragmentado. El trueno y el relámpago de la tribulación habían cesado. Innumerables estrellas se habían reducido a polvo, y solo ahora regresaba el silencio. La luz de las estrellas caía como lluvia, iluminando los cielos y trayendo claridad.
Cascadas plateadas de luz descendían del cielo mientras el brillo de un sinfín de estrellas se congregaba hacia él, bañando su cuerpo y reponiendo la inmensa energía que había gastado.
Finalmente, todo fenómeno se desvaneció. Solo Lin Xun permaneció, de pie bajo el firmamento. El Caldero de la Espada del Abismo Infinito flotaba sobre su cabeza, irradiando una luz infinita y un brillo divino. El resplandor hacía que su figura pareciera borrosa, ilusoria e irreal.
Desde lejos, el cosmos parecía frío e inmóvil, vasto y eterno. Él permanecía solo, envuelto en una luz tenue, como si cargara con la soledad de la eternidad. Sin embargo, la sensación que transmitía era la de un soberano que reinaba sobre el cosmos infinito, ¡sin parangón a lo largo de los tiempos!
Esta tribulación había durado mucho más que ninguna otra anterior, y sus peligros no tenían precedentes. Su espíritu, cuerpo, carne, sangre y huesos... todo había sido destrozado incontables veces, y cada vez remodelado y reconstruido. ¡Era nada menos que un ciclo nirvánico de vida y muerte!
Lo mismo ocurrió con el Caldero de la Espada del Abismo Ilimitado. Ahora, Lin Xun permanecía sentado en silencio, con las piernas cruzadas, afianzando su recién adquirido nivel de cultivo.
La mayor transformación al alcanzar el séptimo reino, la Etapa Emperador, fue el nacimiento de un vasto cosmos estrellado dentro de su Mundo Emperador del Ser Verdadero. El sol, la luna y las estrellas orbitaban ahora en su interior, irradiando un brillo deslumbrante. Las luces auspiciosas del gran dao descendían en cascada, iluminando el mundo en armonía e integrando lo celestial y lo terrenal en una unidad única e impecable.
En esta etapa, la práctica del cultivador se vería impregnada de un resplandor divino y su dharma perfeccionado. Tanto la forma como el vacío serían trascendidos, cuerpo y espíritu alcanzarían una armonía maravillosa, una refinación absoluta, como si regresaran al vacío, ¡como si regresaran a la verdad!
En realidad, marcó el inicio de un camino para buscar los profundos misterios del dao: verdad e ilusión, existencia y no existencia, realidad y vacío.
Al mismo tiempo, Lin Xun sintió que el Caldero de la Espada del Abismo Ilimitado también había sufrido una transformación fundamental. La Llama del Fénix del Orden en su interior parecía completamente fragmentada, transformada en incontables hebras de poder que ahora se fusionaban a la perfección con el propio caldero.
Alrededor del caldero, surgieron visiones del cosmos eterno y fenómenos celestiales. Misteriosas runas dao aparecían y desaparecían flotando, mientras un aura vasta e ilimitada emanaba, como si pudiera suprimir pasado, presente y futuro.
Dentro del caldero de la espada, la espada dao parecía aún más antigua, sin adornos, apagada y tenue. ¡Sin embargo, daba la impresión de que, una vez desatada sobre el mundo, podría partir los cielos y atravesar los nueve cielos!
Además, el poder de la ley del Nirvana se había condensado en un patrón de loto suspendido en su interior. Las nueve runas dao del inframundo se vislumbraban tenuemente, titilando con un brillo inexplicable. Más de una docena de llamas extintoras estaban firmemente reprimidas en la parte más profunda del caldero.
Todo el caldero parecía haberse fusionado con Lin Xun, como si se hubiera convertido en una extensión de su ser.
Un día después, Lin Xun salió de su meditación y se puso de pie.
El gorrión verde había llegado sin que él se diera cuenta. “Ese viejo bastardo de Heng Tianshuo probablemente nunca imaginó que el noveno distrito, que usó para atraparte en una situación desesperada, te ayudaría a lograr una transformación completa en tu cultivo”.
¡Heng Tian Shuo!
Un brillo frío centelleó en los ojos de Lin Xun. “La fortuna y la desgracia se entrelazan, la vida y la muerte están llenas de sorpresas. Cuando regrese, me encargaré personalmente de que ese viejo bastardo se vaya”.
Dicho esto, sacó su documento de identidad. De él emanaba una luz, pero esta no mostraba ningún camino ni portal hacia el mundo exterior.
El gorrión verde gritó de inmediato: “¡Qué canalla! ¡Claramente ha manipulado tu ficha! ¡Aunque sobrevivas al noveno distrito, no hay escapatoria!”.
Un deseo asesino inundó el corazón de Lin Xun, pero su expresión permaneció impasible. Guardó la ficha y observó su entorno. Un instante después, un pensamiento cruzó su mente.
¡Clang!
Desde el interior del Caldero de la Espada del Abismo Ilimitado, una espada se elevó hacia el cielo como un rayo de luz indestructible, abriendo una enorme grieta en el universo colapsado y vacío.
El gorrión verde se quedó estupefacto: "¿Eso funciona?"
“Vámonos” dijo simplemente Lin Xun y tomó la delantera.
...
En el cielo estrellado, más allá del mundo de pruebas, ondas de energía espacial surgieron del vacío. Uno tras otro, comenzaron a aparecer portales. Feng Junlin, Yue Duqiu, Xiang Xiaoyuan y otras figuras sin parangón fueron los primeros en emerger.
A cierta distancia se encontraba Heng Zhan, comandante de la residencia del Señor de la Ciudad, junto con un grupo de soldados. Llevaban allí un mes entero.
A medida que se formaban más ondas espaciales, figuras de nivel Emperador regresaban una tras otra. Algunas tenían semblante sombrío, otras aliviadas o amargadas, y otras estaban insatisfechas. Cada una mostraba una expresión diferente.
Quienes habían reunido suficientes fuentes estelares sonreían, mientras que quienes habían fracasado mostraban decepción. Sin embargo, en comparación con los que regresaban, la mayoría ya había perecido en el mundo de prueba.
El tiempo transcurría lentamente y cada vez eran menos los que se presentaban. Al final, solo sobrevivieron unos cien. Cabe mencionar que más de seiscientos emperadores se habían presentado a la prueba.
“¿Podría ser que Ling Xuanzi esté muerto?”, murmuró alguien.
Se estaban preparando para regresar a Ciudad Origen, pero la ausencia de Ling Xuanzi provocó muchas miradas de sorpresa.
“¡Es hora! ¡Regresa a la ciudad!” ordenó Heng Zhan.
“Esperen, no hay ningún problema en quedarse un poco más” intervino Yue Duqiu, frunciendo el ceño.
“He supervisado innumerables juicios a lo largo de los años. Cuando llegamos a este punto, significa que nadie más volverá con vida. Esperar más es inútil”, dijo Heng Zhan con indiferencia.
“¿Y si alguien sigue vivo?” preguntó Yue Duqiu.
Heng Zhan dijo sin expresión alguna: “El juicio ha terminado. Mi deber es acompañarlos de regreso, no perder el tiempo”.
Yue Duqiu no pudo evitar suspirar para sus adentros. Se había aferrado a una pequeña esperanza, pero al final, no llegó ningún milagro.
“Parece que Ling Xuanzi sí que murió. No se podía pedir un mejor final” dijo alguien con sarcasmo.
Heng Zhan añadió fríamente:” En efecto. Si me preguntas, ¡Ling Xuanzi jamás volverá a aparecer con vida en esta vida!
Sabía que Lin Xun había sido arrojado al noveno distrito, un lugar del que era imposible escapar con vida.
¡Boom!
De repente, un estruendo ensordecedor resonó como el derrumbe del cielo y la tierra. A lo lejos, el vacío se abrió de golpe y una figura rasgó el cielo como un ser divino, estremeciéndolo a su paso.
“¿Qué? ¡Salió!” exclamaron todos boquiabiertos.
La figura estaba envuelta en un resplandor divino, imponente y majestuosa. Su aura surgió como un abismo, destrozando el vacío mientras descendía con una fuerza abrumadora.
Era Lin Xun. Sin embargo, en ese momento, su presencia era absolutamente aterradora, como la de un dios supremo descendiendo de los cielos, enviando ondas de choque a través del corazón de todos.
Especialmente Heng Zhan. Se quedó paralizado, aturdido. Hacía apenas unos instantes, había declarado con certeza que Lin Xun no saldría con vida, pero ahora, se precipitaba fuera del mundo de la prueba. La conmoción casi lo hizo gritar.
“¿Cómo es posible?”, murmuró incrédulo.

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Capítulo 2462
La Guerra de los Prodigios (Novela) Capítulo 2461
Estás leyendo el capítulo 2461 de La Guerra de los Prodigios (Novela), un novela. Abandonado cuando era un bebé, lo único que Lin Xun había conocido era la vida en la prisión de la mina sin sol. Su misterioso tutor, Mister Lu, nunca habló mucho de los orígenes de Lin Xun, limitándose a enseñarle el… Este capítulo tiene publicado el 21 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Guerra de los Prodigios (Novela) tiene 2581 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.