Leer La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 213 online gratis en español
🏴 Grupo: Limitless - Derk10✍️ Traducción: Limitless - Derk10
El Tratado sobre Compartir las Sombras del Mundo solo abarcaba las etapas hasta el Reino de la Gran Derivación perfeccionado. A cambio de dominarlo por completo, Ding Songyan tuvo que sacrificar cuatro años de su esperanza de vida.
Mientras permanecía sentado en la silla de madera, su presencia se desvaneció de pronto en el aire.
Apenas unas cuantas respiraciones después, su figura reapareció exactamente en el mismo lugar.
«Este arte marcial está más enfocado en moverse en armonía con la vegetación. Aunque no aprovecha del todo los bosques montañosos, me permite compartir la forma y la sombra de cualquier objeto o entorno hecho de plantas o madera, fundiéndome con él. Solo alguien con Pupilas de Vela y Estrella, el Reino del Caos o la percepción del Corazón Celestial podría llegar a detectarme...». Ding Songyan evaluó la técnica con cuidado durante unos instantes mientras sus ojos volvían a formar las pupilas dobles.
Cuando le pidió el manual a Liu Cheng, estaba preparado para recibir un no por respuesta. Al fin y al cabo, la Banda que Camina sobre el Mar era un grupo variopinto; el sujeto que practicaba esa técnica bien podía haberse unido desde otro lado o responder únicamente ante el jefe Hu, sin mostrar el menor respeto por el joven jefe. Por esa misma razón, Ding Songyan había buscado primero el consejo de Fan Chunlin, asegurándose de tener un plan de respaldo.
Al cerrar el libro, Ding Songyan se frotó las sienes para disimular la debilidad y el cansancio que lo embargaban. Se puso de pie, abandonó la residencia de Liu Cheng y dirigió sus pasos hasta llegar a las inmediaciones de la finca del Príncipe Kang.
Como ya era bien pasada la medianoche, prefirió no regresar a la finca; buscó una posada cercana y se dejó caer rendido en la cama.
Para cuando abrió los ojos, la luz del día lo iluminaba todo.
Con las energías renovadas, Ding Songyan disfrutó de un tazón de fideos y se encaminó hacia el estrecho callejón situado junto a la Tienda de Vino Barato.
La Duodécima Dama Luo vestía una chaqueta acolchada de color rojo oscuro abotonada por delante y llevaba el cabello recogido en un moño suelto. Se encontraba enclocada junto a un desagüe abierto, lavando ropa dentro de un lebrillo. A su lado descansaba un balde de madera repleto de agua limpia con un cucharón de calabaza flotando en la superficie.
—¿A qué has venido esta vez? —preguntó la Duodécima Dama Luo con un tono de cansado fastidio.
«¿Es que este hombre no tiene ni un poco de vergüenza?».
«¡Vaya con su supuesta reputación impecable!».
Ding Songyan se aclaró la garganta y dibujó la sonrisa más encantadora de su repertorio.
—Duodécima Dama, me gustaría pedirte que vuelvas a alterar mi nombre y mi realidad, pero esta vez ajustándolo al Reino de la Gran Derivación inicial. Si en algún momento necesitas un favor, estaré a tu disposición.
Cuando experimentó por primera vez la alteración de su nombre y su realidad a manos de la Duodécima Dama Luo, Ding Songyan descubrió que modificar el nombre conllevaba transformar la realidad misma. El alcance de "Desterrar Demonios y Ahuyentar el Mal" se había reducido a ocho metros, equiparándose al Reino de la Gran Derivación perfeccionado. Nombre y realidad se mantenían en perfecta concordancia.
Si lograba que redujeran su nombre y su realidad al Reino de la Gran Derivación inicial, el alcance de su rasgo quedaría confinado a solo cuatro metros. De ese modo, no interferiría con su plan de infiltrarse en la antigua residencia de Qian Shulong para acorralar al Mal sin Medida Sun Feiyang.
—¿Y para qué necesitas algo así? —inquirió la Duodécima Dama Luo, deteniendo el lavado con desconcierto.
Ding Songyan se agachó a su lado, adoptando una expresión sumamente seria.
—Para matar a alguien.
La Duodécima Dama Luo alzó ligeramente sus oscuras cejas.
—¿Merece morir?
Las comisuras de los labios de Ding Songyan se elevaron en una leve sonrisa.
—Se trata de Sun Feiyang, del Camino del Mal Acumulado.
—Desde luego que se lo merece —asintió la Duodécima Dama Luo.
No se molesto en preguntarle a Ding Songyan cómo había averiguado el escondite del Mal sin Medida Sun Feiyang ni si contaba con la capacidad para salir victorioso. Tras meditarlo un momento, le advirtió:
—Alterar tu nombre y tu realidad al Reino de la Gran Derivación perfeccionado dura una hora. Sin embargo, en la etapa inicial la alteración solo durará media hora. ¿Vas a ser capaz de llegar a tiempo al escondite de Sun Feiyang?
«Nos encontramos en el suroeste de la ciudad y él está en el este. Esto es la Capital de la Llama; no habría forma de llegar en media hora a menos que fuera a toda velocidad, lo cual me expondría... A la velocidad de alguien en el Reino de la Gran Derivación perfeccionado, una hora me daría tiempo más que suficiente para colarme dentro. Una vez que encare a Sun Feiyang no habrá necesidad de mantener el disfraz... Ocho metros normalmente bastarían, pero si se está ocultando en un sótano o en un pasadizo secreto, podría escapar en cuanto perciba Desterrar Demonios y Ahuyentar el Mal antes de que pueda cortarle el paso...». Ding Songyan se sumió en sus pensamientos.
A decir verdad, contaba con una excelente alternativa. Lo único que le faltaba era el valor suficiente para solicitarla.
Justo cuando Ding Songyan se armaba de valor para hacer la petición, la Duodécima Dama Luo suspiró:
—Ya te he ayudado hasta este punto, así que bien puedo acompañarte hasta el final. ¿En qué lugar más o menos se está escondiendo Sun Feiyang?
«¡Duodécima Dama, eres tan amable como hermosa!». Ding Songyan no se atrevió a pronunciar un halago tan coqueto en voz alta. Le expresó su gratitud con absoluta sinceridad y luego le indicó:
—En el Callejón Fengjia, en la zona este de la ciudad.
La mirada de la Duodécima Dama Luo vagó un instante mientras sopesaba las opciones.
—En ese caso, antes de que vayas a ejecutar el asesinato, acompáñame a dar una vuelta por el mercado que está a las afueras del Templo Dangkang.
La sede del Templo Dangkang se ubicaba al este de la Capital de la Llama, a poco más de quince minutos a pie del Callejón Fengjia.
Ding Songyan le dio las gracias con tal efusividad y entrega que la Duodécima Dama Luo no pudo evitar poner los ojos en blanco.
—¿Se te ofrece alguna otra cosa? —preguntó la tendera con intención irónica.
—A decir verdad, hay algo más —respondió Ding Songyan, pareció no captar la indirecta.
Los ojos de la Duodécima Dama Luo soltaron un chispazo. Inclinó un poco la cabeza y le lanzó una mirada fulminante.
—¡Si sigues así, voy a empezar a tirarte piedras a la cabeza!
—Si consigo matar a Sun Feiyang, puedes tirarme todas las piedras que quieras hasta dejarme la cabeza llena de chichones como la de Buda —replicó Ding Songyan con un rostro que parecía decir: «Adelante, no te contengas con esta delicada flor».
La comisura de la boca de la Duodécima Dama Luo dio un leve tirón.
—De verdad no tienes arreglo. Suéltalo de una vez, ¿qué es?
—Por favor, pregúntale al chef Shi sobre la distribución de la zona alrededor del Callejón Fengjia, pero sin dejarle saber que el pedido viene de mi parte. Yo me haré cargo de cubrir los gastos —Ding Songyan meditó un momento la prisa del asunto—. De ser posible, me gustaría tener la información en cuatro horas. Si no se puede, con que esté lista dentro de un día estará bien. Si él no puede conseguirla, buscaré a alguien más.
Como la petición no entrañaba mayor complicación, la Duodécima Dama Luo se sacudió el agua de las manos sobre el lebrillo, se puso de pie y se encaminó hacia la cocina a través del patio trasero.
A los pocos minutos regresó y le extendió la mano abierta:
—Son cien taels de plata.
Ding Songyan, que también se había levantado, notó de pronto que la mano derecha de la mujer no lucía ni rellenita ni hinchada. Su palma era clara con un suave rubor rosado, y sus cinco dedos se veían largos y estilizados, todavía húmedos por el agua. Era una mano verdaderamente hermosa.
«Así que todo este tiempo se ha estado disfrazando... ¿Usará técnicas de disfraz ordinarias?». Ding Songyan apartó la vista y fingió sorpresa:
—¿Tanto por eso?
—En condiciones normales, un mapa del Callejón Fengjia costaría apenas unos cuantos taels. Pero fuiste tú quien la pidió para dentro de cuatro horas, ¿no? Eso es lo que vuelve cara la información —la Duodécima Dama Luo puso una cara que decía claramente: "No me vengas con más tonterías"—. Acepté en tu nombre y el chef Shi ya salió a conseguirlo.
—Está bien —Ding Songyan nunca escatimaba en gastos cuando se trataba de algo importante.
Buscó dentro de su túnica, sacó un billete por cien taels de plata y se lo entregó en la mano.
La Duodécima Dama Luo guardó el dinero, volvió a ponerse en cuclillas y reanudó su tarea con la ropa.
Ding Songyan tenía la intención de regresar a descansar al patio lateral de la finca para volver en cuatro horas. Sin embargo, un nuevo pensamiento le cruzó la mente y prefirió agacharse a su lado una vez más.
La Duodécima Dama Luo alzó la cabeza lentamente y le dedicó una mirada cargada de impaciencia.
—No me digas que quieres pedirme algo más. ¡Te juro que estás a nada de ganarte una buena regañada!
—Ejem... Duodécima Dama, ¿alguna vez te has enfrentado en combate contra alguien del Camino del Mal Acumulado? —indagó Ding Songyan.
Al comprender que se trataba de una duda seria, la actitud de la Duodécima Dama Luo se suavizó un poco.
—He matado a varios.
—En ese caso, debes conocer bien el Arte Divino del Mal Acumulado y la Técnica de Devorar el Mal del Demonio —insistió Ding Songyan.
La Duodécima Dama Luo asintió con la cabeza.
—También dominan otra técnica conocida como el Arte de los Ocho Vientos.
—Me gustaría repasar contigo las artes marciales del Camino del Mal Acumulado —pidió Ding Songyan con una mirada transparente y llena de sinceridad.
La Duodécima Dama Luo dejó escapar un suspiro de resignación.
—Espera a que termine de lavar… ¿Qué sigues mirando? Estoy a punto de lavar mi ropa interior. ¡Sigue mirando y te va a salir un orzuelo!
Ante la reprimenda de la tendera, Ding Songyan se levantó a toda prisa y regresó a la finca del príncipe.
Allí buscó un conjunto de ropa corta de trabajo, más propia de la gente común que de un artista marcial y se la puso debajo de la túnica.
Para cuando estuvo de vuelta en el patio trasero de la Tienda de Vino Barato, la Duodécima Dama Luo ya había terminado con el lavado.
Sentado en la mesa de piedra, Ding Songyan prestó toda su atención a las explicaciones de la mujer sobre sus combates contra los herejes del Camino del Mal Acumulado. De cuando en cuando, ambos recurrían a sus dedos a modo de espadas para ensayar algunos movimientos.
Sin que se dieran cuenta, la taberna fue cobrando vida y el sol comenzó a teñirse de tonos dorados y rojizos desde lo alto.
De pronto, la Duodécima Dama Luo echó una mirada en dirección al frente del local.
—El chef Shi está de vuelta. Si no quieres que se entere de que fuiste tú quien pidió el mapa del Callejón Fengjia, ve a esconderte al ala este.
«¿El chef Shi ya regresó? Todavía no lo percibo... El Reino del Caos limita mi percepción a unos veinte metros, una distancia menor a la de otros Grandes Maestros de mi mismo nivel. La estructura de la taberna me tapa la vista y no he entrenado el oído con ningún arte especial. A menos que active el estado del Corazón Celestial, no puedo compararme con la Duodécima Dama...». Ding Songyan se puso de pie, cruzó el edificio principal ubicado al fondo del patio y se dirigió hacia el ala este.
El espacio parecía desempeñarse más como un almacén. Aunque había una cama, resultaba evidente que nadie la había utilizado en mucho tiempo, ya que se hallaba sepultada bajo un sinfín de cajas y baúles de madera.
Pasadas unas doce respiraciones, Shi Wuyan ingresó al patio y le hizo entrega a la Duodécima Dama Luo de un mapa detallado del Callejón Fengjia y sus alrededores.
En cuanto el chef Shi se ocupó con los preparativos de la comida, Ding Songyan salió de su escondite. Tomó las hojas de papel repletas de anotaciones y planos, y se puso a analizarlas con minuciosidad.
—¿A qué hora piensas ir al Callejón Fengjia? —le preguntó la Duodécima Dama Luo mientras barría el patio trasero.
Ding Songyan contestó sin el menor titubeo:
—Esta misma tarde.
Aunque la oscuridad de la noche brindaba un mejor camuflaje, también volvía al enemigo mucho más precavido.
\*\*\*
El invierno estaba a la vuelta de la esquina, por lo que las mañanas y las noches ya se sentían heladas. Sin embargo, bajo la luz directa del sol aún se podía disfrutar de una agradable calidez, perfecta para adormilar a cualquiera en una tarde de otoño.
Ding Songyan se había cambiado de ropa previamente en la posada, dejando de lado su túnica de erudito para vestir las prendas cortas y sencillas. Ahora se dedicaba a acompañar a la Duodécima Dama Luo por el concurrido mercado situado a las afueras de la sede del Templo Dangkang. Tras recorrer el lugar durante un rato, la mujer modificó su nombre y su realidad, dejándolo establecido en el Reino de la Gran Derivación inicial.
Hecho esto, emprendió el camino hacia el Callejón Fengjia. Con la excepción de la espada larga que portaba en la mano, no se distinguía en nada de los transeúntes que caminaban a su alrededor.
Poco más de quince minutos después, arribó al callejón ubicado detrás de la antigua residencia de Qian Shulong. Tan pronto como pisó la sombra de un árbol, sus ojos volvieron a abultarse como los de un pez y su rostro se alargó adoptando rasgos semejantes a los de un ciervo.
Acto seguido, se desvaneció en silencio, compartiendo la forma y la sombra de la vegetación. Protegido por la sombra de las ramas, se deslizó sobre el muro del patio hasta alcanzar el jardín trasero.
Flores, hierba, pilares de madera... cualquier elemento vegetal le permitía desplazarse con absoluta libertad, esquivando sin problemas la mirada de los sirvientes. En los tramos donde no había vegetación a la mano, echaba mano de su versión rudimentaria de la Escritura del Letargo, avanzando a hurtadillas gracias a los trucos que le había enseñado Fan Chunlin.
En muy poco tiempo, Ding Songyan alcanzó un pasillo techado situado cerca del segundo patio.
Al echar un vistazo a su alrededor, descubrió a un individuo dentro de una habitación continua.
El hombre tenia unos veinte años y lucía marcas negras como el carbón en la frente, aunque todavía no terminaban de formar el carácter de "maldad". Poseía facciones bastante agraciadas, pero su rostro reflejaba una crueldad evidente.
«¿Será uno de los discípulos personales de Sun Feiyang? Por lo visto, aún no ha cultivado la Técnica de Devorar el Mal del Demonio como arte secundaria...». Aprovechando la cobertura que le ofrecía la ventana de madera abierta, Ding Songyan saltó al interior sin generar el menor ruido ni proyectar sombra alguna.
El hombre apenas iniciaba el giro cuando se topó de frente con una espada envainada apuntando a su rostro.
Un sudor frío lo recorrió de golpe. Quiso gritar por auxilio e intentar detener el impacto, pero su cuerpo no le respondió; sintió como si se hubiera sumergido en la peor de las pesadillas, cara a cara con el Maestro del Camino, el hombre que siempre lo llenaba de un terror absoluto.
La vaina le acertó un seco golpe en la frente, dejándolo inconsciente al instante. Ding Songyan metió el pie para amortiguar la caída y lo acomodó en silencio sobre el suelo.
Con el rostro transformado ya en una apariencia serpentina, Ding Songyan se adentró a toda velocidad en los sueños del hombre.

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La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 213
Estás leyendo el capítulo 213 de La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela), un novela. **Zhulong, el Dragón Antorcha.** El resultado de consumirlo: Abre el caos primordial; Ilumina las nueve tinieblas; Gobierna el día y la noche; Alterna las cuatro estaciones; Convoca el viento y la lluvia. **Xiangliu, la… Este capítulo tiene publicado el 25 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Limitless - Derk10. La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) tiene 255 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.