Leer La Ceniza Primordial (Novela) Capítulo 6 online gratis en español
Caín no soltó la mano de Katherine.
Tampoco ella.
Durante unos segundos no ocurrió nada.
No hubo una señal del cielo. Ninguna de las placas de piedra vibró. La Torre de los Ecos permaneció inmóvil detrás de ellos, y el patio siguió siendo exactamente el mismo.
Y, sin embargo, Caín tuvo la sensación incómoda de que algo había cambiado.
No dentro de Katherine.
Dentro de él.
Ella fue quien retiró primero la mano.
—¿Siempre eres así?
Caín la miró.
—¿Así cómo?
—Como si estuvieras esperando que algo salga mal.
Pensó la respuesta.
—Generalmente sale mal.
Katherine sonrió.
—Eso no responde mi pregunta.
—Entonces sí.
Ella soltó una risa breve.
Caín no supo qué hacer con ella.
No estaba acostumbrado a provocar ese sonido.
—¿Qué?
—Nada.
—Me estás mirando.
—Sí.
—¿Por qué?
Katherine ladeó ligeramente la cabeza.
—No sé.
Caín apartó la mirada.
—Entonces estamos empatados.
Ella volvió a sonreír.
Fue un gesto pequeño.
Pero Caín lo recordó durante todo el día.
El entrenamiento comenzó a la mañana siguiente.
Cassian había elegido un patio apartado de la Torre del Umbral. No había espectadores, excepto dos iniciados que permanecían a distancia tomando notas.
Katherine llegó unos minutos después que Caín.
—Llegaste temprano.
—Tú tarde.
—Llegué a la hora.
—Eso es lo que dice la gente que llega tarde.
—Entonces tendremos que discutir qué significa llegar a tiempo.
Caín casi sonrió.
Casi.
Cassian apareció antes de que pudiera responder.
—Si han terminado de conocerse, empezamos.
Señaló el centro del patio.
Había una estructura de metal allí.
—Caín.
—¿Sí?
—Quiero que utilices la Ceniza.
Caín miró la estructura.
—¿Cuánto?
—Lo suficiente para que podamos observar cómo responde.
Katherine frunció el ceño.
—¿Y si pierde el control?
Cassian la miró.
—Entonces sabremos que todavía puede perderlo.
—Esa no es una respuesta.
—Es la única que tengo.
Katherine pareció querer discutir.
Caín la detuvo con una mirada.
—Está bien.
Avanzó.
Se colocó frente a la estructura.
Respiró.
Y dejó que la Ceniza apareciera.
La sensación llegó como siempre.
No era exactamente frío.
Era ausencia.
El metal frente a él empezó a perder algo que Caín no podía nombrar.
Su superficie se volvió opaca.
Después aparecieron pequeñas grietas.
—No fuerces —dijo Cassian.
Caín apretó los dedos.
Intentó detenerlo.
La Ceniza no respondió inmediatamente.
Aquello lo inquietó.
No porque no obedeciera.
Porque obedecía de una forma que todavía no comprendía.
La estructura continuó deteriorándose.
—Caín.
La voz de Katherine.
Él la oyó.
Pero no respondió.
La Ceniza avanzó unos centímetros más.
—Caín.
Esta vez estaba más cerca.
Sintió una mano alrededor de su muñeca.
El efecto fue inmediato.
El vacío retrocedió.
Caín respiró profundamente.
La estructura dejó de cambiar.
Katherine no lo soltó.
—¿Estás bien?
—Sí.
—No parece.
—Estoy bien.
—Acabas de casi perder el control.
Caín miró la estructura.
Una parte de ella había desaparecido.
No estaba rota.
Simplemente ya no estaba.
Cassian se acercó.
—Eso fue suficiente.
Caín lo miró.
—¿Qué hice?
—Lo mismo que haces siempre cuando tienes miedo de perder el control.
—¿Qué?
—Intentaste controlarlo demasiado.
Caín frunció el ceño.
—No entiendo.
Cassian señaló la estructura.
—La Ceniza no funciona como una espada. No basta con decidir cuánto quieres utilizar. Tienes que comprender qué estás intentando negar.
Caín guardó silencio.
—No estás luchando contra una cantidad de poder —continuó Cassian—. Estás luchando contra una decisión.
Caín miró su mano.
—¿Y si no sé qué estoy decidiendo?
Cassian no respondió.
Katherine sí.
—Entonces quizá ese sea el problema.
Caín la miró.
Ella todavía tenía la mano sobre su muñeca.
Se dio cuenta.
Katherine también.
La soltó.
—Lo siento.
—No pasa nada.
Pero ambos supieron que sí había pasado algo.
No sabían qué.
Todavía.
Esa tarde Caín encontró a Katherine en el mirador.
La ciudad se extendía debajo de ellos.
Corvenhal era distinta al Valle de Cuervos.
Demasiado grande.
Demasiado viva.
—¿Puedo sentarme?
Katherine se apartó un poco.
—Claro.
Caín se sentó.
Durante un rato ninguno habló.
—¿Estás enfadado? —preguntó ella.
—No.
—Frustrado, entonces.
—Sí.
—¿Por lo de esta mañana?
Caín asintió.
—No me gusta no poder controlarlo.
Katherine miró hacia la ciudad.
—A mí tampoco me gusta no poder controlar lo que recuerdo.
Caín volvió la cabeza.
Ella tenía los ojos fijos en las luces.
—¿Qué recuerdas?
—Demasiadas cosas.
—Eso no parece un problema.
Katherine sonrió con tristeza.
—Lo dices porque no recuerdas demasiado.
Caín no respondió.
Ella tardó unos segundos antes de continuar.
—A veces pienso que olvidar sería más sencillo.
—¿Lo harías?
—No.
—¿Por qué?
—Porque si yo decido qué olvidar, también estoy decidiendo qué parte de mí desaparece.
Caín la miró.
Había algo familiar en esa frase.
No sabía qué.
—Mi padre murió cuando era pequeño —dijo.
Katherine se volvió hacia él.
—No lo sabía.
—No hablo mucho de él.
—¿Lo recuerdas?
Caín miró sus manos.
—No como debería.
—¿Qué recuerdas?
—Sus manos.
Katherine bajó la mirada hacia las suyas.
—Entonces quizá sea suficiente.
—No parece suficiente.
—Nunca lo es.
El viento pasó entre ambos.
Caín observó las manos de Katherine.
Por un instante pensó en tomarlas.
No lo hizo.
No porque no quisiera.
Precisamente por eso.
Aquella noche, Katherine recibió una carta.
No llevaba remitente.
Solo su nombre.
La abrió.
Había una sola frase.
El Vacío ya despertó.
Katherine permaneció inmóvil.
Después quemó la carta.
No llamó a Ilsabet.
No llamó a Cassian.
No hizo nada.
Pero, antes de acostarse, miró durante largo rato hacia la ventana.
Había algo que no le había contado a Caín.
Desde que lo había conocido, sus sueños habían cambiado.
Antes veía un vacío.
Ahora veía una figura dentro de él.
No podía distinguir su rostro.
Pero sabía que estaba mirando a Caín.
Y sabía algo más.
La figura parecía tener miedo.
No de Caín.
De aquello que Caín podía llegar a recorda

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La Ceniza Primordial (Novela) Capítulo 6
Estás leyendo el capítulo 6 de La Ceniza Primordial (Novela), un novela. En un mundo donde las **Resonancias** determinan el poder y la identidad de quienes las poseen, existe una anomalía que las antiguas órdenes aprendieron a temer: la **Ceniza Primordial**, una fuerza capaz de alterar… Este capítulo tiene publicado el 12 de agosto de 2026. La Ceniza Primordial (Novela) tiene 7 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.