Leer La Bruja del Milenio (Novela) Capítulo 259 online gratis en español
🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
Un cielo gris plomo colgaba bajo, presionando fuertemente contra la distante e ininterrumpida línea de nieve y envolviendo al mundo en un frío solemne. Dentro del carruaje, Yvette, envuelta en una gruesa capa, alcanzaba a ver ocasionalmente el vasto y monótono mundo blanco del exterior a través de la cortina mientras ondeaba con el viento.
El crujido de las ruedas sobre la nieve compacta y la pesada respiración de los animales de tiro eran la banda sonora principal del viaje.
Dejando atrás la relativa calidez del sur, el paisaje ofrecía poco más que nieve e interminables bosques de coníferas cubiertos de blanco. De vez en cuando aparecía una aldea baja de piedra pesada y madera, con briznas de humo serpenteando desde sus chimeneas.
Originalmente, Yvette había planeado tomar una aeronave directamente hacia el País de la Nieve. Pero al preguntar en el puerto de aeronaves, se enteró de que no había vuelos directos; el destino más cercano era el Reino de Citer, al norte.
Sin otra opción, primero voló al norte hacia el Reino de Citer y luego se dirigió a un pequeño pueblo fronterizo. Después de algunas dificultades, encontró una caravana de comerciantes dispuesta a llevar pasajeros con destino a la Ciudad del Martillo de Hielo, comenzando un viaje lento que ya había durado varios días.
Por supuesto, simplemente podría haber caminado, pero tenía sus razones para no hacerlo. En primer lugar, los mapas eran frustrantemente abstractos, como mapas del tesoro garabateados por un niño, y dudaba de poder encontrar su verdadero destino por sí sola. En segundo lugar, viajar sola a gran velocidad a través de los campos de nieve sería demasiado conspicuo. Después de todo, este era el dominio del Emperador de la Nieve y, hasta que comprendiera la disposición de la deidad, prefería mantener un perfil bajo.
Y así, tras días de viaje pesado, una ciudad construida en la ladera de la montaña apareció finalmente en el horizonte distante: la Ciudad del Martillo de Hielo, la capital del País de la Nieve.
A medida que la caravana se acercaba, los detalles de la ciudad comenzaron a enfocarse gradualmente.
Lo primero que apareció a la vista fue una colosal muralla exterior que parecía crecer orgánicamente de la cara rocosa de la montaña. Estaba construida con masivos e irregulares bloques de piedra azul grisácea y recubierta con una capa perpetua de hielo que reflejaba la sombría luz del día con un brillo duro y frío.
Detrás de la muralla, los edificios bajos y espolvoreados de nieve de la ciudad ascendían por la ladera en niveles superpuestos. Aunque era la capital, su nivel de desarrollo urbano era tal que cualquier distrito individual de la Academia de la Verdad podría dejarla en vergüenza fácilmente tanto en esplendor como en escala.
Sin embargo, la Ciudad del Martillo de Hielo no carecía de su propio encanto rústico. Desde la distancia, la vista de la nieve blanca mezclándose con el calor que salía de las chimeneas creaba una atmósfera acogedora y serena: un sentimiento único de esta tierra y su gente.
Tras una breve inspección por parte de los guardias de la puerta, Yvette y los demás viajeros pagaron un pequeño impuesto de entrada e ingresaron a la ciudad.
La escena dentro de las murallas era un mundo aparte de la desolación exterior. Era fría, pero vibrante. Las calles, pavimentadas con grandes losas, estaban flanqueadas por canaletas donde el agua de la nieve derretida fluía libremente. Personas de todo tipo, vestidas principalmente con pieles, exhalaban bocanadas de aliento blanco en el aire fresco.
Además de bárbaros humanos altos y robustos, se podía ver con frecuencia a enanos corpulentos y a un puñado de semiorcos, quienes juntos formaban la población principal de la ciudad.
Unos minutos más tarde, siguiendo las indicaciones que Anya le había dado con tanto énfasis, Yvette subió por un camino inclinado de piedra. En la cima, encontró un establecimiento llamado "Mansión del Humo de Nieve", un hostal con aguas termales.
La fachada del hostal era discreta, construida con madera oscura y piedra. Una linterna de cristal de hielo colgada junto a la entrada emitía un brillo cálido y amarillo, exudando un aura acogedora en el gélido viento.
Empujó la pesada puerta de madera y una pequeña campana de bronce en el dintel tintineó melodiosamente. Detrás de la recepción se encontraba una mujer madura y rellenita con un rostro agradable. Llevaba un abrigo bordado de piel exquisitamente confeccionado al estilo tradicional del País de la Nieve, con el cuello adornado por un aro de suave pelusa blanca. "Saludos, viajera de tierras lejanas", preguntó. "¿Busca una habitación?".
"Sí", asintió Yvette, sacudiéndose los copos de nieve de la capa. "¿Tiene disponible alguna suite con aguas termales privadas?".
"Oh, qué inoportuno", dijo la mujer madura, adoptando en su rostro una expresión de lamento perfectamente practicada. "Estos últimos días hay una conferencia del gremio comercial, y todas nuestras suites con aguas termales privadas fueron reservadas con mucha antelación. Solo nos quedan unas cuantas habitaciones estándar, aunque todas incluyen acceso a nuestra área de aguas termales públicas. La experiencia sigue siendo bastante maravillosa".
"¿Puedo usar esto?". Yvette sacó una pequeña ficha y se la entregó.
Era la ficha que Anya le había dado, un símbolo de un cliente frecuente y valioso. Le había dicho que su padre incluso podía comer y beber gratis en la Mansión del Humo de Nieve con ella. Yvette se preguntaba si todavía tendría cierta influencia ahora.
Al ver la ficha, los ojos de la mujer se abrieron de sorpresa. "¡Es usted una distinguida Miembro de Oro! ¡Mis más sinceras disculpas, debería haberlo dicho desde el principio! Por favor, espere un momento. Haré los arreglos para usted de inmediato".
Bajo la esmerada atención de la mujer, el proceso de registro se completó en cuestión de momentos. Un joven empleado uniformado, con movimientos rápidos y eficientes, guio a Yvette a través de varios pasillos sinuosos hacia las profundidades del hostal.
La Mansión del Humo de Nieve era un hostal extenso de estilo finca. La habitación de Yvette estaba ubicada en la parte más profunda de la propiedad, donde era especialmente silencioso. En el interior, la decoración estaba impregnada del rico estilo del País de la Nieve. Una pesada alfombra de lana con intrincados patrones geométricos cubría el suelo, y las paredes estaban adornadas con tapices tejidos de colores que representaban lo que parecían ser mitos y leyendas del Emperador de la Nieve.
Por supuesto, la atracción principal seguía siendo el baño de aguas termales privado. Al deslizar una puerta en el extremo opuesto de la habitación, se revelaba un pequeño baño al aire libre encerrado por un muro de piedra rústica. Nubes abultadas de vapor blanco se elevaban del agua, cuya superficie ondulada reflejaba la cálida luz del interior, creando un resplandor suave y difuso.
Después de que el empleado se retiró, Yvette, contemplando la escena, estaba más que lista para un baño largo y lujoso.
Pero justo cuando liberó una gran cantidad de Fragmentos Espirituales para poner la habitación y sus alrededores bajo vigilancia, notó algo. En el rincón más alejado de la piscina humeante, una chica esbelta con largo cabello blanco estaba apoyada pacíficamente contra la pared de piedra, con su suave espalda dando hacia Yvette. Parecía haber estado dormida durante algún tiempo, completamente ajena a su llegada.
Yvette se congeló. En primer lugar, no podía comprender por qué una joven desconocida estaría bañándose en su suite privada. Luego, se dio cuenta de que la extraña había usado Magia de Luz y Sombra para ocultarse: era, para todos los efectos prácticos, invisible. De no haber sido por los Fragmentos Espirituales que monitoreaban toda el área, jamás habría notado a una persona oculta sin buscar activamente.
Pero lo que verdaderamente la puso en guardia fue darse cuenta —a través del Efecto de Sifón Rúnico— de que esta joven era al menos una Gran Maga con 10 000 puntos de poder mágico, e increíblemente, quizás incluso más fuerte.
¿Qué estaba pasando?
Una potencia de primer nivel, una Gran Maga o superior, estaba realmente aquí... ¿colándose en su baño de aguas termales?

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Estás leyendo el capítulo 259 de La Bruja del Milenio (Novela), un novela. Leo se encontró transportado a un páramo desolado, los restos de lo que alguna vez fue una próspera civilización mágica. Allí, se convirtió en Yvette: una bruja inmortal que no podía envejecer ni morir. Durante más de… Este capítulo tiene publicado el 7 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Nishino. La Bruja del Milenio (Novela) tiene 308 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.