Leer La Bruja del Milenio (Novela) Capítulo 148 online gratis en español
🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
En comparación con el Continente de la Marea Negra y el Continente del Espejo de Plata, el Continente Esmeralda, situado como un sándwich entre ambos, era el continente más pequeño, con un área que no llegaba ni a la mitad de la de los dos gigantes a sus costados. Por ello, durante la era de la Civilización de Origen, solo existían dos países en total en este territorio: uno era Greenotte, la tercera nación más fuerte del mundo, y el otro era un pequeño país llamado Tierra Roja.
El viaje de Yvette por el Continente Esmeralda solo duró 10 años antes de llegar a su fin.
¡Sí!
Una mera década.
La razón de una conclusión tan rápida no fue otra que esta: todo el Continente Esmeralda era una colosal selva tropical sobre el ecuador, y la invasión de la vegetación era todavía más profunda allí.
Si bien las ciudades en ruinas del Continente de la Marea Negra aún conservaban la mayor parte de sus siluetas, en el Continente Esmeralda las ruinas se habían fusionado por completo con la selva, volviéndose indistinguibles, lo que le causó a Yvette no pocos problemas a la hora de localizar los bastiones de las Aberraciones.
A pesar de todo, las ganancias de estos 10 años fueron considerables. El maná de Yvette se había incrementado a casi 8,000 puntos, mientras que su Magia de Aberración se había duplicado directamente, alcanzando los 400,000 puntos.
Cabe destacar que, durante su exploración, no había matado a ni una sola Aberración que superara el Rango 5. No es que no pudiera derrotarlas, sino que ganar seguiría siendo una pérdida de recursos, por lo que simplemente no había necesidad.
Además, las Aberraciones que alcanzaban esta etapa generalmente mostraban una inteligencia comparable a la de los humanos, y la mayoría podía hablar. Yvette sentía que no era correcto atacar repentinamente a una criatura inteligente que estaba dispuesta a comunicarse pacíficamente y que no la había provocado.
Después de todo, ella era una buena persona.
Desde su perspectiva, el nuevo orden mundial tras el apocalipsis surgiría de la Raza Mecánica o de las Aberraciones, y a ella le daba igual cualquiera de las dos opciones.
Como viajera, mientras su propia seguridad absoluta estuviera garantizada, sin importar en qué dirección evolucionaran las cosas, podía mantener una amplia curiosidad y ser una testigo observando desde los márgenes.
En otra noche tranquila, tras partir de la última Nación de la Tierra Mecánica que encontraron durante su travesía por el Continente Esmeralda, Yvette ajustó la dirección del piloto automático, guiando al vehículo magitecnológico hacia un lugar por el que ya había pasado en el pasado.
Conducir en el Continente Esmeralda seguía siendo incómodo en un aspecto: había muchos árboles colosales, de decenas a cientos de metros de altura, que obstruían enormemente la visibilidad. Las raíces de las plantas, increíblemente masivas, a menudo bloqueaban el camino.
Sin embargo, el vehículo magitecnológico no podía volar indefinidamente; de lo contrario, el consumo de maná sería demasiado elevado. No podían simplemente seguir utilizando a Yvette como una batería portátil, ya que su tasa de recuperación de maná no lograba mantener el ritmo que exigía el vuelo.
Al girar la cabeza, Yvette vio que en el espacio habitable del vehículo, Ice Rain escribía en su diario de viaje, mientras que Abel leía una revista que había conseguido de quién sabe dónde, con sus dos piernas largas y claras apoyadas casualmente sobre el hombro de Ice Rain, tratándola de manera bastante literal como un reposapiés.
Al cabo de un rato, un mensaje fue enviado al vehículo, atrayendo la atención de Yvette. Le echó un vistazo y vio que era de Lante.
Esto no la inquietó especialmente, ya que Lante enviaba mensajes casi todos los meses para informarle de sus experiencias en el Continente de la Marea Negra.
A veces se maravillaba del comportamiento antropomórfico de los diversos mecanoides en la Nación de la Tierra Mecánica. En otras ocasiones, combatía contra poderosas Aberraciones de alto rango y, tras la pelea, terminaban conociéndose y haciéndose amigos; una situación que no era inusual, porque Lante, al ser miembro de la Raza de los Demonios, no poseía el factor de Aberración que las Aberraciones necesitaban. Cualquier Aberración de alto rango con un mínimo de inteligencia podía calcular que una batalla sangrienta contra él sería, en realidad, un negocio con pérdidas. Era mejor transformar a los enemigos en amigos y, si la relación era buena, incluso compartir conocimientos sobre sus respectivos mundos.
A fin de cuentas, aunque la Suprema Reina Demonio Rosalyn y la Bruja del Final perecieron juntas, los dos mundos no habían llegado a enzarzarse en una guerra a gran escala. Por lo tanto, desde la perspectiva de Lante, los Demonios Corruptos tampoco guardaban una enemistad de sangre con él. Únicamente los Demonios del Abismo eran el objetivo de su inevitable venganza.
Aparte de estas cuestiones, también había ocasiones en las que a Lante le gustaba informar sobre descubrimientos pequeños y triviales.
Por ejemplo, en las ruinas de cierta instalación de lanzamiento, vio los descubrimientos que la Civilización de Origen había realizado a partir de su exploración del universo. Sumamente asombrado, enviaba una serie de exclamaciones expresando su admiración por la Civilización de Origen.
Otro ejemplo: a través de algunos textos supervivientes, descubrió que las personas de la Civilización de Origen tenían un estilo de vida bastante colorido y poseían muchos términos extraños. Entonces enviaba mensajes para preguntar sobre ellos.
Pero en esos momentos, como maestra, a Yvette le resultaba bastante difícil de explicar. Ella solo enseñaba magia, nada más.
Sin embargo, tampoco tenía la intención de permitir que Abel corrompiera la mente del muchacho. Por ello, siempre optaba por ser vaga, o bien le decía que pidiera a sus amigos mecanoides que desenterraran juntos los secretos detrás de esos términos tan extraños.
En cuanto a lo que descubrieran después, a ella no le importaba.
Aun así, no todos los mensajes de Lante eran inútiles. Al menos, gracias a sus pequeños hallazgos, Yvette también se enteró de algunas cosas.
Por ejemplo, más adelante el Grupo Grieta Espacial parecía haber utilizado realmente la Magia de Campo de Fuerza para desarrollar motores antigravedad, creando los únicos Portaeronaves Celestes del mundo equipados con tecnología antigravedad, superando a todos los demás a nivel global. Mientras tanto, otros Portaeronaves Celestes de la misma era todavía se propulsaban mediante magia de viento, viéndose afectados por el entorno elemental. Cuanto más se acercaban al espacio, peor se volvía su relación de consumo de maná, lo que hacía casi imposible la entrada independiente al espacio.
Yvette recordaba que en los mundos de ensueño en los que había entrado, los motores antigravedad, al igual que la Tecnología de Portales Espaciales, eran considerados una eterna promesa que "siempre estaría a 30 años de distancia.”
¿Entonces eso no era solo una quimera? ¿Realmente lo consiguieron?
Entonces, el día en que llegó el apocalipsis, ¿escapó alguien a bordo de los Portaeronaves Celestes? ¿Aunque fuera solo para ganarse la vida a duras penas en la Base Lunar o en una Estación Espacial?
Sin darle demasiadas vueltas, Yvette abrió directamente el mensaje de Lante. Pero a diferencia de lo habitual, esta vez Lante había enviado un mensaje de texto de despedida.
Había visto la aurora.
Yvette guardó silencio por un momento. Llamó a Abel y, junto con ella, le envió a Lante algunos consejos de despedida y bendiciones.
Como su tercer estudiante, al principio, el nivel de atención que le prestaba a Lante en verdad no era muy alto. Equivalía, a grandes rasgos, a dejarlo a su propia suerte.
Pero en los últimos años, Lante había estado enviando mensajes de texto de manera diligente, y ella le había respondido con bastante seriedad. En realidad, ambos habían llegado a parecerse a amigos por correspondencia.
La llamada relación de "maestra y amigo" era probablemente justo así. Aun así, Lante siempre mostraba un gran respeto, sin sobrepasar nunca los límites. Su etiqueta como discípulo era impecable, a diferencia de Abel, quien "tiraría abajo el techo si no la golpeaban durante tres días.”
Por eso, cuando Lante estaba a punto de marcharse, aunque Yvette sabía que este día llegaría, de todos modos sintió una pizca de pesar.
"Tú también deberías escribir algo.” Después de que Yvette terminó su mensaje para Lante, miró a Abel, que estaba a su lado.
Pero, claramente, el ánimo de Abel tampoco era el mejor. Frunció los labios y escribió unas cuantas palabras duras, fingiendo desinterés y ordenándole a Lante que se largara rápido; sin embargo, tras vacilar durante más de diez segundos, terminó borrándolas por voluntad propia. Al final, se convirtió en una bendición de despedida común y corriente, sumamente insípida, aburrida y breve.
Menos de un minuto después de haber enviado el mensaje, llegó la respuesta final de Lante. A diferencia de sus habituales párrafos largos de texto, esta vez contenía únicamente un emoticón predeterminado de llanto.
Teniendo en cuenta la personalidad sencilla, honesta y juvenil de Lante, Yvette adivinó que el muchacho probablemente ya estaba sollozando de manera incontrolable.
Aunque la esperanza de vida de Lante había aumentado enormemente tras desbloquear su Demonización completa, si se volverían a encontrar en esta vida era una auténtica incógnita.
Tras la partida de Lante, el viaje de Yvette por el Continente Esmeralda también llegó a su fin. Comenzó a prepararse para el viaje de regreso.
Sin embargo, antes de emprender el retorno, había un lugar que necesitaba visitar de nuevo: las ruinas de la capital de Greenotte, la Ciudad de Jade.
Sí, en la Tierra de la Finalidad, su viaje por el Continente Esmeralda en verdad estaba llegando a su término; pero desde otra perspectiva, su travesía por el Continente Esmeralda apenas estaba comenzando.
Porque muchos años atrás, cuando su viaje por el Continente Esmeralda recién iniciaba, había descubierto una niebla del sueño en la Ciudad de Jade.
Originalmente había tenido la intención de entrar en ella de forma directa, pero tras un momento de vacilación, se contuvo. Planeó esperar hasta haber terminado de explorar el Continente Esmeralda y que su Magia de Aberración fuera más abundante antes de investigarla a fondo.
Ahora, con 400,000 puntos de Magia de Aberración y habiendo dominado la Magia de Luz y Sombra, se sentía mucho más tranquila. De paso, también se fijó dos objetivos principales.
Primero, investigar el Programa Ladrón de fuego para ver si podía encontrar más pistas relacionadas con el Dios de las Máquinas. Segundo, aprender aquí la Magia de la Naturaleza, una de las cinco grandes magias de concepto.
Después de todo, solo había una niebla del sueño en el Continente Esmeralda. Tenía que aprovechar bien la oportunidad. Además, la universidad de aquí la enseñaba directamente y, en el peor de los casos, simplemente podría escuchar a escondidas.
En cuanto a la verdad sobre el apocalipsis, para ser honesta, ya no le importaba. O bien una de las ocho megacorporaciones había filtrado algo como la Trascendencia Divina, o bien lo había hecho Cero. Solo existían esos dos grupos de sospechosos.
Además, con respecto a la niebla del sueño, tenía una hipótesis particular.
En primer lugar, ya había confirmado que la niebla del sueño era un mundo abierto sin límites y excepcionalmente rico en detalles. Poseía pormenores infinitamente complejos, y las trayectorias de vida de cada transeúnte eran claras y distintas. Esto no podía, bajo ninguna circunstancia, haber sido reconstruido únicamente a partir de los recuerdos de una sola persona.
En otras palabras, este era un mundo real y completo, y ella, por el contrario, era la intrusa del exterior.
Al vincular esto con las últimas palabras que Cero le había dirigido, se preguntó si la respuesta no estaría oculta dentro de las pocas y crípticas frases de Cero.
Número Cero había dicho que este mundo no era del todo falso, lo que significaba que existían tanto partes falsas como verdaderas. La única pregunta era cuáles partes eran falsas y cuáles eran reales.
Al mismo tiempo, Cero también le había encomendado que cuidara bien de Liana.
¿Significaba esto que el mundo del sueño podía ser falso, pero las personas dentro de él, al menos Liana, eran reales?
No estaba segura de si esta hipótesis era correcta, pero estimaba que su próxima evolución también era inminente.
Entre las cinco grandes magias de concepto: Vida, Alma, Naturaleza, Campo de Fuerza y Luz-Sombra, únicamente la Magia de la Naturaleza le hacía una falta severa. Ya había adquirido cierto nivel de comprensión en las demás, y su entendimiento de la Magia de Luz y Sombra tal vez superaba incluso al de la propia Civilización de Origen.
Una vez que concluyera esta experiencia en el sueño, compensaría su déficit en la Magia de la Naturaleza y luego regresaría a la isla para una nueva evolución. Con eso, poseería el poder de combate y la confianza suficientes para enfrentarse al legendario Dios de las Máquinas.
Y es probable que muchos misterios sin resolver encontraran su respuesta precisamente en él.

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Estás leyendo el capítulo 148 de La Bruja del Milenio (Novela), un novela. Leo se encontró transportado a un páramo desolado, los restos de lo que alguna vez fue una próspera civilización mágica. Allí, se convirtió en Yvette: una bruja inmortal que no podía envejecer ni morir. Durante más de… Este capítulo tiene publicado el 15 de julio de 2026, Traducido por el grupo Nishino. La Bruja del Milenio (Novela) tiene 308 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.