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Leer Kuranmūnsutā (Novela) Capítulo 25 online gratis en español

🏴 Grupo: Aki Yai✍️ Traducción: Aki Yai
CAPÍTULO 2: HERMANOS PARTE 2 ―¿Arata, quieres dar un paseo conmigo?―Pregunto Kitsune a Arata. Arata sabía que quería hablar con él, pero ya era demasiado tarde y tenía que irse ya, por lo que no tenía tiempo ya para hablar. ―En estos momentos ya no puedo, ya tengo que volver a mi hogar, junto con Oka-sama y Oto-sama―dijo Arata―. No te gustaría venir conmigo. ―¡En serio!—se sorprendió Kitsune al oír eso― siempre he querido ir con usted a Yamagata, servirle, acariciarle, y usted me acaricie mi pelaje, haaaa―dio un suspiro― y se sumergió en sus pensamientos. Todos estaban hablando entre ellos, Katashi, quien podía comunicarse telepáticamente, a cualquier parte o casi parte del mundo, les comunico a sus padres que tenía un poco de contratiempo. Sus padres entendieron y le dieron una hora más para que hablaran entre ellos. ―Arata, Oto-sama dijo que si podía venir con nosotros y nos dio un poco más de tiempo―le informo Katashi a su hermano menor Arata. Arata se puso feliz con las noticias, por supuesto Kitsune también lo estaba, era la segunda vez que viajaría una gran distancia, y esta vez seria acompañada por su Amo. ―¿Bueno y que quería hablar conmigo?―pregunto Arata a Kitsune. Los demás estaban escuchando también, Nozomi estaba un poco disconforme con la situación, ya que Arata estaba siendo cargado en el regazo de Kitsune. Aratani solo apretaba los dientes de la rabia. ―Bueno, en este poco tiempo que he estado aquí, el clima ha cambiado mucho, se ha puesto más caliente que de costumbre―comenzó a hablar Kitsune. No parecía haber nada raro por sus palabras y lo que dijo, pero esta parte de Hokkaido era un poco más fría, aunque no hacia bastante frio, el calor de aquí era casi mínima. ―Y los animales se están comportando raros―siguió Kitsune―a veces me pongo nerviosa en vez en cuando, aunque no dura mucho, me da escalofríos, y me entra miedo. En sus palabras se podían notar un poco de ese miedo mientras contaba todo esto. ―Si es así, y no te sientes segura aquí, entonces es más razón para llevarte conmigo―dijo Arata con una sonrisa en su rostro para que Kitsune también se pusiera feliz. ―¡Sí!―dijo alegre Kitsune. La situación se había tornado un poco seria por lo que había contado Kitsune, además de todo esto, nadie dijo una palabra. La familia Hiromi se tomaba muy enserio, cualquier irregularidades que alguien sintiera, aunque no tuviera sentido o fuera algo gracioso, las cosas que hacia referente a la tierra y Yokai, se los tomaban muy enserio. Pero el que rompió este silencio fue Katashi, el hermano mayor. ―Bien siendo así, es hora de irnos. Kitsune, si es así bienvenida a la familia―dijo Katashi. ―Gracias―dijo Kitsune. Después de eso hablo Aratani. ―Aunque estés cerca de Arata, no voy a dejar que estés todo el tiempo con él, entendisteis―dijo Aratani. ―A mi hermano ya le escogí a su prometida, por lo que todo lo que hagas será en vano―Le dijo Nozomi a Kitsune para que se rindiera de tanto perseguir a Arata. La habían aceptado, genial. Todos estaban felices a pesar de estar como rivales. Se llevaban bien después de todo, Kitsune y Aratani sabían muy bien que no podían tener una relación con Arata, pero le gustaba estar a su lado. Los cuatros hermano y una mascota, por así decirlo. Estaban totalmente felices, todos estaban hablando unos con otros. Arata estaba más feliz, aunque no veía a Kitsune como mujer, ni de forma pervertida, estaba feliz por llevarla con él, Arata veía a Kitsune como a otra de sus hermanas. Varios minutos pasaron. El clima, aunque no se notó mucho el cambio, este cambio de repente para Kitsune, fue bastante perceptible. Kitsune se dio cuenta de inmediato del cambio en el clima y se asustó y se sujetó más fuerte. ―Es lo mismo que en esos día―dijo Kitsune en voz baja a Arata estando asustada. Los cuatros hermanos se detuvieron para ver qué pasaba, pero no veían nada raro en el ambiente. Pero… Cinco segundo más tarde, se sintió un profundo vacío, los pájaros que estaban en los árboles, se podía notar como estos tenían miedo de volar, dudaban de sí mismo para volar, era raro ver una escena así. Con cualquier peligro o ruido que hubiera, los pájaros serían los primero en volar, pero ninguno lo hacía, ¿Por qué? Los animales pequeños, se movían de forma lenta, pareciera que trataran de no ser visto por alguien, ¿Qué estaba sucediendo para que los animales se comportaran de esta manera? Seguido de eso, se pudo notar como un sonido de alta frecuencia podía ser emitido en todas partes, se pudo apreciar seguido de esto, como los animes chillaban por el sonido que le afectaban a ellos. Nadie se había dado cuenta, pero Kitsune había caído arrodillada tapándose los oídos, aunque no molestaban tanto a Arata, Nozomi, Aratani y a Katashi. Kitsune podía escuchar este sonido extremadamente fuerte. Los animales eran sensibles a estos sonidos, por lo tanto los aullidos de los lobos y animales chillando por el sonido, no se podía evitar que ellos sintieran esto, era claro que eran diferentes frecuencias de sonido, para que todos los animales se vieran afectados a esto. ―¿Qué es eso?―pregunto Nozomi, quien estaba mirando el cielo despejado. Todos miraron el cielo, el sonido se silenció y los animales quedaron nuevamente en silencio. Lo que se podía divisar en los cielos era una mancha negra, poco a poco se podía notar como este se estaba expandiendo, ninguno sabía que era eso. El agujero se expandió más, y de este, de repente, salió una bola de fuego. ―¿Fuego?―dijo Katashi confundido por esto. La bola de fuego cayo entre los arboles de la zona, estos comenzaron a arder, y como si fuera poco. El fuego comenzó a extenderse mas rápido de lo normal, pero este pareciera como si estuviera siendo controlado. El fuego se dispersó hacia un lado, y en un rápido despliegue de fuego, el fuego creo un circulo alrededor de todos ellos, Arata, Nozomi, Aratani y Katashi, estaban completamente rodeados por el circulo de fuego. El fuego no se dispersaba hacia otro lado. Era claro, que el que estaba detrás de esto, estaba tratando de que los hermanos y Kitsune no pudieran salir corriendo. Pero… Katashi les dijo a sus hermanos que esperaran, que iba averiguar que era ese agujero. Pero cuando trato de volar para ver, no pudieron creer lo que estaba saliendo de ese agujero. Era una mujer. Quedaron todos confundidos. La mujer joven de una edad de 20 años. Llevaba pelo rojo largo liso, como fuego; una blusa blanca, mangas cortas; ojos negros, que miraban fijamente a las personas; un pantalón rojo; estaba descalza, sin zapatos; llevaba un collar alrededor de su cuello totalmente liso y sin imperfecciones; las pestañas de los ojos era también rojo; con una faja roja en el abdomen, se podía apreciar como cintas rojas estaban alrededor de ella, en el aire; junto con esto, su rostro reflejaba la personalidad más seria que una mujer podría tener. Estando en el aire, después de salir poco a poco del agujero negro, ella miro hacia abajo, en busca de los cuatro hermanos y Kitsune. Aunque estaba totalmente desarmada, y no tenía una presión asesina hacia uno de ellos, sabían que algo malo iba a pasar. La mujer que había salido del agujero negro solo estaba en el aire viendo a todos, no apartaba la vista para nada, no sabían que era lo que estaba buscando. Y en un momento después Katashi hablo a los demás. ―Chicos necesitan regresar con padre, y contarle esto―dijo con un poco de miedo―me he estado comunicando con él por telepatía, y no he podido establecer comunicación con él, nunca antes había pasado esto. ―Pero, oni-chan. Ella parece que está buscando algo, y es mejor estar preparado para cualquier cosa, es mejor estar juntos―dijo Arata estando en desacuerdo a lo que dijo su hermano mayor. Katashi no dijo más nada. Sabía que era mejor estar juntos, pero esto sería aún peor, si la mujer era peligrosa, entonces no podían estar frente a esta batalla. Lo más raro que pensó Katashi, fue que no podía ser un Yokai normal, o un Yokai SSS, era casi imposible encontrarse con uno de estos, las posibilidades de que apareciera uno era de uno entre cien. Pero… La mujer no desprendía vida. Katashi se dio cuenta, que no tenía presencia, lo cual era muy peligroso si llegaba a cruzar batalla con ella. ¿A que ha venido esta joven mujer? Nadie sabía la respuesta, pero… Todos se dieron cuenta cuando la mujer comenzó a mover sus labios. ―Mi nombre es Eshima Eri, los siguientes minutos serán los más dolorosos de su vida. Mi amigo dijo que ya era hora de moverse, tardamos miles de años para poder materializarnos en este universo. Aunque… Lo siento, mi amigo dijo que no podía decir más de lo que ya dije―termino de hablar la mujer de rojo llamada Eshima Eri. Todos quedaron mudos, no sabían que contestar a las palabras que había dicho la mujer. ―¿De dónde vienes?―pregunto Katashi. ―No tengo permitido contestar―respondió Eshima Eri. Katashi se dio cuenta que a partir de ahora no le contestaría sus preguntas, pero aun así siguió. ―¿A qué has venido?―realizo otra pregunta Katashi. ―La respuesta a esa pregunta, es la realización de un deber que tengo que cumplir para mi amigo―esta vez contesto a la pregunta. Era raro, respondió a esa pregunta, pero aun así no le pudo sacar mucha información a la mujer llamada Eshima Eri. ―¿Cómo se llama ese amigo tuyo?―pregunto Katashi. ―Esa pregunta, tiene muchas respuestas. Pero aun así, las razas inferiores no pueden saber su nombre hasta el fin del m… No termino la frase. ―Lo siento, me prohibieron no decir eso―dijo la mujer Eshima Eri. Entonces, en que situación se encontraban en estos momentos, todos ellos. Solo quedaban mirando a la mujer, su pelo rojo y cintas largas se balanceaba por el viento que soplaba esta tarde de primavera. ―Arata-sama, es mejor irnos, ella da mucho miedo―dijo Kitsune a Arata en voz baja. Kitsune le tenía mucho miedo, pero los cuatros hermano no podía sentir miedo, es decir, no tenía motivo para esto, ya que no sentía alguna intención de matar de ella o su poder. Entonces, ¿Qué era? A lo que Kitsune le tenía miedo, era… Lo tranquila que estaba a pesar de estar enfrente de los cuatros integrantes de la familia Hiromi. Kitsune, se podría considerar como una Yokai de rango SS, y podía sentir el aura que estaban desprendiendo los cuatros hermanos en ese momento. Esto era más que necesario para espantar a cualquier Yokai, con cualquier rango. ―Ella, ella no tiene miedo de ustedes a pesar de todo el aura de poder que están soltando en estos momentos―dijo Kitsune estando todavía con temor. Katashi al darse cuenta de eso, se dio cuenta que cada uno había soltado su aura de poder inconscientemente frente a ella, y seguido de esto, también se dio cuenta que ella estaba todavía tranquila a pesar de todo el poder que estaban soltando ahora. El aura de poder, era causada por su alma, quien actúa para demostrar superioridad frente a otras almas. ―Mierda, será mejor huir…―quedo sin palabra en ese momento Katashi. Al darse cuenta que después de un pestañeo la mujer había desaparecido. Katashi comenzó a buscar por todos lado para ver a donde había ido, había desaparecido completamente. Pero no se dio cuenta de que… ―¡Aléjate de él!―grito Kitsune, poniéndose entre Arata y la mujer de rojo llamada Eshima Eri. Se podía notar como Kitsune temblaba de miedo. Pero la mujer no le prestó atención a ella y la evadió para ver otra vez a Arata, quien estaba detrás de Kitsune. Kitsune al ver esto instintivamente saco su arma, materializándose en el aire, la forma de un báculo de oro puro, la estaba sosteniendo en ese momento. Y seguido de eso a punto con el arma a la mujer. ―No puedo dejar que le hagas… No dijo nada. Esto fue por la triste escena que estaba contemplando en ese momento Arata desde atrás. Ver como una de las cintas rojas, atravesaba el abdomen de Kitsune, lo dejo completamente paralizado. ―¿Kitsune?—dijo Arata estando completamente confundido en la situación. Se le pudo ver como una lágrima salía de los ojos de Arata. Al ver como caía Kitsune de rodillas poco a poco, lo dejaba completamente fuera de sí. ―¡Tu!—dijo Arata enfurecido―como te atreviste a hacer algo como esto. Los demás, al ver esta escena, sacaron de inmediato su Arumakado. Todos con las tarjetas doradas, de inmediato lo transformaron en sus Arumamu. Nozomi, no la materializo. Aun no era diestra en el arte de la espada. Su hermano mayor Katashi, su Arumamu de color dorado y blanco era la de una espada Nadachi. Una espada larga y delgada, utilizada generalmente para campo abierto en las batallas. Su hermana mayor, Aratani. Su Arumamu tomo la forma de una Nagakami, su hoja de un metro y el agarre de 60 centímetro de largo. Utilizados también para campos abiertos en una batalla, donde luchan centenares de personas. Se habían puesto totalmente en guardia contra la mujer de cabellos rojo llamada Eshima Eri. ―No se preocupen―comenzó a hablar la mujer―solo la puse a dormir, molestaba mucho. Aunque no creo que se levante por un tiempo. Dijo Eshima Eri mientras miraba el cuerpo de Kitsune que estaba en el suelo. ―¿A qué has venido?―pregunto Katashi nuevamente a la mujer. Y en un profundo silencio, la mujer miro hacia los cielos y dijo. ―Es igual de donde yo vengo, pero ya no existe. Tan inmenso e infinito como el mar―dijo Eshima Eri―. Para cumplir nuestra meta, y la meta de nuestro amigo, tenemos que realizar este acto. Quedo callada. Ellos se preguntaban de qué estaba hablando en esos momentos. ―la verdad tras este acto, es la búsqueda de un alma que necesitamos recolectar, para realizar el deseo de nuestro amigo y el deseo de todos que tanto anhelamos realizar. No sabía de qué se trataba de lo que estaba diciendo ella, pero el sueño que ellos dicen, no sabía si era para bien o para mal. Pero conforme a la actuación y el acto que estaba tomando en eso momentos, lo más probable era que sus actos, eran para realizar algo malo para la humanidad. ¿De dónde venía ella? ¿El tal amigo es tan importante y su sueño es tan importante para realizar muertes a causas de sus deseos? Pero… ―El alma que necesito en estos momentos es el de este chico―señalo la mujer al hermano mayor de Arata, Katashi―así es. No sabía qué hacer, la mujer de seguro estaba a punto de comenzar y realizar lo que tenía que hacer en estos momentos en su venida. “Esto es malo, no he podido hablar con nuestros Padres. Kitsune se está desangrando, por lo menos tengo que hacer que los demás se vallan”. ―Aratani hazte cargo de los chicos, este es un problema entre ella y yo, no podemos hacer nada más que correr. Pero lo más importante es que ustedes se salven sobre todo Arata y Nozomi. No deje que pase algo a ellos dos, entendiste. A simple vista se podía notar como Aratani estaba en desacuerdo con esto pero, no tenía más opción que cuidar de sus hermanos pequeños. ―Está bien, cuídate―dijo Aratani a su hermano. Arata se dio cuenta de esto… ―No, Kitsune está mal por ella. No la voy a dejar ir así no más―dijo Arata con las lágrimas corriendo por su rostro. La mujer miro a Arata. ―Chico ella se recuperara, aunque no sea muy pronto, ella lo hará―dijo la mujer. No sabía si era buena o mala. Conforme como hablaba en esta situación, era realmente relajada en esta situación. ¿Que podían hacer en estos momento? Solo había una opción para ellos, y era la de escapar. Pero… Fue ahí donde toda la pesadilla comenzó para todos estos hermanos unidos por sangre.
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Kuranmūnsutā (Novela) Capítulo 25

Estás leyendo el capítulo 25 de Kuranmūnsutā (Novela), un novela. Hiromi Arata se le confiesa a su mejor amiga, en cambio este es rechazado por Sadashi Kyoto diciéndole “No me vuelvas a hablar. Pasa año y medio, y la historia nos traslada a la preparatoria Hiro-Yuu (Actualmente la… Este capítulo tiene publicado el 28 de junio de 2017, Traducido por el grupo Aki Yai. Kuranmūnsutā (Novela) tiene 89 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.