Leer Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 97 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
El viento de la espada violeta presionaba implacablemente a Varos, y el tintineo metálico de las hojas resonando sin parar. Varos apretó los dientes mientras esquivaba y paraba con todo lo que tenía.
Sigue siendo tan agotador como siempre.
En cuanto a habilidad y experiencia, Varos no era inferior a Lapicel. La cantidad de aura que podían manejar tampoco era significativamente diferente, ya que ambos dependían del poder limitado extraído de la espada demoníaca Mareda.
Varos incluso tenía una ventaja física significativa. Actualmente estaba en la cima de su mejor momento, con un cuerpo perfeccionado gracias a un entrenamiento diligente y una nutrición adecuada. Lapicel, en cambio, era una joven que no había entrenado extensamente ni recibido alimento adecuado.
Físicamente, Varos estaba muy por delante. Y sin embargo, era él quien estaba siendo empujado hacia atrás.
"¡Perro del Monarca de la Muerte!" Lapicel soltó un grito desesperado mientras cortaba en diagonal con su hoja de aura. "¡Te mataré!"
El disparo pareció directo a simple vista, pero Varos no bajó la guardia. Sabía demasiado bien lo engañosamente que esa trayectoria aparentemente simple podía torcerse en un instante.
¿De qué lado será esta vez?
Aprovechando su experiencia, Varos predijo su movimiento y buscó una oportunidad. Avanzó con el pie izquierdo, contraatacando con una estocada dirigida directamente a ella.
"¡Ugh!"
Varos fue el primero en recibir un golpe. Su estocada apenas rozó a Lapicel, pero su tajo diagonal impactó con precisión en su hombro, cortando la carne. Un dolor agudo irradiaba de la herida, y Varos mordió fuerte mientras se retiraba.
Golpea otra vez. Maldita sea.
Ese era el problema.
La mayor fortaleza de Lapicel, la que incluso otros Reyes Marciales admiraban, era su extraordinario sentido del combate. No necesitaba entrenamiento formal para sobresalir, ni experiencia para encontrar instintivamente los pasos adecuados. Varos no pudo seguir el ritmo.
Solía defenderme con ella...
Pero el sentido del combate por sí solo no determina la fuerza de uno. ¿No necesitaba entrenamiento formal para destacar? ¿No necesitaba experiencia para encontrar la respuesta?
En otras palabras, podría alcanzarla con mucho entrenamiento y experiencia. En el pasado, Varos había superado a Lapicel como Señor Caballero de la Muerte, gracias a sus técnicas aprendidas y experiencia acumulada, que compensaban cualquier falta de instinto puro. Además, su destreza física había sido abrumadora entonces.
Ahora, sin embargo, su aura carecía gravemente. Las técnicas y la experiencia que había perfeccionado no podían aprovecharse del todo. A pesar de su ventaja física, poco a poco se estaba desgastando. Con cada golpe implacable de Lapicel, el cuerpo de Varos se manchaba de rojo.
"¡Ugh! ¡Gah! ¡Maldita sea!"
Incapaz de mirar más, Serati intervino. Apuntó al flanco de Lapicel con su hoja de aura.
—¡Déjame unirme, señor Varos!
Lapicel reaccionó de inmediato, su ataque de aura en forma de media luna se lanzó hacia Serati.
¡Boom!
Serati desvió el golpe y recuperó su postura, aunque con dificultad. Esta vez, no salió volando como una piedra que salta al aire. De alguna manera, logró esquivar todo el impacto del ataque.
¡Muy bien! ¡Ahora puedo defenderme!
Hasta ahora, Serati no se había atrevido a intervenir. Pero Lapicel claramente funcionaba a base de energía. Ahora había una oportunidad incluso para un caballero rojo. Además, la armadura del infierno invocada desde Gehenna fue de gran ayuda.
De repente curiosa, Serati preguntó: —Esta armadura es increíble. ¿Por qué no la usas, señor Varos?
Varos soltó una risa amarga.
—No puedo usar eso.
—¿Por qué no?
—La armadura se me escapa.
—¿Qué?
Serati frunció el ceño, sin estar segura de si había oído mal. Varos señaló la espada demoníaca, Mareda.
—Es parecido a esto.
En otras palabras, la armadura, como la espada demoníaca, era un objeto que devoraba el alma de su huésped.
—Espera, ¿Entonces qué le está pasando a mi alma ahora mismo?
Varos apartó la mirada y se lanzó contra Lapicel.
"¡Toma esto!"
Su repentina distracción puso aún más nerviosa a Serati. ¿Por qué evitaba la pregunta?
—Oye, señor Varos?
—No te preocupes. El joven maestro se encargará.
—¿Encargará de qué?
Incluso mientras se preocupaba, Serati seguía blandiendo su hoja de aura. Por ahora, la tarea inmediata era ocuparse de Lapicel. Con ambos atacando al unísono, la situación empezó a inclinarse a su favor. La expresión de Lapicel empezó a torcerse.
"¡Ugh! ¡Ngh! ¡Gah!"
Un destello de esperanza apareció en los ojos de Karnak.
¡Lo están haciendo bien!
Solo un poco más, y podría alcanzar su alma. Entonces, ocurrió. La hoja de aura de Lapicel impactó en la espada demoníaca Mareda.
Con un estruendo ensordecedor, un grito penetrante resonó en el aire. "¡Aaaaah!"
El grito no vino de Lapicel, Varos ni Serati. Más bien, provenía de la propia espada. Una figura humanoide negra y translúcida comenzó a emerger de la hoja.
"Haaah..."
El fantasma mostraba una expresión extrañamente satisfecha mientras se disipaba lentamente en la tierra.
Serati parpadeó confundida. "¿Q-Qué acaba de pasar?"
Varos puso una cara de fastidio. "Ah, al final esa maldita cosa se fue al infierno"
\*\*\*
La hoja de aura de Lapicel azotó el aire como un destello de luz violeta.
"¡Señor Varos!"
Varos saltó hacia atrás y rodó por el suelo. Su sincronización era impecable, permitiéndole esquivar a la perfección. Y sin embargo, aunque el golpe falló por completo, la onda expansiva por sí sola lo lanzó como una hoja seca al viento.
"¡Uwaaaaagh!"
El gigante de aspecto de oso rodó por el suelo como una piedra que rebotaba. Serati se movió inmediatamente para defenderle de cualquier ataque y apuntó a la espalda de Lapicel.
"¡Toma esto!"
Lapicel movió la hoja a mitad del golpe. Sus cuchillas de aura chocaron y reverberaron con un fuerte rugido. Serati retrocedió tambaleándose con gotas de sudor frío corriéndole por la cara.
—¿A-Ahora qué?
Con Varos incapaz de usar su aura oscura, ya no le podía ayudar. Ahora solo ella debía enfrentarse a Lapicel.
Sintiendo que estaba acorralada, Serati envió un mensaje frenético. —¿Debería dejarte usar mi cuerpo ahora?
—La forma en que lo has dicho es un poco... raro, pero...
Por supuesto, lo que quería decir era que Varos tomara posesión de su cuerpo para luchar.
—Ya es demasiado tarde para eso.
Varos negó con la cabeza.
—Si íbamos a hacer eso, debería haber sido antes.
Karnak ya había empezado a preparar su hechizo nigromántico. Si Varos intentaba la posesión, Karnak tendría que abandonar el hechizo que había estado tejiendo. Empezar de nuevo solo les pondría en mayor desventaja.
Varos frunció el ceño mientras fulminaba con la mirada la ahora inútil espada demoníaca. "¿En serio? ¿Cómo puede un espíritu maligno tener tan poca determinación? ¿Ni siquiera puede soportar un poco de presión?"
Lapicel alternaba la mirada entre los dos, y de repente estalló en carcajadas. "¡Ahahaha!"
Luego, sin dudarlo, se lanzó contra Varos. Era natural, dada la profundidad de su odio hacia él. Varos se preparó, sujetando la espada ahora ordinaria con expresión sombría.
Maldita sea. ¿De verdad puedo retenerla así?
Se lanzó a una serie de estocada y cortes, mostrando un manejo intrincado de la espada. Sus movimientos eran precisos, calculados y basados en el más alto nivel de arte marcial, abarcando cada ángulo de su acercamiento. Sin embargo, con un tajo horizontal desordenado de Lapicel, su elegante ofensiva quedó completamente desmontada.
"¡Ugh!"
El impacto reverberó a través de la hoja, entumeciéndole los brazos. Varos frunció el ceño.
Como pensaba... Esto no funcionará.
Lapicel soltó otra carcajada desquiciada y lanzó su espada hacia la cabeza de Varos.
"¡Ahahaha!"
Por suerte, Varos esquivó justo a tiempo. La intención asesina que irradiaba era tan intensa que le dio la advertencia justa para reaccionar. Sin embargo, no pudo evitar la patada intermedia que siguió. Su combinación implacable de ataques era simplemente demasiado rápida.
Maldita sea, sé que viene, pero aún no puedo esquivarlo.
¡Thwack!
Aunque apenas logró sostenerse, su brazo derecho se quedó flojo. Aunque apenas le rozó, el impacto paralizó por completo su brazo musculoso. No podría usarlo durante un tiempo.
¡A este ritmo, me voy a morir!
Desesperado, Varos gritó a Karnak. No había nadie más en quien confiar. "¡Joven maestro!"
"¡Solo un poco más!"
"¡No nos queda un poco más!"
La situación era realmente grave, lo suficientemente grave como para que Varos gritara en voz alta en lugar de depender de la comunicación mental.
Serati se apresuró a cubrirle. "¡Atrás, señor Varos!"
Se lanzó de frente hacia Lapicel, intentando atraer su atención con una finta a la cabeza antes de pasar a un corte dirigido a su cintura. Era una maniobra básica, pero que solía funcionar bien en combate real. Claro que era demasiado simple para engañar a alguien como Lapicel.
"¡Vasallo del infierno!"
Lapicel esquivó sin esfuerzo antes de contraatacar con golpes rápidos desde ambos lados. Pero eso era exactamente lo que Serati había anticipado. Sus ojos brillaban. Había elegido deliberadamente un enfoque rudimentario para atraer a Lapicel a este momento.
¡Ahora!
Ignorando los golpes entrantes, lanzó su espada hacia adelante. Había depositado su fe en la defensa de la armadura demoníaca. Calculó que podría sufrir algunas heridas, pero nada fatal. Desgraciadamente, incluso eso estaba dentro de las expectativas de Lapicel.
Una risita burlona escapó de los labios de Lapicel. "Je"
Con una patada frontal, Lapicel golpeó la hoja plana de Serati, enviando su estocada fuera de curso. En el mismo movimiento, siguió con una brutal patada giratoria dirigida al costado de Serati.
¡Boom!
El sonido del impacto resonó como una explosión, y fragmentos carmesí de su armadura se dispersaron en todas direcciones. Un dolor cegador sacudió el cuerpo de Serati, forzando un grito de sus labios.
"¡Aagh!"
Aunque su visión se nubló, se aferró a la conciencia, temblando por el dolor inmenso.
¿Por qué duele tanto? ¡Pero es tan pequeña!
Una chica menuda, que apenas alcanzaba los 150 centímetros de altura, golpeó la armadura forjada por el infierno de Serati con sus pies descalzos. ¿El resultado? La armadura se rompió mientras sus pies permanecían intactos. No solo era asombroso. Era incomprensible. Su dominio del aura estaba en un nivel completamente distinto.
Aunque tambaleaba, Varos no pudo evitar chasquear la lengua en señal de admiración.
Siempre ha sido así. De verdad, su talento es de otro mundo.
La Lapicel actual estaba lejos de ser normal. Sus recuerdos estaban fragmentados y su alma desgarrada. Y sin embargo, convirtió a la perfección el aura maldita de la espada demoníaca en la suya propia.
Nadie siquiera le enseñó. ¿Está gestionando todo esto solo por instinto?
Mientras Varos seguía maravillándose, un pensamiento repentino le golpeó.
"¿Hm?"
Lapicel no había sido entrenado por nadie, y sin embargo...
"Espera"
¿Estaba tomando un aura que no era suya y transformándola en algo completamente suyo?
"…¡Ah!"
Un leve destello de comprensión brilló en los ojos de Varos.
\*\*\*
El embate no cesó. Lapicel descargó puñetazos, patadas y tajos implacables sobre la armadura ya agrietada de Serati. Todo su cuerpo quedó empapado en sangre.
"¡Agh! ¡Ugh! ¡Gah! ¡Argh!"
Serati estaba al borde de la muerte.
¡Boom!
Una explosión ensordecedora reverberó, enviando a Lapicel volando hacia atrás. Un destello carmesí la golpeó con una fuerza inmensa.
"¿Aura?" Serati tartamudeó.
Sobresaltada, giró la cabeza. Allí estaba Varos, su enorme figura blandiendo la gran espada. Un aura carmesí ardiente iluminó su espada. No era el aura demoníaca y oscura de antes, sino una llama brillante y vívida.
Era inconfundible.
Era Aura pura.
"¿Señor Varos? ¿Has despertado aura?"
¿En este momento tan preciso, casi milagroso? ¿Cómo era eso posible?
"Es una larga historia", respondió Varos, dando un paso adelante y protegiendo a Serati. "Pero primero, ¡Vamos a limpiar este desastre!"
Lapicel, que había sido lanzada hacia atrás, recuperó el equilibrio y cargó. Varos respondió con calma a su avance, blandiendo su espada. Sus auras chocaron en el aire, y esta vez, Varos mantuvo su posición. Llevaba una expresión extraña mientras empuñaba su brillante aura carmesí.
¿Así que esto es lo que se siente?
Había pasado toda su vida confiando en el poder prestado. Era la primera vez que manejaba aura nacida de su propia fuerza.
Es una sensación increíblemente extraña, por decir lo menos.
Lapicel empezó a flaquear. Por mucho prodigio que fuera, había llegado a su límite. Su agotamiento era evidente. Varos, sin embargo, sentía una energía renovada recorriéndole. Además, no era fuerza residual, sino un poder completamente nuevo.
"Bueno, ¿No es hora de que bajes?"
La marea había cambiado de forma decisiva. Varos cortó la espada larga de Lapicel con su hoja recubierta de aura. El vibrante tono violeta de su aura se desvaneció en la nada. Le agarró la nuca y estrelló su pequeño cuerpo contra el suelo con una fuerza tremenda.
¡Thud!
Sujetándola inmovilizada, Varos gritó: "¿Cuánto falta, joven maestro?"
"¡Ya está!"
Más exactamente, el golpe final había destrozado cualquier atisbo de resistencia en el alma de Lapicel.
Karnak dio el toque final. "¡Oh karma del dolor, encuentra consuelo en la oscuridad del descanso!"
Un pilar de oscuridad descendió sobre Lapicel, golpeándola con una fuerza abrumadora. Soltó un grito penetrante. "¡Aaaaaaah!"
Entonces, se desplomó, su cuerpo quedando inerte. Varos se agachó y puso dos dedos bajo su nariz para comprobar su respiración. Confirmando que seguía viva, exhaló un suspiro de alivio.
"Bien, sigue respirando"
Karnak se acercó. Había una expresión de incredulidad en su rostro.
"Oye, Varos, ¿Qué te pasa? ¿Qué pasa con ese aura?"

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Karnat, Monarca De La Muerte (Novela)
Capítulo 98
Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 97
Estás leyendo el capítulo 97 de Karnat, Monarca De La Muerte (Novela), un novela. Yo era el gobernante de la muerte. Sin embargo, me llevó un siglo comprender una verdad: para vivir verdaderamente como humano, jamás puedes intentar gobernar tales cosas Este capítulo tiene publicado el 2 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Segador. Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) tiene 422 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.