Leer Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 89 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
La predicción de Karnak fue acertada. Fue justo cuando el sol poniente empezó a robarle los colores de las llanuras.
Un centinela, vigilando atentamente, gritó de repente: "¡Está aquí!"
En el horizonte que se oscurecía, apareció una niña pequeña empuñando una espada de dos manos. Estaba a más de 100 metros del campamento, lo suficientemente lejos para que la Orden del Rey se preparara. En las amplias llanuras, su acercamiento fue detectado con facilidad.
"¡La espada demoníaca!"
"¡Todos, prepárense para la batalla!"
"¡A sus puestos!"
La chica con la espada demoníaca fulminó en silencio con la mirada a la Orden del Rey mientras se preparaban para el combate. Sin decir palabra, se levantó del suelo y cargó hacia el campamento a una velocidad aterradora. Pero esta vez, romper sus defensas no sería tan fácil. La Orden del Rey estaba completamente preparada. Mientras la chica avanzaba, los soldados la flanquearon por ambos lados y lanzaron ataques coordinados.
"¡No tan rápido!"
"¿Crees que te dejaremos pasar tan fácilmente?"
La chica contraatacó, blandiendo su espada demoníaca y liberando energía oscura en todas direcciones. Las hojas sombrías desgarraron el suelo, creando explosiones masivas.
¡Boom! ¡Booom!
Sin embargo, no cayó ni un solo soldado. Ya se habían retirado fuera del alcance de la explosión. Las tropas se reagruparon, formando de nuevo sus líneas defensivas. La chica escaneó el cerco con los ojos entrecerrados antes de estallar en carcajadas.
"¡Kyahahaha!"
Curiosamente, nadie le prestó atención a su risa. Simplemente mantuvieron sus posiciones con calma, manteniendo la primera línea de defensa.
"Al principio, era inquietante."
"Pero ya la hemos oído tantas veces."
"Ya no es nada especial."
Varos, al mando de la línea defensiva, sonrió satisfecho.
Bien, todo va según lo planeado.
Nada era gratis en el mundo. Ejercer poder requería reabastecimiento. Era una ley inflexible del mundo. La espada demoníaca Mareda era una criatura que drenaba sangre humana para alimentar sus poderes oscuros. No podía manejar su fuerza sin fin. Había límites claros.
Así, la misión para la primera línea de defensa era sencilla:
—¡Drena el poder de la espada demoníaca!
El objetivo no era derrotarla de inmediato, sino defenderlo mientras se iba desgastando poco a poco su fuerza. Cargar de forma imprudente para atacar sería desastroso. Si alguien era alcanzado por la espada demoníaca, su sangre se drenaba, no solo matándolo sino también fortaleciendo al enemigo. La clave era mantener un delicado equilibrio.
"¡Ajaja!"
Riendo a carcajadas, la chica blandió su espada contra los guerreros que tenía delante. Era de noche, y sus ataques eran más agudos y fuertes. Aunque los miembros bloquearan con sus espadas, parecía que podría derribarlos junto con sus armas. Así que los soldados se centraron únicamente en retirarse.
"¡Ugh!"
"¡Evade!"
No había motivo para temer ser perseguido y despedazado. Para eso estaban sus compañeros.
"¡Torres!"
"¡Cuídate!"
Con gritos fuertes, dos soldados clavaron sus lanzas en la espalda de la chica. No hicieron ningún esfuerzo por ocultar su ataque, incluso gritaron para llamar su atención. La chica giró su cuerpo, girando su espada demoníaca para desviar sin esfuerzo ambas lanzas.
¡Clang! ¡Clang!
Al hacerlo, permitió que los soldados en retirada escaparan sin sufrir daño.
"Ja, estoy vivo."
"Bien. ¡Volvamos a ello!"
El cerco se reformó, apretando a la chica una vez más.
La chica dudó. Su objetivo estaba claro. Tenía que alcanzarlo, y todo lo que se interpusiera en su camino debía ser eliminado. Pero los obstáculos eran desesperantemente esquivos. Se retiraron justo antes de que pudiera atacar, solo para reagruparse y acosarla por detrás cada vez que intentaba avanzar.
¿Debería seguir adelante e ignorarlos, o quedarse y eliminarlos? La indecisión era exactamente lo que la Orden del Rey había pretendido.
"¡Todos, retirada!"
"¡Bien! ¡Se dirige hacia el centro del campamento!"
"¡Ahora nos toca a nosotros!"
"¡Ve tras ella!"
La estrategia era sencilla. La dejarían pasar y luego atacarían por detrás. Pero la diferencia de poder era demasiado grande para mantenerla atada indefinidamente.
"Jeje."
Con una leve risa, la chica de la espada demoníaca se impulsó del suelo.
¡Boom!
No fue tanto un salto como una explosión bajo sus pies que la impulsó hacia arriba. Todo su cuerpo se elevó por el aire, impulsado por la fuerza, mientras intentaba escapar del cerco y apuntar a su objetivo.
"¡Kyahahahaha!"
En un instante, amplió la distancia entre ella y la línea defensiva. Si esto continuaba, estaría demasiado lejos para perseguirla eficazmente.
Varos dio la señal.
"¡Wester! ¡Camilla!"
Dos figuras, un hombre y una mujer de unos treinta años, emergieron de detrás de las tiendas, vestidos con túnicas. Eran Wester y Camilla, magos del Séptimo Escuadrón. Los sacerdotes eran escasos en la Orden del Rey, ya que la iglesia solo asignaba un número fijo a la orden. Solo se asignaba un sacerdote por escuadrón.
Sin embargo, los magos eran relativamente más abundantes. Como Karnak antes de convertirse en capitán de escuadrón, había varios magos del cuarto círculo asignados a lo largo de los escuadrones.
Tanto Wester como Camilla levantaron sus báculos.
Energía mágica recorría sus bastones, dibujando glifos radiantes en el aire. Los patrones luminosos pulsaban con poder, irradiando una fuerza abrumadora. Cuando el hechizo llegó a su fin, gritaron al unísono.
"¡Golpe de Trueno de Fuego!"
"¡Desciende sobre nosotros!"
Una columna de rayos cayó, embistiendo a la chica con la espada demoníaca.
¡Boom!
Un rugido ensordecedor desgarró el cielo nocturno. Pero cuando el humo se disipó, la chica salió. Ella salió ilesa. Ni un solo cabello estaba fuera de lugar. En el instante en que el rayo cayó, protegió su cuerpo con una barrera de energía sanguínea.
Sin embargo, el hechizo no fue del todo ineficaz. Para bloquearlo, había gastado una cantidad significativa de su poder. La chica dirigió la mirada hacia los magos. El hechizo había supuesto una amenaza real, marcándolos como obstáculos que no podía ignorar. Tenía que eliminarlos primero. Pero los magos ya se estaban retirando, abandonando la tienda y huyendo rápidamente.
"Hicimos nuestro trabajo, ¿no?"
"¡Exacto! ¡Vámonos de aquí!"
Sin mirar atrás, salieron corriendo, convenientemente en dirección opuesta al centro del campamento, objetivo de la espada demoníaca.
Esto planteaba otro dilema. Su objetivo estaba en una dirección. Los obstáculos estaban en otro. Había pensado eliminar primero los obstáculos, pero se habían retirado tanto que ya no parecían amenazas.
Aunque dudaba, la Orden del Rey había reformado su cerco, cerrándose de nuevo sobre ella.
Varos bramó: "¡Bien, volvamos a la acción!"
\*\*\*
Bajo el mando de Varos, la Orden Real mantuvo una sólida primera línea de defensa. A pesar de sus esfuerzos, la espada demoníaca Mareda seguía avanzando hacia el centro del campamento. Era de esperar.
No intentaban bloquearla del todo. Su objetivo era solo agotar su poder a medida que avanzaba. Presionarla demasiado antes de caer en la trampa sería arriesgado. Si la acorralan, podría huir de nuevo. Por eso Ziken, Karnak y los demás usuarios de aura entre el liderazgo permanecieron apostados cerca de la trampa, esperando el momento adecuado.
Observando la batalla desde la distancia, Triv no pudo evitar comentar: "Dios mío, ¿Ese hombre es algún tipo de clarividente?"
Como era de esperar de la Orden del Rey, la élite de la élite, todos lucharon con destreza. Los caballeros y magos trabajaban en perfecta coordinación, presionando sin esfuerzo la espada demoníaca.
Pero Varos destacaba incluso entre ellos. No era usuario de aura, ni particularmente rápido o fuerte. Sin embargo, manejaba la espada demoníaca con una facilidad que rivalizaba, si no superaba, las capacidades de la mayoría de los usuarios de aura.
Atacar, retroceder, esquivar aperturas, romper su ritmo y aprovechar los momentos adecuados, todos sus movimientos eran impecablemente calculados. Incluso Triv, un usuario de aura de rango azul, dudaba que pudiera luchar con la misma eficacia.
"¿Cómo puede hacer algo así?"
Lefan, que se escondía cerca como cebo, preguntó incrédulo. "¿Quieres decir que ni con aura puedes lograrlo?"
Sabía lo hábil que era Varos. Cada sesión de entrenamiento terminaba con él siendo completamente superado en maniobras.
¿Pero lo suficiente para impresionar incluso a un caballero azul?
Triv negó con la cabeza.
"Eso no tiene nada que ver con el aura, ¿verdad?"
Usar aura podría permitirte derrotar a un enemigo poderoso de un solo golpe. Pero ni siquiera el usuario de aura más hábil podía golpear el mismo punto con precisión milimétrica docenas de veces seguidas, especialmente contra un oponente en movimiento.
Varos, sin embargo, anticipaba cada movimiento de su oponente, apuntando solo a puntos vitales. Él atacaba primero, y su oponente llegaba después, dando la impresión de que se había expuesto voluntariamente a su espada.
"¿Calcula cada movimiento porque es ridículamente inteligente?"
"No me parece muy listo."
"¿Entonces quizá tiene una experiencia sin igual?"
"Tampoco parece tan mayor."
"Por eso es tan fascinante."
Mientras tanto, Varos llevaba la cuenta del tiempo en silencio.
Esto debería ser suficiente, ¿no?
Había pasado bastante tiempo desde que comenzó la pelea, y muchos de los soldados estaban visiblemente fatigados. Era hora de pasar la antorcha.
"¡Muy bien, orden del rey!" Retrocediendo y llamó con una sonrisa traviesa. "¡Fichemos la salida!"
\*\*\*
Había una clara diferencia entre retirarse y fichar la salida. La retirada era retirarse estratégicamente, dependiendo de la marea de la batalla.
¿Fichar la salida? Eso fue salir del trabajo cuando terminara tu turno. Significaba que abandonaban la pelea por completo. Por orden de Varos, la Orden del Rey comenzó a retirarse en masa, saliendo corriendo del campamento.
La espada demoníaca dudó, escaneando el entorno antes de tomar una decisión. Sus enemigos se habían retirado lo suficiente. Estaban demasiado lejos para regresar a tiempo e interferir. Ya no eran una amenaza. Ahora, nada se interponía en su verdadero objetivo.
"Ajaja..."
Con risas salvajes, la chica de la espada demoníaca cruzó las llanuras como un depredador. Sin obstáculos, atravesó el campamento y llegó al centro en cuestión de segundos. Allí encontró a su objetivo.
"Ugh, así que al final vino ella..."
Un espadachín de veintitantos años, con expresión tensa, se preparaba para la batalla. Era Fross, del Séptimo Escuadrón. La chica, eufórica, se lanzó hacia él.
"¡Ahahaha!"
Pero si había una primera línea de defensa, implicaba la existencia de una segunda. Dos figuras emergieron para enfrentarse a ella. Eran Harris y Serati, usuarios de aura de nivel rojo.
"¡Vale, nos toca a nosotros!"
"¡Voy yo primero!"
Con cuchillas de aura roja y fuego en mano, ambos cargaron hacia adelante. La espada demoníaca, por poderosa que fuera, no podía ignorarlos y seguir atacando a Fross.
"¡Ahahaha!"
La chica redirigió sus ataques hacia los nuevos desafiantes. El aura negra chocó con el rojo en pleno aire, explotando con rugidos ensordecedores. Fross, escapando por poco de la pelea, negó con la cabeza incrédulo.
"Esto es ridículo. ¿Dos usuarios de aura protegiéndome?"
Harris y Serati intercambiaron sonrisas irónicas mientras sujetaban la espada demoníaca a raya.
"¿Cómo se siente ser tan importante?"
"¡Sigue el plan!"
"¡Voy!"
Fross retrocedió aún más mientras los dos usuarios de aura bloqueaban el paso de la chica. Tres corrientes de luz destructiva se entrelazaron por las llanuras, pintando una danza deslumbrante de devastación.

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Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 89
Estás leyendo el capítulo 89 de Karnat, Monarca De La Muerte (Novela), un novela. Yo era el gobernante de la muerte. Sin embargo, me llevó un siglo comprender una verdad: para vivir verdaderamente como humano, jamás puedes intentar gobernar tales cosas Este capítulo tiene publicado el 21 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo Segador. Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) tiene 422 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.