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Leer Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 49 online gratis en español

🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
Tres figuras sentadas alrededor de una pequeña fogata en un bosque en las afueras del territorio de Devantor. Escondidos en lo profundo del bosque para evitar miradas indiscretas, Karnak, Varos y Serati se habían instalado en su lugar apartado. Varos miró hacia el cielo nocturno y preguntó: "¿Cuánto tiempo más tenemos que esperar, joven maestro?" "Todavía no. Es más efectivo cuando se hace en el pico de la noche", respondió Karnak. "La luna ya se ve bastante alta..." "Bueno, ahora estamos cerca", admitió Karnak. Serati, por otro lado, permanecía aturdida, con la expresión vacía. Las impactantes revelaciones que había escuchado antes aún la dejaban atónita. ¡Dios mío…! Dominación mundial, rebobinado en el tiempo: todo sonaba como grandes y lejanos cuentos destinados a otra persona. Pero este no era un mito lejano. Era la realidad a la que se había metido. Así que este hombre... ¿Es la causa de todo este caos? Las posibilidades de que Karnak mintiera parecían escasas. No tenía ninguna razón para engañarla, y si realmente era el ser trascendente que decía ser, una figura divina (o más bien, un dios de la muerte), entonces su participación en el desastre actual no era difícil de creer. Lo único que se sentía surrealista era cómo una persona común como ella se había enredado en todo. Bueno, pensé que era especial a mi manera... Después de todo, era una espadachín genio que había despertado el aura a los veinte años. Esa fue una hazaña rara y envidiable, sin duda. Pero comparada con estos dos, bien podría haber sido una persona común. Todo lo que pudo hacer fue suspirar. "Ugh..." Después de un tiempo, Karnak se levantó de su asiento junto al fuego. "Ya era hora", anunció. Serati ya tenía una idea general de lo que vendría a continuación, pero aún así preguntó con cautela: "¿Vas a cerrar la Puerta de la Oscuridad ahora?" Si la puerta estuviera sellada, ¿No evitaría eso que la Sombra de la Perdición se derramara en el mundo? ¿No calmaría finalmente el caos y terminaría con las calamidades? Su pregunta, teñida de esperanza, fue recibida con una risa seca de Karnak. "¿Yo? ¿Cierra la puerta? ¿Qué poder tengo ahora mismo para entrometerme directamente en el tiempo y el espacio?" Manipular el tejido del tiempo y el espacio requería poderes extraordinarios, mucho más allá de las capacidades actuales de Karnak. Podría haber sido posible durante sus días como Monarca de la Muerte, pero no ahora. "Entonces, ¿Qué quisiste decir con terminarlo?" Serati presionó. "Quise decir que voy a descubrir cómo cerrarlo". Crear una sonda para explorar más allá de las limitaciones de tiempo y espacio fue una hazaña técnica, no un acto de poder bruto. Era algo que Karnak aún podía manejar. "Una vez que lo descubra, entregaré silenciosamente la información a las iglesias de las siete diosas". No había necesidad de que él sellara personalmente la puerta. Mientras alguien lo hiciera, el problema estaría resuelto. Entregar la información no sería difícil. "Solo diré que lo encontré mientras trataba con Straph. No hay necesidad de molestarse en falsificar textos antiguos. Lo haré pasar como una copia manuscrita". "¿Y qué pasa si las iglesias lo ignoran?" Preguntó Serati. "No son tan estúpidos", dijo Karnak con confianza. Habiéndose enfrentado a ellos directamente en el pasado, sabía bastante bien de lo que eran capaces. Verificarían la información y se darían cuenta de que funcionaba. "Después de eso, lo manejarán ellos mismos. Reunirán sus fuerzas, llamarán a los Tres Archimagos y harán que funcione de alguna manera". Karnak extendió las manos y la energía negra comenzó a elevarse, adquiriendo una forma espeluznante. Era el Ojo de la Oscuridad_,_ una construcción diseñada para atravesar el tejido del tiempo y el espacio para la exploración. Lentamente, el Ojo de la Oscuridad flotó hacia arriba, elevándose más y más alto. El cielo permaneció en calma. Sin vientos aullantes, sin nubes arremolinadas. No se abrieron puertas dimensionales para arrojar energía del vacío. No hubo lluvias torrenciales ni truenos que retumbaran en los cielos. El ojo simplemente se levantó en silencio y desapareció con la misma tranquilidad. La absoluta falta de espectáculo dejó a Serati un poco decepcionada. "Es... más tranquilo de lo que esperaba", murmuró. "Por supuesto que lo es", dijo Karnak con una sonrisa. "No hay cambios en el tejido del tiempo y el espacio". El Ojo de la Oscuridad no abrió una puerta dimensional, no era necesario. La construcción en sí poseía la capacidad de atravesar el tiempo y el espacio. "Es como volar una cometa. No esperas que se avecina una tormenta solo porque enviaste una al cielo". "Ah, así es como funciona", dijo Serati, asintiendo con la cabeza en comprensión. El ojo había entrado con éxito en el reino más allá del tiempo y el espacio. Ahora, Karnak tendría que concentrarse por completo en la tarea que tiene entre manos. "Estaré fuera por un tiempo. Asegúrate de que nada me moleste". Tensiéndose, Varos y Serati desenvainaron sus espadas. "¡Entendido!" "¡Sí, señor!" Cerrando los ojos, Karnak dirigió sus sentidos hacia el Ojo de la Oscuridad mientras se aventuraba en lo desconocido. \*\*\* Un vasto vacío se extendía interminablemente ante él. Este era el reino más allá del mundo, el otro lado del tiempo y el espacio. Era un dominio ilimitado e incomprensiblemente vasto donde no se podía discernir el final. Frente a este vacío, incluso el mundo mismo no era más que una mota de polvo. Para los simples mortales, comprender tal infinitud era imposible. Sus mentes débiles solo podían rozar sus bordes a través de una imaginación inadecuada. Incluso comprenderlo era impensable. En el instante en que un alma mortal experimentara plenamente esta infinidad, colapsaría en la locura. Sin embargo, sin cierto nivel de percepción, la exploración era imposible. Navegar por el vacío requería un equilibrio preciso: percibir solo lo necesario, mientras se ignoraba el resto. Fue una tarea de control sensorial afinado. Muy bien, hagámoslo. Percibir, luego descartar. Reconoce, luego déjalo ir. Karnak se desplazó a través del vacío infinito, manteniendo su alma y su yo a través de ciclos interminables de reconocimiento y desprecio. Pasaron eones. O tal vez fue simplemente un instante fugaz. En este reino caótico donde el tiempo no tenía sentido, Karnak buscó y buscó su objetivo. Por fin, una forma colosal emergió en el otro lado del vacío. Parecía ser un árbol enorme, o tal vez no era más que un pequeño brote marchito. Karnak ignoró las sensaciones contradictorias y se acercó al árbol. A medida que se acercaba, se dio cuenta de que no era un árbol en absoluto. Era una masa de esqueletos gigantescos y podridos, con extremidades extendidas como ramas e innumerables apéndices óseos que se extendían hacia afuera. Era una figura espantosa suspendida como un cadáver ahorcado. Karnak sonrió amargamente. Esta forma grotesca era la esencia misma del poder que una vez ejerció como Monarca de la Muerte. Un poder que convirtió el mundo en un infierno, aniquiló a la humanidad, rompió los límites entre la vida y la muerte y, en última instancia, desdibujó la línea entre la realidad y la ilusión. Era la corrupción encarnada. Era realmente extraño. ¿Qué vi alguna vez en usar esta cosa miserable? Chasqueando la lengua, Karnak se acercó a la forma parecida a un árbol en el vacío, el Astra Shunaph_._ Su enorme tronco estaba resbaladizo con sangre congelada. Corrientes oscuras fluían a lo largo de sus ramas. Una energía fétida y mortal alimentó sus hojas en ciernes y dio su fruto. Los frutos maduraron y cayeron, uno por uno. Cada vez que caía una fruta, el tejido del tiempo y el espacio temblaba, y se abrían pequeñas grietas en el vacío. Las frutas caídas desaparecieron más allá de las grietas, esparciendo la Sombra de Perdición por el mundo. Ugh, necesito concentrarme. Karnak salió del trance inducido por la visión. La prioridad ahora era detener este proceso. "Veamos..." Este poder había sido suyo una vez. Era una fuerza que había nutrido y cultivado. Aunque se había deformado más allá del reconocimiento, su flujo fundamental permaneció sin cambios. Usando ese flujo como guía, Karnak maniobró cuidadosamente el Ojo de la Oscuridad a través de la furiosa tormenta de la oscuridad, buscando la concentración más densa. ¿Allí? Su plan era penetrar en el núcleo del poder, extraer información y encontrar una manera de cortar la influencia de este vacío corrupto en el mundo. A medida que avanzaba, un destello de duda cruzó la mente de Karnak. Espero que esto funcione... Se había jactado con confianza frente a Varos y Serati, pero en realidad, no estaba del todo seguro de su plan. Se sentía seguro de navegar por el vacío, pero ¿Encontrar una pista? Eso no estaba garantizado. Incluso si encontraba una, no había certeza de que condujera a una solución. Entonces, ¿Por qué la bravuconería? No hay necesidad de hacer que se preocupen innecesariamente. Si esto no funciona, me ocuparé de ello entonces. Finalmente, Karnak llegó a las cercanías del Astra Shunaph. El siniestro árbol se alzaba ante él, asemejándose a una versión corrupta del mítico Árbol del Mundo. El Ojo de la Oscuridad rodeó la enorme estructura. ¿Dónde entro? Mientras buscaba un camino adecuado, de repente sonó una voz. "Regresa, mortal..." Karnak se congeló. Esta era una voz que no debería existir en el vacío infinito. "¿Qué... Qué es esto?", tartamudeó. La voz continuó: "Este es un reino prohibido para aquellos destinados a perecer". Sorprendido, Karnak miró el árbol oscuro que una vez había sido su poder. Seguramente esa cosa no es la que habla… ¿verdad? Por si acaso, se aventuró a hacer una pregunta cautelosa: "…¿Quién eres?" "Soy la Muerte", respondió la voz de inmediato. La respuesta fue sencilla, pero dejó a Karnak más desconcertado que tranquilizado. "Soy la Muerte, la Oscuridad y el Destino que destruye". La brusquedad de la proclamación dejó a Karnak momentáneamente sin palabras. Al mismo tiempo, se desató una violenta tormenta, una fuerza invisible que sacudió el Ojo de las Tinieblas como una frágil hoja atrapada en un huracán. "¡Gah! ¡Ugh!" Karnak se sumió en el caos. El poder abrumador hizo que el Ojo de la Oscuridad fuera incontrolable. "¡Maldita sea! ¡¿Qué diablos está pasando?!" Lo que hizo que la situación fuera aún más desconcertante fue que esta fuerza que lo empujaba hacia atrás no era otra que la propia Sombra de la Perdición. ¿Algo está manipulando mi poder para sus propios fines? Una ondulación masiva irradiaba desde el colosal árbol espectral, el Astra Shunaph. ¡Boom! La onda desgarró el Ojo de la Oscuridad_,_ destrozándolo poco a poco. Cuando la conciencia de Karnak comenzó a vacilar, resonó una voz majestuosa. "En nombre de Tesranach_,_ te lo ordeno". Eso fue lo último que escuchó. "Vete, lamentable mortal..." La conciencia de Karnak se desplomó rápidamente hacia el suelo. "¡W-whoaaaah!" \*\*\* Un zumbido llenó sus oídos. "…rn...!" "…¡Rnak, señor!" Eran las voces de Varos y Serati. Con gran esfuerzo, Karnak abrió los ojos. Lentamente, su visión regresó. "¿Estás despierto? ¿Puedes verme?" "¿Estás bien?" Gimiendo, Karnak apenas logró sentarse. Mirando a su alrededor, preguntó débilmente: "¿Pasó algo?" "¿Pasó algo?" repitió Varos, incrédulo. Los dos habían estado vigilando la guardia cuando el cuerpo de Karnak de repente comenzó a temblar violentamente antes de colapsar. Alarmados, rápidamente lo acostaron y comenzaron a masajear sus extremidades, tratando de despertarlo. Ese fue el relato de Varos. "¿El plan salió mal?" Preguntó Varos. "No es solo eso..." murmuró Karnak, tratando de reconstruir sus pensamientos revueltos. Se volvió hacia Varos. "¿Qué... ¿Cuál era el nombre de ese dios que adoraban los cultistas? El dios de la muerte, o lo que sea..." "¿Eh? Oh, mmm..." Varos vaciló, la pregunta lo tomó completamente desprevenido. No se había molestado en memorizar un detalle tan ridículo. Serati, sin embargo, intervino. "¿Estás hablando de Tesranach? ¿El dios de la muerte, la oscuridad y la destrucción adorado por el culto del dios negro?" "Eso es todo. Tesranach". Karnak asintió sombríamente. Esa voz se había llamado inequívocamente Tesranach_._ "Yo... Lo conocí". "¿Qué? ¿Tesranach?" "Sí, eso." Varos parpadeó con incredulidad. ¿Conocido? ¿Tesranach? ¿El dios de la muerte y la oscuridad? "…¿Es Tesranach algo que realmente podría existir?" Karnak frunció el ceño, inclinando la mirada hacia el cielo. "No. Absolutamente no". El cielo era tan ordinario como siempre: una noche tranquila y oscura. Pero lo que había sucedido más allá de ese cielo había sido cualquier cosa menos ordinario. "Entonces, ¿Por qué... Por qué existe esa cosa?", murmuró. \*\*\* En un vacío donde solo existía la oscuridad, ni arriba ni abajo, tres figuras flotaban, rostros oscurecidos por densos velos. El Papa de la Muerte, el Hierofante de la Oscuridad y la Santa de la Destrucción. Estos eran los tres venerados líderes de la Iglesia del Dios Negro. Eran devotos de Tesranach. Para el mundo exterior, fueron etiquetados como líderes herejes y fuerzas viles que sembraban el caos en el orden de la existencia. Pero para sus seguidores, eran los seres más sagrados de todos. La voz de un hombre reverberó a través de la oscuridad. "Ha habido un disturbio en el Santuario". "¿Cómo pudo suceder tal cosa?", preguntó otro hombre, su tono cargado de incredulidad. "El Santuario es impenetrable, un lugar que nada puede tocar". "No lo sé. Pero es innegable que ha ocurrido", la voz tranquila de una mujer cortó su intercambio. "Debemos confirmar esto". La oscuridad se disipó y las formas de las tres figuras se derritieron en las sombras. La escena cambió a una cámara elegantemente adornada de mármol blanco. En medio de este espacio refinado, una mujer abrió los ojos. Sus vivos iris azules contrastaban con su piel bronceada, y su cabello dorado en cascada le llegaba hasta la cintura. Era increíblemente hermosa. Poniéndose de pie, la mujer murmuró para sí misma: "¿El Santuario fue violado? Qué intrigante". Hizo sonar una campana encantada. ¡Ding ding! Momentos después, una joven doncella se apresuró a entrar en la habitación, temblando visiblemente mientras inclinaba la cabeza. "T-Tú me convocas, Lady Elezar." Elezar dejó escapar una suave risita ante el evidente nerviosismo de la criada. Tenía la intención de enviar a la criada a buscar a uno de sus confidentes de confianza, pero parecía que se trataba de una nueva contratación, demasiado tensa para una tarea tan simple. Elezar le ofreció una sonrisa amable para tranquilizarla. "No hay necesidad de estar tan asustada, querida". "¡Lo siento!" Por supuesto, la criada no podía relajarse. Aunque Elezar parecía ser una mujer de poco más de treinta años, tenía más de cincuenta. Su inmenso poder mágico había trascendido hacía mucho tiempo las limitaciones humanas, ralentizando su envejecimiento físico y dejándola con un rostro juvenil. Elezar era uno de los tres archimagos que habían alcanzado el pináculo de la magia, un mago de la corte del Imperio Lacania. Ella era la Buscadora del Décimo Círculo, Elezar de Reflasion. Como uno de los seres más poderosos que existen, ¿Cómo podría una simple sirvienta mantener la calma en su presencia? Al observar la figura aún temblorosa de la sirvienta, Elezar emitió su orden: "Por favor, convoca a Hudel por mí. Solo dile que lo estoy buscando". "Sí, Lady Elezar"
Karnat, Monarca De La Muerte (Novela)

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Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 49

Estás leyendo el capítulo 49 de Karnat, Monarca De La Muerte (Novela), un novela. Yo era el gobernante de la muerte. Sin embargo, me llevó un siglo comprender una verdad: para vivir verdaderamente como humano, jamás puedes intentar gobernar tales cosas Este capítulo tiene publicado el 18 de octubre de 2025, Traducido por el grupo Segador. Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) tiene 416 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.