Leer Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 337 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
Con Elezar muerta, los únicos archimagos que quedaban eran Diogres Kolon y Giyen Ren. Como era imposible que Diogres se hubiera aliado con el culto del Dios Negro, no había archimago que pudiera someter a Giyen Ren.
¿Y qué pasa con los reyes marciales? Gellard de Delphiad y Dreltein de Kretas estaban muertos, aunque el caso de Dreltein era algo ambiguo, quedando solo Beltia de Cyphras y Batalok de Taledo. Solo Beltia era conocida como una cultista confirmada entre los reyes marciales.
Varos negó con la cabeza. "Beltia es fuerte, pero no lo suficiente para someter a Giyen Ren"
Quizá si el objetivo era matarlo, podría haber sido posible de alguna manera. Pero someterlo sin hacerle daño era algo completamente distinto.
Varos sugirió: "¿No me digas que hasta Batalok se ha unido al culto del Dios Negro?"
Karnak negó con la cabeza. Las actividades recientes de Batalok indicaban que casi no tenía vínculos con el culto. "Por lo que he oído del imperio, no parece ser así. Por supuesto, no podemos descartar la posibilidad de que haya estado ocultando su verdadera lealtad, pero aun así, el momento y los lugares no coinciden"
A diferencia de Beltia, que vagaba por el continente, Batalok nunca había abandonado su territorio y se le veía con frecuencia en público.
Varos hizo otra sugerencia. "¿Y si envió una falsificación y se movió en secreto?"
Karnak negó con la cabeza una vez más. "¿Habría alguna necesidad de eso? Podría simplemente decir que se iba a entrenar un tiempo"
"Es verdad... Ah, ¿y si son las versiones futuras de Leven, Dreltein o Elezar las que regresan otra vez?"
"Todas estas son posibles explicaciones, pero aún no explican la cuestión fundamental"
Quienquiera que fuera, si alguien había sometido al archimago Giyen Ren, debería haber provocado una batalla que sacudiría el continente. No había forma de que un suceso así pasara desapercibido ni se reportara.
Karnak frunció el ceño. "Aquí pasa algo, algo que no sé"
\*\*\*
Giyen Ren soltó una risa amarga mientras caminaba por las calles reducidas a escombros y cruzando la plaza cubierta de escombros. "Como si pudieran durar siquiera un solo día"
La que fue una fortaleza fronteriza firme, la Ciudadela de Ment, se había convertido en cenizas en menos de una hora. Un hombre de unos veintitantos años se acercó a Giyen Ren mientras inspeccionaba los alrededores.
El joven tenía el pelo castaño oscuro y ojos verdes. "Lo manejaste bien, considerando que aún no debes estar familiarizado con ese cuerpo"
Cualquiera que viera lo habría encontrado extraño. Un hombre de apenas unos veinte años hablaba con condescendencia a Giyen Ren como si estuviera por encima de él, un archimago elfo que había vivido siglos.
Pero a Giyen Ren no le resultó incómodo. En cambio, inclinó la cabeza respetuosamente y respondió. "Puede que aún queden restos. No hacía falta que vinieras en persona"
"Por favor, habla con naturalidad" El joven agitó la mano. "No soy más que un avatar"
"Lo sé, pero..." Enderezando la espalda, Giyen Ren negó con la cabeza y cambió de tono. "Todavía es difícil acostumbrarse, Avatar de Tesranach"
El joven puso los ojos en blanco. "Y trata de no pronunciar ese nombre tan abiertamente. No quiero llamar la atención innecesariamente"
Tenía razón. "¿Entonces cómo debería dirigirme a ti?"
"Simplemente llámame por el nombre que este cuerpo tuvo una vez", respondió el joven.
Asintiendo, Giyen Ren cambió la forma en que se dirigía a él. "Entendido, Sir Emil Strauss"
\*\*\*
La noticia de la caída de la Ciudadela de Ment fue suficiente para dejar sin palabras al emperador Gottfried II del imperio. "¿Giyen Ren ha levantado un ejército e invadido el imperio?"
Si Giyen Ren hubiera liderado encubiertamente una fuerza élite para atacar directamente la capital en un intento de asesinato, el emperador habría sentido cierta alarma. Un archimago era sin duda una amenaza, y el poder de un mago del décimo círculo era más que suficiente para justificar tal miedo.
¿Pero levantar un ejército y declarar la guerra abierta? Si estallaba la guerra, la victoria del imperio estaba asegurada. Tal era la disparidad de poder entre el imperio y la Federación Berus. ¿Por qué Giyen Ren se pondría deliberadamente en tal desventaja?
Uno de sus ministros ofreció una opinión. "Giyen Ren está comandando a los dragones como si fueran sus subordinados. Quizá depende de su fuerza"
Le preguntó el emperador. "¿Estás diciendo que un ejército de dragones es lo suficientemente poderoso para enfrentarse al imperio?"
El ministro dudó. "T-Todavía no lo sabemos con certeza..."
¿Dragones atacando en horda? Si fuera cierto, sería, sin duda, una situación preocupante para el imperio. Sin embargo, nadie podía decir exactamente cuán preocupante podría ser.
"No hay precedentes para un caso así. Es difícil medir su fuerza"
Aun así, no fue suficiente para hacer temblar el imperio de miedo. Después de todo, tal era el poder de Lacania.
Gottfried murmuró para sí. "Pensar que se atreverían a burlarse de la fuerza del imperio"
Gottfried II dio sus órdenes, y los ejércitos para oponerse a Giyen Ren comenzaron a reunirse en la capital. El emperador también contactó con la Federación Berus para averiguar la situación.
"Exigir que las hadas asuman la responsabilidad de esta crisis"
No podían contactar con la Federación Berus de inmediato. Cuando el imperio se comunicaba con otras naciones, normalmente confiaba en el poder de la magia. Los responsables del contacto mágico en la Federación Berus eran la Sociedad Rama Dorada, una de las tres grandes escuelas mágicas del continente.
De hecho, era la misma Sociedad de la Rama Dorada la que ahora estaba invadiendo el imperio junto a Giyen Ren. Por ello, Diogres Kolon tuvo que movilizar a los magos de la Torre del Amanecer para establecer apenas un canal de comunicación externo.
Ahora que Elezar se había ido, Diogres actuaba como mago de la corte imperial en su lugar. Tras mucho esfuerzo, lograron enviar una transmisión mágica a la Federación Berus. El mensaje abarcaba un mensaje sencillo.
—¿Qué excusa tienes para alzar tus espadas contra el imperio?
La respuesta del Consejo de la Federación Berus fue sorprendente.
—¿Estás diciendo que nuestro supremo guardián ha atacado el imperio? ¿Cuándo ocurrió esto?
Habían ignorado todo el asunto. Elfos y enanos vivían dispersos por toda la Tierra de los Dragones, reuniéndose solo durante una o dos asambleas regulares cada año. En otras palabras, la comunicación entre ellos era prácticamente inexistente.
Además, los actuales representantes conjuntos de elfos y enanos, En Hiba y Ogomu, los gobernantes de la Ciudad Taf'l y la Montaña Suul, las facciones más poderosas de la Federación Berus, vivían en los lugares más alejados del imperio, precisamente porque eran los lugares más habitables.
Naturalmente, la entrega de la información era dolorosamente lenta. Como no había motivo para que mintieran, los diplomáticos imperiales relajaron algo su postura.
—¿Así que la Federación Berus no considera al imperio un enemigo?
—¡Por supuesto que no!
—Entonces asume la responsabilidad por la insolencia de ese miserable Giyen Ren.
El consejo de hadas flaqueó.
—Por supuesto, tenemos responsabilidad moral, pero...
—Nos gustaría cumplir, pero...
—Como bien sabe el imperio, la Tierra de los Dragones se encuentra entre nosotros y tu reino, ¿no es así?
Precisamente porque la Tierra del Dragón se alzaba entre ellos, el Imperio Lacania nunca había podido enviar tropas fácilmente contra las hadas. Los dragones se volverían locos si un gran número de humanos se acercara a su territorio.
Y los dragones no reaccionaron de forma diferente ante la entrada de grandes cantidades de elfos o enanos en sus dominios. La Tierra de los Dragones servía como barrera protectora que resguardaba a la Federación de Berus de la opresión del imperio, al tiempo que actuaba como un muro de hierro que impedía el avance de la federación hacia el oeste.
—Para cumplir con las demandas del imperio, tendríamos que cruzar la Tierra de los Dragones, pero nuestros ejércitos no tienen medios para hacerlo.
La respuesta del imperio al mensaje de las hadas fue tan fría como el hielo.
—Entonces debes saber esto: después de Giyen Ren, será tu turno.
—¿Cruzarías la Tierra del Dragón? El costo en vidas sería demasiado alto.
—No hay que considerar ese costo. Los dragones de la Tierra de los Dragones ya están atacando al imperio. La Federación Berus sufrirá la ira del imperio.
Con esa declaración escalofriante, la transmisión mágica del imperio terminó.
\*\*\*
El final del mensaje del imperio sumió al consejo de las hadas en el caos.
"¿Q-Qué deberíamos hacer?"
"Ni siquiera entiendo lo que está pasando"
"Más importante aún, ¿Qué es esta tontería de que el archimago es un cultista...?"
La Federación Berus también llevaba tiempo preocupada por el culto al Dios Negro, ya que la Sombra de la Perdición cayó sobre todas las naciones sin discriminación. Naturalmente, muchos entre elfos y enanos habían caído en la corrupción, y el número de cultistas crecía con cada día que pasaba.
Los humanos veían a las hadas como seres misteriosos y longevos, pero vivir mucho tiempo no hacía que uno no temiera a la muerte. Los humanos vivían muchas veces más que los perros o los gatos, pero ¿Estaban libres del miedo a la muerte? Si acaso, cuanto más vivían, más le temían.
Las hadas vivían vidas largas simplemente según los estándares humanos, y los seres vivos eran seres vivos al mismo tiempo. Muchos elfos y enanos tenían el mismo terror a la muerte, y se dejaban atraer fácilmente por el culto.
Por ello, Giyen Ren y los magos de la Sociedad de la Rama Dorada se habían ocupado gestionando el caos interno de la Federación. Sin embargo, el responsable de lidiar con la secta supuestamente se había convertido él mismo en un cultista.
"¿Qué se supone que debemos hacer ahora?"
"No podemos simplemente ignorar las exigencias del imperio, ¿verdad?"
"Pero siendo realistas, no podemos hacer nada"
"¿No esperan que enviemos nuestro ejército a través de la Tierra de los Dragones, verdad?"
"Aun así, al menos deberíamos mostrar algo de sinceridad"
Docenas de elfos y enanos gritaban unos sobre otros, y la sala del consejo se sumió rápidamente en el caos, pareciendo un mercado abarrotado.
Fue En Hiba, uno de los representantes conjuntos de las hadas, quien finalmente calmó la sala. "Seleccionemos guerreros de élite de cada ciudad y enviemos pequeñas unidades por la Tierra de los Dragones"
No podían simplemente no hacer nada. Si el imperio enfurecido decidiera seguir adelante a pesar del costo, la devastación sería inimaginable. Aunque no fuera así, estaba claro que la federación tenía la responsabilidad del asunto. Necesitaban tomar alguna medida.
"Así es"
"Si es solo una fuerza pequeña, podemos cruzar la Tierra de los Dragones sin agitar a los dragones"
Los demás miembros del consejo asintieron con la cabeza en señal de acuerdo. Y así, mientras avanzaban hacia la formación de una unidad especial compuesta únicamente por las élites de la federación para detener a Giyen Ren, algo sucedió.
Habló un consejero élfico, con un extraño matiz de arrepentimiento en la voz. "¿Así que has decidido ese camino? Qué pena. Esperaba permanecer oculta un tiempo más"
Elfos y enanos cercanos se volvieron hacia él, confundidos.
"¿Reltana?"
"¿De qué hablas?"
Su confusión no duró mucho. Una oscuridad como la noche comenzó a emanar de todo el ser del elfo.
"¿¡Q-Qué!?"
"¿¡Un cultista!?"
Y no era solo él. Por toda la sala del consejo, una energía nigromántica y desagradable estalló como géiseres.
"¡Dioses míos! ¡Los cultistas se habían infiltrado incluso en el consejo!?"
Todos se apresuraron a desenvainar sus armas horrorizados. Pero los cultistas se movían más rápido.
"Mátalos a todos"
El hermoso salón del consejo de las hadas se transformó instantáneamente en un matadero. La sangre oscura empapaba los suelos de mármol y la sombra de la muerte se espesó en el aire. Gritos terribles resonaron por la cámara.
\*\*\*
Tras reunir todos los informes sobre Giyen Ren, Karnak decidió su siguiente movimiento. "Por ahora nos dirigimos al imperio"
Sin embargo, no tenía intención de unirse al ejército imperial de Lacana.
"El ejército imperial no nos aceptará, y aunque lo hicieran, no hay nada que ganar con ello", explicó.
Además, dado lo a menudo que tenía que realizar actos impropios para el ojo público, no había forma de que pudiera ejercer todo su poder en medio del ejército imperial. Además, el objetivo de Karnak no era ni la victoria del imperio ni la derrota del culto del Dios Negro.
"Solo necesito sacar a Giyen Ren"
El Culto del Dios Negro tenía que asegurar el cuerpo de Giyen Ren vivo e intacto. Karnak, sin embargo, no tenía tal obligación. Podría simplemente matarlo primero y extraer su alma para obtener información.
Contrariamente a las esperanzas de Karnak, el alma de Dreltein no había aportado información sobre el culto. Pero Karnak aún había obtenido datos valiosos sobre el método que Tesranach usaba para cosechar almas.
Durante el proceso de extracción del alma de Dreltein, logró obtener información sobre el ritual de Tesranach. Si lograba derrotar a Giyen Ren, esta vez, podría evitar que le robaran el alma.
Por supuesto, siempre existía la posibilidad de que Tesranach ya hubiera ideado una nueva técnica en previsión de esto. "Pero si dejo que cualquier posibilidad me detenga, nunca lograría nada en este mundo"
Era mejor creer que se podía hacer y seguir adelante. Solo entonces las cosas avanzarían.
Así, Karnak ideó una operación sencilla. "Seguiremos vigilando los movimientos de ambos ejércitos y, cuando llegue el momento, nos colaremos y golpearemos a Giyen Ren por la espalda con el tiempo perfecto"

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Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 337
Estás leyendo el capítulo 337 de Karnat, Monarca De La Muerte (Novela), un novela. Yo era el gobernante de la muerte. Sin embargo, me llevó un siglo comprender una verdad: para vivir verdaderamente como humano, jamás puedes intentar gobernar tales cosas Este capítulo tiene publicado el 27 de julio de 2026, Traducido por el grupo Segador. Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) tiene 416 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.