Leer Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 304 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
Leven bailó entre una deslumbrante ráfaga de esgrima, apuntando una vez más al punto ciego de Beltia.
¡Esgrima de Delphiad: Danza del Rey de la Llama!
Desde la izquierda, la hoja de cadena plateada de Desteran se retorcía como una serpiente viviente y atacaba.
¡Hoja de Cadena Estilo Desteran: Cadena de Niebla!
Varos embistió de frente, lanzando un golpe devastador.
Espada de Inversión: ¡Sabueso Loco Devastador!
Beltia respondió con calma a su asalto. La luz dorada y radiante de las espadas estalló como una tormenta, desatando decenas de explosiones. No pudo evitar soltar un suspiro de admiración mientras se protegía en medio del caos. Son realmente formidables.
Las habilidades de Desteran no le sorprendieron, ya que ya le conocía. Pero estaba genuinamente asombrada por los demás. Varos y Leven habían alcanzado alturas que eran simplemente prodigiosas, incluso imposibles a su edad.
Así que hay dos futuros candidatos a Rey Marcial frente a mí, pensó.
Por supuesto, eso era mera admiración. No es que se sintiera amenazada. Con una breve respiración, Beltia paró cada ataque sin esfuerzo.
Luego, el movimiento de defensa se transformó fluidamente en ataque. En una unidad impecable de ataque y defensa, su hoja dorada de aura se lanzó y onduló con inmensas ondas expansivas.
El impacto hizo retroceder a Desteran y Leven, que fruncieron el ceño.
"¡Ugh!"
"¿Ni siquiera eso funcionó?"
Aprovechando una oportunidad, Serati se unió con una hoja de aura azul que se extendía rápidamente.
—Estilo Tascal: ¡Ataque Doble!
Naturalmente, no funcionó. Beltia desvió fácilmente el ataque de Serati con un simple movimiento de muñeca.
Beltia entrecerró los ojos mientras observaba a la chica retirarse. Esa chica parece tener algo que supera su nivel también.
Los usuarios de aura seguían lanzándose sobre ella, una y otra vez. Pero no había oportunidad de aprovecharse. Incluso en medio de esto, Beltia nunca apartaba la vista de Karnak.
Ese mago no ha hecho nada en todo este tiempo.
Se difundía un dicho dentro del ejército imperial. En el campo de batalla, el enemigo más ridículo es un mago que aún no ha hecho nada
Pero lo más aterrador también es un mago que aún no ha hecho nada.
Así que Beltia lanzaba periódicamente cuchillas de aura a Karnak para mantenerlo bajo presión. Lo cual, como era de esperar, estaba poniendo a Karnak cada vez más nervioso. Hasta ahora había evitado por poco los ataques de Beltia, pero ¿Cuánto duraría eso? Necesitaba contraatacar, y pronto.
Maldita sea, no hay ninguna salida.
Todos se habían hecho más fuertes. Esperaba que, aunque no pudieran derrotarla, al menos podrían desestabilizarla. Pero en realidad era una figura digna de su título. Incluso mientras era atacada desde todos los lados, observaba todo el campo de batalla con perfecta compostura. Simplemente no había ningún hueco que explotar.
¿Debería usar a Diogres?
Capturar a Diogres fue un mandato divino para Beltia. Nunca podría ignorarlo.
Si le amenazara de muerte, quizá ella vacilaría... El pensamiento cruzó fugazmente su mente, pero Karnak lo descartó de inmediato. No, eso no funcionará.
Ese tipo de farol solo funcionaba si la otra parte creía, sin lugar a dudas, que Karnak lo decía en serio. Solo funcionaría contra aquellos del futuro que alguna vez sirvieron bajo su mando. Pero Beltia no era alguien que hubiera regresado del futuro. Ella era la Reina Marcial del presente.
Nunca se lo creería.
Y ni siquiera era un farol que Karnak pudiera cumplir. En realidad no podía clavar una hoja en el cuello de Diogres. Eso solo arruinaría su relación y no le daría nada.
Tiene que haber otra manera. Solo necesito un momento, solo una sola apertura...
\*\*\*
Una intención asesina afilada como navaja recorrió el aura dorada de Beltia, extendiéndose en una tormenta. Provocó una erupción de un torbellino de cuchillas que cortaron y perforaron todas las extremidades y articulaciones de sus enemigos. Pero Beltia nunca se apresuraba.
Con calma, sin mostrar ni una sola apertura, avanzó con la compostura de una guerrera perfeccionada. Con el paso del tiempo, la balanza de la batalla se inclinaba cada vez más a su favor. Finalmente, Varos recibió un impacto directo. Una larga herida se abrió en su pecho y una fuente de sangre salpicó el aire.
Era una herida crítica. La única razón por la que no estaba muerto era porque, en ese instante fugaz, había abandonado su ofensiva y desviado toda su aura hacia la defensa. Aunque su golpe había sido letal, Beltia no se sorprendió de que hubiera sobrevivido.
Esperaba eso de alguien de su calibre.
Aun así, ella lo había derribado. Con Varos eliminado, el resto seguiría fácilmente. Sus movimientos se hicieron más rápidos, y arcos dorados ardieron como relámpagos entre los aliados de Karnak.
"¡Gah!"
"¡M-Maldita sea...!"
Todos estaban al límite. El segundo en caer fue Desteran. El joven de cabello plateado rodó por el suelo. Una larga herida se extendía desde su hombro hasta el costado, dejando escapar un flujo constante de carmesí.
Beltia le miró y una vez más se sorprendió. Incluso con una herida tan grave, Desteran aún no había muerto. Mantenía sus heridas cerradas con el resto de su aura, intentando desesperadamente detener la hemorragia.
Como era de esperar de un caballero de plata. La experiencia cuenta para algo.
Después fue Leven, desplomándose en un chorro de sangre. Él también evitó por poco la muerte instantánea. A pesar de la fuerza del golpe que amenazaba con destrozar todo su cuerpo, instintivamente había redirigido la fuerza destructiva residual hacia fuera usando su aura. Ese tipo de instinto no se puede enseñar. O naciste con ella o no.
Como era de esperar de un Strauss. No se puede negar ese tipo de talento.
La última en arrodillarse fue Serati. También estaba cubierta de sangre.
La expresión de Beltia cambió al mirar a la chica tambaleante. ¿Pero por qué sigue viva?
Ese último tajo tenía tanto el ángulo como la fuerza para ser fatal. Y, sin embargo, de alguna manera, no alcanzó los órganos vitales de Serati en el último instante. Beltia sabía por qué. Fue pura suerte. Un paso en falso en el momento crítico había alterado ligeramente la sincronización. Lo que no podía comprender era cómo alguien podía tener tanta suerte con tanta frecuencia.
Está teniendo suerte demasiadas veces.
Pero Beltia rápidamente descartó ese pensamiento. Esa chica pelirroja nunca había sido una amenaza seria desde el principio. Se giró hacia su verdadero objetivo, Diogres. Ahora solo quedaban tres obstáculos en su camino. Karnak, el sacerdote y la chica de cabello gris que estaba frente a ella con una hoja de aura púrpura.
A pesar de sus compañeros caídos, la mirada de la joven permaneció firme. Pero no es que no conociera el miedo. Sus manos temblorosas y su corazón acelerado la delataban. Y aun así se mantuvo firme, reuniendo el valor para superar su miedo y enfrentarse a un Rey Marcial. Beltia, francamente, quedó impresionada.
¿Otro futuro candidato a Rey Marcial? ¿Cómo es posible que tantos prodigios bendecidos por el cielo se hayan reunido en un solo lugar??
Si los hubiera conocido antes de unirse al Culto del Dios Negro, quizá los habría tomado como discípulos. Pero ahora, tenía una misión sagrada que superaba a todo lo demás.
"Cálmate, niña", dijo, con voz fría mientras miraba a la chica de pelo gris. "¿De verdad crees que has sobrevivido hasta ahora gracias a tu habilidad?"
Lapicel forzó una sonrisa forzada. "Lo sé. Me estabas tratando con calma porque soy joven, ¿verdad?"
A diferencia de los demás, Lapicel no presentaba heridas graves. Si la hija de Beltia hubiera vivido, tendría más o menos la edad de Lapicel. Por eso, Beltia fue indulgente con ella sin darse cuenta.
Lapicel sacó la lengua juguetona y bromeó, incluso mientras temblaba. "Desde que has llegado tan lejos... ¿Podrías ir con calma conmigo?"
Por primera vez, una leve sonrisa se dibujó en las comisuras de la boca de Beltia. "Eres valiente"
Era audaz, pero justa. Esto fue una muestra inconfundible de determinación para no abandonar a sus compañeros.
Beltia alzó su hoja dorada de aura hacia Lapicel. "Me aseguraré de no hacerte demasiado daño cuando te derrote"
\*\*\*
La espada de oro danzaba.
Ah... El aura se extendía sin cesar por la visión de Lapicel. Así que este es el reino de un Rey Marcial.
Era una espada verdaderamente elegante y hermosa. Todo seguía la razón. Parecía como si el mundo mismo y la espada de Beltia se movieran como uno solo. Fue inmenso y abrumador.
Y familiar...
Lapicel se confundió ante ese pensamiento repentino. ¿Familiar? ¿Por qué? Acababa de conocer a esta mujer hoy. No podía entenderlo, pero de alguna manera, sentía que sí lo entendía.
Algo me pasa...
Como hipnotizada, Lapicel alzó su espada. La hoja de aura púrpura comenzó a entretejer en la trayectoria dorada. La suya era una espada frágil, patética y delgada en comparación con la forma absoluta de un Rey Marcial. Y, sin embargo, no se rompió. Un hilo púrpura revoloteaba entre la tormenta dorada y se deslizaba con una gracia sin esfuerzo.
¿Qué... Qué es esto? La expresión de Beltia se endureció.
La chica de pelo canoso ya no usaba el estilo Tascal.
¿Espada Croteriana?
Era la técnica que había hecho de Beltia el Rey Marcial de Cyphras, y nunca se la había transmitido a nadie. Era una técnica tan avanzada que requería un talento extremo solo para aprenderla. Nadie más debería haberlo sabido. Nadie salvo ella.
Por primera vez, aparecieron grietas en la expresión siempre tranquila de Beltia. "¿Qué... Cómo sabes este estilo de espada?"
La forma no era idéntica. Beltia y la chica tenían constituciones y aura diferentes. Sus técnicas externas no podían ser perfectamente iguales. Pero la intención era la misma. El flujo era el mismo. El ideal que perseguía era idéntico entre sí. No había duda. Este era su estilo de espada.
Su desapego se rompió y un grito escapó de sus labios. "¡Respóndeme!"
Pero Lapicel no vaciló. Ya había entrado en el reino del inconsciente. No se movía por pensamiento, sino solo por instinto. Era como una marioneta, guiada solo por el principio de la espada.
"¡He dicho que me respondas!" El aura de Beltia explotó hacia afuera y rugió en todas direcciones. Su hoja, ahora alzada por la furia y la confusión, se hinchó con un poder asombroso.
Era una fuerza realmente aterradora. Un golpe, y esa niña pequeña quedaría reducida a una mancha de sangre. Pero no pudo atacar.
Porque en ese preciso momento, Karnak soltó un grito penetrante desde atrás. "¡Cuidado, Lapicel!"
¿Lapicel?
Una chica con el mismo nombre que su hija empuñaba exactamente la misma técnica de espada que ella. ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Qué podría significar esto? Le temblaban las manos, e incluso su espada empezó a temblar.
No… quiero decir, esto… no lo es… pero aún así…
La confusión inundó la mente de Beltia como una marea embravecida.
\*\*\*
Karnak se regocijaba por dentro. Por fin... ¡Una grieta en tus defensas, Beltia!
No lo había anticipado desde el principio. Esperaba que Varos o los otros usuarios de aura la sacudieran, no Lapicel, y mucho menos con esa esgrima. ¿Pero qué importaba ahora? El momento había llegado y no tenía intención de desperdiciarlo.
Gritó el nombre de Lapicel a propósito, clavando la cuña en la mente tambaleada de Beltia. Esa sola palabra había fracturado la voluntad férrea del Rey Marcial de Cyphras. Ahora todo estaba en su sitio. Cada pieza se había alineado.
Puede que no haya esperanza de derrotar al Rey Marcial de Cyphras en una pelea justa, pero... Despertó su aura de caos e infundió sutilmente su poder nigromántico. Pero puede que consiga derrotar a Beltia.
Con una sonrisa triunfante, Karnak abrió los brazos. "¡Levántate, pesadilla de mil años!"
\*\*\*
Beltia dejó escapar un gemido aturdido. La oscuridad llenó su visión. La oscuridad la rodeaba por todos lados. Su mente estaba nublada. Ni siquiera recordaba cómo había llegado hasta allí.
Todo lo que sentía era tristeza. Era una tristeza profunda e implacable. Todo a su alrededor era demasiado vago para ser real, pero demasiado vívido para ser un sueño. Estaba en un mundo completamente oscuro que difuminaba la línea entre sueño y vigilia.
Entonces una voz la llamó. Era una voz pequeña, delicada, encantadora y dulce. "Mamá"
Era una voz que nunca había olvidado.

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Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 304
Estás leyendo el capítulo 304 de Karnat, Monarca De La Muerte (Novela), un novela. Yo era el gobernante de la muerte. Sin embargo, me llevó un siglo comprender una verdad: para vivir verdaderamente como humano, jamás puedes intentar gobernar tales cosas Este capítulo tiene publicado el 5 de julio de 2026, Traducido por el grupo Segador. Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) tiene 416 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.