Leer Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 206 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
Mientras continuaban por el camino, finalmente llegaron a un pueblo considerable, rodeado por muros de piedra. Como era la oportunidad perfecta para probar el collar de traducción de Ralphon, Serati se ofreció voluntario. "Esta vez iré a comprar los suministros"
Karnak decidió acompañarla, por si acaso. "Si la conversación se complica, alguien tiene que estar allí para traducir, ¿no?"
No tenía por qué ser necesariamente Karnak, ya que todos en el grupo entendían a Ralphon. Pero Karnak tenía otra razón para acompañarle. El collar de traducción funcionaba con nigromancia. Si algo salía mal, tenía que estar allí para borrar cualquier rastro.
Tras aparcar el carruaje cerca de la entrada del pueblo, los dos se pusieron en marcha.
Por alguna razón, Lapicel les saludó con una expresión de deleite. "¡Que tengan buen viaje, los dos!"
\*\*\*
Para ser un asentamiento rural, el pueblo era relativamente animado. Karnak y Serati se abrieron paso entre la multitud y se dirigieron a un supermercado.
En cuanto entraron, una voz profunda les dio la bienvenida. "¡Bienvenidos! Deben ser viajeros"
El tendero era un hombre corpulento de unos cuarenta y tantos años. Continuó con tono amistoso: "¡Bienvenidos a la Aldea Maz! ¿En qué puedo ayudarte?"
El collar de traducción nigromántica procesó su discurso de Ralphon en Isola y transmitió el significado a Serati.
Al entender sus palabras, respondió con vacilación: "¿Puedes recomendarme las especialidades de este pueblo?"
Su pronunciación no era buena, pero era comprensible. La conversación fluyó sin problemas y, pronto, compraron fruta fresca, verduras y pan antes de salir de la tienda.
Para ser un dispositivo impulsado por nigromancia, el collar de traducción funcionaba bien. Le permitía a Serati comunicarse eficazmente sin tener conocimiento alguno de Ralphon. Sin embargo, su impresión al respecto era bastante diferente.
Telepáticamente le proporcionó una reseña honesta a Karnak.
—Esto no es nada lo que esperaba.
A diferencia de las herramientas mágicas de traducción, el collar de Karnak funcionaba atando a un espíritu y obligándolo a traducir. Pero había un problema con este método.
Los espíritus no eran precisamente cooperativos. La mayoría de las veces, resistían. Después de todo, habían sido arrastrados fuera del más allá y esclavizados. ¿Qué motivo tenían para obediencia? Por eso el método habitual consistía en torturar al alma atada.
Pero para Serati, que confiaba en el alma atada, la traducción sonaba fragmentada, con cada dos frases interrumpidas por gritos y lamentos. Había oído al tendero darle la bienvenida así:
—B-Bienvenidos… ¡Aaaaargh ! … Bienvenidos. Deben ser viajeros… ¡Keeek ! —lers.
—¡Bienvenidos a Aldea Maz—_Guhhk_!—¡lage! ¿Cómo puedo—_¡Gaaaaah_!—ayudarte?
Para colmo, el collar solo proporcionaba traducciones. No hablaba por ella, lo que significaba que aún tenía que repetir las palabras ella misma. En otras palabras, el tendero la oyó hablar en frases fragmentadas con muchas palabras ininteligibles. Sonaba algo así como:
—Las… especialidades… de este pueblo?
Apenas se entendía, y estaba lejos de ser lo ideal.
Serati se quejó a Karnak sobre la funcionalidad del dispositivo.
—¿Cómo se supone que use esto? Esto es más que inquietante. ¿Los collares de traducción mágica también son así?
Karnak respondió con sinceridad.
—No. Eso simplemente convierte el idioma al instante.
—Así que la versión nigromántica es significativamente peor.
Karnak hizo un puchero.
—Pero es más barato. ¿Sabes cuánto diferencia de precio hay? Aguanta el ruido.
—¡No puedes simplemente ignorar los gritos de almas torturadas como simple ruido!
Después de comprar la comida, se dirigieron a una tienda general para conseguir más provisiones, y por el camino escucharon a escondidas las conversaciones de los aldeanos que pasaban. A pesar de todo, el collar de traducción nigromántica funcionó bien. Transmitía con precisión todo el discurso de Ralphon a su alrededor en Isola sin ninguna mala traducción.
El problema era lo perturbador que resultaba escucharlo, lo que impulsaba a Serati a quejarse sin descanso con Karnak.
—No para de gimir.
Karnak también desestimó las quejas sin esfuerzo.
—Eso es normal.
—No para de gritar.
—Eso también es normal.
Serati fulminó con la mirada a Karnak. ¿De verdad estaba simplemente minimizando esto como si nada? Peor aún, no eran solo gritos y gemidos. El alma había empezado a llorar y a sollozar.
—Señor Karnak... Está llorando.
Eso fue la gota que colmó el vaso. Serati se quitó el collar de un tirón.
—No puedo usar esto. Es demasiado angustiante.
Nunca había planeado depender de un dispositivo tan malvado en primer lugar. Su intención había sido usarlo con moderación mientras estudiaba diligentemente Ralphon. Se negó a ser una carga para el grupo. Pero a estas alturas, preferiría ser una carga antes que usar esa cosa.
Ja, no es de extrañar que la nigromancia sea tan universalmente rechazada, pensó con un escalofrío.
No es que alguna vez hubiera afirmado ser una santa. Después de todo, la única razón por la que se había atado a Karnak en primer lugar era por su propio beneficio. Había hecho un esfuerzo por aceptar la nigromancia hasta cierto punto. Incluso había llegado a desenterrar tumbas.
Pero cuanto más aprendía, más claro quedaba por qué era tan despreciado. Cierto, no es que la humanidad fuera inherentemente noble o virtuosa. La gente cometió su buena dosis de maldad y corrupción. Sin embargo, incluso estos humanos habían decidido colectivamente que esto era demasiado.
Decidieron que la nigromancia era una abominación, una línea que nunca debía cruzarse. La gente no tenía que vivir vidas puramente virtuosas, pero tampoco debían abrazar plenamente el mal. El hombre que estaba frente a ella ahora demostraba lo que pasaría si lo aceptaban por completo.
Incluso mientras los espíritus torturados gritaban y lloraban en sus oídos, Karnak no parecía darse cuenta.
—¿Te molesta? El que grita es el espíritu. ¿Por qué eres tú la que se molesta?
\*\*\*
Tras reabastecer sus provisiones, el grupo de Karnak partió de la aldea Maz y continuó hacia el sur. Como de costumbre, Varos tomó el asiento del conductor mientras Karnak y Serati viajaban dentro del carruaje. Lapicel y Leven los siguieron a caballo, vigilando a ambos lados.
Dentro del carruaje traqueteante, la voz clara de Serati resonaba mientras leía diligentemente un libro de idiomas para principiantes de Ralphon. "Hola. Me llamo Serati Allen"
Al final, había abandonado por completo el collar de traducción nigromántica. Había liberado al espíritu atormentado y había vuelto a enterrar los huesos al borde del camino.
Luego, decidió simplemente estudiar. Si la alternativa era atormentar a un alma, entonces esforzarse por aprender a Ralphon por sí misma era infinitamente preferible.
"¿Eres un chico? Soy una chica"
Estaba practicando la pronunciación cuando Karnak intervino. "Error"
Frunció el ceño. "¿Eh? ¿Qué he dicho mal?"
Karnak le imitó el ceño fruncido. "No eres una chica, ¿verdad?"
"Solo tengo veintiséis años, ¿sabes?" Replicó Serati.
"¿No tenías veinticinco?" dijo Karnak.
"Eso fue el año pasado" Ahora que lo pensaba, ya había pasado un año desde que conoció a Karnak. Y no era solo ella. Todos habían envejecido un año más.
Sintiendo una extraña melancolía, Serati suspiró y murmuró: "Me hice mayor sin lograr nada"
Viajando junto al carruaje, la expresión de Leven se volvió extraña.
Pensó. Tienes veintitantos años y ya eres un usuario de aura de nivel azul. ¿A eso le llamas 'nada'?
Además, lo había hecho completamente por su cuenta, sin depender de un apellido familiar ni respaldo nobiliario. Mientras tanto, él, nacido en la prestigiosa línea de los reyes marciales, apenas había logrado despertar su aura gracias a otros.
¿Lo dice solo para burlarse de mí?
Incluso después de despertar el aura, Leven seguía tan cohibido como siempre.
\*\*\*
Al tercer día tras salir de la aldea Maz, el grupo de Karnak finalmente llegó a su destino: la ciudad de Harthol.
Mirando el paisaje urbano, Leven soltó una pequeña exclamación. "¡Es una ciudad más grande de lo que esperaba!"
Barcos de madera recorrían el río Tabor, cargando y descargando mercancía en el puerto. Altos muros de piedra se extendían a lo largo del perímetro de la ciudad más allá de los bulliciosos muelles. Canales serpenteaban por la ciudad como venas, con puentes arqueados que conectaban los distintos distritos.
El grupo condujo su carruaje por las puertas de la ciudad y se dirigió hacia dentro. Torres imponentes y filas de tiendas bordeaban la avenida principal. Las calles estaban llenas de gente, y a juzgar por su vestimenta, la mayoría de la gente eran comerciantes o comerciantes de varios gremios mercantiles.
Karnak ya había obtenido un mapa de la ciudad a través del gremio de comerciantes de Altas. Desenrollándolo para referencia, habló. "Primero busquemos una posada"
Harthol no era el tipo de ciudad que atrajera a nobles de alto rango, así que no existían posadas lujosas como las de la capital real. Sin embargo, dado que los comerciantes pasaban con frecuencia, la ciudad estaba llena de casas de huéspedes. Incluso había distritos enteros dedicados a posadas.
Navegando por una calle lateral estrecha, llegaron a su destino elegido: La Piedra del Cuervo.
El edificio de madera de dos plantas no era ni extravagante ni destartalado. Simplemente estaba decente. Tras asegurar sus habitaciones y desempacar sus pertenencias, Serati apartó a Leven y le habló en voz baja. "Por si acaso, deberías prepararte para huir".
"¿Por qué? ¿Crees que va a pasar algo?" Con cara de desconcerto, Leven se volvió hacia ella.
Como su superior en servidumbre a Karnak, le dio una seria advertencia. "Por mi experiencia, creo que es mejor estar preparado"
Varos, el verdadero senior en este aspecto, asintió en señal de acuerdo.
"Lo tendré en cuenta", dijo Leven.
Mientras tanto, Karnak ya había sacado de nuevo el mapa de la ciudad. El reconocimiento del terreno siempre era un paso esencial en cualquier empresa.
"El gremio de comerciantes Tecas está en la parte norte de la ciudad, ¿verdad? Vamos allí cuando terminemos de desempacar"
\*\*\*
El reconocimiento del edificio del gremio mercader de Tecas transcurrió sin contratiempos. No había necesidad de causar alboroto. Así que simplemente dieron una vuelta alrededor del edificio disfrazados de transeúntes normales. Naturalmente, no iba a pasar nada.
Con la exploración preliminar terminada, Karnak llamó discretamente a Serati.
—Vamos a hacer una reunión estratégica.
Estríctamente hablando, no era tanto una reunión como una sesión de repaso. Ahora tenían que infiltrarse en el edificio del gremio de comerciantes Tecas, donde se encontraba Jedex, o más bien, el hombre sospechoso de ser él, Banner Ralphstadder.
Karnak siguió expresando sus dudas.
—Así que quería comentarte algo. Siempre usaba un método en situaciones como esta, pero tengo la sensación de que ya no debería hacerlo.
Serati respondió, con los ojos llenos de desconfianza.
—Por tu historial, creo que la respuesta es no, no deberías, pero cuéntame igualmente. ¿Cómo manejastes las cosas antes?
—Oh, bueno, no es nada especial...
Simplemente masacrando a un montón de civiles, usando sus cuerpos para levantar un ejército de no-muertos, fortificando una fuerza nigromántica sólida y luego arrasando el objetivo.
Después de todo lo que Serati había visto antes de nigromantes, no se sorprendió especialmente y su respuesta fue inesperadamente indiferente.
—Eso es nigromancia de manual, ¿no? Sinceramente, pensé que alguien como tú habría usado un enfoque más creativo.
Karnak replicó.
—Bueno, los métodos de los libros de texto son de manual por una razón. Son simples y eficaces. Por eso todo el mundo los usa.
Aun así, como ya no podía operar como antes, Karnak había preparado algunas estrategias amigables para los humanos. Pero no estaba seguro de su propia definición de amigable con los humanos, por eso tuvo que consultárselos primero con Serati.
—Vale. Primero, nos acercaremos a la finca discretamente.
—Vale.
Serati asintió.
—Luego, evaluaremos las condiciones meteorológicas y del viento para determinar el momento óptimo para atacar.
El tiempo, claro. ¿Pero viento? Le pareció un poco extraño, pero siguió asintiendo de todos modos.
—Entendido.
—Luego, vertiremos aceite en lugares estratégicos y prenderemos fuego. Cuanto mayor es el fuego, mayor es el caos. En medio del pánico, podremos derrotar a Jedex mucho más fácilmente...
—Rechazado.
—¿No va a pasar?
—NO va a pasar.
Ante la firme negativa de Serati, Karnak cambió rápidamente de enfoque.
—Sí, tenía la sensación de que eso no iba a funcionar. Por eso preparé un segundo plan. Envenenaré el suministro de agua del edificio...
—¿Hay algún plan que no implique dañar a personas inocentes?
—_Eh_... Pero si las personas inocentes no sufren, las cosas solo serán más molestas para nosotros.
—¡Lidiar con esa molestia es de lo que se trata ser humano!
—¿De verdad lo es?
Rascarse la cabeza, Karnak refunfuñó.
—Supongo que no tengo elección. Aunque sea molesto, lo haremos así.

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Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 206
Estás leyendo el capítulo 206 de Karnat, Monarca De La Muerte (Novela), un novela. Yo era el gobernante de la muerte. Sin embargo, me llevó un siglo comprender una verdad: para vivir verdaderamente como humano, jamás puedes intentar gobernar tales cosas Este capítulo tiene publicado el 21 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Segador. Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) tiene 422 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.