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Leer Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 133 online gratis en español

🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
Desde ese día, Hudel se convirtió en uno de los subordinados directos de Elezar. No lo aceptó como aprendiz. Después de todo, Hudel carecía de talento para la magia. En su lugar, lo nombró su secretario. A partir de entonces, Hudel gestionó los asuntos administrativos de la torre mágica mientras aprendía nigromancia en secreto de Elezar. De dónde las había conseguido, Hudel no lo sabía, pero poseía una gran cantidad de recursos sobre nigromancia. Gracias a la Sombra de la Perdición, Hudel ya tenía toda la energía necromántica que necesitaba. En menos de un año, se convirtió en un poderoso nigromante. Una vez que demostró ser competente, Elezar le llevó a la Iglesia del Dios Negro. Resultó que Elezar tenía otra identidad además de su papel como maga de la corte imperial. Era la Santa de la Destrucción, una de las tres Santas de la Iglesia del Dios Negro. "Increíble. La maga de la corte imperial es la Santa de la Destrucción..." Al oír la historia, Serati chasqueó la lengua incrédula. Hubo tres santos que dirigieron el culto dedicado a Tesranach, el Dios Negro. Eran el Papa de la Muerte, el Hierofante de la Oscuridad y la Santa de la Destrucción. Por supuesto, la iglesia se refería a ellos simplemente como demonios. Karnak no se sorprendió. "Alguien como Elezar no sería un miembro de bajo rango. Si está involucrada con la secta, claro, estaría en la cima" En cuanto a los otros dos santos del culto, Hudel no tenía información sobre sus identidades. "Nunca los he conocido personalmente, ni Lady Elezar los ha mencionado jamás", admitió. Aun así, la revelación de siquiera una de las verdaderas identidades de los Santos era monumental. Si el imperio o la iglesia se enteraran de esto, la noticia causaría un gran escándalo. "Menos mal que lo mantuvimos con vida", comentó Karnak con una sonrisa. Entregar a Hudel a la Brigada de Purificación también revelaría la identidad de Elezar al imperio. "Si la manejan, genial. Si no, al menos las cosas serán más fáciles para nosotros en el futuro" Le hizo un gesto a Hudel para que continuara. "¿Y qué pasó después?" \*\*\* Incluso después de unirse al Culto del Dios Negro, Hudel siguió siendo uno de los subordinados más cercanos de Elezar. Públicamente, era el secretario del mago de la corte imperial. Dentro del culto, servía a la Santa de la Destrucción con absoluta lealtad. Durante este tiempo, su poder nigromántico creció enormemente y su posición dentro del culto ascendió hasta la de cardenal. Con su nueva fuerza y autoridad, regresó a su tierra natal, el territorio de Grental, y resolvió sus agravios de larga data. Aniquiló a toda su familia y reclamó el territorio para sí mismo. "Esta parte coincide con lo que descubrimos en nuestra investigación", señaló Karnak. Con Elezar apoyándole, no había obstáculos para la instalación de Hudel como nuevo señor. Se convirtió en el indiscutible dueño del territorio de Grental. A partir de entonces, su misión principal fue servir como enlace entre las operaciones del culto en la Alianza de los Siete Reinos y el imperio. Actuó como vanguardia, expandiendo la influencia del culto hacia las regiones occidentales del imperio. Varos asintió comprensivo. "Si eliminan a este tipo, probablemente desestabilizaría las operaciones del culto en los Siete Reinos" Karnak hizo un gesto con la mano con desdén. "Vamos, deben tener otras conexiones. No puede ser el único" Surgió otra posibilidad, que señaló Serati. "Parece que las fuerzas principales del culto están concentradas en el imperio" Después de todo, si alguien como Elezar existiera dentro de la Alianza de los Siete Reinos, no habría necesitado a Hudel para actuar como vanguardia. "Eso significaría que se puede confiar en las élites de los Siete Reinos" "Me alegra oír eso", comentó Varos con una sonrisa. Hudel había seguido viajando entre la capital y el territorio de Grental, realizando diversas tareas para Elezar. Aunque la mayoría no estaban relacionados con el grupo de Karnak, algunos incidentes estaban estrechamente vinculados a ellos. "¿Así que fue él quien hizo que Lapicel andara por ahí con esa espada demoníaca?" preguntó Karnak. Dado cómo habían seguido a Hudel en el caso que involucraba a los príncipes deEustil y sus almas robadas, estaba claro que él había tenido algo que ver. Pero descubrir que él también estaba detrás del incidente de Mareda fue sorprendente. Aprovechando la oportunidad, Karnak presionó a Hudel para que respondiera. "¿Por qué le diste esa espada a Lapicel?" La respuesta de Hudel fue inesperada. "No lo hice" Hudel admitió que su implicación en el incidente se limitó a suministrar la espada demoníaca Mareda. No había enviado a Lapicel. El nigromante en territorio Grental que recibió la espada había realizado experimentos, usando huérfanos como sujetos de prueba. Eligieron a la chica más compatible con la espada y la enviaron al Reino de Eustil. Por pura casualidad, esa chica había sido Lapicel. "¿Así que solo fue un accidente?" preguntó Serati con escepticismo. Karnak se rascó la mejilla, con cara de no estar convencido. "No es imposible, pero..." De todos los posibles candidatos, el hecho de que Lapicel hubiera sido elegida como anfitrión de la espada demoníaca parecía más que una simple coincidencia. Era una coincidencia totalmente inverosímil. Pero, ¿Y si Lapicel había sido elegida porque era especialmente hábil con la espada entre los huérfanos? No era un escenario imposible. "Ahora que lo pienso, Lapicel era originaria de la parte occidental del imperio, ¿no?" preguntó Karnak. Varos se encogió de hombros. "Supuse que era del Reino de Estil porque el idioma es el mismo" Las Montañas Baracant se situaban en la región centro-occidental del continente. Esta zona, que abarcaba el Reino de Eustil, el Reino de Atringen y los territorios occidentales del Imperio Lacania, compartía un idioma común: Isola. Aunque políticamente dividida, la región formó una única esfera cultural. Por eso Karnak y su grupo no habían experimentado barreras lingüísticas al cruzar la frontera hacia el Imperio. Normalmente, cruzar a otro país significaba lidiar con un idioma completamente nuevo. Sin embargo, las circunstancias históricas habían creado una situación única en el continente centro-occidental. Hace dos siglos, lo que hoy era el Reino de Eustil y Atringen fue gobernado como dos marquesados del Imperio Lacania. Eran conocidos como el Marquesado de Eustil y el Marquesado de Atringen, respectivamente. En ese momento, la Alianza de los Siete Reinos era simplemente una Alianza de los Cinco Reinos. Pero con las enormes montañas Baracant actuando como una división natural, la influencia del imperio disminuyó en la región. Los dos territorios fronterizos se desarrollaron de forma independiente, y la fricción con Lacania aumentó con el tiempo. Finalmente, declararon la independencia y formaron naciones separadas. Sin embargo, aunque estaban separadas administrativamente, conservaron similitudes significativas en lengua, cultura y estructura social. "He oído historias de Beltia vagando por el imperio antes de nombrar a Lapicel como su sucesor. Eso debió de ocurrir aquí", dijo Varos. "Entonces, ¿Es realmente solo una coincidencia?" Karnak chasqueó la lengua y dirigió la mirada a Hudel. "Este tipo también dice no conocer a Lapicel." En ese momento, Hudel dio otra respuesta sorprendente. "No diría que no la conozco" "¿Qué?" "He oído el nombre Lapicel antes" "¿Qué se supone que significa eso?" \*\*\* Ocurrió justo antes de que Hudel regresara al Territorio de Grental, tras completar una misión asignada por Elezar. "Esta es la espada demoníaca, Mareda_,_ Lady Elezar", dijo Hudel. "Bien hecho", respondió, tomando la espada en sus manos. Por un momento, cerró los ojos, apretando con fuerza la hoja robada. "Ah, así que es lo que hay," murmuró. "¿Has descubierto la razón detrás de esto?" preguntó Hudel. Ignorando su pregunta, Elezar sonrió levemente. "¿Así que el anfitrión resultó ser Lapicel? En ese caso, no es tan extraño después de todo" \*\*\* "¿Espera, Elezar conoce a Lapicel?" exclamó Karnak. "Definitivamente la mencionó", respondió Hudel con expresión aturdida. La cara de Karnak se iluminó. Esto lo confirmó. Elezar también había viajado atrás en el tiempo. Ahora puedo buscarla con seguridad. Con Elezar en sus manos, Karnak por fin pudo descubrir por qué el mundo había acabado en su estado actual. Quizá incluso podría convencerla de revertir todo. "Esto va a facilitar mucho las cosas", dijo, claramente complacido. Justo entonces, Hudel volvió a hablar, interrumpiendo los pensamientos de Karnak. "Después, Lady Elezar me hizo una pregunta" \*\*\* "¿Cómo está Lapicel ahora?" "Uno de los capitanes de la Orden del Rey la acogió", respondió Hudel. "¿De verdad? ¿Quién?" "Barón Karnak de la familia Zestrad. Es mago del sexto círculo y comanda el Séptimo Escuadrón de la Orden del Rey" Hudel informó brevemente también sobre Varos y Serati. Al oír los nombres, Elezar murmuró en voz baja: "¿Karnak, Varos y Serati, dices?" Pareció momentáneamente desconcertada, pero pronto negó con la cabeza. "No parece que sepan lo que han conseguido" Devolviendo la espada demoníaca a Hudel, dijo: "Bien hecho, Hudel. Tómate un tiempo para descansar en casa" "Sí, Lady Elezar", respondió. \*\*\* "¿Espera, qué?" La expresión de Karnak se endureció como una piedra. "¿Por qué parece que Elezar no sabe quién soy?" Varos estaba igualmente desconcertado. "Parece que ella también actúa como si no me conociera" "¿Podría no ser una reversionista del tiempo después de todo?" "Entonces, ¿Cómo conoce a Lapicel? Eso solo tendría sentido si fuera una reversionista del tiempo." "Pero si lo es, ¿Por qué no nos conoce?" Era una contradicción. No tenía ningún sentido. Frunciendo el ceño confundido, Karnak se frotó las sienes. "¿Qué demonios está pasando aquí?" \*\*\* Por mucho que lo pensaran, no encontraban una respuesta. A estas alturas, había muy poca información para sacar conclusiones significativas. "Por ahora, lo único que podemos hacer es andar con cuidado", dijo Karnak. Como el tema había salido, decidió interrogar a Hudel sobre otras preguntas pendientes. "¿Qué hacías exactamente en la puerta fronteriza?" Hudel afirmó no saber nada sobre el Incidente de la Bruja de Caramelos. ¿Será que esto no fue orquestado por el Culto del Dios Negro? ¿O es que este sujeto estaba al margen mientras otros cultistas actuaban de forma independiente? Aun así, lograron extraer una cantidad considerable de información sobre las operaciones del culto dispersas por la Alianza de los Siete Reinos. Incluso esta plantilla por sí sola ya fue un gran avance. "Lo único que queda ahora es entregar a Hudel a la Brigada de Purificación y regresar al Reino de Eustil", dijo Karnak. Serati planteó una pregunta. "¿No deberíamos informarles de que Elezar es uno de los líderes del culto?" "No podemos ser demasiado evidentes al respecto. Si parece que estuve involucrado, podría levantar preguntas", explicó Karnak. Aunque la nigromancia era una cosa, la extracción de memoria asistida por aguja no era precisamente una práctica honorable. Hasta ahora, Karnak solía fingir un simple interrogatorio antes de matar a sus objetivos y presentar pruebas post mortem. Pero tratar así a alguien como Hudel, un noble del imperio, estaba fuera de cuestión. "Tenemos que asegurarnos de que la Brigada de Purificación le interrogue y lo gestione directamente", dijo. Karnak se encogió de hombros con naturalidad. "No te preocupes, tengo un plan" \*\*\* Dos días después, la Brigada de Purificación finalmente llegó al Territorio de Grental. Como veteranos experimentados en el trato con el Culto del Dios Negro, comenzaron inmediatamente a limpiar las consecuencias, aliviando a los sacerdotes de Saisha de sus cargas. Sin embargo, su actitud hacia Karnak y su grupo distaba mucho de ser acogedora. La mayoría de los miembros de la brigada eran nobles imperiales que despreciaban abiertamente al pueblo de los Siete Reinos. "¿Un nativo del Reino de Estil?" "Claro, ayudaron a eliminar a los cultistas, pero ¿Por qué tenía que ser alguien de los Siete Reinos?" Pero la atmósfera cambió casi al instante. Resultó que el mando de la Brigada conocía bien a Karnak y a sus compañeros. Leocolt, Restein y el mago Stronoff, hombres que habían salvado en la puerta fronteriza, habían regresado recientemente de permiso y ahora lideraban la brigada. "¡Señor Karnak!" "¡Señor Varos! ¡Así que aquí es donde has estado!" Leocolt, en particular, era infame incluso dentro de la brigada por su arrogancia. Cuando alguien como él saludaba calurosamente al grupo de Karnak, el resto de la brigada no podía evitar suavizar su actitud. ¿Así que eran ellos? He oído que son increíblemente poderosos. Gracias a esto, todo transcurrió sin problemas. Fue un alivio para Karnak y su grupo. Estaban preparados para un enfrentamiento con la brigada. Observando cómo se desarrollaban las cosas, Serati chasqueó la lengua. "Vaya, qué casualidad" Karnak negó con la cabeza. —Aunque no es realmente una coincidencia. Varos, ya esperando eso, asintió con complicidad. —Eso me imaginaba. —Exacto. Desde el principio, Karnak sospechó que esos tres formaban parte de la guarnición occidental de la brigada. Dado el inmenso tamaño del Imperio Lacania, era práctica habitual asignar tropas de regiones locales a puestos cercanos. El grupo de Leocolt se había presentado como si regresaran de sus vacaciones. Por tanto, estaba claro que eran nativos de la zona. —Acaban de volver de un permiso. Cuando ocurre algo, tendría sentido que ellos fueran los primeros asignados para encargarse, ¿no?
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Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 133

Estás leyendo el capítulo 133 de Karnat, Monarca De La Muerte (Novela), un novela. Yo era el gobernante de la muerte. Sin embargo, me llevó un siglo comprender una verdad: para vivir verdaderamente como humano, jamás puedes intentar gobernar tales cosas Este capítulo tiene publicado el 4 de enero de 2026, Traducido por el grupo Segador. Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) tiene 422 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.